La soledad te muerde
silenciosamente
el espinazo,
hasta aplastarte
sin hacer crujir
un solo hueso,
gusano, gusano.
Rolando Gabrielli2026
Periodista, escritor y poeta chileno en Panamá
La soledad te muerde
silenciosamente
el espinazo,
hasta aplastarte
sin hacer crujir
un solo hueso,
gusano, gusano.
Rolando Gabrielli2026
Diràn los cronistas de este siglo,
tantas cosas, que una màs,
no asombrarìa a fechas ni hechos,
el tiempo tiene pies largos,
recoge todo lo que pasa en su camino
y renueva ciclos y estaciones.
Todo se verà en el horizonte
o al final del tùnel,
es una opciòn detràsdel velo
de cada cosa.
Las palabras tienen
su propia medida y peso,
los dìas no se acumularàn
en vano en los calendarios,
seràn libres raices
para nuevos frutos.
Todo este tiempo
no alcanza en un poema,
pero la historia,
como la poesìa,
tienen fechas y memoria.
Nadie navegarà sobre el rìo
de la memoria, ni firmarà,
la ùltima palabra.
Rolando Gabrielli2026
La poesìa
es pasiòn,
silencio,
libertad,
memoria,
es lo que
debièramos
aprender,
al respirar.
Rolando Gabrielli2026
Esta es la historia
de una ciudad herida,
que se reinventa
en su propia tragedia
y quien dijera,
la ciudad de Whitman,
donde murió King Kong
y se han vivido casi todas
las fantasías, Broadway, Wall Street,
Manhattan, Brooklyn, Queens,
el Bronx.
John Lennon vivía plácidamente
frente al Central Park,
en el edificio Dakota,
un día llegando a casa,
un fans lo acribilló
por la espalda,
con cinco certeros disparos,
después que le firmara un autógrafo.
La ciudad se estremeció
y no ha dejado de acariciar
la muerte entre sus manos,
desde aquel día.
Rolando Gabrielli2026
El bien y el mal
se encuentran en un lugar
para desconocidos
y sorprendidos,
se miran, reconocen y abrazan,
se funden, en verdad,
en un gran abrazo
de mutuo respeto.
Saben que su existencia
depende del otro.
Al menos intuyen,
que van a seguir existiendo
y actuando de acuerdo
a las circunstancias,
a la naturaleza del ser humano.
Estàn tan íntimamente ligados,
que comparten el aceite
y el vinagre en una misma mesa,
como el pan de cada dìa.
Rolando Gabrielli2026
Adivino tu rostro esta mañana
El café que anuncia el día
Y tus palabras
Ahora sé que fuiste real
Existes como la primavera
Tus pasos de tan lejos vinieron
Y así se fueron con alas por el mundo
Pájaros libres llenos de sueños
El tiempo es el tiempo inexplicable
Sucede que aún pasa sin prisa
No deja más que tu fascinante huella
Estoy en un país sin estaciones
Mar por todas partes
Lluvias que borran la memoria
Arrancan de raíz grandes árboles
De cualquier estación y época
Hay quienes se asoman al balcón del apocalipsis
Suenan trompetas de miedo y terror
Aplauden sobre los cadáveres
Se divierten con los muertos
Su verdadera obra maestra
Quería contarte estas cosas
Que suceden cada día con los días
No te has perdido nada más que el dolor
El fracaso de una parte de la humanidad
Que debiéramos expulsar de nuestro paraíso
Aún te veo saliendo en las alegres mañanas
Con tu risa juvenil y tu aroma a café
Corriendo por el mundo a enseñar
La pedagogía del amor y de la felicidad
Espero que te encuentres bien
Entre las nubes y los espíritus libres.
Rolando Gabrielli2026
Amor,
no me leas
como un algoritmo,
mis
palabras son tus palabras
en
cualquier parte te encuentres,
la clave es
sentir y responder
con los
cinco sentidos.
Ser, solo
ser y fluir.
Rolando Gabrielli2026
Errante,
viaja la oscuridad,
herrumbre de un mundo tóxico,
oscuras golondrinas revolotean,
un futuro auspicioso de negros nubarrones
poliniza las azufrosas praderas.
