viernes, abril 11, 2014

Este no es el lugar tal vez

Este no es el lugar tal vez
y no estoy en otro mundo,
ni  anterior al sitio de mi memoria,
quiero decir,
 estuve leyendo días atrás
sobre la ciudad fundada
que no veré concluida,
 ni recordaré con tristeza
sus viejos barrios derribados
o esos puentes ordinarios,
deprimentes que unen
 dos aceras inexistentes,
calles ciegas, muertas, confudidas.
La ciudad es un azar,
una herida,
la cicatriz de mis palabras
que pasan a cuchillo por sus calles

jueves, abril 10, 2014

Identidad

No he cambiado un ápice,
mi lengua, acento,
nacionalidad,
mi manera de vestir
y caminar.
Los mismos vicios,
 ver  pasar la vida,
el reflejo de un pozo,
la palabra,
un incesante río
hacia lo desconocido.
rolando gabrielli©2014

miércoles, abril 09, 2014

Al otro lado del muro

Al otro lado del muro,
irrumpir,
romper el límite,
traspasar
el cuerpo
sobre la empalizada,
escarabajo,
la vida y la muerte,
en un mismo circulo.
Rolando Gabrielli©2014

lunes, abril 07, 2014

Gabriela sigue naciendo



A Gabriela Mistral la conocí desde la muerte. Mi madre me llevó esa mañana solemne del 10 de enero de 1957, al Salón de Honor de la Universidad de Chile, donde la velaban. Hicimos una larga fila  junto a decenas de miles de chilenos que le rendían homenaje a esta misteriosa mujer, que erró por el mundo arrastrando el esqueleto vivo de Chile. Todas las escuelas del país tenían en sus programas de estudios las rondas infantiles de la Mistral y algunas poesías célebres, como Piececitos de niño, que teníamos que aprender de memoria. Nadie de los que estábamos ahí, desconocíamos al personaje que había llegado embalsamado de Nueva York, donde residía, pero era un conocimiento superficial, ese de los manuales oficiales y de los malos críticos. Estaba por cumplir  11 años y las rimas rondaban mi cabeza y otros pájaros que no dejaban de volar. Mi madre pintaba, le gustaba el teatro, la historia, cocinaba como una diosa en el pequeño templo de nuestra casa y adoraba la poesía, el arte.  Años después estuve seguro que veía en mí a un poeta, algo que nunca se termina de ser. Ella era profesora y daba clases principalmente en  provincia.
( A Gabriela sólo pude verla dormida esa mañana en el país de la eternidad, con sus cristos vivos y en viaje a su Montegrande, en el interior del valle de Elqui, Norte chico. Allí volvió a  vivir todas las infancias y la niñez de su inmortalidad. Chile, que colinda con el mar y la cordillera de los Andes, también lo hace con la poseía de Gabriela Mistral) Ahí estaba el  esbelto cuerpo, la imponente figura en una caja de cristal, flotando en su propia atmósfera de reina indiscutida  del pobrerío andino y universal.
Las funerarias tienen un estilo mortal, esa suerte de momificación, donde las manos se cruzan, con anillos y guantes, además de un maquillaje que supera la realidad. El cuerpo intenta estar presente, pero eso ya no  es posible. Pienso, que habrá dicho Doris Dana, su secretaria, amiga y confidente, cuando la vio partir  por última vez de su casa de Long Island. Se cerraban 11 años de una relación con la poeta  más importante y trascendente de las Américas, quien en vida nos enseñó la punta del iceberg de una obra desgarradora, humanista, profundamente chilena, latinoamericana y universal.
Gabriela Mistral se erigió en el mundo poético chileno con la fuerza y energía telúrica del macizo andino, desde el mismo minuto en que ganó el Primer Premio de Los Juegos Florales de la poesía, en 1914, torneo con que la Universidad de Chile celebraba el advenimiento de la primavera. Esos  famosos Sonetos de la Muerte, que 40 años después Neruda diría que la magnitud de  estos breves poemas no han sido superadas en nuestro idioma, la perseguirían por el mundo adonde fuera. Una crítica chilena oficiosa, odiosa, desubicada, machista, pueblerina, envidiosa, troglodita, enana, no descansaría hasta obligarla a marcharse de  Chile. Toda esa historia, constituye  hoy una vergüenza de época. Todos sabemos ahora los frutos poéticos del largo periplo universal de Lucila Godoy Alcayaga, que nunca hubiera querido salir del valle de su infancia, donde todas iban a ser reinas. Caricaturizada, estigmatizada, humillada, los críticos y poetas como Borges, Huidobro, por citar los más conspicuos, la vieron como una escritora trasnochada, fuera del contexto de su época y de las vanguardias, a las cuales ella ignoró olímpicamente porque no tenían que ver  con el ser de su poesía. La Mistral no ponía atención a las vitrinas de su momento, indagaba en sí misma, su infancia, la niñez, país, entorno, América latina, sus indios, el lenguaje que venía de la Gea, le preocupaban las materias esenciales, sus propias e intimas voces, lo que le dictaban sus sueños, muertos, la vida que renacía en sus palabras. Balbuceaba dentro de si misma y corrigió hasta el final de sus días el poema que le dolía o ardía como una braza atravesada en la garganta. Factura mistraliana  es corregir hasta  borrar la huella anterior a la palabra y después sabríamos que ahí no se detenía en su búsqueda y "manía", porque volvía  sobre los poemas y los trasladaba corregidos entre sus libros y también incluía otros como si fueran los cuentos de Sherezade para salvar su propia vida y destino siempre precario, amenazado, incierto. "Esta ingenuidad un poco grotesca de corregir unos versos que andan en boca de tantos, me durará hasta el fin", escribió en 1945, al explicar  el mundo de su poesía dedicada a la infancia.
Gabriela Mistral nos dejó ver una parte de su obra y de su vida. ¿La sombra era más grande que el cuerpo? De alguna manera dejaba pistas, señales, como decía René Char sobre lo que debía ser un poeta. Así la Mistral vivió y murió en su dejo rural, su lengua arcaica, áspera, rocosa, de una ternura silenciosa y de broncos temblores.
Los estudiosos de su obra en el pasado, coinciden en destacar que Tala es la cumbre mistraliana
Generosa como pocos, perspicaz, tuvo palabras elogiosas y certeras para el Neruda embrionario, balbuceante de los años 20  o el Gonzalo Rojas de La miseria del hombre, cuyo primer libro recibió una crítica ácida de los sabiondos de la época. El tiempo demostró que no fue simple generosidad, sino también mucho olfato y conocimiento literario.
Amó en el dolor todo cuanto amó y vivió. Escribió desde la orilla del silencio

