sábado, abril 01, 2006


A, B, C Y Z
La escritura se reb(v)ela

No tenía intención alguna de escribir este sábado. Un día que se supone para otras cosas. Los días con el tiempo y nuevos días, no tienen el mismo uso. No hacen la diferencia en la hoja de la semana de un calendario. Este sábado se expresó de manera distinta, porque volvió a florecer el Guayacán y sembró de flores amarillas el jardín frente a mi ventana. Un hecho singular y bello de la naturaleza. No tiene que ver con la escritura, ni los días. Los días tienen su propio remolino, vértigo, pausa y lecturas. Días ordinarios, monótonos, despeinados, vulgares, mal vestidos. He estado leyendo una novela hasta ahora latosa, absolutamente aburrida, despiadadamente monótona, muy típica de lo que llaman autores de culto y que quizás sean incomprensibles para mí. Voy poco menos de la mitad, pero no hay nada aún en el tintero para untar la pluma. Es un éxito de narrar cosas sin mayor importancia. Mucha biografía directa, pero irrelevante, anecdóticamente superficial. La mandé a buscar a Chile, por lo que no debo quejarme o debiera no hacerlo. Pero ese no es el tema, sino la escritura misma, el oficio, la manera de hacerlo o respirarlo. Definitivamente no hay fórmula, ni receta.Si las hay, muchas, y continúan fabricándose. Talleres, academias, escuelas y los mismos escritores trazan su formulario. El recetario es viejo y los consejos abundan, buenos y malos. Difícil tarea para un iniciado y pregunta recurrente para un periodista: cómo escribe, cuándo, dónde, lee, que hace para encontrar la musa. La escritura es felicidad, es terror, es de lo mejor y peor. Un montón de frases desvencijadas, huecas, para la galería.Un montón de frases desvencijadas, huecas, para la galería. Habría que preguntarse a quién le importa, qué y cómo escribo, si los libros rebotan en los estantes de las librerías. ¿Alguien se llevará el mío para leer? Ese es otro tema. (La idea era llevar el día como un paréntesis) No siempre es posible lo imposible y si lo es porque no era imposible. Dije, el día podía esperar otro día. El día tenía riendas propias.No basta encerrarse en un cuarto para escribir como Proust. Ni ser abogado tuberculoso y transformarse en Kafka. Ir de caza y ser Hemingway. Hacerse una casa en Isla Negra y ya eres Neruda. O ciego, Borges. Estudiar en Oxford no te convertirá en Nicanor Parra, ser rico, en Huidobro o vivir en un prostíbulo, Faulkner. Ni drogarse, ser alcohólico, nacer en París, ser gay, lunático, declararse maldito, o simplemente viajar a Florencia para escribir La Divina Comedia. Aracataca no dará otro García Márquez, aunque a Macondo le crezcan las alas de las mariposas amarillas y vuele por el mundo. Es más prudente enfrentar la página en blanco con voluntad, tenacidad, perseverancia y algo de resignación, porque sabes que ya no la abandonarás. Todo sirve frente a la página, vida y lecturas, ocio, memoria, sueños, plagios a la realidad, a la biografía, los fracasos, las derrotas, éxitos, frustraciones, las inoportunas nostalgias, un puñado de arena, la rotura del tiempo, todos los pasos en falso, sin tiempo, un camino al revez y al derecho. Lo cierto es que no hay nada escrito para escribi. Hay una lista de buenos propósitos, orientaciones personales, hábitos, cábalas y experiencias personales. El fruto está en el trabajo y hay que saber llegar a él luego de pelar la ociosa cáscara. Eso lo aprende cada quien a su manera. Sin pautas, sin pausa.
