lunes, agosto 27, 2007

Mi estrella



Mi estrella

Más alta, más brillante, más lejana
que el sol, mi estrella favorita
camina a mi lado y no la veo
de tanto brillar opaca la luz
de mis ojos ciegos.
Rolando Gabrielli©2007

sábado, agosto 18, 2007

LAS TRES K









LAS TRES K
Kafka Tamura

"Lo que necesitamos son libros que hagan en nosotros el efecto de una desgracia, que nos duelan profundamente como la muerte de una persona a quien hubiésemos amado más que a nosotros mismos, como si fuésemos arrojados a los bosques, lejos de los hombres, como un suicidio; un libro tiene que ser el hacha para el mar helado que llevamos adentro" Franz Kafka
Gusto, más que azar, placer, coincidencia también, búsqueda personal, los autores y los lectores tienen alguna recurrencia. Hay motivaciones que vienen del subconsciente, flotan, se anidan, permanecen en el tiempo y tarde o temprano, salen a la superficie, indican con su largo dedo el aquí y ahora. Los guiños vienen de diversos ángulos, son muchas veces tardíos, lejanos, vagos, difusos, pero adquieren materialidad, presencia física, dejan de ser ánimas de sus propios sueños o espíritus huidizos. Es un reencuentro del lector con los autores sin más intermediarios. La soledad de la página escrita, del cuadro que uno ve con ojos propios, la constatación personal, íntima, sólo la compañía del autor, sus viajes al fondo de la escritura o a los colores de la paleta. Todos los escenarios y pasados de la memoria en cada una de las páginas. La memoria olfatea en presente y hace el recorrido que sólo ella conoce y activa el botón, su inconfundible switch personal.
Algo o alguien pone esa chispa silenciosa que en algún momento ilumina a páginas y autores, desencadena, estimula la revisión o entrada y la chispa cumple su cometido.
Vamos a las tres K, una letra poco amable, usada en el idioma castellano, diría bastante ajena a nosotros, como un kilómetro. Pero ha resultado deslumbrante en el arte. F. Kafka, J. Keoruac y F. Kahlo. Son comparables como la estación del viento, la luz opaca de los faroles bajo la nieve o el ardiente verano de todas las esquinas.
Kafka permanece eterno en el barro memorioso de la noche iluminada, en el sacrificio de un tiempo siempre postergado, que no llega, ese absurdo vacío real. La condena de las llamas que no cumplieron su cometido. Todos somos un poco las cenizas de sus libros que no llegaron a ser. Renovamos los votos en la mutilación de los sueños kafkianos, sobre la incineración de sus propios deseos. Kafka tiene la doble k, como un cerrojo con su llave. Kafka es un vicio enorme del siglo XX. Seguimos respirando por sus tuberculosos pulmones. Somos tan kafkianos como podemos. Nos dejó un ruido, pistas, señales, rutas, un ala en pleno vuelo,
Kafka pidió a su mejor amigo, Max Brod, que quemara sus sueños, pesadillas, lo que le impedía vivir quizás. ¿El fuego purifica o produce más dolor? M. Brod prefirió, probablemente, que Kafka siguiera ardiendo en la palabra. La noche se detiene en un río. Un sastre se fuga con un maniquí. La Musa no se duerme en los laureles, ni en el olvido. Kafka, el más buscado/citado/criticado/interpretado/desconocido de los escritores del siglo XX. Kafka se repite en el mortal sueño de la vida. En estos días ha vuelto bajo el enigmático título Kafka en la orilla, del escritor japonés, Haruki Murakami, quien coincide con las dos K y una magnífica novela. Kafka Tamura, es el “seudónimo” del personaje principal de la novela, un quinceañero destinado a una edípica tragedia griega. Todo se origina en una mala relación “kafkiana” con el padre. (¿Kafka era un capítulo inconcluso narrado por sí mismo?) ¿Este es el principio de las historias de Kafka en la orilla? Para llegar a ningún lugar hay que atravesar por diversas situaciones, recorrer muchos caminos, adentrarse tal vez en uno, profundizar en u supuesto destino, adentrarse al fondo de las cosas, hablar con una piedra, gatos, asesinar, amar a su propia madre si fuera necesario. Las historias se entrelazan, no todas conducen a Roma y podría llegar a tener una explicación real, transparente como un estado de cuentas bancarias. Hay un curso que late, persiste, continua, nace, se hace orilla y centro, a pesar de nosotros mismos. Más allá de lo aparentemente sobrenatural, lluvia de peces y sanguijuelas, de una suerte de espiritualidad japonesa. Hay sueños que son realidad y realidades que se convierten en sueños.
Haruki Murakami es nieto de un monje budista y de un mercader, pero sus padres enseñaban literatura japonesa. Desde luego algo le debemos al pasado y al origen, aunque el presente lo construyamos bajo nuestros pies. Murakami estudió literatura y drama griego, lo que se refleja en esta novela claramente, como su influencia anglosajona salpicada de sentido común, cotidianeidad. Estamos ante una travesía, viaje, el camino que se abre en otro camino hacia donde la mano del escritor lleva. La literatura pastorea sus propias ovejas, y aún, las descarriadas.

El rollo de KEROUAC

Por un cable de la agencia France Press, me entero que la novela de Jack Kerouac, En el camino (On the road), se editará una versión verdadera, completa, “sin cortes, ni máscaras”, el próximo lunes. La novela crónica beat cumple 50 años y según sus editores Viking Press, se venden 100 mil ejemplares anuales. La editora lanzará además la versión ya conocida y un ensayo nuevo sobre On the Road. Kerouac relata un viaje iniciático que vive en la famosa Ruta 66 de Estados Unidos con sus amigos Neal Cassady, Allen Ginsberg Y William Burroughs: De Nueva York a Denver, retorno a México y finalizando en el punto de partida, N.Y. Prosa directa, espontánea, conversacional sin tiempo ni espacio, Kerouac se sumerge fuera del stablishment norteamericano, y se decide respirar a plena velocidad y capacidad por la carretera de Estados Unidos. Es fundamentalmente la historia de Sal Paradise, Kerouac y Dean Moriarty, Neal Cassidy. "Dactilografiada sobre un rollo de papel de teletipo de 36 metros, la novela fue publicada seis años después, el 5 de septiembre de 1957, en una edición de la que se suprimieron algunos detalles eróticos y con nombres ficticios disfrazando los reales", revela la agencia, una noticia de la cual teníamos noticia. John Sampas, albacea de la obra de Kerouac, justificó la edición podada por 50 años, "para evitar demandas judiciales por aquellos que podían sentirse difamados o invadidos en su vida privada”. El rollo del gran rollo novelístico, escrito en 3 semanas en 1951, de acuerdo con su autor, fue subastado en 2.1 millones de dólares el 2001 y se exhibirá en noviembre próximo en en la Biblioteca Pública de Nueva York, con el título Almas beatíficas. También es una gran noticia que el próximo año se rodará En el camino y contará con una versión cinematográfica, producida por Francis Ford Coppola y dirigida por el brasileño Walter Salles, director de Diarios de motocicleta, comenzará a rodarse el año próximo.