domingo, abril 06, 2014

La convicción de la rosa


La rosa,
 al mal tiempo,
pone buena cara.
Su convicción,
es ser rosa.
Rolando Gabrielli©2014

viernes, abril 04, 2014

El alba sostiene al alba



El alba   sostiene al alba,
Y la oscuridad busca la luz
en este piar de pájaros sin parar.
Las últimas horas de la oscuridad,
 Estas  pequeñas gargantas que  no cesan,
anuncian el día a la ciudad.



miércoles, abril 02, 2014

Ay, Chilito, ay


Ay, Chilito, ay,
tierra de largos crujientes  huesos   rotos,
mi  cuerpo asciende contigo esta oscura noche,
bajo los pies la tierra abre un camino y otro ,
por  donde respiran los abismos,
 las suspendidas  playas  vagan  entre tus rocas,
qué aire loco entra en la garganta

y quién empuja tus turbulentas aguas.

Yo  no vivo y vivo en  el Norte Grande,

piedra por piedra construye mi memoria.

martes, abril 01, 2014

Callas, callas

 
 
Callas, callas,
por eso tal vez me gustas.
Ni ausente, ni lejana,
inexistente.
No me escuchas de lejos,
ni de cerca,
me has compartido
tu silencio,
alma mía,
Sin saberlo,
yo te escucho.

domingo, marzo 30, 2014

Un domingo





Un domingo puede ser tan simple como el viaje de un delfín por una ruta ya conocida.  Lanzar al mediodía unos raviolis al agua hervida  y sentir como se  cocinan en la calle los afiebrados automovilistas  circulando bajo las temperaturas de espanto de marzo. En la pantalla del televisor se repite el viejo filme El Príncipe de las mareas. No estoy poniendo atención a todo, más bien viendo, siendo parte de una atmósfera. Pero hay un par de frases que rondan mi cabeza. Los libretistas hacen su trabajo, a veces, no siempre. Deslizan palabras, sugieren, invocan imágenes, apelan a la memoria, todo un leguaje  no escrito. Ahí pareciera estar el mensaje. Las mareas  son todo, es el ciclo de la vida, dice más o menos el protagonista. Muchos hoy se van con la marea. A otros los marea el poder. Eso ya es harina de otro costal, que la luna pareciera no influir o quizás, sí. (Mi alma pasta como un cordero, el influjo de las mareas).

