sábado, febrero 10, 2007

Babel, Babel

Babel es un fragmento del rodaje de este siglo, una época siempre a punto de desplomarse sobre si misma, aturdirse en la yema del espanto de unos ojos sanguinolentos, piel afiebrada, laberintos que la mente humana construye en cualquier esquina del planeta. Desierto, una capital asiática vanguardia, siempre las fronteras infranqueables de lo humano, psicológico, físico, eso que se construye en esta época para dividir mundos, separar culturas, trazar límites y administrarlos como un aeropuerto. Historias que se cruzan, un puñado de azar, casualidades, malentendidos, dolor, el extremo real de la vida y muerte, ese insomnio que nos mueve a veces a mantenernos alerta sin estarlo, motivados por las circunstancias. Babel es un inventario de historias personales que se entrecruzan unidas por pequeños eslabones que las determinan como una caja de música que no deja de tocar a lo largo de la filmación.
Babel, rodada en Marrueco, México y Japón, por Alejandro Gonzáles Iñárritu, en cuatro idiomas, con actores profesionales de primera línea- Brad Pitt- y amateurs, se apodera de esos retazos humanos que marchan a la deriva en situaciones límites, pero que son reales, suceden, y cuentan con fuertes dosis de amor, dolor, brutalidad, absurdo y un rosario de adjetivos innecesarios de enumerar.
Una bala disparada desde las montañas de Marrueco por un niño pastor de pobres cabras, hiere mortalmente a una turista norteamericana que viajaba en un bus con su marido (Pritt), desencadena todas las historias que se suceden en la filmación, unidas por un fusil obsequiado por un japonés a un marroquí, y para complementar el suspenso, la tragedia, una mujer mexicana (nana) que cuidaba a los hijos del matrimonio norteamericano, cruza sin papeles la frontera norteamericana-mexicana y se envuelve en una odisea de desesperación y absurdos, que co-rresponden muy bien a ese espacio entre Estados Unidos y la nación azteca: lugar de la nada, un tapón que escupe en muchas direcciones, erizado por las sospechas, desconfianza, temores y una fuerte dosis de odiosidades y racismo. en japón, babel, crece en la voz interior de una sorda-muda, hija del japonés que obsequia el fusil. Allí se instala el rechazo, la desesperada música del sexo que no llega, el amor que se desnuda en una esquina de un rascacielos de Tokio, así, a la interperie de las estrellas iluminadas de la babélica ciudad. Todo supone una ruina y desplome del interior de una jovencita.
Babel es una escalera personal sin fin, el idioma cotidiano de la vida y de la muerte, la sombra platinada que nos sobrecoge al amanecer, antes del alba o en el ocaso fortuito en algún lugar que adquiere la dimensión de la realidad. No son palabras, ni idiomas lo que le faltan o sobran a Babel, porque el pequeño reino de la imagen se desplaza con tensión y atención debida, donde la humanidad ejercita sus pasos falsos, confusos, desalentadores y también nos deja entrever que hay algo más allá, un camino. Son historias, en una Historia, nuestro tiempo. Babel es un estado de situación de esta época ruinosa, perversa, esquizofrénica, autista, ciega, sorda y muda, muy pranoica y enfermiza. A veces, Babel nos mira con el ojo ciego de Dios. El azar impone su lugar equivocado, esa esquina casi imperceptible que desata como un efecto mariposa acontecimientos inmanejables, "babélicos", absolutamente impredecibles, desagarradores, patéticos, donde los personajes se unen por la tragedia con fuertes dosis de humanismo, signos contrarios que evolucionan hacia el más o quedan truncos, como estribillos repetidos por marionetas. Babel fue rodada para sorprender con el recurso obsesivo de la tensión, de la miniatura del riesgo en el límite, ese sabor a fresas en un verano perdido. Babel es el pelo del lobo. Babel, nosotros somos, la ruina del verbo/la caja loca del azar/toca, toca, la palabra/y arderán mis manos/palabra de hierro dócil/escalera tomas mis rodillas/levántate.
Rolando Gabrielli©2007

