sábado, enero 24, 2009

Shoes

Shoes,
la marca de un presidente
que patiò traseros,
as, le respondieron
en una conferencia de prensa
en Bagdad, la ciudad de los Jardines
colgantes de Babilonia,
donde los ciegos ven el futuro
de sus enemigos
en la Làmpara de Aladino
y los cuentos de las Mil y una Noches
se leen descalzos
para no interrumpir el hechizo,
el amor de Scherezada y el cruel Schahriar.
Rolando Gabrielli©2009

La Lectora


El bosque sueña a la lectora,
sus raíces que el árbol no ignora
y lee bajo la tierra las palabras
que caen de su memoria
nombres que Ella conoce
ciudades, países, lugares
que aun respira
y desconoce.
Rolando Gabrielli©2009

Degas vagó ciego por París
y en el color único de lo que vio
nos dejó esta bella
entrando a la bañera
en el pudor de la mañana
cuando el lecho
aùn espera más
de su calor y cuerpo.
Degas quiso ver y buscaba
las formas ciegas
el detalle, la luz
de su propia suerte
Amaba las bailarinas
y los caballos de carrera
dos pura sangre, largas piernas
y movimientos fugaces.
Antes de defender París
de los prusianos con sus cascos
en puntas y su amor a la espada,
no dejó de soñar lo que nunca
pareció tocar
más que con el color.
Rolando Gabrielli©2009

jueves, enero 22, 2009

El Poeta Obama es mejor lector




En plena campaña fue el escritor, amigo y ex profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, Ariel Dorfman, quien se refirio al Obama poeta y a èl se lo habìa dicho,a segurado, la premio Nobel norteamerica Toni Morrison, la última mohicana gringa que saltò las vallas en Suecia. La Morrison, dueña de una gran inventiva, habìa bautizado previamente a Bill Clinton en 1998 como el primer presidente negro de Estados Unidos. ¿Que calificativo le quedaba para Obama?. Y La Morrison apesar de su vieja amistad y admiraciòn por los Clinton, accediò a apoyar abiertamente, cuenta Dorfman, a Obama y tal y como èl le pidiò. Y le contò a Dorfman las razones de su decisòn: porque es poeta. Las biografìas que suelen contar algo, parte de los personajes, dicen que Obama escribía poesìa y èl la consideraba "muy mala", pero querìa ser novelista. Sin duda, es lector y ama las palabras, y con ellas està sentado hoy en la Casa Blanca, el sitio màs codiciado por cualquier polìtico norteamericano. Se dio cuenta desde joven del poder de las palabras y de los libros. The por American World es el ùltimo libro que cargaba en sus manos el primer dìa de trabajo como Presidente de los Estados Unidos de Amèrica. Una excentricidad, sin duda, ver a un polìtico con un libro en sus manos y leerlo, aùn màs. De los que leìan: Mao, Mitterand, Fidel Castro, Ricardo Lagos. La lista no debe ser muy larga. Obama ademàs escribe libros y se han transformado en un best seller. Sueños de mi padre, fue su primer tìtulo. No lo conozco, cuentan que es una autotobiografìa càndida. La Morrison debe saber todo esto y de ahì no sòlo el tìtulo, sino por què abrazò la causa de un polìtico soñador, con las acciones más bajas que el futuro de la bolsa en Wall Street. Le seducía el verbo, la palabra, el encantamiento de las ideas, en un país CNN. No por ser negro, aclarò. Ella ya tenìa su presidente negro, Bill Clinton, el travieso. La audacia de la esperanza: como restaurar el sueño americano, otro de sus títulos, más ambicioso, puntual con la coyuntura de los nuevos tiempos. El título refleja lo único que quedaba después de 8 años de gobierno de GWB: esperanza. Y no debe perderse ni a las puertas del infierno. La codicia, las guerras, la especulación, corrupción, la mentira, el endeudamiento, el consumismo, el desplome del sistema financiero llevó finalmente a Barak Obama a la Casa Blanca: el país estaba en las latas. ¿Conocen el término, la expresión? Es quedar desnudo, a la intemperie, imagínense un automóvil son su motor, sólo con su carrocería queriendo arrancar en el desierto. Es ver una plamona coja con sus alas mochas. Un gato tuerto con tres patas, ese buey que mira con los ojos cerrados el camino y ni siquiera sueña que un día le quitarán la yunta. El países se había desfondado. La locomotora del mundo se había quedado sin fuerza, bufaba, pero no avanzaba y menos podría subir la loma que se veía venir encima de la economía. Obama, entonces, lanzó su propuesta: el cambio. Bien, todo lo demás es anécdota, como si fuera un baile de gala para conmemorar una fecha de triunfo y de paso abrir una nueva Era. El poeta que escribía malos poemas y se dio cuenta a tiempo, había llegado a la meta. Pero no olvidó esos viejos dotes que creía tener y menos la tradición inciiada por J.F. Kennedy, en 1961, cuando Robert Frost recitó un poema ante las multitudes y volvió a instalar a la poesía en la primera fila de los acontecimientos mundiales como una expresión eminentemente popular, necesaria, viva, actual, vigente y necesaria. Clinton contiúó con la tradición de Kennedy con los poetas Maya Angelou y Miller Williams.
Una tribuna nada despreciable, casi dos millones de personas en vivo y diercto y la atención de más de 20o millones de norteamericanos y de gran parte del mundo. La poesia hace años, anda a pie, es la invitada oficial a la mesa del pellejo, allí donde se recicla el olvido y el espanto. Neruda, Parra, llevaban dos mil personas a sus recitales, en los Festivales de poesía colombianos aún acuden miles de personas, pero se trata de toda una organización y puesta en escena internacional. Los poetas se leen así mismos y aún así muchas veces no se escuchan. Pero esta era una ocasión histórica, única para Elizabeth Alexander y la poesía como género, expresión siempre ninguneada.Más que un empujón, era una prueba que aún tenemos capacidad de sensibilizar los actos públicos con otro lenguaje. Alexander es profesora de estudios afro-estadounidenses de la Universidad de Yale y su libro más reciente, 'America Sublime', fue finalista del premio Pullitzer de 2005. " El encargo de los asesores de Obama fue muy preciso y cursado en un mensaje: "Tiene que hablar sobre una ocasión tremendamente histórica". "Y este trabajo debe hablarle a una audiencia increíblemente diversa, no sólo a los estadounidenses sino al pueblo en el mundo que espera que Estados Unidos, ese día, comience a pensar en el futuro". Un poema de encargo, a la medida, con pie forzado.
Rob Riemen, un think thank europeo, filósofo holandés de primera línea, con alumnos de la talla de J.M. Coetzee, George Steiner y Mario Vargas Llosa, dijo recientemente en México: el lenguaje poético en su más alta forma ofrece o presenta cierta verdad, cierto significado. Este es un fenómeno quintaesencial, es decir: si el lenguaje ya no representa el significado, estamos perdidos. Si el lenguaje en su peor forma es sólo caparazón, charla vacía en torno a nada, entonces perdemos la comprensión profunda del significado de las palabras. Qué hacer con esos escritores, esas personas con el don de la palabra, que usan el lenguaje para presentar un mundo determinado y cuya empresa resulta hasta cierto punto inútil, se interroga Riemen.
Un poema por encargo siempre es una empresa riesgoza. No es como jugar a la bolsa, enfrentar a una multitud, con la palabra. Hay que tener las justas y necesarias, sobre todo, cuando se va a hablar de esperanza, concepto mucho màs intangible que cualquier acciòn de Wall Street. En las frandes ocasiones se requiere de trasgresiòn, iluminaciòn, lenguaje que abrace ideas e imàgines en un sòlo cuerpo y reencante al auditorium y a la historia que ha sido anunciada. Una palabra fundacional, como la del viejo Walt Whitman, que fue quien debiò subir a esa tribuna ese dìa memorable, històrico, ùnico en el arranque de una nueva Era. E. Alexander, la poeta lo sabìa, supongo, Neruda le hablaba a las multitudes con la palabra de todos, como Maiakosky, el ruso, que se volò la vida en plena revoluciòn bolchevique. La poesìa que no dice, patina, la poesìa que no es misteriosa, oscurece, la poesìa que carece de imàgenes se la lleva el viento y la poesìa debe ser poesìa, lenguaje intencionado que busca despertar los sentidos.
No veo nada de esto en el poema de Alexander, sòlo una lista de lugares comunes para un paìs de 300 millones en crisis, para varios miles de millones de personas viendo CNN en el mundo y siento que fue una magnìfica ocasiòn frustrada para un gènero minusvàlido para las editoriales y el pùblico en general. Quizàs la traducciòn que tengo no sea tan buena, pero de todas maneras intento meterme en el poema, y salgo como lanzado por una ventana hacia ninguna direcciòn.
Obama quizo ser poeta. Se frustrò en el intento, pero debiò leer a Whitman. Habìa que darle libertad, primero a la poesìa, al poema, y luego a la autora, y no caer en un pie forzad, en un texto escolar por satisfacer una materia, una cierta epdagogìa, un estilo de composicòn. Whitman recorriò el paìs con una palabra nueva, fundacional, es cierto, otra època, pero esta requerìa algo que superara la mediania, por no decir mediocridad. ¿Dònde estàn los poestas en Estados Unidos?
La poesìa no debe oler a naftalina, ni vivir en un closet con un corsè. ¿Tanto se ha perdido la libertad de la palabra? ¿La banalidad ha ganado tantos espaciones y penetrado las mentes como un mosquito fosforescente?
La alabanza es un mensaje de oraciòn, pero aquì cae de rodillas inùtilmente en el sacrificio innecesario la poesìa. Quien alaba observa bien y conoce los caminos, es conductor y esta palabra no tiene eje ni destino. La pedagogìa en poesìa, la polìtica, la enseñanza es un don difìcil de llevar a la pràctica, como la filosofìa y el amor. Estaba todo por decir, para hablar de una naciòn que habìa perdido el rumbo, para retomar viejos y nuevos derroteros, caminos que llevaran hacia un destino distinto y esperanzador. Un poema es lo que dice y no dice, lo que calla, los silencios que comparte con el lenguaje que el autor cede a la imaginaciòn del lector u oyente. Esta retòrica es menos que el enunciado de labores, acciones rutinarias de la gente comùn, de la cual està hecho un paìs. Un sastre que no encuentra la aguja ni el hilo. En verdad, eso no puede ser un poeta de salòn, ni de las multitudes.
Whitman decìa:
No tengo càtedra ni iglesia ni filosofìa/no llevo a ningùn hombre a una mesa puesta,/a la biblioteca, a la bolsa/Pero a cada uno de vosotros, hombre o mujer, los llevoa una cumbre.
Y fue premonitorio el hijo de Manhattan: Soy el bombero hecho pedazos,roto esternòn/Los muros me sepultan en su caìda/Aspirè calor y humo,oì la griterìa de mis compañeros...Yazgo en el aire con mi camisa roja...La arrodillada muchedumbre se borra entre el fulgor de las antorchas....
Soy de todas las razas, de todas las castas, linajes y de todas las religiones, pregonaba Whitman en la pluralidad siempre de sus ideas y libertad. Le faltò libertad al poema de Alexander, futuro, visiòn, emociòn, estatura.
La poesìa no debe ocultar la realidad, ni ser palabra de apariencia y un consenso mal entendido, que el futuro puede pagarse caro. Whitman denunciò en su tiempo en Perspectivas democràticas, "En los negocios (palabra moderna que todo lo devora) el ùnico objeto es gaanr dinero por todos lso medios posibles." "En vano marchamos con una rapidez inaudita y sin precedentes hacia la formaciòn de un imperio tan colosal que dejarà atràs a todos los antiguos, màs grande que el de Alejandro, màs grande que el de roma en el pináculo de su poderìo. En vano nos hemos anexionado Texas, California, Alaska y nos alargamos hacia en norte en bùsqueda de Canadà y ahcia el sur en bùsqueda de Cuba.". Un profeta, este viejo de los mil demonios, Walt Whitman, el de la barba de àngel iluminado.
"Asì como, decìa, la vanidad y el orgullo son rasgos espontàneos y connaturales del triunfador, aunque irriten al vencido y consternen al hombre simple, asì para grupos cada vez màs amplios de la sociedad, es natural echar mano a la prepotencia, a la arbitrariedad, al fraude, ya que son recursos exacerbados de una sociedad dura, sin corazòn, que afirma su filosofìa en la riqueza".
Whitman es el presidente del cambio, presidente Obama y tengo la secreta esperanza que usted lo conoce y bien.
En esto de las alabanzas, Pablo Neruda escribiò un libro panfletario, polìtico, por encargo de su conciencia y en favor de su naciòn agredida, por el poder que revelaba el premonitorio Walt Whitman, a quien Neruda admiraba con devociòn. Un libro muy criticado por su valor literario, aunque Neruda lo explica en su Explicaciòn Perentoria, ... que "no tiene la preocupaciòn ni la ambiciòn de la delicadeza, ni el hermetismo nupcial de algunos de mis libros metafìsicos." Y se declara un bardo de utilidad pùblica en defensa de paìs agredido. "No tengo remedio: contra los enemigos de mi pueblo mi canciòn es ofensiva y dura como piedra araucana". "Esta, agrega, puede ser una funciòn efìmera. Pero la cumplo. Y recurro a las armas màs antiguas de la poesìa, al canto y al panfleto usados por clàsicos y romànticos y destinados a la destrucciòn del enemigo".
Nos referimos a Incitaciòn al Nixonicidio y alabanza de la revoluciòn CHILENA. Pero buscando en la amarillenta primera ediciòn de 60 mil ejemplares de editorial Quimantù, 1973, uno se encuentra con un texto intitulado. Regresa el trovador: Por eso estoy aquì en tu compañìa/De vuelta estoy como un enamorado/tocando el sol, el aire, el amr chileno/sufriendo de partir y de haber llegado/ Siempre mi corazòn estuvo lleno/como una copa de fulgor dorado/de Chile, de su càntico sereno/ Nunca mi Patria de dulzura y nieve/fue para mì substancia pasajera./O fue terrible herida en mis entrañas/o luna derramada en la pradera/yo puse mi raìz en tus montañas/y florecì sobre las cordilleras/ (Yo nunca estoy afuera en tierra extraña/porque mi poesìa es tricolor/y vivo todo el año en tu bandera) Por eso Patria blanca y estrelalda/Patria roja y azul, Patria primor/Patria chilena, patria delicada/yo escuchè desde lejos tu tambor/Y me acerquè a tu morada/Quedè sobrecogido de dolor!.
Neruda concluye citando y recreando los versos famosos de La Araucana/ de Chile fèrtil provincia señalada/en la regiòn antàrica famosa/de remotas naciones respetada/la gente que produce es tan granada/tan soberbia, gallarda, belicosa/y no ha sido por Rey jamàs regida/ Ni a extranjero dominio sometida.
El libro, escrito en Isla Negra, comienza invocando a Whitman y le solicita su apoyo, que lo invista para asumir su tarea.
Rolando Gabrielli©2009