En el orden de las horas, el infierno pareciera  haber establecido sus puntos de apoyo.  Una  marea de fuego  recorre el trópico y nada se mueve, como su recibiera una orden la orquesta del Titanic. Los raviolis ascendieron a la superficie del agua hirviendo con la liviandad  de su masa, pequeños ángeles del mediodía. Muchachos, me dije, este es el minuto. ¿Ustedes que piensan, este es el día? Los pequeños protagonistas permanecieron inmóviles. Vaporosos, sin ningún gesto que les delatara, absolutamente discretos. Mi memoria sostenía otro mensaje complementario, que me trasladaba a la infancia. Llevo semanas sin encontrar en los supermercados queso parmesano rayado. ¿Deberé comprar un trozo entero? Recuerdo a mi padre y madre rayando el queso parmesano los domingos. Un ritual dominical. Eran otros tiempos. Siempre me detenía a ver un cuadro con una pintura del diario La Nación y unas tunas dibujadas sobre el papel periódico. El cuadro colgando de la pared del comedor. Los cuadros no tienen otra manera de hacerse presente que colgados. A veces cuando estaba solo me acercaba al cuadro para ver detenidamente el sorprendente realismo de la obra, porque daban ganas de tomar una de las tunas y comérsela. Me quedó  grabada la  fecha del diario: 1931. Era un domingo distinto, el de la infancia. Son más largos. Quedan encerrados y parecieran que nunca van a terminar. El día es como un tren, viaja para encontrar una estación. Es tan largo  Chile, como el olvido.


viernes, marzo 28, 2014

Aquí


Aquí estamos,
archivados,
en este pedazo roto de paisaje,
cielo y mar,
arriba y abajo,
la tierra para sepultar
al que ya no ve.
No es un espejo,
solo la realidad.
Rolando Gabrielli©2014

jueves, marzo 27, 2014

Sagradas escrituras

 
 Tu hilo conductor
me estremece,
electriza,
conduce inevitablemente,
hacia tus sagradas escrituras.
Rolando Gabrielli©2014

miércoles, marzo 26, 2014

Esperando

Esperando
que el mundo
de una última vuelta.
Algo va a suceder,
sube.
Rolando Gabrielli©2014

martes, marzo 25, 2014

A fojas cero


A fojas cero,
como en un principio,
sin verbo,
solo oscuridad,
big bang,
habrá que empezar,
nacer de nuevo.
Rolando Gabrielli©2014

lunes, marzo 24, 2014

Una estrella fugaz descendiendo


Sin ustedes no sería nada,
mucho, tampoco.
No figuro  en la guía telefónica,
menos en las  útiles páginas amarillas.
Les agradezco mi anonimato,
es una suerte en estos días
no formar parte de ningún circo,
 selecto club de  amigos
 de la buena y mala fortuna,
el as que no he pedido.
Dos muertes civiles para una sola vida,
 casi un estilo de muerte en  vida,
el mejor sello  para un fantasma errante,
arropado con sus propias  sábanas,
 sin papeles deambulando
por el mundo de la poesía,
sin papeles,  solo con palabras,
 voces  apenas percibidas
Es un acierto  todo esto,
mis queridos canallas,
cómo no devolverles la mano,
con estas palabras,
por este inmerecido sitial,
no podría estar más agradecido,
que una estrella fugaz
descendiendo  sobre la faz
de la tierra.
Rolando Gabrielli©2014