La profesora de literatura de la Universidad de Columbia, en N.Y, Penny Vlagopulos, ha dicho que “La edición del ‘rollo’ tiene más sexo explícito”. “La versión publicada que se conoce no es muy diferente de la original, advirtió, pero ésta tiene un estilo más experimental que da al lector la sensación de participar de cerca en la experiencia literaria que Kerouac tenía en mente”.

Kerouac da cuenta que la libertad es lo esencial, el viento de las ruedas, la noche donde existe noche, el lugar, Denver en el sueño, un tiempo para estar con los amigos, en soledad, buscar y recordar. No importa el principio ni el fin..."Dean es el tipo perfecto para la carretera porque de hecho había nacido en la carretera, cuando sus padres pasaban por Salt Lake City, en un viejo trasto, camino de Los Ángeles". Con vehículos desvencijados, haciendo dedo en las carreteras y con un flamante Cadillacs, recorren Estados Unidos como vólidos sin tiempo, descomplicados, en el camino, viviendo, soñado en tiempo presente, realizando tal vez el Sueño Americano personal más allá de cualquier convencionalismo. dean venía de Denver a N.Y. para aprender a escribir. Kerouac, Sal Paradise, le da la receta para ser escritor: "dedicarse a ello con la energía de un adicto a las anfetas". Dean abandona NY rumbo a Denver, de donde había venido, con su máquina de escribir portátil, 11 dólares, para comenzar a escribir en una pensión de esa mítica ciudad, siempre flotando En el camino. En el garaje de Arapahoe. ¿Te acuerdas? ¿Sabes que hay una carretera que baja hasta México y luego sigue a Panamá?......

Ahora casi podía ver a Denver allí adelante como si fuera la Tierra Prometida...allá lejos entre las estrellas, más allá de la pradera de Iowa y las llanuras de Nebraska...Ahora iba a Denver en busca de una chica y de una nueva vida...Denver, Denver, ¿cómo conseguiría llegar a Denver?...¡Uf! ¿Cómo será Denver?...y me lancé de nuevo a la ardiente carretera...me imaginé en un bar en Denver...Justo delante de los ondulantes y dorados trigales, y bajo las lejanas nieves de Estes, al fin veía al viejo Denver...Antes que me diera cuenta...estábamos en el mercado de mayoristas de frutas las afueras de Denver; había chimeneas, humo, vías férreas, edificios de ladrillo rojo, y a lo lejos de piedra gris del centro de la ciudad, y aquí estaba yo en Denver. Me dejó en la calle Larimer...

En el camino es un viaje maravilloso, profundo, poético, nostálgico, vivencial, desgarrador, placentero, vibrante, de sí mismo, absolutante biográfico, geográfico e iniciático. Una aventura personal entre amigos, bastante familiar, en un paisaje humano fraterno, solidario que se realiza en un camino, aventura por Estados Unidos y por sobre su esquemático stablishment. En medio de todo lo informal, carretero, hay frases formales que dicen mucho del espíritu y filosofía del hombre, no sólo del escritor: "Mi tía dijo en una ocasión que en el mundo nunca habría paz hasta que los hombres se arrodillaran ante las mujeres y les pidieran perdón". "Guapa, sabes lo mismo que yo que todo anda perfectamente entre nosotros, por lo menos más allá de la más abstracta de las definiciones en términos metafísicos o cualquier otro término que intentes especificar o imponer suavemente o subrayar".

“La única gente que me interesa es la que está loca, loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo; la gente que no bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde y explota como fuegos artificiales amarillos, como arañas entre las estrellas”

F. KAHLO

No sólo pintó, escribió, amó, se casó, luchó socialmente por sus convicciones, la mujer y sus propias pasiones en una época difícil, sino que se dio tiempo para ser y vivir como Frida Kahlo. Fue quizás su gran objetivo: sobrevivirse a sus poco ventajosas circunstancias físicas que le impuso la vida y el azar. Desde el día que se presentó bajo los andamios de Rivera, entró en el gran mural de México como un icono con personalidad propia, aunque su primera exposición fue en Nueva York, luego París, mientras que su país la convirtió en un paréntesis hasta 1953, cuando expuso una sola vez un año antes de morir.

Poco más de medio siglo después, vuelve a exponerse la mayor obra de la pintora, ella misma, en el Palacio de Bellas Artes, su muestra más completa: "Frida Kahlo 1907-2007 Homenaje Nacional", donde la visitaron 443 mil 938 personas, marcando un hito en todas las exhibiciones en México. A Panamá llegó una muestra donde comparte la vida con el muralista de su vida, bajo el título: Complicidades. Diego y Frida. Son 35 fotografías que reflejan las pasiones que compartieron durante su historia como pareja que hizo historia en 25 años de compartir la sal, el aceite, la pimienta y el vinagre, las cuatro estaciones de la vida y del dolor. En el telón de fondo de sus vidas, está la Revolución de México. Nacieron en fechas distantes, pero compartieron una historia, el deseo, el arte, las convicciones, el color de la vida y sobre todo, la mexicanidad, los unió definitivamente más allá de su época hasta nuestros días. Iconos ambos de fidelidad a México, su cultura, costumbres, raíces, sueños, encuentran también en el histórico Casco Viejo de ciudad de Panamá y en el recinto de su emblemático Museo del Canal, las muestras de solidaridad con ambos en su historia, obras y compromiso político y social. El día de la inauguración de la muestra, el público salía a la calle, ascendiendo escaleras, agrupado en los pasillos de las salas del Museo y convirtiendo el lugar en una verdadera fiesta popular.

Panamá tiene la virtud de ser un paso obligado, un sitio de tránsito, un lugar de convocatoria, la Rendez Vous es en Panamá, Madame, y por aquí no sólo pasa la mercancía, los millones de contenedores, sino la gente. Cuando firmé el libro y puse ¡Viva Frida! y en verdad debí escribir: Viva Frida y Diego, la curiosidad me llevó a ver a quienes estaba acompañando en esta visita. Los firmantes procedían de España, Italia, Argentina, Estados Unidos, Francia, Chile, Bélgica y de l país del etc., muchos otros, lo que me reafirma la condición de Panamá de país sin fronteras.