viernes, febrero 09, 2007

BALBUCEOS DE BABEL



La poesía es un producto típico del Tercer mundo, un objeto cultural en vías de extinción, arrinconado en el Sur del poema, casi una metáfora de nuestro tiempo y desvelos. No preocupa, ni ocupa la poesía a poetas y menos a gobiernos, o editoriales, a las grandes masas a- culturales que se pasean por la geografía planetaria ávidas de nuevas y viejas sensaciones. La poesía apesta en los grandes anaqueles del comercio editorial. Incomoda a quienes tienen vitrina, grandes espacios estratégicos para los best seller de novelas o libros de autoayuda. Ya los poetas no incomodan a nadie, su palabra es tan secreta como el olvido. Sus tirajes son clandestinos y algunas elites se divierten con las palabras en sus recámaras o universidades. La poesía es objeto de estudio y curiosidad en esos ámbitos de la educación superior. Los poetas parecieran ya enrumbar como objetos voladores no identificados en la sociedad de consumo troglodita de la imagen.
Sin duda aún quedan festivales de la poesía, lugares donde de vez en cuando se reúnen sus cultores a entregar el fruto de su trabajo en esas situaciones de algún esplendor más bien sentimental, el último recurso del poema Y yo diría es casi un misterio frente al celular, el ordenador, la TV. Siguen habiendo concursos de poesía, se sigue rimando, hablándole al corazón de una manera distinta. Escribiendo en versos, cortando las palabras, buscando un lenguaje, si, todo eso aún ocurre, un planeta que se apura cada día más hacia su propia extinción. Los dinosaurios no eran poetas.
Y en esto de una vieja estrategia de la poesía de permanecer en aquellos lugares remotos, olvidados por el primer mundo del marketing y de la publicidad, donde la pobreza es casi el límite de la belleza, Nicaragua es vanguardia bajo la tutela infaltable de Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento), padre del modernismo en la poesía castellana. Rubén Darío ha atravesado todas las épocas de Nicaragua desde su nacimiento en la ciudad de León y convoca aún encuentros, festivales, foros, poetas de todo el mundo y a un presidente que lo ha llamado"presidente eterno de Nicaragua", depositando sobre su tumba su banda presidencial.
Más de un centenar de poetas provenientes de 45 países, se han dado cita en Granada, Nicaragua, para participar en el Festival Internacional de Poesía 2007. El Festival recuerda a los desaparecidos poetas nicaragüenses Pablo Antonio Cuadra y Manolo Cuadra, y conmemora el 80 cumpleaños del escritor y poeta Fernando Silva. Ha sido notoria la ausencia del poeta mayor de Nicaragua, uno de los más notables y vivo del habla castellana, Ernesto Cardenal. Nicaragua es el lugar del agua, país de volcanes y de grandes poetas. Un país que sufrió una de las más largas y sangrientas dictadura de América latina, la dinastía de los Somoza. Cinco días para un festival de Poesía, es todo el tiempo del mundo en una época donde la palabra es mentirosa, olvidada, sepultada, venida a menos, un recurso de tercera.
Rubén Darío marcó su tiempo, una época y abandonó Nicaragua con rumbo a Chile, donde a los dos años de vivir allí, editó Azul, en 1988, un libro de poesía y prosas, una de las claves del modernismo. Viajó a Argentina, Francia, España, Estados Unidos, poeta cosmopolita y de su tiempo. Vivió intensamente y murió relativamente joven La poesía es un vehículo de comunicación intensa. Lenguaje que pone a caminar los sentidos. Palabra que pone a soñar, imaginar mundos, a entender muchas veces los vericuetos del corazón y del “alma”, esa pared profunda del ser humano, un sitio que viene de tiempos inmemoriales y que no sabemos, a veces, adonde nos conduce y por qué caminos sin límites. Los poetas fueron los primeros con la palabra, aunque nuestros antepasados, eran mucho más apegados que nosotros al lenguaje de la luna y sus mareas, al aprendizaje natural de las cosas y pusieron su acento con sabiduría en los detalles, en el universo de las cosas simples, profundas, auténticas, verdaderamente importantes. Pusieron todos sus sentidos y sus oídos a sentir el retumbar nítido de las pisadas sobre la tierra. Ríos, volcanes, selvas, fueron más que calles. Todo cambia sin duda, inclusive el paisaje, pero el hombre que es más mutante que el gusano de seda, de alguna manera busca y rebusca entre los escombros de su propia vida, algo de poesía, cuando se acuerda que la palabra no es redonda, al menos no tanto como un círculo. El lenguaje de la poesía es una pantera siempre en acecho. Se mueve con voluntad y sigilo. Sus seguidores, en cambio, son audaces burbujas que sostienen la idea peregrina de un mundo mejor y con belleza, a pesar que las ciudades reciclan el espanto.
Poesía antes, después y ahora como si todo se moviera alrededor del silencio. El pasado está en las palabras, balbuceos de Babel. Un poema puede arrancar por distintas puntas y siempre será una aventura. Es presente en todo momento, aunque la palabra venga de otros tiempos, porque está ante nosotros, aquí y ahora. El poema no pide que lo escriban y menos que los escojan para una lectura. Sólo existe a partir de la palabra y luego se deja llevar y traer por la memoria, vivir definitivamente. Rolando Gabrielli©2007