Indudablemente hay lecturas, la imitación es el primer paso, el olfato, observación, pasión, amor, y el absoluto irrespeto a todo lo establecido en materia de literatura. No hay tales normas, ni comportamientos. Hay grandes devoradores de libros que son extraordinarios escritores: Pound, Joyce, Borges, Pitol, Teillier, Bolaño, por citar algunos. Y ahora me sorprende Hanif Kureishi, narrador británico a quien no conozco, y es muy elogiado, a quien su mujer le dice en una reciente entrevista: te conozco hace años y no te he visto leer un libro. H.K, es quien ilustra con sus pelos parados, esta nota y está invitado como escritor estrella a la Feria del Libro de Argentina 2006. Harold Bloom recomienda dos clásicos: Shakespeare y Cervantes. Pound, en su ABC es muy preciso con su definición de la poesía, inolvidable, para no buscar más definiciones: lenguaje cargado de sentido. Y define al escritor como un científico que examina su presa. Pound sabía lo que decía. Kureishi dice, es su fórmula al parecer: "Me encanta ver la tele por la noche, bien tarde. No leo a Dostoievski antes de acostarme. Estoy seguro de que alguna gente lo hace, pero a mí lo trivial me gusta porque vacía mi cabeza, y una vez que uno tiene la cabeza vacía empieza a entretenerse con las cosas que le rodean. También me encanta leer los diarios. En parte porque son triviales, en parte porque las historias que cuentan son increíbles, uno no podría inventarlas tan absurdas. Así que reconozco que mis fuentes de inspiración no son particularmente profundas". Parece irreverente y simple, epro cuando le rpegunta por la escritura, sostiene: "Ah, ahí sí que soy muy metódico. Aun en los períodos en los que sé que no me va a salir nada, voy a mi estudio y me siento a trabajar como si tuviese algo en mente. Mi estudio está en el primer piso de mi casa, donde tengo dos viejas computadoras y estoy ro-deado de libros, compact discs, fotos, dibujos de mis chicos y retratos de mi padre que hizo mi madre. Tengo docenas de bolígrafos, algunas lapiceras viejas de mi padre que disfruto limpiando y recargando de tinta, y que uso bastante porque me gusta escribir a mano; me parece que el garabato es algo más íntimo y natural que la letra de molde. Todas estas cosas son hábitos, obviamente. A muchos artistas los rituales que rodean su arte les resultan tan importantes como el arte mismo y, como Beckett, al escribir estoy lleno de estas pequeñas obsesiones que eran su estética de repeticiones fútiles. Pero creo que si uno no es un obsesivo, no puede ser un artista por más imaginativo que sea." Ha dicho la clave, H.K, la obsesión es parte fundamental para desarrollar el arte.
Para ganar dinero fácil, escribía libros eróticos bajo un seudónimo femenino, se confiesa, y eso es parte de la escritura y de lo que vino después con su otra literatura, que lo llevó a ganar un Oscar. Hanif Kureishi nació en Londres en 1954, de madre inglesa y padre nacido en la India pero que se consideraba paquistaní. H.K. se declara admirador de Gabriel García Márquez, el gran fabulador, porque recupera la capacidad de la novela de contar historias , como de Vargas Llosa, Fuentes y Borges. Todos son grandes lectores y abrazaron la literatura como un acto de vida. Borges era un hombre-libro. García Márquez leyó a los 9 años Las Mil y una Noche. Bajo un árbol de mango, cuenta Dasso Saldívar, uno de sus más destacados biógrafos, desmontaba como un relojero a Faulkner, Dos Passos, Capote, Anderson, Huxley, Caldwell y Virginia Woolf. Y leído también Proust, el Siglo de Oro Español, Neruda y Darío. Sus primeras notas periodísticas, cartageneras, revela Daso Saldívar, en su mayoría, de un estilo empedrado de metáforas rebuscadas y chocantes, pescadas en el río piedracielista, y una sintaxis sinuosa, que muchas veces encalla en lo inverosímil, pues el articulista no logra aún el empalme convincente entre literatura y periodismo. No siempre escribió bien y su estilo claro, ordenado, musical y sugerente es producto de una ardua y larga búsqueda, concluye su biógrafo. No hay fórmulas, sino trabajo definitivamente.
(Las declaraciones de Kureishi fueron tomadas de la entrevista al autor firmada por Juana Libedinsky en el País Cultural de Uruguay.)
Rolando Gabrielli©2006