Canción de alabanza para el día

Por Elizabeth Alexander
(Traducción y subtitulación: Armando Ibarra Racines)

Todos los días los afanes nos cautivan,
pasamos de largo a los otros, mirándolos
o sin mirarlos, a punto de hablarles o hablando.

Alrededor todo es ruido. Alrededor, todo es
ruido y abrojos, espinas y estrépito,
todos los ancestros en nuestras lenguas.

Alguien cose un dobladillo, remienda
un uniforme roto, parcha una llanta,
restaurando aquello que precisa reparación.

Alguien busca la música en alguna lado,
con cucharas de palo sobre un barril metálico,
con violoncelo, altoparlante, armónica, voz.

Una mujer espera el autobús con su hijo.
Un labrador examina el voluble firmamento.
Un maestro dice: saquen los lápices. Comiencen.

Encontramos a los otros en las palabras, palabras
mordaces o afectuosas, susurradas o declamadas,
palabras que se evalúan, y se revalúan.

Recorremos vías polvorientas y autopistas que indican
la determinación de algunos, y la de otros que dicen
necesito ver qué hay al otro lado.
Sé que después en el camino hay algo mejor.
Nos urge hallar un lugar donde nos sintamos a salvo.

Entramos en aquello que aún no podemos ver.
Que se diga con franqueza: muchos murieron por este día.

Cantemos los nombres de los muertos que nos trajeron aquí,
que colocaron los rieles del tren, levantaron los puentes,
recolectaron el algodón y la lechuga, construyeron
palmo a palmo los edificios relucientes
que luego mantendrían limpios, allí dentro trabajaron.

Alabanzas para el esfuerzo, cántico para el día.
alabanzas para todos los carteles hechos a mano,
para las conjeturas en las mesas de la cocina.

Algunos viven de acuerdo con ama a tu prójimo como a tí mismo,
otros anteponen no hacer daño, o no quedarse con más
de lo necesario. ¿Qué tal que amor fuera la palabra más poderosa?

Amor que supere lo conyugal, lo filial, lo nacional,
amor que irradie una oleada de claridades,
amor que no se prevenga contra el sufrimiento.

En el nítido brillo del día, en este cielo de invierno,
cualquier cosa se puede lograr, iniciar cualquier oración.
En el umbral, sobre el reborde, en la cúspide,
cántico para avanzar dentro de dicha claridad.



Poema leído por la poeta Elizabeth Alexander en la toma de posesión de Barack Obama,
Presidente # 44 de Los Estados Unidos de Norteamérica, enero 20, 2009.


martes, enero 20, 2009

Esta postal

Esta postal
es de Isabella,
su fantasìa.
La mìa,
inconfesable.
Rolando Gabrielli©2009





La hora del Bloqueo?