El viento lleva y trae escombros,
la miseria humana crece
sobre castillos de hojarasca.
2
Somos un gran pozo azul,
que gira, circunvala,
una nave loca,
bajo un sol vibrante,
que nos ilumina y oscurece,
podría abandonarnos por la eternidad.
3
Ambiciosas, oscuras, ciegas
tempestades de incontrolables aguas,
nada dejan a su paso.
Basta un segundo
para desaparecernos
en el ruidoso sueño del más allá.
4
Hombre, las estrellas brillan
por nosotros.
Rolando Gabrielli2026
La casualidad puede
presentarse en cualquir momento,
ser, existir, ocurrir.
Encontrarnos, por ejemplo,
sin ningùn propòsito en una librerìa,
un parque, en el Metro,
sin cita previa, sin ningùn objetivo.
Todo al azar como el viento
sobre una rama o si mismo,
solo pasar.
Un encuentro, cuyo protagonismo
se reduce a una mirada,
una simple expresiòn o gesto
que podrìa construir una historia
a partir de ese preciso,
instante.
Rolando Gabrielli2026
He vuelto a Borges,
sin ningún orden,
ni pretensión.
La sola idea de saber
que sigue urdiendo
palabras y tramas
en la oscura noche
de estos días.
Esa luz de quien viaja
y busca a sabiendas
en la sombra
que le acompaña
y guía sus pasos
con la esperanza
de volver sobre ellos
algún día.
Rolando Gabrielli2026
¿A dónde vas, poeta?,
preguntan, preguntan,
son voces de impaciencia,
corren con el tiempo,
en las horas muertas,
viven un presente irrenunciable,
prisa, prisa, mañana es tarde,
el verbo pone en acción el futuro,
el tiempo pareciera detenido
en el tiempo,
es una mera ilusiòn
del pasado,
el presente no espera.
El poeta no tiene planes,
definitivamente,
solo ejerce su oficio,
el que le asignan las palabras.
Rolando Gabrielli2026
Una ventana siempre es
una puerta abierta al mundo,
nada más lejos, nada más cerca,
todo lo que vemos es a ojo
de buen cubero, destreza visual,
donde pone el ojo pone la bala.
La ventana que veo y me mira,
me enseña uno de mis jardines
y la mañana ya es otra mañana,
tiene algo de Mozart y Chopin,
pero son las estaciones de Vivaldi.
Rolando Gabrielli2026
Qué sería del largo, inmenso mar,
de Chile
Del vasto, misterioso desierto
de Chile
De la majestuosa montaña andina
de Chile,
los Andes eternamente nevados.
Qué sería de los lagos y volcanes,
de Chile,
de los infinitos, deslumbrantes fiordos
de Chile
Qué sería de los ríos que cruzan
sin tiempo Chile
Qué sería de la Araucaria tutelar
de Chile
Qué sería de los glaciales
de Chile
Qué sería de ese paisaje rotundo,
de belleza inagotable,
ese largo y angosto, fértil pasillo,
que habita Chile
y se estremece cada cierto tiempo,
rompe y levanta una y otra vez
y echa andar el huesudo,
desmembrado, infatigable,
volcánico, cuerpo de Chile,
que nunca se da por vencido.
Rolando Gabrielli2026
Cuando un poema
encuentra a su lector,
sabe que es portador
de las palabras
justas y necesarias.
No siempre son nuevas
y necesitan de una explicación.
Rolando Gabrielli2026
A veces, el espejo,
me vacila,
es un objeto ineludible,
me hace ver con un aire,
dejo italiano
y en otras ocasiones,
alguien del Mediterráneo.
Vamos, no es casualidad,
los antepasados parecieran
orillar la descendencia,
llamar la atención
detrás del árbol genealógico.
Somos esa rama que viene
de un tronco que sigue creciendo
por su cuenta y riesgo.
Rolando Gabrielli2026
El oficio del amor
es hipnotizar
y dejarse hipnotizar,
hasta que salga el sol
y repetir la ecuación
en la oscuridad.
Rolando Gabrielli2026
Dirán,
quién soy yo para
escarbar
en esta historia
insepulta
y traer los
muertos a la intemperie,
cuerpos y huesos
bajo
estos escombros
heridos
que miran al
impasible mar,
que todo lo ve y
lo vuelve a mirar.