viernes, marzo 21, 2014

Oh, es el día de la poesía


¿La poesía nace en primavera? ¿Tiene una estación favorita? ¿Un día, un año, un tiempo, un lugar, un instante? ¿Es una enfermedad infantil de la humanidad, del ser humano? ¿Una etapa  romántica de la vida de un hombre o de una mujer? ¿Un lenguaje para iniciados, obsoleto o la voz de la tribu apagada por el mercado? ¿Un acto de fe ciega en la palabra? ¿Qué es, para qué sirve, como se utiliza la poesía en tiempos del dios mercado? Lo cierto es que la poesía no es un negocio, siempre ha sido, y hoy más que nunca,  la cenicienta del mercado. Pariente pobre, allegada, un accesorio subalterno de la novela. No alcanza más que para sustrato de la prosa, le aligera, otorga un valor agregado  y se le premia en algunos juegos florales o círculos que quieren prestigiar de alguna manera indirecta el idioma, aparentar que sostienen un mundo banal poéticamente.
La poesía nos avergüenza a casi todos, porque carece de importancia.  Su traje se usa en contadas ocasiones, porque no está invitada a la fiesta de la farándula global. No hay tiempo para la poesía. No es arte ni parte, en este entierro global, la poesía atiende en una funeraria algunos pedidos de ocasión. En primavera se le ha dado  rango, categoría universal a su menoscabada palabra sepultada por imágenes  frívolas, expresiones de un arte que no alcanza para decadente, porque la estupidez se registra así misma. La poesía ya no es siquiera la loca de la casa, porque el mundo está lleno de locos rematados, que son garantes y patrocinadores del establecimiento.
Todo está  contra la poesía, hasta lo que algunos llaman poesía, le  ponen su nombre, camaleonean su palabra, reparten sus cenizas en  antologías. Son estos profetas modernos, dueños de la verdad, pertenecen a esta y otras generaciones, nuevos, novísimos, emergentes, lúcidos en medio de la lucidez. Le arrancan un ojo al búho de la noche y son malditos, plagian la letra hormiga y no cruzan un puente por miedo a los testigos. Poetas del vértigo, de la ilusión perdida, de dónde vienen, adónde van y qué historias traen.
Poetas no estorben/ la poesía se abre paso/ con su propio impulso/oxígeno de boca en boca/ La poesía tiene inviernos, primaveras/todas las estaciones /el as  del otoño/cae en el tiempo una hoja/ se abre una ventana, dos, tres/la palabra es el paisaje/su abecedario no tiene calendario/puntos ni comas/el poema es la risa/el aroma/el viaje de tu sombra.
La poesía está en todas partes, dijeron lo futuristas rusos, o en ninguna, pudiera ser o donde el tiempo no llega y  nos obliga a describir con palabras lo desconocido. La poesía  es sombra y espejo  de sus propias  palabras. Todo lo que no se dice, también es poesía, y por supuesto, lo que algún día se va a decir. En poesía se vive y se muere, todos los instantes caben en un himno o epitafio, la suma de las horas y sus circunstancias, son el poema. Poesía  de la tierra, del hombre,  de la vida, de las cosas, del amor, poesía de la poesía, de tiempos ancestrales, de la memoria, de lo que se nombra por primera vez, poesía urbana, del lar, poesía que te nombra, convoca y bautiza... La poesía se mueve con las palabras, aparentemente. Cada cosa tiene su lugar, aparentemente. Todo poema es  una memoria. La poesía tiene pasado, presente y futuro.
Siento que la poesía no se irá de aquí, ni de ningún lado. Es una raíz de muchas raíces. La poesía es la nada, lo nuevo es la poesía.

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Qué descuido, el dibujo es de Isabella Gabrielli

 

jueves, marzo 20, 2014

La musa y yo

La musa y yo ficcionamos,
la realidad es un termómetro
con distintas temperaturas
Estoy congelada,
me dice
Estoy caliente,
respondo
¿Qué hacer en estos casos?
Abro un paréntesis,
entra el verano,
marzo húmedo, voraz,
espero tu respuesta.

lunes, marzo 17, 2014

La sombra ejerce un juego

 
La sombra
ejerce un juego de contrarios,
sabe que depende del cuerpo.
Por eso duerme a su lado,
única manera de proteger
su presencia.
Rolando Gabrielli©2014

La sombra


Muestro
el  lado oscuro
de tu cuerpo.
¿Por qué te asombras?