Frida y Diego en el centenario de la Kahlo, presiden su propia historia y la de México. Un homenaje a su compromiso y a dos personajes involucrados no sólo en el arte, sino la historia de su país. Respiraron México dentro de los murales de la Revolución Méxicana y su tiempo, y Frida, le acompañó con su dolor, sus agallas y pasión por la vida. Dos hechos trascendentes para la historia de México e internacional, destaca la muestra, entre las complicidades que unieron definitivamente a Frida y Diego. Los asesinatos del líder cubano comunista, Julio Antonio Mella y del revolucionario ruso León Trotsky, en México, fueron detonantes de esta singular e invencible unión, contra viento y marea, de Frida y Diego, quienes se casan el 21 de agosto de 1929, a pocos meses de la muerte de Mella, pareja sentimental de la gran fotógrafa italiana Tina Modotti. (Tinísima le llama en su libro la escritora Elena Poniatowska). Ambos compartieron esas luchas y no se les puede separar de ese compromiso social, de arte y vida. Trotsky había sido recibido en su Casa Azul y Frida tendría un vínculo amoroso con él. Frida y Diego estaban separados. Frida recibió al histórico líder soviético del Ejército Rojo, en el puerto de Tampico. Independientemente de este afecto y otros circunstanciales, estuvo el compromiso con su propia historia hasta el final de sus días, biografiada por la propia Frida en carne propia. Pero, las luchas sociales, sin duda, les unió en un momento clave de sus vidas. La historia, ni la vida personal, son estáticas, existe una tácita revolución permanente y más en los artistas. La Kahlo y Rivera no eran la excepción, y sí que lo eran tal vez a la hora de sus cambios emocionales, la transformación permanente de sus actos referidos a la intimidad y al amor, a una suerte de generosidad amorosa desplegada en todas sus alas. Amaron sin restricciones de ninguna naturaleza. He ahí un poderoso común denominador que siempre unió sus polos, a pesar de algunas intervalos y cortocircuitos. La pasión de la vida se llamó Frida y Diego, más tal vez Ella, que desde su accidentada vida, con su cuerpo destrozado por un accidente a temprana edad, cosntruyó su personalísimo mundo que es lo que cuenta definitivamente en un artista verdadero. Que otros, que no faltan, le regateen esto y lo otro a Frida, pero ella transformó su lecho íntimo, su cama, no sólo en la pasión de sus horas felices y dolorosas, sino en su mesa de trabajo. Flotó en ella como una alucinada en sus días buenos y malos, y también la transformó en un icono de una de sus presentaciones y de por vida ante nosotros, la heredó como un símbolo de la leyenda que construyó.

El azar quiso cortarle las alas/al águila de México/ y Frida asciende donde el cielo no llega/deja su cuerpo y sus piernas y vuela...Rolando Gabrielli©2007

miércoles, agosto 15, 2007

Verbo dorado






Verbo dorado

Tócame ya
lengua,
átame boca,
a tu muda
palabra.
Rolando Gabrielli©2007

domingo, agosto 12, 2007

Esto es diferente...






YO
Lee mis labios,
me has dejado mudo.
XXX
1
Libertad
es un camino,
Nunca
una hoja sin árbol
2
Libre
es el pájaro
que tiene nido.
3
Libres
sólo dos
que se aman.

Espalda
que hermosa
eres
cuando
te das
vuelta.
XXX
ESTE,
sin palabras,
que te sostiene,
también
soy yo.
XXX
Trópico
el sol no entra
de lado,
cae vertical
y aplasta,
devastador
como un incendio.
XXX
Estoy
en el peor momento,
sentado en una banca
frente a un pedazo de mar.
De mi vida
se sabrá por la lectura
que harás de Kafka,
cuando sientas
que mi sombra
se ha sentado a tu lado.
XXX
Azar
He sido sincero
hasta cuando
lancé
los dados.
XXX
Pregunta
¿Usted es más viejo
que yo,
porque nació antes
o murió después?
XXX
REALIDAD
Las autoridades
advierten,
alertan,
admiten
finalmente
que nada se pudo hacer.
XXX
Datos personales
Amo en línea recta
de punta a punta
el hilo que conduce
el sueño
No abro una puerta
para que se cierren dos