Con la palabra que los nombra,
aun sin conocerlos,
salen a tomar sol.
Es insoportable
ver la fe que tienen
en el olvido los que apuestan
a la impunidad,
crupieres de
casinos
de poca monta.
Son el espanto,
qué vergüenza estos
muertos
sin tumba, sin
nombre,
oscuros, oscuros,
están aquí vivos en la palabra.
Rolando Gabrielli2026
La vieja estación me espera
como un tren sin pasajeros
Huérfano de destino,
el viaje queda suspendido
en silencio
La estación sin tiempo
solo es memoria.
Rolando Gabrielli2026
A propósito de la
inmortalidad,
del cangrejo,
el hombre se
plantea superar al tiempo,
proyectarse al más
allá.
Ha intentado volar
en carnes vivas,
transitar de su
espacio vital,
alcanzar nuevas
marcas,
una obsesión
infinita buscar lo inalcanzable,
fantasear con el
frívolo artilugio de la inmortalidad.
Es un viejo juego
versus su destino,
el camino infinito
hacia el universo infinito,
al parecer, lo que
no se tiene ni alcanza a ver,
lo desconocido, es
lo más preciado,
dejar atrás la
caverna.
Son el repicar de
campanas
para un sol en el
brillante espacio
que muere en el
ocaso,
pero nos deslumbra
y convoca,
paso a paso, se
anuncia en su agonía,
va y viene en una
tierra desolada
de almas muertas,
cuerpos sepultados,
escondrijo de un
mundo deshumanizado.
Sus autores sacan
a bailar la muerte
en cualquier
esquina, a su paso,
los humanos son
tratados como en un insectario,
todo muere,
absolutamente,
de pies a cabeza
nada queda,
una apuesta
macabra de este siglo
imitar a la
muerte en todas sus dimensiones.
Hoy me entero, da
lo mismo el tiempo,
los tanques
avanzan casi con rigor romano,
precisos,
aplastantes van aplastando
todo lo que
obstaculiza su paso,
edificaciones,
gente, piedras sobre piedras,
felices avanzan
inmortales sobre la nada,
dejan un
desamparado paisaje,
pero la muerte
fiel, les acompaña.
A propósito de
inmortalidad,
el hombre se
plantea superar al tiempo,
de tantas maneras
se proyecta más allá
de su espacio
vital,
en el camino del
universo,
mientras la Tierra
se debate
en una anunciada
agonía,
que va y
viene con silencio esclavo
del hombre que se
niega a vivir en paz.
La muerte vive sin
esperanza de vida.
Rolando Gabrielli2026
A vuelo de pájaro,
que dicho más absurdo
para decir algo impreciso,
una definición con un cálculo
impreciso, intangible.
El vuelo del pájaro
no conoce altura,
ni distancia,
es absolutamente libre.
Rolando Gabrielli2026
Fin del mundo,
cuantas veces
hemos estado
a punto de, al
borde,
solo de apretar un
botón
para volver a ser
nada
y desde los
púlpitos
se sigue
anunciando
que se acerca,
está próxima su
llegada,
es cuestión de
tiempo,
todo estaba
escrito
desde hace miles
de años
y nosotros ya
formamos parte
de ese escenario
apocalíptico,
que no puede
esperar más
y nadie podrá
escapar
del Juicio Final.
Mi mecánico se sabe
toda la historia
y mientras revisa mi auto,
me hace los anuncios
y después comienza a llever,
incesantemente.
Rolando Gabrielli2026
El
niño le pregunta al padre:
¿cuándo
es el fin del mundo?
El
padre no sabe qué responder,
son
tantos los anuncios,
piensa,
lo mira y contesta:
no
hay fecha, es un negocio.
Rolando Gabrielli2026
Floridor Pérez,
nunca me pareció
un nombre para poeta,
aunque no se necesita
un nombre rimbombante
para ser poeta
y Floridor tenía las agallas
suficientes para ser poeta,
un gran poeta.
Rolando Gabrielli2026
El poema me ha escrito,
no sé cuantas veces.
Me acompaña
en cada silencio,
descifra mis labios,
pero nunca repite
las mismas palabras,
como si no terminara
de conocerme.