El club de paìses latinoamericanos, presidido por Brasil, con socios como Argentina, Venezuela, Bolivia, Mèxico, Chile, Ecuador, Panamà, ha estado pendiente en las ùltimas semanas sobre el tema del bloqueo o embargo a la Isla de Cuba, por parte de Estados Unidos. Cristina Fernàndez, presidenta de Argentina, està en La Habana suscribiendo una docena de acuerdos econòmicos, cientìficos y en materia de salud, con Cuba y es el ùltimo mandatario que visita la Isla como una manera de presionar para el fin del bloque, que el pròximo tres de febrero cumple 37 años.
La imagen es elocuente, Fernàndez y Raùl Castro, ven la hora previo a la asunciòn de 44 presidennte a la Casa Blanca, Barak Obama, quien ha prometido una Nueva Era. Las dos palabras dicen mucho y podrìan decir nada, pero Estados Unidos necesita de un Ave Fènix para remontarse de las cenizas que deja el predecesor del senador de Illinois. La suerte està echada y si bien Obama no se refiriò a ningùn paìs en especial, con la excepciòn de Irak, a quien dijo le corresponde su propia seguridad, tendiò una mano al mundo. Un mensaje de Refundaciòn de Estados Unidos, basado en los principios de los padres fundacionales y un llamado de atenciòn a los especuladores. Estados Unidos debe ahora dar un paso a una nueva era de paz.
Hablò desde el fondo de la crisis, que sabe que es real, profunda y tendrà que hacer frente dìa a dìa, y que debe contar no sòlo con el apoyo de todos los norteamericanos, sino del mundo, la confianza de otras naciones.
Fue un discurso esperado, para quienes venimos siguiendo la profunda crisis del sistema capitalista, los acontecimientos internacionales, la nueva correlaciòn de fuerzas las grietas de la globalizaciòn y del mercado per se. Hay que echar un ojo al mercado, recordò Obama, porque la mano invisible que cree regularlo, suele ser tenebrosa.
Es un comienzo, son sus primeras palabras como presidente, el camino es largo, difícil e incierto, no sòlo para un primer presidente de piel negra, sino para quien ocupara en este momento la silla de Washington. Es la hora de saber que todos los dèficit llegaron al Potomac y no queda otro camino que hacer un alto en la corrupciòn, derroche, consumismo, especulaciòn, falta de iniciativa, agresiòn al medio ambiente, si se quiere volver a levantar un paìs que no està en ruinas, sino en condiciones precarias, como un estado comatoso inducido. La verdad es que ha encontrado un Estados Unidos, hundido. Puede ser el fin de la era de Ronald Reagan, quien privilegiò el mercado salvaje, la polìtica del cow boy y este mundo ce intermediaciòn del dinero invisible, las compañìas de aire y dejar que la fiscakizaciòn fuera un acto automàtico del propio sistema. Quizàs nunca el stablishment se sintiò màs a sus anchas y la impunidad hizo carrera. B. Obama liberò en su primer discurso esa filosofìa y jugò la carta intangible de la esperanza.
Rolando Gabrielli©2009

lunes, enero 19, 2009

50 años de Casa de las Amèricas, Chile paìs invitado





Isla Negra, las campanas de Pablo Neruda...el mar, el mar....

Las Ferias de Libros son un gran mesòn de oportunidades para escritores y lectores. Un sitio de encuentro, una tribuna para sentir la palabra, la textura de los impresos, contactar a editoriales, tomar el pulso de lo que se està escribiendo en otros paìses, hacer nuevos amigos, conocer las novedades, tendencias, confrontar ideas y concluir que el mundo no es una isla para nadie. Los libros son una mercancìa y se desplazan de una geografìa a otra, algo màs cansados, lentos, a pesar de la velocidad del transporte, porque la lectura por Internet ocupa un espacio importante e instantàneo.
Pero las Ferias son irremplazables por su sabor, el lujo de estar con el autor, entrar en contacto con la voz, con algo que el libro no nos puede decor del todo, a veces, y menos la Pandora Internet, que repite muchas cosas, sin conocer el origen ni las inflexiones, esos esguinces del cuerpo y los sentidos. Mil tìtulos nuevos y seis millones de ejemplares, pondràn a la venta unas 40 librerìas cubanas. Las agencias internacionales han informado que "el poema "Abdala", del escritor y prócer de la independencia cubana José Martí, de cuya publicación se cumplen 140 años, y la novela "La consagración de la primavera", de Alejo Carpentier, serán algunas de las reediciones". Se reimprimirà ademàs el primer poema cubano, "Espejo de paciencia", de Silvestre de Balboa, que inicia la literatura isla cubana hace 400 años
Las Ferias en Amèrica, las màs antiguas son las de Portobelo, en el Atlàntico panameño, donde se comerciaba bajo la tutela del reino de España y se acumulaba el oro de las Amèricas para despachar a la metròpolis a travès del Camino de Cruces donde esparaban las embarcaciones.
Esta es otro tipo de Feria, pero la filosofìa de la venta e intercambio entre paìses, tiene un significado, un pasado semejante en algùn sentido. Me refiero a la XVIII Feria Internacional del Libro de La Habana, Cuba, donde Chile es el paìs invitado. Pero tambièn, se va a homenajear a los escritores cubanos Fina García Marruz y Jorge Ibarra, y a Casa de las Américas en su aniversario 50. Cuba es una pequeña isla de poco menos de 105 mil kilòmetros cuadrados, la Mayor de las Antillas, con una fuerte tradiciòn literaria y autores que trascendieron sus fronteras, como Josè Martì, Alejo Carpentier, Nicolàs Guillèn, Josè Lezama Lima, Guillermo Cabrera Infante, Eliseo Diego, Heberto Padilla y Reynaldo A, entre otros.renas.
Lezama Lima fue un gran animador, intelectual universal de la cultura cubana y el llamado Grupo Orìgenes, fue una manifestaciòn de una elite lùcida que no se dio en el Caribe, con esa fuerza, màs que en Cuba. Previo a ese movimiento fundaron las revistas Verbum (1937), Espuela de Plata (1939) y Nadie Parecía (1942), antecesoras directas de Orígenes.
En Cuba hay tradiciòn literaria, indiscutiblemente, y Casa de Las Amèricas llegò a ser el polo màs fuerte en la ediciòn de libros y receptividad de la nueva literatura latinoamericana. Encuentros, foros, ediciones, premios. Vino las diàspora, contradicciones, y esa historia de dificultades, exilios y un mar que divide a los de adentro con los de afuera.
Pero esta nota tiene que ver con la Feria y la atmòsfera que se ha estado creando. Las Ferias no son un mar de rosas y a veces màs bien un lecho de espinas. Siempre existen arbitrariedades desde los escritores que se escogen, los "invitados", a los libros que se llevan y en este caso me refiero a Chile, paìs invitado de Honor. Pareciera algo inevitable, humano, se avivan viejas rencillas y pareciera que la historia se estanca y no avanzara.
Dos escritores chilenos, de reconocida trayectoria conflictiva con el gobierno de La Habana, Jorge Edwards y Roberto Ampuero, denunciaron que Cuba puso censura a sus libros. Còmo voy a ir a la feria del libro de un paìs que legitima la censura, exclamò Edwards, quien fue declarado Persona non Grata por Fidel Castro durante el gobierno de Salvador Allende. Ampuero, quien estuvo vinculado por años a la Isla y al partido comunista, actualmente es profesor en Iowa City, dijo que me parece complicado para la presidenta Michelle Bachelet llegar a inaugurar una feria en un país en el que hay al menos tres libros de chilenos que han sido prohibidos: ‘Confieso que he vivido’, de Pablo Neruda, ‘Persona non grata’, de Jorge Edwards, y ‘Nuestros años verde olivo’. ". La Feria del Libro de Cuba se realizará entre el 12 y el 22 de febrero, donde se homenajearán a Víctor Jara y Violeta Parra. Asimismo, se le entregará el Premio Iberoamericano Pablo Neruda a Fina García-Marruz, poeta cubana y Premio Nacional de Literatura.
Se espera que Chile estè representado por unos 30 escritores. Camilo Marks, abogado de Derechos Humanos y uno de los críticos literarios más respetados y resistidos de las letras chilenas, segùn el diario La Naciòn, ha dicho sobre Ampuero: "Me he enterado que no participará. Pero bueno, él es un pésimo escritor, y además tiene una relación muy especial con Cuba, que la cuenta en sus libros y columnas. Él siempre ha estado en una posición privilegiada, y descubrió los horrores del sistema comunista después de haberse aprovechado de él por más de 20 años".
El arte de los trapos sucios es un arte, sobre todo cuando hay ropa tendida y èsta se puede lavar en pùblico sin asco.
En menos de 48 horas, el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, el ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, aseguró "que el gobierno no tiene constancia de "ningún intento de censura" por parte de las autoridades cubanas sobre las obras que Chile expondrá en la Feria del Libro de La Habana. Entre el 12 y el 22 de febrero, se instalarán los catálogos de 34 editoriales nacionales, así como una selección de obras de instituciones públicas y privadas chilenas, informaron las autoridades competentes en el marco de las pròximas actividades, a pesar de los desacuerdos existente entre las editoriales. Ese, al parecer es un viejo tema. Las tres ferias que he visitado con presencia de Chile, no han estado a la altura del paìs del sur. Me refiero a la de Bogotà, Colombia, donde fue invitado de Honor y a dos en Panamà, una tambièn en su honor. La discriminaciòn de los libros es lamentable y en muchos casos los olvidos voluntarios de autores indispensables. Esperamos que en esta oportunidad, Chile presente su potencial, nada desestimable y estè a la altura de estos desafìos en favor del libro. Que las rencillas de siùticos despechados o de inquisidores de la Belle Epoque, sean superadas.
Para un enfoque màs global y completo para nustros internautas, incluyo esta entrevista del diario La Naciòn de Chile.