El ADN de la oferta mediática cultural


La oferta mediática es un huracán que no toca tierra y se alimenta de las tres V: voyerismo, velocidad, vanidad-vitrina y banalidad. En ese enjambre pugnan la imagen y la palabra, las 24 horas del día y los 365 días al año por esta máquina circular llamada Internet. El tema de estas líneas es celebrar un hecho notable de la oferta mediática y que nos hace llegar un diario escrito en castellano, de América del Sur, editado en Buenos Aires, Argentina y que se llama La Nación. Argentina siempre ha tenido una oferta cultural notable en su capital, la city porteña, deslumbrante en ocasiones, siempre persistente y presente. Los lectores, cada día más veedores, mediáticos, están girando hacia lo visual, la imagen, sin duda.
Los impresos están temblando ya hace algunos años, aunque hoy el papel tiene como respaldo Internet y los blogs, imágenes. No obstante en esta revolución de la información y de los sentidos, nada es suficiente, ante el entretenimiento y la fantasía de los juegos digitales. Los hechos suelen ser los mismos y se repiten, trasladan, copian, de un medio a otro a nivel global. Nunca como ahora la masificación informativa es más perfecta y aburrrida. Por eso, los Medios tienen que hacer algo más creativo, inteligente y de impacto. Es lo que está ocuriendo en el mercado, dar en el clavo que es lo que quiere el lector-espectador engolosinada con la banalidad y una oferta muchas veces mediocre. La Cultura, como tema, por lo general es una oferta marginal en muchos medios. Casi ninguno incluye entrevistas a poetas o se esmera en incluir poemas de nivel literario. Poca o nula crítica de cine. Reseñas muchas veces comerciales y superficiales.
Sin embargo, los grandes periódicos en castellano e inglés están haciendo movimientos significativos para captar lectores y forman opinión pública. Incluidos The New York Time y El País de España. Página 12 tiene una de las mejores ofertas culturales a través de sus análisis, enfoques y preo cupación temática. Clarín también tiene su propia óptica y persentación de los temas.
La Nación ha dado un paso en esa dirección. Sus directivos consideran que la Cultura forma aprte del corazón del diario y que durante dos años hicieron ingentes e infructuosos esfuerzos por editar un nuevo producto cultural, como el que acaban de lanzar este sábado al mercado.
A esta nueva oferta le llaman adnCultura, y que reunió en un hotel de Buenos Aires a 1800 intelectuales, artistas y público en general. Entre las autoridades gubernamentales estuvo la ministra de Cultura del gobierno porteño, Silvia Fajre.
Son 35 periodistas los que trabajarán en esta nueva plataforma cultural del diario La Nación. Es una revista interactiva con el público y donde escribirán algunas plumas reconocidas, además que la revista se imprimirá en papel. Jorge Fernández Díaz, uno de los ideólogos del proyecto, reveló que :"Nos costó mucho llegar a una síntesis en la que se dieran la mano lo clásico y lo moderno, lo consagrado y lo nuevo, lo sofisticado y lo popular."Raquel Loiza, antigua redactora del diario, es la autora del slogan ADN-CULTURA y lo explica: "la cultura está en la identidad misma del diario y partimos de ese majestuoso genoma cultural para desarrollar un nuevo estilo y abrir nuestros ojos a todas las tendencias".
Es un paso en la dirección del mercado, lo nuevo es quizás interpretar es6te caos de la modernidad. No es una aspiración muy sencilla, pero es lo que está ocurriendo en el mundo.
En esta primera edición se ha incluido una larga conversación en Nueva York, entre los escritores norteamericano Paul Auster y el argentino Eloy Martínez.
Lo importante de este encuentro, -donde hablan de sus obras, Borges, Kafka, Proust, Grass, Vila -Matas, de la ausencia de traducciones de literatura latinoamericana al inglés en las útimas dos o tres décadas, del rechazo de sus libros por muchas editoriales, del tema del oficio (la escritura), del Quijote, Beckett,-es que Roberto Bolaño, el gran ausente, los puso a hablar de la literatura latinoamericana, dijo Paul Auster.
Según Eloy Martínez: "La gran literatura en castellano está hecha de música. No solo la poesía. Francisco de Quevedo, los cronistas de Indias, Rulfo, García Márquez y, por supuesto, Borges están llenos de música. No se entiende a Borges por completo si no se advierte que su lenguaje es música. Escribía siguiendo el hilo de música de las frases, quizá porque era ciego". ¿Y a Alejo Carpentier por qué nunca nadie lo nombra? A José Lezama Lima con su extraordianria novela Paradiso y Julio Cortázar?.
Y Paul Auster también dispara su propia visión sobre Borges, que dejó de ver desde los 50 años de edad, pero supo escribir y leerlo necesario. "Borges es... no sé cómo decirlo... un escritor menor genial. Sí, eso: un escritor menor genial. Creo que su mayor fuerza radicaba en el hecho de que conocía sus límites. Ni siquiera intentó escribir novelas, no podía hacerlo. En cambio, perfeccionó aquello que sí podía hacer. De los gigantes de la literatura del siglo XX, Kafka es mi preferido.
Del diálogo entre ambos escritores ha quedado claro que el Norte y el Sur siguen siendo ilustres desconocidos. Que a pesar de la globalización, Internet y de las comunicaciones instantáneas mundiales, la literatura vive sus propios patrones de encierro circular. Y la poesía no figura en estas grandes ligas del mercado editorial. ADN Cultura tampoco se hizo eco de este género fantasma.
Afortunadamente existen también medios alternativos de Norte a Sur que pugnan por su espacio en búsqueda del lector perdido. Esta eclosión de blogs, reporteros casuales, escritores independientes y disponibilidad de herramientas de comunicación y edición, son las que ponen a pensar a los "grandes medios de comunicación", porque el mundo está cambiando hasta su manera de caminar.
Rolando Gabrielli©2007

