sábado, noviembre 21, 2009

El secreto està en los ojos






La mariposa es un libro abierto. Sus pàginas no dejan de revolotear. La mañana se abre con sus alas en un cielo azul donde no hay misterio. El dìa volarà màs lejos que la sombra que se yergue ante el pie. El tròpico es luz, color, transparencia, fragilidad y asombro. La ardilla se detuvo en su carrera y volviò al bosque. El pájaro carpintero bebe agua de un coco de la palma. La mañana despuntaba. Es una perfomance de la fauna del lugar bajo el ruido sutil de los motores de una avioneta que cruza un cielo despejado hacia el mar. La naturaleza es ejemplar en su belleza y bondad. La mañana se perfila tibia. El hombre, a unas cuadras, cuando ya se siente el asfalto y las reglas de la ciudad, trastocarà los semàforos inteligentes e iniciarà las filas como hormigas que no disponen de un plan. Al menos no sabe cuànto demorarà al lugar que va o cree dirigirse con pleno dominio de sus facultades. ¿Toda travesìa es un naufragio?
La mariposa sigue revoloteando. Es ella y su imaginaciòn. Me convierte en cronista, espectador y registrador. Soy el ùnico que tiene càmara y pago mi propio alquiler. La ardilla, la mariposa y el pàjaro carpintero, visten con su gracia el paisaje, lo conforman y recrean. Lo habitan con la belleza y color de su ropaje, el espìritu verdadero de quienes aman el lugar porque a èl pertenecen.

viernes, noviembre 20, 2009

El fantasma de Latinoamèrica està vivo




El escritor Mexicano, Jorge Volpi, ha dicho Amèrica Latina no existe. Veamos:

Fantasmear màs el espectro, entelequia, lo que hay y somos, o tenemos, quizàs lo ya andado y desandado en dos largos siglos "republicanos, totalitarios" con el Padre Nuestro del Norte tocando el bombo y sonando el platillo, la flautina de un mundo mejor como si se deseara, no conduce a nada sinceramente y màs bien se constituye en una nueva vieja retòrica sin salida.
Indiscutiblemente que el libreto global y el abrazo del oso del mercado, han puesto su picas en el Flandes latinoamericano, subcontinente codiciado desde que Colòn se perdiò en nuestros mares y recuperò el habla en estas playas al ver alusinado el brillo del oro. Hace casi sesenta largos años, que se viene hablando de integraciòn en Amèrica latina y la fragmentaciòn ha continuado soplando sus mejores vientos y tempestades, aunque se han dado ejercicios exitosos, promisorios y se ha tocado la campana a arrebato en màs de una ocasiòn por los resultados tangibles. Se ha caìdo en cuclillas una y otra vez, ciclos y ciclos, los expertos han definido las tendencias, evaluado los sìntomas, ofrecido recetas, meneado la cabeza como si alguien nos gobernara desde el màs allà. Y se vuelve a un principio vago de inestabilidad, statu quo y volvemos a la solemnidad del estancamiento. Mula que pisa su propia huella y olvida el camino. Las estadìsticas son un soplo, una pasaje a la nada, manìa, un ejercicio solemne con lo que nos hace falta.
En dos mil años, Europa busca su propia unificaciòn y nos enseña que la dificultad tiene dientes de cocodrilo. Cada espejo brinda su propia imagen y el reverso es como una copia en off. Ahora, entre parèntesis, el mundo es una gran sonajera de tarros vacìos, escombros, paisajes rotos, corrupciòn, inequidades, mentiras, estupideces, un espacio gigantesco para las marchas y contramarchas de la historia. Tiempo de escaparates, donde lo nuevo dura una semana y la moda se rìe de sì misma como una hiena exitosa. Y en medio de esta perfomance que se recicla asimisma en la cambiante vitrina de la avenida, la Luna nos sorprende con su infinita gratitud poètica: tiene agua. La vida es esta làgrima oceànica que todos lloramos y que en un futuro podrìamos contemplar como un espejismo en el desierto que rabiosamente construimos estimulados por la señorita ganancia con residencia en W.S.

Aquí està



Aquì està
tu fantasma intacto,
ni un centìmetro
màs ni menos,
en la medida
que lo dejaste
para que creciera
a mi lado
Rolando Gabrielli©2009

jueves, noviembre 19, 2009

Se busca un Boom Bum?