Somos palabra,
en un mundo nacido de la palabra
y que existe sólo como hablado.
Un secreto de dos amantes en la noche.
El firmamento lo anuncia como en letras de neón.
Cada noche secretándose con la noche.
Las personas son palabras.
Y así uno no es si no es diálogo.
Y así pues todo uno es dos
o no es.
Toda persona es para otra persona.
¡Yo no soy yo si tú no eres yo!
Uno es el yo de en tú
o no es nada.
¡Yo no soy yo sino tú o si no no soy!
Soy Sí. Sí a un tú, aun tú para mí,
a un tú para mi.
las persoans son diálogo, digo
si no sus palabras no tocaría nada
como ondas en el cosmos no captadas por ningún radio,
como comunicaciones a planetas deshabitados
o gritar en el vacío lunar
o llamar por teléfono a una casa sin nadie.
Te repito, mi amor:
Yo soy tú y tú eres yo.
Yo soy: amor.
Ernesto Cardenal


miércoles, febrero 07, 2007

Arqueología del Amor



El amor es
un arte antiguo,
vigente, actual, profundo,
en verdad se ama
de pies a cabeza
con todos los sentidos,
en espiral.
No hay un lugar más perfecto
que un abrazo,
dos cuerpos silenciosos,
sin tiempo.
¿Abrazan la vida
o abrazan la muerte?
Abrazan, abrazan
hasta el último aliento
de sus huesos.
Rolando Gabrielli©2007
Tienen entre cinco y seis mil años. Es una pareja joven que la arqueóloga italiana Elena Menotti, encontró abrazada en la ciudad lombarda de Mantova y de origen etrusco. El tiempo no ha podido separarlos. ¿Es la fuerza del amor? ¿Hay abrazos que son eternos? ¿Nos han dejado la inmensidad de un sueño posible?
El dibujo del diario El Mercurio de Chile, retrata el amor de alto riesgo que vivió en Rangún, Birmania, el joven consul de Chile, Pablo Neruda con la pantera llamada Josie Bliss, la Maligna del famoso poema de Residencia en la Tierra, Tango del viudo. Neruda relató la anécdota de ese salvaje, casi mortal amor de su juventud desesperada en las soledades del continente asiático. El poeta abandonó a la birmana y las soledades de manera intempestiva y testimonió en su poema, la pasión, angustia, temores, ansiedades y la pérdida de ese amor que siempre le atravesaría la memoria. Sintió el Vate como galopaba sobre su pecho la brusca respiración de la birmana. Ella, según Neruda, asilaba un perro de furia en su corazón.
Rolando Gabrielli©2007




lunes, febrero 05, 2007

ME FALTA ALGO, NO SÉ QUE ES...


Me falta algo, no sé que es,
no sé si lo voy a encontrar,
Me falta el aire,
me faltan los pies
para respirar y caminar,
donde tú estés.
¿Ya sabes tú que es?
Este no es mi tiempo,
sé que no es
y si parto, tal vez,
tal vez sepas quien se fue.
El mundo está al revès,
yo lo miro debajo
de mis pies.
Me falta algo,
no sé qué es.
Ay, guitarra, Ay ayayayyyyyyyy.
Cuerda enrededera, guitarra primavera,
Violeta cordillera,
Violeta tierra,
vuelve a nacer mensajera.
Rolando Gabrielli©2007
Nota: El título de estos versos, está tomado de una de las últimas frases en vida de Violeta.