Camilo Marks: “Tengo un juicio horrible acerca del legado de mi generación”
El crítico literario habla de su última novela “Altiva Música de la Tormenta ”, y con su lenguaje corrosivo cuestiona a los escritores que "apenas leen lo que escriben".
Leyla Ramírez
lanacion.cl
“La opinión de los escritores chilenos me importa un cuesco. En Chile nadie lee nada. Y la inmensa mayoría de los escritores tampoco lee nada, apenas leen lo que escriben, a juzgar por los resultados. ¿Los críticos? ¿Cuáles, por favor? Fuera de unos pocos, nómbrame a alguien serio, culto, responsable, con amplitud de lecturas y vastedad de referencias, con genuina formación intelectual. Por lo demás, “La dictadura del proletariado”, mi primer libro de ficciones, fue muy bien criticado. A los poquísimos autores que conozco les gustó mucho. La antología “Grandes Cuentos Chilenos del siglo XX” tuvo excelente recepción. Si soy exigente con los demás, no voy a salir editando un bodrio ¿Por qué habría de temer la crítica?”.
Así, corrosivo y directo es Camilo Marks, abogado de Derechos Humanos y uno de los críticos literarios más respetados y resistidos de las letras chilenas.
Apsi, La Época,Qué Pasa y ahora El Mercurio, son las tribunas donde ha brillado su aguda y prolija pluma por más de 16 años, tiempo en que ha hecho una notable y variada colección de enemistades.
Eso, sin embargo no lo detuvo cuando decidió publicar su primera novela La dictadura del Proletariado (2001), que no sólo cosechó buenas críticas en la prensa, sino que llegó a ser finalista del Premio Rómulo Gallegos 2003.
Ahora vuelve con "Altiva música de la Tormenta " (Sudamericana) una historia de amor que tiene por telón de fondo el plebiscito de 1988 y en un país lleno de contrastes.
-Altiva Música de la Tormenta es un gran poema de Walt Whitman ¿Por qué lo elegiste para titular tu libro?
-Originalmente, era otro título, muy distinto. Pero como hay una historia de amor entre gente de cierta cultura y en una época en que la literatura y la poesía eran muy importantes, uní a los protagonistas con ese verso. Mientras escribía, me vino la idea de ese gran poema de Whitman, - “Proud Music of the Storm”-, publicado después de la guerra civil norteamericana. Y más allá de los paralelismos políticos, que sólo los veo recién ahora, las estrofas hablan de lucha y victoria, del fracaso y la imposibilidad del cariño bajo determinadas circunstancias.
- ¿Por eso escogiste el plebiscito como marco para desarrollar tu novela?
-No elegí el plebiscito como telón de fondo, sino que escribí, en principio, un cuento algo largo, de unas 40 páginas, y eso ocurrió, precisamente en esa época. La historia estaba guardada por ahí y decidí desenterrarla, a sugerencia de Germán Marín, editor de Sudamericana y entonces se fue alargando hasta convertirse en la novela actual.
--Qué hacía Camilo Marks el 6 de octubre de 1988 ¿fuiste, como los protagonistas de Altiva Música..., a la fiesta del NO en Lastarria?
-El día siguiente al plebiscito yo estaba de apoderado en los colegios escrutadores de la comuna Estación Central y luego fui a visitar a las presas políticas del anexo femenino de Santo Domingo con Amunátegui, una mansión que perteneció al Presidente Juan Esteban Montero. No he pisado en mi vida la casa de Lastarria, que, si bien existió, en la novela es imaginaria y nunca he estado en celebraciones con dirigentes o jerarcas, pasados o actuales.
-En tu libro se ve cómo mucha gente –la victoriosa- estaba a la espera de repartirse desde ya su tajada ¿algo común en todo proceso político o especialmente en el nuestro? ¿hay ahí una mirada descreída de este proceso?
-Fui uno de las primeros que se inscribió cuando la Concertación llamó a hacerlo, fue a comienzos de 1988, así que me lo creí todo, absolutamente todo. Pero una novela es una ficción literaria, no un panfleto. Esa visión escéptica es relativa y se aplica a algunas personas. Ahora yo, en lo personal, puedo tener una mirada desaprobadora hacia aspectos de la transición democrática, que no son los más evidentes, dicho sea de paso. Pero insisto: la novela vale si es buena, más allá de las apreciaciones extra literarias que surjan tras su lectura. Claro, en todo proceso político hay oportunistas y gente decente, pero esto lo digo sólo para contestar derechamente tu pregunta, porque estuve lejos de pensar en esas consideraciones al trabajar en esta narración.
-Con todo, es posible apreciar claros guiños a ciertas personas en cada uno de tus personajes: el periodista alcohólico y cuesta abajo (Bernardo) los trepadores (Rogelio), los desconcertados (Ignacio) o los descreídos?
-Por supuesto, hay personajes inspirados en casos reales, como Rogelio Ahumada, un típico gestor de ONGS que se hace millonario o Ignacio, un preso político que aún no encuentra trabajo, porque tiene los papeles manchados. Y hay muchísimas personas valiosas que fueron arrojadas al tarro de la basura, hoy cesantes o amenazados en sus trabajos, aterrorizados por sujetos cretinos y mediocres que abusan de su estúpido poder. Pero también están los hermanos Villanueva, Ester y Alfonso, que no son santos ni imbéciles y creen en lo que hacen, aún cuando las dudas sean inevitables. Verónica Livasic tampoco es desagradable, simplemente se aferra a un hombre que está cuesta abajo, como lo dices tú misma, pero ¿quién sabe? A veces tratamos de ayudar a alguien hundido, aún a costa del autoengaño y a veces, quienes parecen perdidos, resultan mejores que aquellos tan triunfadores...
-Todos esos personajes tienen entre 30 y 40 años, la edad que tú tenías en esa fecha ¿hay en tu libro una mirada crítica a tu generación?
-Tengo un horrible juicio personal acerca del legado de mi generación. Basta con ver lo que la juventud piensa de nosotros, es cuestión de mirarlos no más. Hubo, claro, y todavía hay, personas muy valiosas, que se sacrificaron hasta lo indecible pero, en conjunto, no nos salvamos y hemos transmitido pura palabrería hueca. Yo no me excluyo de este fenómeno. Por suerte, los muchachos ahora han cambiado mucho, pero no gracias a nosotros, sino por ese poder que tienen los jóvenes de renovarse y vivir su propia vida.
-Trabajaste en el Comité Pro Paz y en la Vicaría de la Solidaridad y por eso no puedo dejar de preguntar tu impresión sobre el Informe de la Tortura que fue entregado al Presidente...
-Mira, yo participé en esa Comisión (de tortura), estuve estudiando todos los casos de procesados políticos de los ’80, y antes hice un estudio extenso sobre el tema. Y creo que hay dos cosas del informe que son positivas e irrenunciables: la tortura fue una política de Estado, no fueron casos aislados, no fue que a alguien se le pasara la mano no más y eso está requetedicho; lo otro es fruto de lo anterior: nunca se torturó más en Chile y pocas veces en Latinoamérica, como durante el período 1973-1990, porque algunos dicen, "siempre se ha torturado y en todas partes", pero cuando tú te das cuenta que, ya desde agosto de 1973 con los marinos, aplicaban electricidad en regimientos remotos, de Ancud, Castro, Illapel, etc, entonces dices, esto viene de antes, es planificado, así quieren gobernar, es una forma de entender la política, destruyendo física y psíquicamente al adversario mediante tormentos que abruman la imaginación humana.