La novela es un ejercicio, un cuento largo de nunca acabar. Se teoriza y especula sobre su sombra, desapariciòn y cadàver como si la ficciòn del mundo real no diera para màs. Se pauta sobre su competencia, modos, incompetencias, asuntos, y como se debe, debiera o no, escribir. Se habla de un nuevo escenario para el gènero, de los escritores migrantes sin raìces, como si el àrbol de la novela no tuviera parentezco alguno, creciera como un pequeño bonsai en la imaginaciòn japonesa del mundo.
Mientras los narradores siguen tejiendo su propia telaraña de cuàl es el compromiso de la novela, què motiva al escritor, cuáles son sus temas y en especial que Amèrica latina se ha quedado sin piso ante esta fiebre cosmpolita, desarraigadora, sucede que sòlo se necesita un punto de apoyo para mover las palabras.
Es difìcil encontrar un gènero màs contaminado y alcahuete de otros gèneros, màs promiscuo, camaleònico (ya dicho), en constante acomodo y reacomodo, buscador de nuevos aires, oxìgeno y vida para su historia. La novela novelea sus mudanzas y crisis.
¿Se nos vuela de las manos el gran cuento de la novela, en Nuestra Amèrica, cuando se sostiene que la narrativa latinoamericana no tiene fronteras? O simplemente se repite la historia de otra manera: Cortàzar, Carpentier, Cabrera Infante, Onetti, Roa Bastos, el propio Gabriel Garcìa Màrquez, todos cargaron de una u otra manera con el imaginario de sus paìses, y sobre todo, memoria, lecturas, vivencias y secuencias que marcaron sus vidas. El màs universal de todos, quizàs, Borges, siempre viviò en la Argentina, pero dista mucho de ser un escritor costumbrista, realista, argentinista, latinoamericanista.
Y el listado no está completo: el chileno Donoso que viviò casi eternamente en España, no olvidò Chile y Latinoamèrica en su novelìstica y los ejemplos abundan de este viejo cosmopolitismo del mismo Vargas Llosa e inslusive del trasvasije de domicilios en nuestro subcontinente americano. Algunos desligan ademàs a este nuevo novelista reencantado con el mundo global, de la polìtica y la llamada cuestiòn social. Casi todo exime de la realidad a este nuevo prototipo de la ficciòn.
Quienes registran el iterinario de estos narradores trashumantes, viajeros, incòmodos con su lugar de origen o empujados por las circunstancias de la vida, sostienen que ya no escriben sobre el lugar desde donde pertenecìan o partieron. Nos olvidamos que quedan otros escritores en casa y que los rumanos, màs viajeros que otros por circunstancias històricas y de fuerza mayor, como Canetti y la flamante Herta Muller, o el hùngaro Imre Kertesz, todos transplantados y algunos vueltos a retranplantar, no olvidaron su patio de luz de la infancia de la novela, ni la memoria de su pasado. No hay recetas, antes ni despuès, sòlo un buen lector no garantiza un buen novelista.
La literatura tiene caminos insondables.
Pienso en el poeta inglès T. S. Eliot que viviò años importantes en Estados Unidos, escribiò allì, y luego se trasladò a Londres, donde continuó su obra poètica. Ya era amigo del poeta y crìtico norteamericano Ezra Pound, quien depurò su poema cumbre: La Tierra Baldìa. Sin esas circunstancias Eliot no serìa Eliot, entonces para què preocuparnos de las vueltas que dan algunos novelistas latinoamericanos y sobre què escriben, donde y por què, còmo.
El tema es què tan bien lo hacen. La Mistral, Gabriela, errò por el mundo con su Poema de Chile, sobre su espinazo, dentro del alma, que la mantenìa en vilo. El argentino Ricardo Piglia vive en Estados Unidos, escribe sobre escritores latinoamericanos, vive preocupado de Argentina, hace literatura como si viviera en el Sur. Ariel Dorfman en Nueva York aùn, no olvida el Sur y Antonio Skarmeta viviò el exilio en Alemania y està en Chile con sus temas.
La literatura no nace del aire, no es aèrea aunque la imaginaciòn vuele, ni tan espontànea como algunos quisieran, se suele cocinar a fuego lento, aunque los hay adelantados màs raudos y veloces.
Y como fue Roberto Bolaño, quien le puso el tapòn al Boom y estirò la cuerda de la novela hacia otra direcciòn, su fantasma aùn pesa. Carlos Fuentes lo recordò en Chile, pero a su manera, citando yo al viejo Frank S. El viejo alumno del Grange School de Santiago de Chile dijo que esperarà varios años antes de leerlo porque "no quiere contagiarse del homenaje fùnebre". Fuentes, acaba de cumplir 81 años, y en una visita a Chile en el siglo pasado, dijo que no conocìa ni había leìdo a Bolaño. Està avanzando al parecer, porque lo tiene entre sus planes de lectura pero para màs adelante cuando las trompetas dejen de sonar.
La novela està llena de trampas, guiños, caminos, idas y vueltas, se reinventa, de lo contrario se suicidarìa. Y de tiempo en tiempo surgen alguien que tira la cadena con fuerza y se purga el escenario, decanta el paisaje y viene lo nuevo. Para Carlos Fuentes uno de los teòricos y animadores permanentes de este gènero, en la novela caben todos los gèneros.
Todos los caminos parecieran apuntar hacia la bùsqueda de un nuevo Boom y lo que hace falta son buenas novelas, en la tradiciòn post o en el estilo eterno de toda novela y narrativa, producir placer, entretenimiento, contar la historia, decir lo nuevo, transformar la vida y recrearla a travès del lenguaje, la palabra.