SONIDO Y FURIA DE LAS PALABRAS

PALABRAS
Sangran por la herida.
¡Ah!, palabras, ciegas,
malditas, como remontan
una tras otra,
escalan, muerden, pujan
por vivir en esta página
en blanco.
R.G.




Las palabras suelen ser el sonido y la furia. Musicalidad de algunas, asperezas de otras, pero si son bien dichas tienen un eco propio al oído de quien las escucha.
Palabras diarias, sin nubes, ni sueños, no por repetidas, menos verdaderas. Las palabras tienen un desafío diario y es con la página en blanco. Los impresos hoy, e indudablemente mañana, en el siglo digital ya iniciado, no tienen más alternativa que conmover con el conocimiento y las palabras.
La revolución sigue estando en la palabra, que es la que comunica con mayor sorpresa, capacidad y permanencia en el tiempo, profundidad inclusive en la razón.
La publicidad que a veces es sólo imagen, está también impregnada en palabras y sólo ellas pueden traducirla, darle un significado a los mensajes, al marketing de cada día.
Se pueden iniciar con un ligero buenos días, matinal, abierto, con olor a tostadas y un barniz de mantequilla.
Las palabras tienen color como los días. El poeta enfant terrible, Arthur Rimbaud, bautizó a las vocales con un colorido singular, y sin ellas, no hay palabras.
Algunas son luminosas, como un día a pleno sol, estallan de felicidad, auguran buenos tiempos y van de boca en boca, sin que casi nadie las pronuncie, lejos de la nube que trae lluvia y el gris de la tempestad.
Yo me quedo con las que huelen a primavera, no traen un envase especial, zumban silenciosas o rompen cristales, pero son ellas mismas, nunca cambian de personalidad o parecer, francas a decir basta, ni aturden, ni se jactan de ser las más espléndidas.
Las hay negras y grises, locas viajeras, como salidas de un túnel, expulsadas por una locomotora a carbón, repletas de toxinas afiebran la propia lengua que las expulsa.
Populares, novedosas, fundacionales, definitivas, que llegaron para quedarse, marcar con su significado un tiempo, una época imborrable.
La palabra Sputnik nos volvió la mirada hacia el cielo en una esquina de nuestra infancia, repleta de sueños y estrellas brillantes.
Jeans, vitaminas y cremallera, ocuparon un especial y largo tiempo en nuestras vidas y siguen siendo el pan de cada día este fin de siglo.
Palabras que no se las ha llevado el viento, sino han hecho ruido en el común de las gentes, como debe ser el lenguaje cuando está vivo y forma parte del corazón del pueblo.
Píldora es una palabra mágica que comenzó a inquietar a las madres con hijas adolescentes, pero la palabrita oblada vagaba de boca en boca para quedarse y dejarse usar con su presencia tácita y real, sobre la mesita de noche, en el botiquín, en la clásica cartera de una cita furtiva.
No me trago esa píldora o no me dores la píldora, frases alrededor de este símbolo girando con su propia aureola y significado.
El bikini nos despojó de todo rubor y fue un nuevo comienzo para los cuerpos moldeados con la mano de Miguel Angel Buonarotti, en las cálidas playas del Caribe o en la costa francesa, donde estuviera la fémina frente al mar.
La palabra Democracia—más de cal que de arena—un verdadero festín en este siglo que ha pretendido cobijarla como su varita mágica en medio de la tempestad política y la violencia larvaria, institucionalizada de la pobreza y del propio Estado. Ella es cenicienta frente al mercado: ícono y deidad de nuestro tiempo.
Se defiende como puede, a veces nos parece un gato de espalda; un sastre que no encuentra una aguja en el pajar; una espada de doble filo y una golondrina que no se cansa de hacer verano.
Palabras, palabras que arrojan luces o inflaman el ambiente, verdaderos dardos o reconfortantes bálsamos, amigas de la transparencia, pérfidas, retóricas, perfumadas o malolientes, por algo respiran en nuestra garganta hasta brotar parcas o en cascadas.
Cortina de hierro y perestroika, tan opuestas y en un mismo lugar, brotadas para significar, dejar huella y volver el tiempo historia y memoria.
Estrés y tiempo libre, hijas de este siglo, divorciadas de la realidad y definitivamente presentes,
Aterrizaje lunar, sólo una realidad hace algunas décadas. Hoy archivada en el lenguaje cotidiano.
Tarjeta de crédito se ha transformado en una palabra casi un miembro, un órgano, parte vital del diario vivir y sufrir del hombre de esta época llamada moderna. Sin ella es como si hasta los sueños fallaran. Tiene la nociva consistencia del plástico y la duración que respalda nuestro esfuerzo, porque la magia está en equilibrar: cuanto ganas, tanto gastas.
Doping, sex, fax,