Crònicas de Indias: MANIFIESTO


La Crònica tiene su Festival en Cartagena de Indias, una de las joyas del antiguo imperio español donde se respira Caribe. Gènero hìbrido, contaminado, que pareciera no renunciar a nada, ni siquiera a su actualidad, vigencia, al discreto glamour con que suelen recibirla sus lectores. No compite, dirìa, ameniza en otras cuerdas el oficio del lenguaje, se apropia y camalonea de sì misma y se parasita a lo largo y ancho de toda la prosa y en sus mejores vuelos, la poesìa. Es autònoma por sobrevivencia y se recrea con la complicidad de una baronesa amante. Tiene libertad de expresiòn y eso me gusta, dominio de su tema porque se va confesando en el itinerario que la conduce, que de ninguna manera es un rodaje superficial y que está a la vista. Me entusiasma de este gènero lo que se trae tras bambalinas, la maravilla de sus infinitos recursos, algunos toques sorprendentes. Ahì està su lujo, una finta en plena velocidad, com osi paralizara al lector-espectador, y despuès como si nada, algo para la galerìa y la vos secreta de quien lee entre lìneas sin piar.
Algunos editores andan a su casa, ciertos escritores se manosean entre ellos y avivan sus pasiones de divos inconfesables, se autoretratan com oviejas solteronas, sin piedad por lo que pudier haber detràs de cualquier espejo. No creo en sus doctas definiciones que hablan de cronologìa, y sòlo se apiadan de la historial tal como si fuera que es. Ahì no comulgo con esas viejas ruedas de carreta. La Crònica debe recurrir a todo, asaltar si es necesario el lenguaje, desnudar, ficcionar, someter el clichè como a una bandida de tabernas medievales. No hay lìmites y si alguna vez pertenecieron a los oscuros monjes que ordenaban los pecados del mundo, las reglas de un juego que sòlo unos pocos conocìan y disfrutaban, eso ya es cosa del pasado.
Hay periodistas que als convirtieron en crònicas amarillas, rosas, banales, ingeniosas, humorìsticas y de todos los calificativos y adjetivos que suele soportar el papel y la Crònica misma, porque es generosa, leal y excepcionalmente condescendiente. Estimo màs su aguijòn, que su rama lisonjera, que se extiende y aùn emplea con descaro.
La Crònica debe realizar una operaciòn de salvataje de la realidad, hundirse con ella si es preciso, sòlo para salvarla y exhibirla en esa vitrina donde todo es posible ver y no tocar. La Crònica es un term`metro del mundo, aspiara a esclarecer con màs profundidad hechos que se mantienen bajo tierra o el velo de la mentira. Desde luego, cuando el cronista es veràz, transparente y busca la verdad.
Un cronista es un "cientìfico" aunque trabaje con materia viva, caliente, a punto de estallar frente a sus ojos o materia muerta, putrefacta, esa que estàs màs del lado del gusano. Pero hay que examinar todos los àngulos de la pieza, y convertirlo en un "trofeo real, vàlido", por ùnico y capaz de permitir interpretaciones, lecturas y relecturas. Una Crònica no es para el olvido. No podemos eprmitir que la vieja irinìa de Borges triunfe: los periodistas escriben para el viento. Mi Manifiesto es este: La Crònica no es propiedad de nadie, es un gènero nonato, quien lo incorpore a su escritura debe asumir las consecuencias que està destinado a la originalidad, firmeza de principios, y a mantener siempre una atmòsfera con dosis importantes de humor, ironìa y conocimiento. La Crònica es lùdica, esta frase tambièn forma parte de mi Manifiesto. Los tontos graves no deben escribir Crònicas. La Crònica surgiò para revelar, acercarse a la realidad, decantarla, y tambièn para biografiarse, entregar lassvìsceras al Lector, con total sinceridad. La responsabilidad de los cronistas es no dejarse manipular por el decorado de la realidad que no hace la Crònica. La Crònica puede adjetivar, verbalizar, calificar, descalificar, usar todo lo que tiene a mano y a su alcance y màs.
Las noticias que circulan es que Hay Festival 2009., se realizarà en Cartegena de Indias, Colombia y comienza este 29 de enero con invitados de Brasil, Estados Unidos, Perù, España, India, Chile, Mèxico, Colombia, Inglaterra, ex- Yugoslavia. etc...No he visto en el programa dos nombres importantes: el poeta argentino Juan Gelman y el narrador uruguayo, Eduardo Galeano.
Rolando Gabrielli©2009

sábado, enero 17, 2009

Habana


Habana, después te digo,
Habana, que el tiempo,
todo es un rumor, Habana,
nada más, olas,
sabes después te digo,
una ola, una palabra,
que a ciegas llega
a tu malecón
y todo es un rumor,
nada más, olas
palabras.
Rolando Gabrielli©2009

Evas de un mismo paraíso


Evas de un mismo paraíso

dan vuelta

un calendario milenario,

la hoja, corazón, la hoja.

Rolando Gabrielli©2009

Espacio que nombra



Espacio que nombra otro espacio,
lugar que crea la memoria,
la ciudad es serpiente de un paraìso
no original y vive a ras de tierra sobre un mar
que la rodea como si la abrazara
con su complicidad y libertad
sin despojar la luz del crepùsculo que la guìa
por ese asfalto que parte en dos alas sus aguas
pero no lleva a una tierra prometida,
algo para lo cual no todos
estamos preparados,
afortunadamente.
Rolando Gabrielli©2009

viernes, enero 16, 2009

Mira fijamente
























Plumilla y tinta china, son materiales nobles, hacen un oficio, crean una atmòsfera, retratan la visiòn real, onìrica, la pesadilla, mirada ìntima de su autor. Enrqiue Jaramillo Barnes, joven arquitecto, aprovecha las màrgenes que le deja su profesiòn y ve el paisaje exterior que subjetiva y define con sus materiales textiles. Su bùsqueda partiò del azar a travès de un concepto, una mirada lùdica compartida con su padre, el escritor Enrique Jaramillo Levi, quien se asocia a un cadàver exquisito en compartimentos separados: imagen y palabra.
Poesìa e imagen màs que complementarse, se fusionan pero en planos distintos y entran en una atmòsfera visual, sensorial, propia del lenguaje y animada por quien mira fijamente. Es en todo caso, un ejercicio, com o todo arte que parte de si mismo. Son 10 obras e igual nùmero de poemas.
Las obras estàn expuestas para todo pùblico en el Diablo Rosso, una boutique juvenil, para ver arte, comprar, conversar y disfrurtar de una champagne rosada. Sì, allì en la Zona Rosa de la capital panameña, a un par de cuadras del mar.
Rolando Gabrielli©2009




Un dìa de estos...

Un dìa de estos...

jueves, enero 15, 2009




Oye, poesìa,
hey, si, el dìa
està en tus manos,
no termina
ni una palabra
o dos,
oscura luz de tus ojos,
quien asì no ve
el rojo de la vieja vocal,
lo que a un cristal
no se esconde
un reflejo vaga y fusiona
el verbo y la palabra.
Rolando Gabrielli©2009

miércoles, enero 14, 2009

Nigh-No-Place



Cerca de ningùn lugar, buen tìtulo para un poemario, porque la poesìa està en todas partes. La poeta escocesa de 30 años de edad, Jen Hadfeld, se acaba de ganar el prestigioso premio TS Eliot de poesìa, con su segunda antologìa intitulada: Nigh-No- Place, textos que desconocemos porque los medios de comunicaicòn, las agencias internacionales, tienen la costumbre de la frugalidad verbal cuandos e trata de poesìa. Unos vagos datos, que vive en las islas Shetland (Escocia) y que la autora escribiò parte del libro allì y en Canadà.
Pero, pirateando por aquì y por allà, encontrè este fragmento. No respondo por la traducciòn:
¿Quieres tu Quieres Quieres
es en el cielo como lo es en tu pròjimo cubierta,
una pluma de cola de gato, una lata de fideos pata de mesa
Usted codician su vecino el caballo
y que codician la tierra de su vecino.
Usted codician su vecino,
rastreo de la cùspide con una lona azul del remolque.
Usted bandshaws codician braseros,
longbows y lanzar cuchillos,
sala de guitarras,
palas snuffling tres pies de nieve
Ustedes codician su vecino,
plantaciòn de una escupidera para el halcón en la lluvia
Usteeds codician su vecino, encorvado sobre el piano de heces,
a negociar la naturaleza, valses pirata
Usted codiciarà, polcas codornices,
horquillas pintadas cerca de un piquete, granero holandès

Una isla

Una isla,
¿por què una isla
recuerda tu nombre
y te espera?
Es un misterio indescifrable
el silencio que sigue
despuès de una ola
y la memoria
que todo y nada olvida,
es la isla sin lìmites
que anduviste,
los pasos que nadie
podrà negar
pertenecen a la isla.
Rolando Gabrielli©2009

martes, enero 13, 2009

LAS 13 DEL MARTES 13


Un buen dìa para dejar de lado las supersticiones y creer que se avecina un mundo mejor. (Peor imposible) Pareciera agotada la agenda del piso 13, de no pasar bajo una escalera y lanzar una herradura hacia atràs. Y menos cruzarse con un gato negro en la calle. La lamentable, excepciòn, entre otras, es la invasiòn de Israel a la Franja de Gaza que se inciò el pàsado 27 de diciembre, con un costo de màs de mil palestinos muertos, màs de un 40 por ciento son mujeres y niños, ademàs de millares de heridos. El agravante, segùn han denunciado cientìficos noruegos que cooperan en la Franja de Gaza es que se estàn empleando armas y materiales que hacen pensar que se trata de una zona de exterminio a civiles y que el lugar ha sido escogido como un laboratorio para probar esos sofisticados y letales equipos. Las pruebas ya estàn en Oslo, Noruega.
La capacidad de destrucciòn del hombre del medio ambiente, de sì mismo, y de sus semejantes, pareciera infinita. Cualquiera sea el pretexto, siempre alguien està bajo metralla, en la mira telescòpica de un francotirador o en la simple cartilla de un asesino en serie.
El Martes 13 es una fecha de reflexiòn, a pensar y a vivir como un gato, con siete vidas.

Oleo de una mujer con sombrero
Silvio Rodríguez
Una mujer se ha perdido conocer el delirio y el polvo/se ha perdido esta bella locura su breve cintura debajo de mí/ se ha perdido mi forma de amar/ se ha perdido mi huella en su mar.../Veo una luz que vacila y promete dejarnos a oscuras/ veo un perro ladrando a la luna con otra figura/ que recuerda a mí/ veo más, veo que no me halló/ veo más, veo que se perdió.../Una mujer innombrable huye como una gaviota/ y yo rápido seco mis botas /blasfemo una nota y apago el reloj /que me tenga cuidado el amor que le puedo cantar su canción.../La cobardía es asunto de los hombres,/ no de los amantes/ los amores cobardes no llegan a amores/ ni a historias, se quedan allí/ ni el recuerdo los puede salvar/ ni el mejor orador conjugar.../Una mujer con sombrero /como un cuadro del viejo Chagall /corrompiéndose al centro del miedo/ y yo que no soy bueno, me puse a llorar/pero entonces lloraba por mí/y ahora lloro por verla morir/...pero entonces lloraba por mí/ y ahora lloro por verla morir...