La primavera del 72 en el Pedágogico de la Universidad de Chile, esa noche esperaba a Nicanor Parra en el magno auditorium, sitio de foros, debates, actos políticos, culturales, nicho de amor, desesperaciones, poesía y desencuentros. El país seguía su curso y se respiraba esa atmósfera enrarecida por la confrontación permanente de las ideas, del dulce desencanto y del fruto magro del la intransigencia. En las calles de la Universidad de Chile, en Macul, los terribles plátanos orientales atacaban si piedad a los asmáticos como el antipoeta que daba clases allí y se paseaba con su cuaderno de Artefactos. Santiago se me evaporaba de las manos, por arte y magia de la frustración, de un sueño que se enredaba y salía de una chimenea como una enredadera.
El más antisolemne de los poetas-antipoetas, ingresaba al auditorium con toda la solemnidad del caso, revestido de silencio, tristeza, como suspendido en el tiempo, como estando y no, ese recorrido en solitario que repasa el viento del Sur. Lentos pasos y ya Parra estaba frente a su público, todos estudiantes del Pedagógico. Estaba solo de soledad. Y comenzó a leer Defensa de Violeta Parra con la voz entrecortada, como explicando lo inexplicable, remontándose a todos los ayeres, dejando que el presente no fuera real. El poema explica en verdad muchas cosas y deja en claro la famosa frase "el pago de Chile", ese reconocimiento que sólo llega postmorten y se da siempre a las figuras excepcionales.
Chile es una país fúnebre, de mitos, que siempre apuntan a ese reconocimiento postmorten, porque en vida cada quien debe arreglárselas como pueda. Dos mujeres son las artistas más destacadas de la historia de Chile, Gabriela Mistral y Violeta Parra, disfrutaron en vida del mismo desdén de Chile y de sus funcionarios públicos administradores de la cultura, de los recursos y promociones del estado. No son las únicas, pero representan ese generoso y sistemático olvido que se extiende a las sedes diplomáticas chilenas, que durante algunos años fantasearon con la XIV Región destinada a los habitantes de la diáspora, pero de la noche a la mañana, inventaron dos regiones más, (la XIV y la XV), dejando sin piso al exilio, a los autodesterrados, a los chilenos fuera de Chile. La copia feliz del ninguneo, puede ser un verso que se incorpore al himno nacional. Neruda le llamó: ¡Santa de greda pura!
DEFENSA DE VIOLETA PARRA
Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.
Jardinera locera costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores Violeta Parra.
Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.
Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.
Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo Viola admirable.
Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada.
Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas.
Ni bandurria ni tenca ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva
Tú solamente tú
tres veces tú
Ave del paraíso terrenal.
Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.
Poesía pintura agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.
Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente.
Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis.
¡Porque tú los aclaras en el acto!
Cómo van a quererte
me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece? En cambio tú
Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana.
Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!
Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma.
¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!
Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente.
Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra.
Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra.
Yo te conozco bien
hermana vieja
Norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!
Sacristana cuyaca de Andacollo
Tejedora a palillo y a bolillo
Arregladora vieja de angelitos
Violeta Parra.
Los veteranos del Setenta y nueve
Lloran cuando te oyen sollozar
En el abismo de la noche oscura
¡Lámpara a sangre!
Cocinera niñera lavandera
Niña de mano todos los oficios
Todos los arreboles del crepúsculo
Viola funebris.
Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía.
Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido.
Para verte mejor cierro los ojos
Y retrocedo a los días felices
¿Sabes lo que estoy viendo?
Tu delantal estampado de maqui.
Tu delantal estampado de maqui
¡Río Cautín! ¡Lautaro! ¡Villa Alegre!
¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!
Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba
A cantar a bailar a navegar
En tu guitarra?
Cántame una canción inolvidable
Una canción que no termine nunca
Una canción no más una canción
Es lo que pido.
Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra
Esto es lo que quería decirte
Continúa tejiendo tus alambres
Tus ponchos araucanos
Tus cantaritos de Quinchamalí
Continúa puliendo noche y día
Tus toromiros de madera sagrada
Sin aflicción sin lágrimas inútiles
O si quieres con lágrimas ardientes
Y recuerda que eres
Un corderillo disfrazado de lobo.
Nicanor Parra