martes, agosto 07, 2007

La ciudad crece con los ojos






















La ciudad se repite,
en sus escamas de vidrio
siento un caracol herido
que abandona el eco del mar.
Por la herida, el cemento,
respira la ciudad,
mi mano se estira
para tapar el sol.
El hierro se oxida,
detrás de las puertas,
tus pasos no abandonan la ciudad,
ni en mi memoria dejarán de resonar.
Escombros, sitios baldíos, vitrinas,
la ciudad se rejuvenece en el neón,
alguien pasa, navega
por sus averiadas admirables
ruinas sin futuro.
Rolando Gabrielli©2007
En una época, eso fue en el siglo pasado-como aturden las fechas y su tránsito- los automóviles que recorrían las avenidas en ciudad de Panamá frente al mar, llevaban un aviso próximo a la placa del vehículo, una calcomanía con un corazón y la leyenda decía: Panamá, Ámala o déjala. Una frase casi con destino de ordenanza imperial. Cada vez que la leía venía a mí memoria la ciudad amurallada en el Casco Viejo, con una puerta de mar y otra de tierra, y detrás el silencio de sus habitantes resguardados por un puente y la ciudad española intramuros. El sol doraba la memoria de una historia de piratas, tránsito mercantil, tráfico humano, el puente biológico de las especies de Norte a Sur y viceversa, un país entre dos océanos, la ciudad en un puño de su historia futura, avistada a orillas de un océano desconocido para el mundo europeo.
La ciudad fue fundada por el imperio español un 15 de agosto de 1519 y habitada por no más de un centenar de personas, a orillas de unos manglares, en el Pacífico istmeño, en el centro de las Américas, la encrucijada perfecta de los continentes y rutas marítimas. Todo lo demás es historia y arquitectura de las nuevas ciudades, que se reciclan, expanden, crecen, agonizan, modernizan, multiplican el espacio con el cristal y el hierro, la mixtura de los nuevos materiales y la tecnología.
Panamá La Vieja, cuyas ruinas se erigen como catedrales del olvido, fue incendiada en el fragor de una batalla que dirigía el pirata Henry Morgan en un asalto final contra la ciudad simbolo del imperio español en América, y recosntruida posteriormente en lo que hoy se conoce como el Casco Viejo o Antiguo de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad se amuralló sobre una pequeña península frente al mar para protegerse de los ataques feroces, audaces y exitosos de los hijos de la Rubia Albión. El arrabal crecía extramuros con su propia idiosincracia y desafíos.
La caída del imperio español y la construcción del Canal de Panamá a partir de 1903, trajo una nueva ciudad en el istmo, cuya población crecía por la fuerte inmigración canalera, arquitectura que se carcaterizó por una planificación militar y la creación de la gran ciudad jardín alrededor de la vía interoceánica. Una tercera ciudad se desprendía del corazón de la franja canalera y que ahogaría casi por un siglo a la ciudad "real" de Panamá. Historia, no más que historia, y la arquitectura es parte de cada una de esas pieles de la ciudad. La suscripción de los Tratados Torrijos Carter (1977) y la reversión de todas las áreas que comprendían la llamada Zona del Canal(2000) a Panamá, reencontraron el espacio natural de lo que pudo ser la verdadera ciudad de Panamá si no se hubiese construido el Canal entre 1903 y 1914. Hoy tenemos una nueva ciudad, quizás la cuarta o quinta versión de un reciclaje y refundaciones desde hace casi 500 años.
Las ciudades parecieran traer escrito su futuro bajo el brazo, pero éste más bien depende de quienes administran la historia, de no pocas circunstancias externas y de la gente que tiene el liderazgo en sus manos para transformar estos espacios en sitios de vida, trabajo y ocio. Barrios, avenidas, calles, fachadas, suelen transformarse con el tiempo, desaparecer y reaparecer bajo otras miradas de quienes transitan los nuevos lugares y la arquitectura, como los animales en el nosque, marca el sitio, lugar, como una nueva señal de los tiempos. La ciudad se ocupa de tantas maneras, palpa, vive, sobrevive, recorre, respira, porque cada habitante la siente y recibe o la disfruta también bajo sus propias percepciones.
La ciudad respira más allá del óxido, tiene amaneceres y ocasos espléndidos, se recicla, su silueta es el espacio de un nuevo tiempo. Allí se multiplica el deseo y se reanima el principio de ser, se acumulan las horas como avisos de neón y también se desplazan los automóviles como si nada fuera a detenerse jamás. Las fachadas permanecen, los balcones hoy son más introvertidos a la luz del cristal que les reemplaza y el mar es inmutable, su infinito paisaje comparte el horizonte con la ciudad.
Arquitectura y Ciudad, fue el tema de debate para un grupo de profesionales de esa rama e la Ciencia y el Arte, provenientes de Centroamérica, Colombia, en el Teatro Nacional de Panamá, un icono de la arquitectura istmeña enclavado en el Casco Viejo frente al océano Pacífico. Los días 4 y 5 de agosto recién apsado fueron dedicados a la ciudad, a reflexionar sobre un tema que se ve en las calles, por donde un ciudadano común y corriente transite el espacio público: las carreteras, centros de estacionamientos, plazas, avenidas. Los arquitectos Jorge Pérez Jaramillo de Colombia; Ernesto Porras de Guatemala; Jaime Rouillon de Costa Rica; Javier Salinas de Nicaragua y los panameños Raisa Banfield, Humberto Echeverría, Alvaro González; Richard Holzer;Ignacio Mallol T.; Alfonso Pinzón; Jorge Riba y Manuel Trute, miraron la ciudad por dentro y por fuera.
La ciudad no es una máquina de felicidad, ni un espacio idílico, un lugar más bien lleno de desafíos, donde cada uno de sus habitantes busca su lugar en un mar creciente de dificultades y oportunidades, palabra ésta que tiene que ver con la construcción, diseño, trazado de nuestro propio destino. Desde luego, la ciudad no la hace un sólo hombre, porque la construye el tiempo, la historia, muchas manos y cabezas, gobiernos, gente de antes, ahora y después. Es un continuo reciclar de personas y materiales, estados de ánimo, decisiones públicas y privadas, porque la ciudad se expande, crece permanentemente y en algún lugar, cambia cada día su fachada.


domingo, agosto 05, 2007

Verbo silente


Verbo silente
Me amargo
filtro hipnótico,
me adentro
dulce boca,
es puro placer
en tus jugos,
lengua,
habla.
Rolando Gabrielli©2007

martes, julio 31, 2007

El Otro Cine se queda sin películas, ni Dirección








Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada. Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos.
Roberto Michel, franco-chileno, traductor y fotógrafo aficionado a sus horas, salió del número 11 de la rue Monsieur LePrince el domingo 7 de noviembre del año en curso...Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños, pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros... No se trata de estar acechando la mentira como cualquier reporter, y atrapar la estúpida silueta del personajón que sale del número 10 de Downing Street, pero de todas maneras cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una chiquilla que vuelve con un pan o una botella de leche. Michel sabía que el fotógrafo opera siempre como una permutación de su manera personal de ver el mundo por otra que la cámara le impone insidiosa... Lo que había tomado por una pareja se parecía mucho más a un chico con su madre, aunque al mismo tiempo me daba cuenta de que no era un chico con su madre, de que era una pareja en el sentido que damos siempre a las parejas cuando las vemos apoyadas en los parapetos o abrazadas en los bancos de las plazas. Como no tenía nada que hacer me sobraba tiempo para preguntarme por qué el muchachito estaba tan nervioso, tan como un potrillo o una liebre, metiendo las manos en los bolsillos, sacando en seguida una y después la otra...
La Babas del Diablo, Julio Cortázar (fragmento)
Quizás debiera comenzar por decir que murió Michelangelo Antonioni, un mito del cine del siglo XX, como I. Bergman, quien murió el mismo día, pero siento que se me ha borrado la película...