Ana







Ana,
la historia de Gaza,
es una herida
que no sutura
ni con plomo fundido.
Rolando Gabrielli©2008

lunes, enero 12, 2009

Soga


Usa la soga,
me dice,
quizàs
te liberes.
Rolando Gabrielli©2009

domingo, enero 11, 2009

El reciclador sin memoria



El plagio es màs antiguo y resistente que las cucarachas que lo practican. Es el abrazo silencioso de la Boa contrisctor que se va engullendo su presa en silencio, casi sin dolor y la mantiene a su placer, en un tradicional ritual de su propia sobreviviencia. Es un vicio que se puede apoderar de la maquinaria recicladora que convive con cada Escritor y si no sabe administrarla con imaginaciòn, honestidad, sabidurìa, se apodera del mismo y lo convierte en carroña, algo asì como desperdicio de una obra ajena.

Hace ya mucho tiempo que se viene hablando de un caso. A Acusaciones, abogados, recursos, y van saliendo pruebas como pequeños demonios encantados. Sorprende a algunos cuando son autores tan premiados internacionalmente, absolutamnente bañados por el sagrado rìo Ganges, escoltados por faraones en el Nilo y abren las puertas de templos y palacios sòlo con mirarlos o abrir la boca. Pequeños dioses de reputadas editoriales. Seres que viajan con su àngel a rendir culto a la palabra, dictar cátedra y son jurados de concursos que todo el mundo jura que son transparentes.

Pareciera ser que el acso ha lleagdo casi a su fin, porque cada dìa aparece un nuevo plagio que ya no conmueve a nadie. La rutina es asì de cansona. Se convierte en lo inevitable, aquello que sucederà a pesar de. La sanciòn ha llegado por haber plagiado a 15 autores en 16 artìculos escritos. Un rècord nada despreciable para Guiness. Pero quièn serìa el menospreciado, el Patito Feo del grupo que no tentò al plagiador?. Se habla de 177.500 nuevos soles, una moneda que alumbra, se apaga y vuelve alumbrarse cuando se le inyecta màs calor y luz. Son exactamente 57.258 dólares. El hombre tiene recursos, dijo que la ley peruana no puede sancionar lo que se hizo en territorio extranjero.

Ya le llaman autor copy paste (copiar y pegar). En realidad es un entusiasta de la obra ajena y eso no se debiera sancionar, si no se incurriera en el delito de reescribirla. Borges hablaba de otra cosa. Lo del era pura ficciòn dentro de la ficciòn, complicidad, pero no entrar con las manos en saco ajeno. Plagiar a sus amigos ademàs es un acto de doble carroñerìa. A un diplomàtico es un abuso de la pobre imaginaciòn. Al hombre pareciera interesarle el lado B de la literatura.

¿Indiana Vargas en el Congo?




¿Puede haber un luhgar màsoscuro y tràgico en la historia de Àfrica que otro? ¿Quien habrà pintado de negro la màs negra historia de la humanidad? La esclavitud del hombre es màs oscura que cualquier piel. Esclavitud que se convierte en perro ciego en todos los amos blancos del mundo. Negros que dormìan y vivìan en las noches màs negras de la humanidad y de todos los tiempos. Àfrica viene detràs del oscuridad y su historia la han construido y esrito muchas manos blancas, las que marcaron a sangre y fuego a ese continente, millones de ellos muertos, torturados, violados, humillados, esclavizados de por vida en cuerpo y espìritu, salvajemente desarraigados de sus tierras, casas, paìses, familias, sueños, hostoria, barrios, padres. Àfrica nos ha demostrado que el dolor es negro. Àfrica ha sido el continente del comercio humano, una gran carnicerìa de gente engra atravesando los mares, y una carnicerìa colonial, sumida por la bayoneta y despuès por las luchas tribales sanguinarias. El horror del horror està escrito en sus pieles, en las hondas huellas de cada caserìo, rìos, selvas, en ese enorme y desolado y fantàstico paisaje salvaje y lleno de poesìa. No es Tarzàn, Chita ni Jane, ese maravilloso continente, donde Estados Unidos consiguiò el uranio para las bombas atòmicas que lanzaron en Hiroshima y Yamasaki. Uranio del Congo belga.
Èramos apensas muchachos sin internet, ni videojuegos, ni ninguna otra tecnologìa màs que la radio, ni TV, cuando escuchàbamos en el Sur: ¿Què pasa en el Congo/a blanco que pillan/lo hacen momdongo...Despuès de viajar al tròpico supe que mondongo eran las famosas guatitas chilenas, tripas del cerdo que se pican y cocinan con salsa. Patrice Lumumba ya era el primer ministro de la Repùblica Democràtica del Congo. Gobernò unos pocos meses en 1960 y fue asesinado por òrdenes del gobierno Belga y Estados Unidos. Los casi 50 años despuès son historia, la misma historia de una historia que se repite dentro de un mismo color y propòsito, sòlo que cada dìa se derrama màs sangre aunque quede menos sangre que derramar. Rolando Gabrielli©2008
El escritor peruano-español Mario Vargas Llosa viajò al Congo y ha escrito esta crònica para el diario español El Paìs, la que reproducimos para lectura de nuestros internautas.
Viaje al corazón de las tinieblas
MARIO VARGAS LLOSA 11/01/2009

Mario Vargas Llosa visita el Congo, un rico país sumido en la miseria de la guerra y el terror. Hambre, violaciones, asesinatos y corrupción sacuden esta tierra sin ley. Médicos Sin Fronteras y 'El País Semanal' inician con éste una serie de viajes de diferentes escritores para rescatar del olvido a las víctimas de la violencia en el mundo.
I - EL MÉDICO. "El problema número uno del Congo son las violaciones", dice el doctor Tharcisse. "Matan a más mujeres que el cólera, la fiebre amarilla y la malaria. Cada bando, facción, grupo rebelde, incluido el Ejército, donde encuentra una mujer procedente del enemigo, la viola. Mejor dicho, la violan. Dos, cinco, diez, los que sean. Aquí, el sexo no tiene nada que ver con el placer, sólo con el odio. Es una manera de humillar y desmoralizar al adversario. Aunque hay a veces violaciones de niños, el 99% de las víctimas de abuso sexual son mujeres. A los niños prefieren raptarlos para enseñarles a matar. Hay muchos miles de niños soldado por todo el Congo".