Rolando Gabrielli2026
¿Qué sabe el poema del poema?,
balbuceo, nacimiento de la palabra,
reencuentro de sí mismo,
nada, nada, todavía.
Ser y saber, sus palabras son únicas
Aún cuando solo sea especulación,
ensayo y error, ejercicio, revelación.
Forma y contenido son uno,
en la unidad.
Rolando Gabrielli2026
What Does the Poem Know of the Poem?
What does the poem know of the poem?
Hiroshima fue la
lotería de la muerte,
una carnicería que
cayó del cielo,
un 6 de agosto de
1945
a las 8.15 de la mañana,
en Japón.
En un abrir y cerrar
de ojos,
solo polvo,
cenizas, asfixia,
un aire
irrespirable,
murió hasta el
silencio.
El hongo ascendió
a los cielos
con 70 mil almas.
La hora de
Hiroshima
es la hora de la
memoria.
Rolando Gabrielli2026
Hiroshima
Hiroshima was the lottery of death,
a slaughter that fell from the sky,
on August 6, 1945,
at 8:15 in the morning,
in Japan.
In the blink of an eye,
there was only dust,
ashes,
suffocation,
air no one could breathe.
Even silence died.
The mushroom cloud rose into the heavens,
bearing seventy thousand souls.
The hour of Hiroshima
is the hour of remembrance.
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Hiroshima fue arrasada en casi un 90 por ciento. Del primer impacto murieron setenta mil personas, de una población de 350 mil. Por los efectos de las radiaciones de la bomba, llamada Little Boy, murieron en total 140 mil japoneses.
Hay poetas que atraviesan
en silencio su propia historia.
Por eso pregunto:
qué llegó a saber Pessoa
de Pessoa?
Quizás fue su más
desconocido autor,
el otro que no llegó
a conocer.
Rolando Gabrielli2026
There are poets who move
silently through
their own history.
So I ask:
What did Pessoa
ever come to know
of Pessoa?
Perhaps he was
his own most
unknown author—
the other self
he never came
to know.
No hagas ruido,
algo va a despertar,
el tiempo está dormido,
aparentemente inmóvil,
un alma libre no hace ruidos
ni frente al mar,
solo sabemos que está.
Deja que todo ocurra,
comience a fluir,
cierra los ojos,
lo desconocido no avisa,
va a pasar.
Rolando Gabrielli2026
El amor,
visible o invisible,
es invencible.
Rolando Gabrielli2026
Love,
visible or invisible,
is invincible.
For My Unknown Readers
ROLANDO GABRIELLI
The blank page has been my greatest influence and my most demanding teacher. It knows my doubts, my hesitations, my frustrations, my achievements, and, above all, my sleepless nights. Success belongs to the box office, to the subtle arithmetic of stars aligned across the planet. Poetry follows its own course through history, confronting death with the living force of its emotions and its words.
Poetry is the one art that composes its own music and conducts its own orchestra whenever it chooses.
In these turbulent times, marked by aggression and by the threats of apocalyptic prophets against the most vulnerable, it is difficult to imagine an artist withdrawn upon a cloud, watching as the world and humankind burn together in the same fire.
The world—and those who conduct the true orchestra—has not needed to declare a Third World War for us to witness the horror and terror of its own masterpiece.
We have all been warned that we walk upon a sheet of glass, like elephants balancing on a spider's web, staring into the void cast by their own shadows.
This is a century that seems strangely comfortable with human folly, a folly that has gained absolute dominion over the most intelligent species on Earth—the very species bent on its own destruction.
Poetry is yourself and everything around you: what you read, where you travel, what you eat—in a word, your life. Alphabet soup is an old metaphor, yet it remains the finest nourishment for a poet: to ingest the alphabet, the dictionary, and every page that has been written, as well as every page still waiting to be written. No junk food. No disposable literature. Simply put, poetry is life. It is the perpetual present that gathers the past while living each day, nourishing who you are and what you do, your own circumstances, and that enduring hope we call the future.
Nature itself, and human nature, belong to this poetic realm—to the word that names, founds, and, at times, even prophesies.
Never forget: what matters is not who speaks the last word, but whether it is a new word—and a true one.
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