Julio Cortázar vio Blow Up, el filme de Michelangelo Antonioni basado en su cuento Las Babas del diablo (Armas secretas) en Amsterdam, un día de lluvia, como cualquier espectador. Hizo fila el día de su estreno" y después comentó que le había gustado mucho. "Mis libros, se han leído más a partir de Blow Up, lo cual es cierto, por el enorme poder del cine. Recuerdo portadas con Blow Up a mediados de los sesenta y cómo hablábamos con pasión, obsesión del filme de Antonioni y de los cuentos de Cortázar. Nos preguntábamos si la imagen o la realidad tenía la razón, o todo en verdad era un sueño. O tal vez el ojo sería el engañoso personaje de toda escena. ¿La realidad se nos presenta tal cual es o para no ser vista? ¿Lo real se imagina o vive?
Michelangelo Antonioni llevaría a la pantalla el cuento de Cortázar escrito en 1959 y lo haría a su manera. Años más tarde explicaría algunas cosas y otras la dejaría en el tintero de lo inexplicable. Tendría que hacer otra película para explicar Blow Up, dijo en esa oportunidad. Y relató su forma de ver y no ver la realidad, de cómo el ojo y la cámara nos entregan su versión. Antonioni explica: “Cuando se utilizan ampliadoras [...] pueden verse cosas que probablemente el ojo desnudo no sería capaz de captar [...]. El fotógrafo de BLOW UP, que no es un filósofo, quiere ver las cosas más de cerca. Pero lo que sucede es que, al ampliarlas demasiado, el objeto se desintegra y desaparece. Por lo tanto, hay un momento en que asimos la realidad, pero ese momento pasa. Este es en parte el significado de BLOW UP. La historia es esta: "Roberto Michel, un traductor franco-chileno que vive en París. Aficionado a la fotografía un domingo fotografía a una mujer que besa a un adolescente. La mujer le pide enojada el carrete, al momento un hombre de sombrero gris se una a la mujer en la petición. Michel se alegra de que el muchacho haya logrado abandonar el lugar. Pero, cuando amplía las fotografías en casa, imagina que las imágenes cobran movimiento y que el muchacho no ha logrado escapar. El fotografo acaba mirando al cielo con impotencia a través de un “rectángulo clavado con chinchetas en la pared de su habitación”.
Antonioni, con los elementos, trazos de Cortázar, hace su propia historia, basado, claro, en el relato del notable escritor argentino, el autor de Rayuela. Una historia dentro de la historia, la que no sabemos como concluye en efecto, hacia donde culmina el principio o el final. Antonioni como Bergman no habían llegado para repetir las mismas escenas, cuadros, la película que ya se estaba rodando hacía décadas. Ambos se inscribirían con patente propia en el siglo XX, la neurósis, esquizofrenia, apartamiento, el desamor, incomunicación, alienación del espléndido siglo de las dos grandes guerras, que necesitó una Guerra Fría para no seguir deshaciéndose a pedazos.
Ambos directores, cuyo mundo cerrado abrió un nuevo cine, con sus espléndidas divas, mujeres musas, la divina italiana Mónica Vitti y la poética sueca Liv Ulmman. (Largas piernas de la Musa, sé de que hablo, y hacia donde te conducen en la imagen de la imagen del poema).
Ambos geniales cineastas bajaron el telón casi a un mismo tiempo (Corten!!!!!!!!!!!!, dijeron), plácidamente en un último suspiro, cuando ya la mortal partida de ajedrez había concluido en una Jaque Mate.
Bergman y Antonioni se aventuraron donde el silencio quema sus naves, allí pusieron la imagen de la imagen, y siguieron tocando fondo acercándose al tintero de la nada, tal vez lo que somos, de donde venimos y lo que más bien terminamos por hacer en un mar de incomunicación. Situaciones límites, fueron hechas para estos dos maestros que testimonian su tiempo, una época disparada en la incomunicación. ¿Qué habrían hecho ahora con tanta idiotez y banalidad juntas?
Anotnioni puso color, imagen, le habló a su manera al silencio, intentó destapar la olla de la incomunicación. Bergman dialogó con sus propios espejos que venían de la infancia. La realidad del cine escapa también ante nuestros ojos.

lunes, julio 30, 2007

Bergman, la última metáfora


Ha partido I. Bergman después de habernos empujado por el laberinto de la vida. Nos puso a jugar ajedrez con la muerte. Se sentía un niño que nos realizaba la película de sus sueños, tormentos, dudas, el paisaje menos lineal de la vida. El desamor, el amor, la soledad, dios, todo lo que es posible sentir, vivir y ver naufragar en una isla personal en silencio. Un pequeño dios de la atmósfera y la imagen poética, hizo que respiráramos a lo Bergman.
La incomunicación de la pareja fue uno de sus temas centrales, el complejo de culpa, ahí puso alma y fuego, la pureza del dolor, el sello Bergman.
Se había retirado hacía poco más de una década a las Islas de Feroes, en el Mar Bático, escenario de varias de sus películas, un lugar erosionado, volcánico, desgastado.
Un dulce animal visceral cinematográfico, con su puerta abierta a un escenario en crisis, pero nunca indiferente.
Su pasión, mundo, fue la imagen, el silencio más que la palabra. "Abusó" de la retórica de una atmósfera asfixiante, densa, ganada al silencio, arrastrada casi al mismo vacío de la impotencia, y ahí era cuando más expresaba su yo.
Un mundo sin palabras no es posible, aunque hoy se privilegie la imagen.En las épocas más oscuras de la humanidad se ha privilegiado más la imagen, sin duda,aunque lo que hace el sueco es cine,un fetiche artístico emocional. La palabra es de alguna manera la reafirmación de lo que no se puede decir de otra manera, ese algo que supera el silencio, y que requiere sumarlo.
Bergman perdió a dios antes de los 10 años a manos de su severo padre, un pastor luterano. En sus filmaciones está esa búsqueda no encontrada, el sigilo de las espadas que duermen en su propio filo.
Autor de clásicos, como Persona, El Séptimo Sello, Gritos y susurros, Escenas de la vida conyugal, jugó en los abismos de los sentidos, en la poética del "infierno" compartido del amor posible, con sus imágenes, enigmas y palabras.
Bergman muere
con los ojos abiertos
en una Isla
y las negras
mueven por última vez.
Rolando Gabrielli©2007

Signo favorito










¿Moriré preguntándome
por qué lado del sol
nace la punta de mi duda,
el círculo oscuro
que no cierra?
Rolando Gabrielli©2007

viernes, julio 27, 2007

En la ciudad de Silvia










En la Mostra de cine de Venecia, la ciudad que flota en la memoria del amor y de los encuentros furtivos, fugaces, finales, escenario del Mercader de Venecia de WS, el filme español En la ciudad de Silvia, irá por el León de Oro, cuando el famoso festival cumple 75 años. en su 68 versión La fecha de inicio de La Mostra es del 29 de agosto al 8 de septiembre, donde competirán 22 películas y América latina no estará representada este año.
El filme del catalán, José Luis Guerín, En la ciudad de Silvia, "es la historia de un hombre que regresa a la ciudad francesa de Estrasburgo para reencontrarse con un antiguo amor, pero esta búsqueda le llevará de una mujer a otra".
La historia puede estar en el aire, se respira, ser un instante fugaz, una mirada, y ser recreada en la memoria y quienes tienen la psoibilidad de transformar esa percepción en arte, un verdadero objeto intangible en una cosa vista, nos permiten en una butaca o frente a unas páginas, dar con el rostro de esa desconocida.
En la ciudad de Silvia, es un filme rodado en idoma francés, melacncolía y silencio, son sus principales ingredientes, sostienen los críticos que conocen la pelicula. Es la Idea hecha mujer, la mujer una Idea, esa imagen que flota, repito, en la memoria, ausencias, digo, con sus presencias, que tocan a real.
En la ciudad de Silvia, todo transcurre en tres días. "El primer día es un presagio de lo que va a suceder el segundo día, y el tercer día es una evocación del segundo. Siempre bajo la gravitación de un nombre, Silvia, sobre la ciudad, las calles y los rostros de esa ciudad.", sostiene la periodista Rocío García.
Guerín ha dicho que "El desarrollo de una película muchas veces empieza así, por una imagen que me apela, una imagen que acude repetida y obsesivamente a mi cabeza". Rocío garcía le ha preguntado qué representan para él als mujeres desconocidas y responde: "Es una gran ilusión, un gran hálito vital que tiene que ver con los destinos no vividos. Me atrevo a hablar de unos fantasmas femeninos que gravitan en muchos hombres y que tienen que ver con las vidas potenciales, los destinos. Cuando uno toma una elección, sobre ella gravita toda la fuerza y la melancolía de todas las elecciones no tomadas".