Vargas Llosa en el corazón de las tinieblas

Mario Vargas Llosa


Estamos en el hospital de Minova, una aldea en la orilla occidental del lago Kivu, un rincón de gran belleza natural -había nenúfares de flores malvas en la playita en la que desembarcamos- y de indescriptibles horrores humanos. Según el doctor Tharcisse, director del centro, el terror que las violaciones han inoculado en las mujeres explica los desplazamientos frenéticos de poblaciones en todo el Congo oriental. "Apenas oyen un tiro o ven hombres armados salen despavoridas, con sus niños a cuestas, abandonando casas, animales, sembríos". El doctor es experto en el tema, Minova está cercada por campos que albergan decenas de miles de refugiados. "Las violaciones son todavía peor de lo que la palabra sugiere", dice bajando la voz. "A este consultorio llegan a diario mujeres, niñas, violadas con bastones, ramas, cuchillos, bayonetas. El terror colectivo es perfectamente explicable".
Ejemplos recientes. El más notable, una mujer de 87 años, violada por 10 hombres. Ha sobrevivido. Otra, de 69, estuprada por tres militares, tenía en la vagina un pedazo de sable. Lleva dos meses a su cuidado y sus heridas aún no cicatrizan. Casi se le va la voz cuando me cuenta de una chiquilla de 15 años a la que cinco "interahamwe" (milicia hutu que perpetró el genocidio de tutsis en Ruanda, en 1994, y luego huyó al Congo, donde ahora apoya al Ejército del Gobierno del presidente Kabila) raptaron y tuvieron en el bosque cinco meses, de mujer y esclava. Cuando la vieron embarazada la echaron. Ella volvió donde su familia, que la echó también porque no quería que naciera en la casa un "enemigo". Desde entonces vive en un refugio de mujeres y ha rechazado la propuesta de un pariente de matar a su futuro hijo para que así la familia pueda recibirla. La letanía de historias del doctor Tharcisse me produce un vértigo cuando me refiere el caso de una madre y sus dos hijas violadas hace pocos días en la misma aldea por un puñado de milicianos. La niña mayor, de 10 años, murió. La menor, de 5, ha sobrevivido, pero tiene las caderas aplastadas por el peso de sus violadores. El doctor Tharcisse rompe en llanto.
Es un hombre todavía joven, de familia humilde, que se costeó sus estudios de medicina trabajando como ayudante de un pesquero y en una oficina comercial en Kitangani. Lleva dos años sin ver a su familia, que está a miles de kilómetros, en Kinshasa. El hospital, de 50 camas y 8 enfermeras, moderno y bien equipado, recibe medicinas de Médicos Sin Fronteras, la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias, pero es insuficiente para la abrumadora demanda que tiene al doctor Tharcisse y a sus ayudantes trabajando 12 y hasta 14 horas diarias, 7 días por semana. Fue construido por Cáritas. La Iglesia católica y el Gobierno llegaron a un acuerdo para que formara parte de la Sanidad Pública. No se aceptan polígamos, ni homosexuales, ni se practican abortos. El salario del doctor Tharcisse es de 400 dólares al mes, lo que gana un médico adscrito a la Sanidad Pública. Pero como el Gobierno carece de medios para pagar a sus médicos, la medicina pública se ha discretamente privatizado en el Congo, y los hospitales, consultorios y centros de salud públicos en verdad no lo son, y sus doctores, enfermeros y administradores cobran a los pacientes. De este modo violan la ley, pero si no lo hicieran, se morirían de hambre. Lo mismo ocurre con los profesores, los funcionarios, los policías, los soldados, y, en general, con todos aquellos que dependen del Presupuesto Nacional, una entelequia que existe en la teoría, no en el mundo real.
Cuando el doctor Tharcisse se repone me explica que, después de las violaciones, la malaria es la causa principal de la mortandad. Muchos desplazados vienen de la altura, donde no hay mosquitos. Cuando bajan a estas tierras, sus organismos, que no han generado anticuerpos, son víctimas de las picaduras, y las fiebres palúdicas los diezman. También el cólera, la fiebre amarilla, las infecciones. "Son organismos débiles, desnutridos, sin defensas". Vivir día y noche en el corazón del horror no ha resecado el corazón de este congoleño. Es sensible, generoso y sufre con el piélago de desesperación que lo rodea. Desde la pequeña explanada de las afueras del hospital divisamos el horizonte de chozas donde se apiñan decenas de miles de refugiados condenados a una muerte lenta. "La medicina que todo el Congo necesita tomar es la tolerancia", murmura. Me estira la mano. No puede perder más tiempo. La lucha contra la barbarie no le da tregua.
II - LOS PIGMEOS. Debo a los pigmeos de Kivu Norte haberme librado de caer en manos de las milicias rebeldes tutsis del general Laurent Nkunda la noche del 25 de octubre de 2008. Yo había llegado el día anterior a Goma, la capital de Kivu Norte, y mis amigos de Médicos Sin Fronteras, gracias a los cuales he podido hacer este viaje, me habían organizado un viaje a Rutshuru (a tres o cuatro horas de esta ciudad) para visitar un hospital construido y administrado por MSF, que presta servicios a una gran concentración de desplazados y víctimas de toda la zona. La víspera de la partida, mi hijo Gonzalo, que trabaja en el ACNUR, me telefoneó desde Nueva York para decirme que sus colegas en el Congo me tenían prevista, para la mañana siguiente, una visita a un campo de pigmeos desplazados en las afueras de Goma. Aplacé un día el viaje a Rutshuru y, por culpa del general Nkunda, que ocupó aquella noche ese lugar, ya no pude hacerlo.
Los pigmeos, pese a ser la más antigua etnia congoleña, son los parientes pobres de todas las demás, discriminados y maltratados por unas y por otras. Fieles al prejuicio tradicional contra el otro, el que es distinto, leyendas y habladurías malevolentes les atribuyen vicios, crueldades, perversiones, como a los gitanos en tantos países de Europa. Por eso, en una sociedad sin ley, corroída por la violencia, las luchas cainitas, las invasiones, la corrupción y las matanzas, los pigmeos son las víctimas de las víctimas, los que más sufren. Basta echarles una mirada para saberlo.
El campo de Hewa Bora (Aire Bello), a una decena de kilómetros de Goma, acaba de formarse. Está en un suelo pedregoso y volcánico, de tierra negra, y parece increíble que en lugar tan inhóspito las 675 personas que han llegado hasta aquí, hace un par de meses, desde Mushaki, huyendo de las milicias de Laurent Nkunda, hayan podido hacer algunos cultivos, de mandioca y arvejas. Nos reciben cantando y bailando a manera de bienvenida: pequeñitos, enclenques, arrugados, cubiertos de harapos, muchos de ellos descalzos, con niños que son puro ojos y huesos y las grandes barrigas que producen los parásitos. Su baile y su canto, tan tristes como sus caras, recuerdan las canciones de los Andes con que se despide a los muertos. Aunque con cierta dificultad, varios de los dirigentes hablan francés. (Es una de las pocas consecuencias positivas de la colonización: una lengua general que permite comunicarse a la gran mayoría de los congoleses, en un país donde los idiomas y dialectos regionales se cuentan por decenas).
Escaparon de Mushaki cuando las milicias rebeldes atacaron la aldea matando a varios vecinos. Piden plásticos, pues las chozas que han levantado -con varillas flexibles de bambú, atadas con lianas, de un metro de altura más o menos, sobre el suelo desnudo y con techos de hojas- se inundan con las lluvias, que acaban de comenzar. Piden medicinas, piden una escuela, piden comida, piden trabajo, piden seguridad, piden -sobre todo- agua. El agua es muy cara, no tienen dinero para pagar lo que cuestan los bidones de los aguateros. Es una queja que oiré sin cesar en todos los campos de refugiados del Congo en que pongo los pies: no hay agua, cuesta una fortuna, ríos y lagos están contaminados y los que beben en ellos se enferman. Las personas que me acompañan, del ACNUR y de Médicos Sin Fronteras, toman notas, piden precisiones, hacen cálculos. Después, conversando con ellos, comprobaré la sensación de impotencia que a veces los embarga. ¿Cómo hacer frente a las necesidades elementales de esta muchedumbre de víctimas? ¿Cuántos más morirán de inanición? La crisis financiera que sacude el planeta ha encogido todavía más los magros recursos con que cuentan.
En el campo de Bulengo, que visito luego del de Hewa Bora, veo las raciones de alimentos, mínimas, que distribuyen a los refugiados. Un voluntario de Unicef me dice, la voz traspasada: "Tal como van las cosas con la crisis, todavía tendremos que disminuirlas". Médicos, enfermeros y ayudantes de las organizaciones humanitarias son gentes jóvenes, idealistas, que hacen un trabajo difícil, en condiciones intolerables, a quienes la magnitud de la tragedia que tratan de aliviar por momentos los abruma. Lo que más los entristece es la indiferencia casi general, en el mundo de donde vienen, el de los países más ricos y poderosos de la Tierra, por la suerte del Congo. Nadie lo dice, pero muchos han llegado, en efecto, en Occidente a la conclusión de que los males del Congo no tienen remedio.
Bulengo fue en 1994 el campamento del Ejército ruandés hutu que invadió el Congo después de perpetrar la matanza de cientos de miles de tutsis en el vecino país. Ahora es el eje de un complejo de 16 campos de desplazados y refugiados que con ayuda de la Unión Europea y de las organizaciones humanitarias da refugio a unas trece mil personas. Éstas pertenecen a diferentes grupos étnicos que conviven aquí sin asperezas. Aunque Bulengo está mucho más asentado y organizado que el de Hewa Bora, la calidad de vida es ínfima. Las chozas y locales, muy precarios, están atestados y por doquier se advierte desnutrición, miseria, suciedad, desánimo. La nota de vida la ponen muchos niños, que juegan, correteándose. Varios de ellos son mutilados. Converso con un chiquillo de unos 10 o 12 años que, pese a tener una sola pierna, salta y brinca con mucha agilidad. Me cuenta que los soldados entraron a su aldea de noche, disparando, y que a él la bala lo alcanzó cuando huía. La herida se le gangrenó por falta de asistencia, y cuando su madre lo llevó a la Asistencia Pública, en Goma, tuvieron que amputársela.
En Bulengo hay 48 familias de pigmeos, que, aparte de las protestas que ya hemos oído en Hewa Bora, aquí se quejan de que la escuela es muy cara: cobran 500 francos congoleños mensuales por alumno. La educación pública es, en teoría, gratuita, pero, como los profesores no reciben salarios, han privatizado la enseñanza, una medida tácitamente aceptada por el Gobierno en todo el país. En muchos lugares son los padres de familia los que mantienen las escuelas -las construyen, las limpian, las protegen y aseguran un salario a los profesores-, pero aquí, en los campos de refugiados, todos son insolventes, de modo que si se ven obligados a pagar por los estudios, sus hijos dejarán de ir a la escuela o ésta se quedará sin maestros.