domingo, febrero 04, 2007

FEBRERO FATAL




Yo no quiero recordar
a la Violeta muerta,
quiero verla entrar
por la puerta
grande de Chile.
Gracias a la vida, Violeta,
nos has dado tanto y tanto
que nos has dejado sin tu canto.
Violeta, si Chile supiera,
Chile entero se rindiera
a tu canto de paloma herida,
que no es de espanto,
ni de llanto,
sólo naciste para la vida,
ay, Violeta querida.
R.G.2007©
El 5 de febrero, hace 40 años, Violeta Parra, la más grande folclorista de Chile y tal vez de América latina, se suicidó en su carpa, en Santiago de Chile, de un disparo en la sien derecha. Algunas de sus canciones, Como gracias a la Vida y Volver a los 17, son verdaderos himnos en América latina. Fue la primera latinoamericana que expuso su arte plástico en el museo del Louvre, Francia. Mujer profunda, como un río torrentoso, se instaló con lo esencial, cantó a lo humano y divino, sin retórica, ni falsas importaciones, con esa profunda sencillez de lo auténtico, aquello que siempre permanece. Amó intensamente, con pasión,a Chile y a la vida. Rescató el folklore nacional perdido en los andamios de la vida y nos dejó más que un puñado de canciones, su enseñanza de lo humilde y sencillo, esas cosas verdaderas que supo recoger en su letra, música y divulgar en su canto de vasija en los caminos de Chile. RG
Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que, cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco, y en el alto cielo su fondo estrellado y en las multitudes el hombre que yo amo. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado el oído que, en todo su ancho, graba noche y día grillos y canarios; martillos, turbinas, ladridos, chubascos, y la voz tan tierna de mi bien amado. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado el sonido y el abecedario, con él las palabras que pienso y declaro: madre, amigo, hermano, y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado la marcha de mis pies cansados; con ellos anduve ciudades y charcos, playas y desiertos, montañas y llanos, y la casa tuya, tu calle y tu patio. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio el corazón que agita su marco cuando miro el fruto del cerebro humano; cuando miro el bueno tan lejos del malo, cuando miro el fondo de tus ojos claros. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado la risa y me ha dado el llanto. Así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es el mismo canto y el canto de todos, que es mi propio canto. Gracias a la vida que me ha dado tanto. (Violeta Parra)

Aniversario de dos iconos mexicanos




Aniversario de vida y muerte para esta pareja de iconos mexicanos, que crecen con el tiempo en la memoria real del pueblo y de las artes genuinas. Frida desplaza de alguna manera a su famoso marido pintor, muralista clásico, Diego Rivera, con el fetiche de su accidentada, aguerrida y electrizante vida. El 2007 es un año espléndido para conmemorar a ambos, recordarlos, indagar en su obra y rendir tributo a su arte mexicano. Rivera forma parte de la historia mexicana, aunque él la registró en los murales con la vitalidad de su colorido, movimiento, rigor, genialidad. Seis mil obras de caballete y medio centenar de murales, reflejan la vitalidad y presencia de Rivera en el Arte mexicano del pasado siglo XX. Frida, con quien Rivera se casó dos veces, ha sido Re- descubierta en las últimas décadas y su obra trasciende fronteras, como su pasión por la vida y México, un compromiso que compartió con quienes amaba. A un siglo de su nacimiento este año, la Kalho rompe los convencionalismos que la ataban al sentir de algunos, por su vida política y social afiliada a la izquierda. El arte cuando es verdaderamente arte, carece de etiquetas, apellidos y se eleva por sobre la suprema mediocridad y los intereses de una crítica involucrada en otros fines. La Kalho es una marca registrada, y quienes la explotan como muñeca y otros objetos, ven en ella también el alma de México.
México y el mundo ya están conmemorando por anticipado las fechas: 50 años de la muerte de Diego Rivera y el centenario del nacimiento de la Kalho. Diego y Frida armaron y desarmaron el tiempo a su manera, fueron lejos, intensamente, le pusieron color a sus vidas y compartieron el tiempo a su tiempo, como debe ser, sin concesiones y en tiempo real. Se dieron tiempo para hacer y rehacer y volver hacer, en el gran ovillo de la vida.
En los museos, en los murales, colecciones privadas, están la Kalho y Rivera, sin duda, pero más vivos en el alma de los mexicanos, y uno lo nota al recorrer algunos sitios, porque están incorporados al paisaje de las vivencias diarias, a esa respiración que uno observa en lo que se quiere y ama.