"En la ciudad de Silvia, el trabajo del sonido ha sido en el que ha invertido más tiempo, incluso más que en la imagen. "En toda la película hay una especie de confrontación entre la mirada subjetiva de un soñador y la realidad más documental del entorno, de una ciudad. A veces, la película participa de esa mirada alienada del soñador en su búsqueda de la mujer y, en otras ocasiones, la película adquiere otra distancia y descubre a esa figura perdida entre el flujo de la cotidianidad. El sonido vendría no sólo a crear una arritmia, sino a definir esas dos perspectivas. He querido que la música esencial de la película fueran los tranvías, las bicicletas, las campanas, los timbres, las voces de gente de lenguas diversas. He intentado dotarle de ritmo y sentido a los sonidos. Se pueden decir muchas cosas a través de los sonidos, mucho más sutilmente que con la música".
Tenía mucho deseo de filmar a Pilar López de Ayala. Desde que la conoció en el Festival de San Sebastián. "Creo que es una actriz excepcional pero, sinceramente, no sé si hubiese pensado en ella por el hecho de haber visto sus películas. Pensé en ella cuando la conocí personalmente. Me gustó mucho su reserva en el trato directo y los ojos extraordinariamente luminosos que tiene. Me dije: 'Tengo que capturar esos ojos"

De alguna manera presiento que el silencio es el protagonista de En la ciudad de Silvia, ese monólogo del espacio, la impecable sombra de la palabra. El trabajo de la ola que se repite frente a la playa y retorna al mar. El silencio es capaz de arrasar el más complejo de los escenarios y decir todo cuanto se quiere decir y más. El dios del silencio tiene la palabra.

Rolando Gabrielli©42007



miércoles, julio 25, 2007









"Termino de leer lo tuyo sobre Frida, impecable, con respeto hacia su figura. Cuando miro su obra pienso en una ètica del deseo donde Frida puso el cuerpo como marca de su padecimiento subjetivo, manifestándolo en su arte-sìntoma, causa de sus significantes para nada artificiales, puros, sin metàfora, hacia un real que no pretende puentes simbòlicos. Frida aniquilò las metàforas y se instalò en la metonimia de su sufrimiento, a decir con las manos, con la sangre, con la ausencia, de un objeto A con mayùsculas, de un Otro cuyo semblante ocupaba el señor Rivera, el señor espera, el que la hacìa gozar en esa particular neurosis de no dar todo para salvaguardar la demanda de amor. Si entrego todo...que vas a pedirme..?... condiciòn del Amor-pasiòn la demanda que se instala a funcionar como una lengua que busca agua en el desierto. El universo Frida, es el planeta femenino que marca un estilo de posiciòn frente al Otro que es Mito, Frida formando parte de esa constelaciòn Rivera, apareciendo en sus murales, pequeña pero presente, indìgena, polìtica, devota del hombre, en un segundo plano como la filmografìa de Eiseinstein. Frida y su acorazado, un puñal en el centro del narcisimo humano, una màquina de sufrir, una coordenada de ilusiòn/desilusiòn que terminò siendo un emblema." Marcela.

domingo, julio 22, 2007

EN EL HOMBRE DE LA MANCHA...