En el campo hay muchos desertores de las milicias rebeldes. Uno de ellos me cuenta su historia. Fue secuestrado en su pueblo con varios otros jóvenes de su edad cuando los hombres de Laurent Nkunda lo ocuparon. Les dieron instrucción militar, un uniforme y un arma. La disciplina era feroz. Entre los castigos figuraban los latigazos, las mutilaciones de miembros (manos, pies) y, en caso de delación o intento de fuga, la muerte a machetazos. Me confirmó que muchos soldados del Ejército congoleño vendían sus armas a los rebeldes. Se escapó una noche, harto de vivir con tanto miedo, y estuvo una semana en la jungla, alimentándose de yerbas, hasta llegar aquí. En su pueblo, donde era campesino, tenía mujer y cuatro hijos, de los que no ha vuelto a saber nada porque el pueblo ya no existe. Todos los vecinos huyeron o murieron. Le pregunto qué le gustaría hacer en la vida si las cosas mejoraran en el Congo, y me responde, después de cavilar un rato: "No lo sé". No es de extrañar. En Bulango, como en Hewa Bora y en los campos de desplazados de Minova, la actitud más frecuente en quienes están confinados allí, y pasan las horas del día tumbados en la tierra, sin moverse casi por la debilidad o la desesperanza, es la apatía, la pérdida del instinto vital. Ya no esperan nada, vegetan, repitiendo de manera mecánica sus quejas -plásticos, medicinas, agua, escuelas- cuando llegan visitantes, sabiendo muy bien que eso tampoco servirá para nada. Muchísimos de ellos están ya más muertos que vivos y, lo peor, lo saben. Los campos son indispensables, sin duda, pero sólo si funcionan como un tránsito para la reincorporación a la vida activa, con oportunidades y trabajo. Si no, quienes los pueblan están condenados a una existencia atroz, parásita, que los desmoraliza y anula. Y éste es quizás el más terrible espectáculo que ofrece el Congo oriental: el de decenas de miles de hombres y mujeres a los que la violencia y la miseria han reducido poco menos que a la condición de zombies.
III - EL GALIMATÍAS CONGOLEÑO.
Y, sin embargo, se trata de un país muy rico, con minas de zinc, de cobre, de plata, de oro, del ahora codiciado coltán, con un enorme potencial agrícola, ganadero y agroindustrial. ¿Qué le hace falta para aprovechar sus incontables recursos? Cosas por ahora muy difíciles de alcanzar: paz, orden, legalidad, instituciones, libertad. Nada de ello existe ni existirá en el Congo por buen tiempo. Las guerras que lo sacuden han dejado hace tiempo de ser ideológicas (si alguna vez lo fueron) y sólo se explican por rivalidades étnicas y codicia de poder de caudillos y jefezuelos regionales o la avidez de los países vecinos (Ruanda, Uganda, Angola, Burundi, Zambia) por apoderarse de un pedazo del pastel minero congoleño. Pero ni siquiera los grupos étnicos constituyen formaciones sólidas, muchos se han dividido y subdividido en facciones, buena parte de las cuales no son más que bandas armadas de forajidos que matan y secuestran para robar.
Muchas minas están ahora en manos de esas bandas, milicias o del propio Ejército del Congo. Los minerales se extraen con trabajo esclavo de prisioneros que no reciben salarios y viven en condiciones inhumanas. Esos minerales vienen a llevárselos traficantes extranjeros, en avionetas y aviones clandestinos. Un funcionario de la ONU que conocí en Goma me aseguró: "Se equivoca si cree que el caos del Congo está en la tierra. Lo que ocurre en el aire es todavía peor". Porque tampoco en las alturas hay ley o reglamento que se respete. Como la mayoría de vuelos son ilegales, el número de accidentes aéreos, el más alto del mundo, es terrorífico: 56 entre julio de 2007 y julio de 2008. Por esa razón ninguna compañía aérea congoleña es admitida en los aeropuertos de Europa.
Como el principal recurso del país, el minero, se lo reparten los traficantes y los militares, el Estado congoleño carece de recursos, y esto generaliza la corrupción. Los funcionarios se valen de toda clase de tráficos para sobrevivir. Militares y policías tienden árboles en los caminos y cobran imaginarios peajes. A Juan Carlos Tomasi, el fotógrafo que nos acompaña, cada vez que saca sus cámaras alguien viene con la mano estirada a cobrarle un fantástico "derecho a la imagen". (Pero él es un experto en estas lides y discute y argumenta sin dejarse chantajear). Para viajar de Kinshasa a Goma debemos, antes de trepar al avión, desfilar por cinco mesas, alineadas una junto a la otra, donde se expenden ¡visas para viajar dentro del país!
No es verdad que la comunidad internacional no haya intervenido en el Congo. La Misión de las Naciones Unidas en el Congo (MONUC) es la más importante operación que haya emprendido nunca la organización internacional. La Fuerza de Paz de la ONU en el Congo cuenta con 17.000 soldados, de un abanico de nacionalidades, y unos 1.500 civiles. Sólo en Goma hay militares de Uruguay, India, África del Sur y Malaui. Visité el campamento del batallón uruguayo y conversé con su jefe, el amable coronel Gaspar Barrabino, y varios oficiales de su Estado Mayor. Todos ellos tenían un conocimiento serio de la enrevesada problemática del país. La inoperancia de que son acusados se debe, en realidad, a las limitaciones, a primera vista incomprensibles, que las propias Naciones Unidas han impuesto a su trabajo.
Las milicias de Laurent Nkunda, luego de capturar Rutshuru, comenzaron a avanzar hacia Goma, donde el Ejército congoleño huyó en desbandada. La población de la capital de Kivu Norte, entonces, enfurecida, fue a apedrear los campamentos de la Fuerza de Paz de la ONU (y, de paso, los locales y vehículos de las organizaciones humanitarias), acusándolos de cruzarse de brazos y de dejar inerme a la población civil ante los milicianos.
Pero el coronel Barrabino me explicó que la Fuerza de Paz, creada en 1999, según prescripciones estrictas del Consejo de Seguridad, está en el Congo para vigilar que se cumplan los acuerdos firmados en Lusaka que ponían fin a las hostilidades entre las distintas fuerzas rivales, y con prohibición expresa de intervenir en lo que se consideran luchas internas congoleñas. Esta disposición condena a las fuerzas militares de la ONU a la impotencia, salvo en el caso de ser atacadas. Sería muy distinto si el mandato recibido por la Fuerza de Paz consistiera en asegurar el cumplimiento de aquellos acuerdos utilizando, en caso extremo, la propia fuerza contra quienes los incumplen. Pero, por razones no del todo incomprensibles, el Consejo de Seguridad ha optado por esta bizantina fórmula, una manera diplomática de no tomar partido en semejante conflicto, un galimatías, en efecto, en el que es difícil, por decir lo menos, establecer claramente a quién asiste la justicia y la razón y a quién no. No tengo la menor simpatía por el rebelde Laurent Nkunda, y probablemente es falso que la razón de ser de su rebeldía sea sólo la defensa de los tutsis congoleños, para quienes los hutus ruandeses, armados y asociados con el Gobierno, constituyen una amenaza potencial. Pero ¿representan las Fuerzas Armadas del presidente Kabila una alternativa más respetable? La gente común y corriente les tiene tanto o más miedo que a las bandas de milicianos y rebeldes, porque los soldados del Gobierno los atracan, violan, secuestran y matan, al igual que las facciones rebeldes y los invasores extranjeros. Tomar partido por cualquiera de estos adversarios es privilegiar una injusticia sobre otra. Y lo mismo se podría decir de casi todas las oposiciones, rivalidades y banderías por las que se entrematan los congoleños. Es difícil, cuando uno visita el Congo, no recordar la tremenda exclamación de Kurz, el personaje de Conrad, en El corazón de las tinieblas: "¡Ah, el horror! ¡El horror!"
IV - LOS POETAS. Y sin embargo, pese a ese entorno, conocí a muchos congoleños que, sin dejarse abatir por circunstancias tan adversas, resistían el horror, como el doctor Tharcisse, en Minova. Placide Clement Mananga, en Boma, que recoge y guarda todos los papeles y documentos viejos que encuentra para que la amnesia histórica no se apodere de su ciudad natal (él sabe que el olvido puede ser una forma de barbarie). O Émile Zola, el director del Museo de Kinshasa, combatiendo contra las termitas para que no devoren el patrimonio etnológico allí reunido. A esta estirpe de congoleños valerosos, que luchan por un Congo civilizado y moderno, pertenecen los Poétes du Renouveau (Poetas de la Renovación), de Lwemba, un distrito popular de Kinshasa. Son cerca de una treintena, una mujer entre ellos, y aunque todos escriben poesía, algunos son también dramaturgos, cuentistas y periodistas.
Además del francés, la colonización belga dejó asimismo a los congoleses la religión católica. En el país hay también protestantes -vi iglesias evangélicas de todas las denominaciones-, musulmanes -en la región oriental- y varias religiones autóctonas, la mayor de las cuales es el kimbanguismo, así llamada por su fundador, Simon Kimbangu, enraizada sobre todo en el Bajo Congo. Pero, pese a la hostilidad que desencadenó contra ella el dictador Mobutu, a quien hizo oposición, la católica parece, de lejos, la más extendida e influyente. Iglesias y centros católicos son los focos principales de la vida cultural del país.
Los Poétes du Renouveau se reúnen en la iglesia de San Agustín, donde tienen una pequeña biblioteca, una imprenta y una amplia sala para recitales y charlas. Publican desde hace algunos años unas ediciones populares de poesía que venden a precio de coste y a veces regalan. Empeñados en que la poesía llegue a todo el mundo, se desplazan a menudo a dar recitales y conferencias literarias por toda la región. Asisto a un interesante encuentro, de varias horas, en el que discuten temas literarios y políticos. El francés que escriben y hablan los congoleños es cálido, cadencioso, demorado y, a ratos, tropical. Haciendo de diablo predicador, provoco una discusión sobre la colonización belga: ¿qué de bueno y de malo dejó? Para mi sorpresa, en lugar de la cerrada (y merecida) condena que esperaba oír, todos los que hablan, menos uno, aunque sin olvidar las terribles crueldades, la explotación y el saqueo de las riquezas, la discriminación y los prejuicios de que fueron víctimas los nativos, hacen análisis moderados, situando todo lo negativo en un contexto de época que, si no excusa los crímenes y excesos, los explica. Uno de ellos afirma: "El colonialismo es una etapa histórica por la que han pasado casi todos los países del mundo". Lo refuta otro, que lanza una durísima requisitoria contra lo ocurrido en el Congo durante el casi siglo y medio de dominio belga. Le responde un joven que se presenta como "teólogo y poeta" con una única pregunta: "¿Y qué hemos hecho nosotros, los congoleños, con nuestro país desde que en 1960 nos independizamos de los belgas?".