viernes, noviembre 18, 2005

¡NEW! pronto Campanario 13

Este lunes 21 de noviembre, en la suerte de la cábala, el Weblog de Rolando Gabrielli, presentará su poema CAMPANARIO 13, un homenaje al silencio, a la palabra secreta, lenguaje suspendido en su eco. Campanas que repican sus horas, poesía en el umbral secreto, lo no dicho, la ausencia de todo, en la única voz inexcusable del amor. Campana de un mismo campanario, el mudo estandarte de la palabra, el trío de sueños en el azar. Una aventura para cada internauta, la noche que repica en el lucero de nuestros días.
Tañe el día,
poema cero,
templo recluso,
campana del alba...

UNIVERSAL CAMARERA

Es redonda y blanca,
el sueño de la noche
suspendido en la nieve,
la luz que sobre el mar
arroja mucho antes de partir.

R.G.

Rojo amanecer en Denver




¿Quién camina por mí
en el rojo amanecer
de Denver, en Colorado?
Esos no son mis pasos,
pero me pertenecen.
Un día sabremos que el tiempo
no le pertenece al futuro,
ni al pasado, sino a estos pasos.

RG©2005

EL RITUAL DEL TÉ

Son las cinco de la tarde,
verde sapo, verde rana,
el ritual del té.
El Blog de Rolando paga,
en esta sagrada ceremonia,
de fábulas y realidades,
la palabra siempre gana.

R.G.

miércoles, noviembre 16, 2005

Ojos, palabras...


Este blog son tus ojos,
olvidado, odiado, querido lector,
es la hora de leer con el corazón,
juntar todas las palabras y lanzarlas al mar,
ellas regresarán cuando tú las vuelvas a leer.
Aquí te dejo unas cuantas que son mi río,
tu esperanza...
RG

Cocodrilo


¿El cocodrilo sueña con nosotros
o nosotros somos el cocodrilo?
Oh ciudad, quién viaja en tus aguas,
muchacha de noviembre,
lluviosa de pecados,
mírame, Diosa, mírame,
estoy en un pantano.


ROLANDO GABRIELLI

El Central Park no sueña


El Central Park no sueña
los edificos que aturden el paisaje.
Bajo sus colores, Oh Gran Manzana
te muerdo ciego en tu paraíso.
Manhattan es discípula del hierro,
de tu cara fría empastelada,
deseo y ternura,
no me confundas con tu poesía,
apiádate de la memoria
de este cansado viajero en tus postales.
Hago mis maletas en silencio
y alguien registra enguantado
sus malas intenciones, las mías tal vez.
Objetos peligrosos son tus brillantes ojos
y la piel que huele a bosque.
Me llaman y debo abandonar la ciudad,
un parlante me convence
que no hay lugares equivocados.
Dejo correr los pies,
la luz de tu cuerpo
y las sombras inmóviles
que regoge el atardecer.
Parto donde el viento
no llegue a Nueva York.
Me hacen señas que no olvidaré.
Veo escribir mi nombre
en una postal de otra ciudad.
Qué rápido pasa el tiempo
en Nueva York.
©2005