Breve Historia de un libro de arquitectura
(Palabras de presentación del Escritor y Periodista, Rolando Gabrielli, del libro Mallol Arquitectos, en la librería El Hombre de la Mancha, en el Centro comercial MULTIPLAZA de Panamá, el viernes 20 de julio del 2007. En la fotografía en su orden: el arquitecto Juan Carlos Sáenz; el arquitecto Ignacio Mallol; Rolando Gabrielli; el diseñador Hernán Santos. El Estudio Mallo&Mallol arquitectos está integrado por un centenar de profesionales, tiene representaciones en Barcelona, Miami, Roma, Costa Rica y está considerado como el más grande de la región centroamericana. Panamá vive un auge inmobiliario sin precedentes en su historia. Mallol Arquitectos fue editado por GAMMA de Colombia. Esa noche cantaba Norah Jones...)
La palabra Libro viene del latín liber, libri, que significa membrana, corteza. El libro nació hace poco más de 11 siglos como una piel delgada, un pergamino, pero se ha transformado en un fruto, en una obra esencial para el espíritu humano. A las palabras LIBRO y LIBRE, sólo las diferencia una consonante de una vocal, pero significan un mismo sueño en la imaginación e historia del hombre: LIBERTAD. Los libros producen esa extraña magia de ponernos a soñar, a vivir una aventura a través del conocimiento, exploración, de la experiencia que alguien nos comparte por medio de sus páginas y nos hace más libres.
Hoy nos reunimos en medio de muchos libros en un sitio llamado librería, cuyo nombre rinde homenaje a un hombre universal que enloqueció por leer libros hace más de cuatro siglos, para hablar de un libro escrito y editado en el siglo XXI, una época que privilegia la imagen, el mundo digital, los games solitarios en un ordenador, la deslumbrante pantalla de lo instantáneo y fugaz. Parodiando al viejo y socorrido Heráclito no nos podemos bañar un segundo en la misma imagen porque ha sido reemplazada por la siguiente. Los libros, sin embargo, tienen esa otra cara, la permanencia en el tiempo, porque almacenan vida, los sentimientos que van más allá de las palabras y de la imagen.
Un libro es una idea, un proyecto, un sueño, como un diseño. Las palabras se construyen en la memoria, imaginación y se llevan a un papel u ordenador. El arquitecto, que es un transformador del espacio, trabaja con el papel sketch, donde pone en blanco y negro lo que se construirá. El procedimiento es muy parecido y un libro como un edificio puede durar años en su elaboración y materialización
Cada vez que llega a mis manos un libro o lo escojo, cuando toco su portada, abro sus páginas y comienzo a leer, a ver sus imágenes, sé que detrás de lo que me presenta su forma y contenido, existe una historia de quien o quienes pusieron a rodar el carrete de sus sueños. En este privilegiado sitio quijotesco, presidido por la palabra de Cervantes, el eterno Manco de Lepanto, y con nuestro abecedario de 28 letras, conversaremos algunas cosas sobre el libro intitulado Mallol Arquitectos.
La historia del deseo no es tan reciente, comienza hace más de 25 años, cuando se iniciaba profesionalmente el joven arquitecto Ignacio Mallol y contemplaba el desafío de reunir su obra en un libro. Pero la historia real, adquiere forma y contenido en un Sótano de esta ciudad, transformado en el Estudio de Mallol & Mallol Arquitectos, donde Ignacio Mallol Tamayo con sus colaboradores han diseñado más de un millar de proyectos, algunos de los cuales están transformando la Silueta de ciudad de Panamá, que es uno de los desafíos más grande tal vez atesorado por un arquitecto. Recuerdo una nota que escribí en medio del largo proceso editorial y que define esta atmósfera: “desde mi mesa flotante, rodeado de planos y del insípido y desafiante papel sketch, escribo sobre proyectos que cambiarán la silueta arquitectónica de Panamá. Los planos, largos conos sin principio ni fin, inanimados, inocentes, flanquean este entorno y son el mapa trazado del diseño de una futura construcción”.
Habían transcurrido tres años y no se daba con la cara del libro, su perfil definitivo, al tiempo que Panamá iniciaba un período de auge inmobiliario sin precedentes y la Firma experimentaba un crecimiento no sólo en proyectos demandados, sino que evolucionaba en la calidad de sus diseños y asumía retos de mayor envergadura cada día.
Fue cuando se tomó la decisión de viajar a Bogotá y ver en el terreno el desarrollo, la evolución, dar con el rostro del inefable, enigmático libro. En el Corredor Sur, primero, y después cuando el avión comenzaba a decolar, intercambiaríamos ideas que no terminarían ni cuando abandonamos el aeropuerto El Dorado de Colombia. Teníamos claro que preparar un libro de arquitectura requiere no sólo de tiempo, dedicación, paciencia, voluntad, visión, sino de un conocimiento exhaustivo de los materiales con que se está trabajando, armando los perfiles, notas sobre los proyectos para trazar una secuencia dentro de un contexto, donde se destacan diversos períodos, momentos y peculiaridades que tiene todo proceso arquitectónico. El proceso gráfico, de armada, los contenidos, para reflejar un período de 25 años requiere de un equipo y es un trabajo para un corredor de fondo. Los preparativos para concluir un plano, son un buen ejercicio para trabajar un libro, porque todo parte y gira alrededor de ideas, bocetos, imaginación y mucho trabajo para que la idea se haga y convierta en realidad. Una nueva fotografía reemplaza la que ya no satisface el ojo y así sucesivamente. Cada libro tiene su única cara y es el lector el que recrea los múltiples rostros que encuentra en sus páginas.
Habíamos partido con la idea peregrina de conocer los más recientes diseños de Bogotá y ya contábamos con el cicerone, el arquitecto Juan Carlos Sáenz, pero fue inútil, terminamos entre tres paredes pegando páginas frente a un muro, armando un posible libro, que en verdad a nadie terminó por convencer, pero era lo más próximo a retomar nuevos rumbos, aunque de hecho el material estaba allí. En el diseño final había que seguir aplicando la máxima de la filosofía arquitectónica de la empresa: “Serenidad, fuerza, trazos audaces”. La conclusión final del viaje fue que la primera armada exigía repensar el libro, porque además el futuro estaba cargado de nuevos proyectos innovadores que cambiarían radicalmente la dimensión de la obra y la evolución arquitectónica del Estudio. Marcar los diferentes momentos, etapas, y tendencias, hasta encontrar una identidad por la cual la Firma es reconocida en la actualidad como una de las más importantes de la región por la calidad de sus proyectos. Había surgido un nuevo libro, otra concepción temática y de diseño. Pasaron unos meses y se integró el diseñador colombiano Hernán Santos, con una vasta experiencia y conocimiento en la edición de libros y fotografía. El libro buscaba un aire propio, había que recorrer otro camino, dejar las viejas y tradicionales paralelas que nunca terminan por unirse. Se entró en una nueva etapa para revisar lo andado, incorporar nuevos proyectos, enfocar de otra manera y definitivamente ganó el color, el libro incorporó nuevas páginas, fotografías, privilegió una dimensión diferente, adquirió su cuerpo definitivo, el temple que debe tener toda obra, antesala a una invitación de su lectura y revisión visual.
El libro Mallol arquitectos, no es un muestrario de proyectos y realizaciones, sus 303 páginas indagan sobre el espacio de un país del Caribe, tropical, luminoso, de exuberante vegetación, allí resuelven los proyectos una arquitectura puntual, sustentada en los cánones internacionales, diseños vanguardistas, que exploran las nuevas tendencias. Un libro es la memoria de un tiempo, una época, suscribe con sus imágenes y palabras la historia que relata y describe. Las páginas perduran por lo que aún dice la obra y nos refleja su contenido.
En el telón de fondo de estas palabras está ciudad de Panamá. A un par de kilómetros de este sitio fue fundada hace casi 5 siglos. Las ruinas de su arquitectura nos permiten reconstruir esa ciudad, imaginarla. El Casco Antiguo es la segunda ciudad, y permanece ante nuestros ojos. La ciudad ha seguido expandiéndose desde la construcción del Canal. Hoy, cualquier turista desprevenido al llegar al aeropuerto de Tocumen puede divisar las sorprendentes torres frente al mar. La condición portuaria, transitista, le ha permitido a Panamá mirar distintos mundos, país cosmopolita, lugar de encuentro, sitio de convenciones, un país estratégico e históricamente visitado. Un país abierto, de encrucijada. Influencias de norte y sur. La arquitectura es un reflejo de la historia. Los hechos son arquitectos permanentes de la historia. Se erige una nueva ciudad ante nosotros. El más formidable período de construcción de lo nuevo, grandes rascacielos, complejos turísticos, sitios residenciales, edificios loft, la ciudad es un nuevo desafío y reclama un mejor destino.
Dedico estas palabras a mis amigos Ignacio Mallol y Sandra Azcárraga, Juan Carlos Sáenz Pérez, Ignacio Luis Mallol Azcárraga, Hernán Darío Santos Saavedra, José Manuel González Borace, a Rodolfo Aragundi, Elizabeth Pinzón, a los amigos de Gamma, a quienes hicieron posible la realización y la impresión de un sueño. Gracias.