miércoles, noviembre 18, 2009

La huella










Huella deja el asombro
de quien viaja
en la acuarela
porque es su mano
que preside un signo inequìvoco
en el color que permanece.
Rolando Gabrielli©2009

La Musa es maestra







Musa incandescente


La Musa
viaja, vuela,
revolotea sobre la luz
ante un sol incandescente
y se inmola.
Rolando Gabrielli© 2009

martes, noviembre 17, 2009

Las 138 fichas de Laura


Vladimir Nabokov fue un escritor ruso que vivió exiliado en Estados Unidos y como profesor universitario no abandonó la manía de hacer fichas. Su última novela inconclusa, El original de Laura, la conforman 138 fichas, que ordenó destruir antes de morir. Su hijo Dimitri, de 75 años, actualmente en silla de ruedas, accedió autorizar editar los originales que reposaban en una caja de seguridad en Suiza. El lanzamiento acaba de hacer de manera simultánea, en Nueva York y Londres, en medio de una ácida crítica y del regocijo de los editores. Penguin (Reino Unido) y Knopf/Random (Estados Unidos), son los autores de lo que muchos consideran un exabrupto, tratándose de la talla, nivel y prestigio del autor del clásico Lolita. Vladimir negó algún interés pecunario que haya privado en favor de la edición. Los editores le otorgan una gran validéz como leer un original, ya que la obra se reprodujo en un papel grueso como cartón fotografiada directamente de las fichas. ¿Un valor para coleccionistas o bibliófilos y curiosos? La literatura en estos tiempos tiene caminos desconocidos, que seguramente no agradarían a Nabokov, quien gustaba de cazar y coleccionar mariposas, pero no moscas.
El diario inglés The Guardian habla del placer de la lectura a través de las fichas originales, pero olvida olímpicamente el deseo del autor sobre su obra inconclusa, que suponía no le favorecía una edición. Alegan los defensores de la edición de El original de Laura, una razón de conocimiento íntimo del autor. ¿Està de moda bucear en la intimidad y calzoncillos del autor,?
Rolando Gabrielli©2009

lunes, noviembre 16, 2009

Viajando por el interior del Cronopio



La obra es la presentaciòn definitiva de cualquier escritor: sus libros de tapa dura o blanda, tangibles. Pocos se pueden dar el lujo de Franz Kafka de solicitar expresamente que quemen su obra inèdita. El texto es el que acompañarà de por vida a cualquier lector en cualquier parte del mundo, donde quiera el libro se encuentre. Es la imagen, lo que nos quiso contar el autor. A solas nos las vemos con las pàginas y el mundo del autor traducido en ellas.
Una novela puede soportar 1000 pàginas y seguirà siendo una fragmentaciòn de la realidad de un autor. Es como subirse a la cornisa de un edificio en la punta de los pies y mirar el vacìo que crece en el estòmago y todo pareciera volar dentro de uno. La palabra podrìa desprenderse de una nube y aterrizar en cualquier suburbio de la ciudad y bañar de imaginaciòn todo lo que toca la luz de su oscuridad.
El libro es la representaciòn escrita de lo que se quiere contar, probablemente estè el autor incluido, una brizna de su vida, pasajes, recodos, las atmòsferas vividas, todas las fachadas del narrador y algunas claves, señales, mapas para adentranse en algunas honduras de lo que hay detràs de toda realidad. Es el documento ùnico, oficial de lo que encierran las pàginas.
Tenemos los libros de Julio Cortàzar, sus declaraciones, un perfil biogràfico, algunos gestos de quienes lo vimos pasar, hablar y compartir una època de cronopios y famas. La vida y la presencia de las personas siempre serà irremplazable, el tacto, la atmòsfera vivida, el sonido de las palabras y algo màs que el eco de su voz. El Centro Virtual Cervantes (cvc.cervantes.es/literatura/libros_cortazar) ha subido a sus páginas una exposición virtual del mundo cortazariano, quien al inicio de su brillante carrera literaria se hizo llamar Junio Denis.
Un Cortázar cazador de erratas que leía escuchando jazz en París.
Rolando Gabrielli©2009



Vendo sueños
baratos,
sin usar
a colores o
en blanco y negro.
Realizaciòn garantizada
en el màs acà.
Rolando Gabrielli@2009

Nazca


No haber nacido
antes o despuès
de la muerte
Cruzo estas lìneas
en un bus amarillo
y soy un pasajero
del insomnio
de mis antepasados
El presente me mira
con su luna de oro
bajo la manga
Debo tomar agua,
altura me hace confundir
la historia
La linea de tus manos
me lleva a Nazca
Asunto concluido.
Rolando Gabrielli©2009

domingo, noviembre 15, 2009

Oh libro







Le debo un pedazo
largo
de mi vida,
maestro.
Un tiempo
nada ocioso,
escrito en sus pàginas,
leìdo, leìdo,
en el reverso oscuro
de la noche.