domingo, marzo 16, 2014

Tiempo después, no sé cuanto

Tiempo después. No sé cuanto, pero me hice la pregunta. Las interrogantes surgen espontáneamente. Me da la impresión que un vacío las imanta y pone sobre la mesa. También el peso de la incógnita que las envuelve en un velo tenue y misterioso, listo para ser rasgado. La caprichosa memoria archiva y luego selecciona. Un duende más grande que el silencio, se asoma tímidamente con un cartelito y la vieja historia en off, vuelve a tomar consistencia, sale a la superficie. El fantasma  de esa realidad interroga  en tiempo real y aunque ha permanecido inmutable, congelado, puede  brotar espontáneamente.
La mañana estaba soleada. Me entretuve en el curso de la flor de la orquídea como dos hilos dorados sobre el tendero. Ahí la prosa adquiere sentido y nadie pone en duda lo cotidiano. El oro del sol se refleja en la diminuta flor que renueva sus esperanzas en marzo. Es una pequeña paloma con sus alas detenidas en la luz. No todos los vuelos son vuelos, ni marcan distancias.  Son cinco o seis brazos extensos, delgados, uno aún con sus  diminutos brotes intactos. Abrazados al sol del poderoso verano. Sé que alumbrarán  en algún amanecer. La belleza tiene caminos  solitarios y desconocidos. Carece de tiempos definidos, atemporal como el eco de un caracol. El día es espléndido aún para la rosa congelada. La naturaleza guarda y revela sus propios secretos.
Marzo recorta sus días, pero alumbra lo suficiente para un domingo. Hay una monotonía de sastre o peluquero. Ese aire algo espeso y ligero, que  no termina de calentar. Adónde nos ha llevado y traído la memoria, sino a los ojos de un domingo luminoso. Este es  el día que una pregunta movió la memoria. ¿ Me pregunto si vale la pena volver a hacerse la pregunta, si no tendrá respuesta? La memoria también es una gran incógnita.
 

jueves, marzo 13, 2014

Oh, diosa

Oh, diosa,
los dioses me premian,
tú sabes,
se comportan como dioses
y me dejan ver detrás del cristal,
tu olimpo terrenal
que el tiempo mide en ti
y derrama  a manos llenas,
aquí y ahora,
el poema  reclama
a su diosa,
convertida en palabra,
que ha nacido en mí.


miércoles, marzo 12, 2014

No he visto nada más triste

 No he visto nada màs triste
que un poema melancólico
en los ojos de una mujer brotar
de cuajo al vacío la lágrima
salada del poema
rodar sin ninguna posibilidad
de crecer como una ola de mar
y volver al ojo de millones de mujeres
que no están dispuestas
a sufrir de melancolía.
Rolando Gabrielli©2014

martes, marzo 11, 2014

Banksy/Niña con el globo

Una imagen vale mil palabras, afirma el viejo adagio, mucho antes que el mundo digital se devorara los abecedarios de la humanidad.  Han desaparecido numerosas lenguas autóctonas y otras sepultadas por las imágenes  que disparan millones de personas poseídas por la tecnología digital, a cada segundo desde cualquier lugar del planeta. Si alguien las recogiera y las pegara, caminaríamos sobre una alfombra de imágenes freudianas, por llamarlas de alguna manera y tendríamos la radiografía y perfil psicológico, un verdadero mosaico de la psiquis planetaria. La imagen banal inunda la red de redes y los celulares de usuarios virtualmente hipnotizados por estas tecnologías que le hacen vivir en un  presente perpetuo.    Banksy es un  un grafittero inglés excepcional,

domingo, marzo 09, 2014

Una mujer pasa

Una mujer pasa,
la veo con mis propios ojos,
es un hecho visual
Ella  y yo lo sabemos,
se ve espléndida,
al menos su silueta
Esa mujer se te parece,
me hago una idea,
está en una exposición,
es esbelta y no pareciera dispuesta
a entregarnos mayores datos,
se siente cómoda
mientras no indaguemos sobre ella,
tampoco es mi interés
Ella no revela su nombre
(está en su derecho)
No cruza ninguna palabra
(está en su derecho)
No sonríe, simplemente no sonríe
(está en su derecho)
Ella y yo,
sabemos todo esto,
no existe un acuerdo
(estaríamos en nuestro derecho)
Todo, absolutamente todo,
ocurre ahora,
está tácito y por eso
lo cuento.