van y vienen las palabras y no hay quien las contenga, ellas quieren significar, poner su granito de arena en la comunicación, participar, en una palabra, del diálogo diario.
Beat, hippie, single, ellas forman su propia generación, le dan forma y contenido a la existencia y se consagran en grandes titulares cada día. Llegan a estremecer inclusive a la sociedad, a la que le imponen un sello, una especie de partida de nacimiento.
Internet, reina de su propia Babel, princesa única de lo instantáneo, Alicia pequeña en tus grandes maravillas, quieres estar en todas partes mi diosa, deja que Penélope teja tu hilo hacia nuevos laberintos y si en verdad vas a emprender un viaje, que sea a Itaca.
¿Quién no identifica hasta ahora a los hippies con las flores, el amor y la paz como estilo de vida de una generación y época?.
Palabras, paroles, words, lápidas sobre el enemigo, epitafios para la posteridad, sentencias de por vida, prisioneras del amor y la venganza, simples saludos, epistolares e íntimas, convertidas en decretos, reinas por los siglos de los siglos en las páginas de Heráclito, Shakespeare, Dante Alighieri, Joyce, Kafka, Hemingway, Martí, Eliot, Neruda, Villon, Cervantes, Vallejo, Rulfo, Borges y tantos otros que saben que las palabras nunca salen de vacaciones, siempre nos aguardan más allá del silencio. Algunas están destinadas a derrotar el tiempo, si fuera preciso.
Palabras del pasado, de su tiempo, más reales algunas tal vez, misteriosas, fecundas, dolorosas, tímidas, de terror, con pudor, amor, odio, salvadoras, rencorosas, ascienden vírgenes, desgastadas, ruidosas,duras como el olvido, bambúes eternos, piedras que duermen o ruedan, palabras implacables como la muerte, agonizan o dormitan, sueñan en sus pequeños altares de adoración o sufren la expulsión errante de calles y provincias, en el frenesí del verbo. Clásicas, hola, ok, buenos días, to morrow, y la palabra es presente, oído caracol que anida en el rumor y vuela. Desayunan con nosotros y son el pan de cada día. Palabras de madera, metal, barro, duras como el olvido, bambúes eternos, piedras que duermen o ruedan, palabras implacables como la muerte, agonizan o dormitan, sueñan en sus pequeños altares de adoración o sufren la expulsión errante de calles y provincias, viajan con sus escafandras por los océanos, con sus ojos de mar y sol.
Caminan las palabras en su inefable abecedario babélico. Motor y pies del verbo, deambulan sobre el azar de los días, porque surgen nuevas como en el silabario del primer día de clases. Se afirman y confirman, desdicen, imponen, algunas ceden posiciones, otras desaparecen, palabras al fin. Palabras de una misma sentencia de vida o muerte. Legítimas, intraducibles como un golpe de dados, afortunadas cuando se pronuncia tu nombre.
Desde hace 30 años la computadora nos viene inundando de nuevas, imprescindibles palabras, y la era digital nos lleva el alma en un clic, un guiño y viajamos a la velocidad de la luz de las palabras. No las nombraré por cábala, y porque cada día surge una nueva, el término que explica el otro y así sucesivamente. Inefable abecedario babélico.
La Escuela de Escritores de Madrid, (http://www.escueladeescritores.com/)ha lanzado al ciberespacio su propuesta, para que los 400 millones de hispanohablantes digan cuál es la palabra más bella en idioma castellano y que a su juicio consideran. Las opiniones son de la A hasta la Z, y sus infinitas variaciones. Porque suenan, dicen, encantan significan, conmueven. Amigo lector, desgrane su propio abecedario, junte sus vocales y consonantes, diga su palabra.
Rolando Gabrielli©2006





jueves, marzo 30, 2006

JILL CARROLL

Las buenas noticias no son una especialidad del periodismo y de la información, en estos tiempos apocalípticos, retóricos de desolación y de terror. Los medios apuestan por el escalofrío, el cadáver que recorre el mundo. No es un fantasma, sino un espectro de carne y hueso, que vuela en mis pedazos y carece de fronteras. Un escenario espeluznante, horroroso de horror, aclimatado por la fuerza y la violencia per se. La prensa es fiel reflejo de esta desintegración global y de ajuste de cuentas, amenazas, acciones bilaterales, retaliaciones, y pornografía verbal, la suma de escandalosas mentiras. Se profana el espíritu humano con la ligereza de una época que se observa rigurosamente el ombligo. Los periodistas son víctimas de este tiempo de “Seguridad Nacional”, que tanto daño hizo en el Cono Sur. La verdad humillada, de rodillas, escrita en bastardilla pero de bastarda. Todo lo dicho aquí ha ocurrido: se miente en los grandes temas y se desmiente, se asesinan periodistas y la impunidad se certifica con un entierro más de la libertad de expresión.
He esperado pacientemente que el mundo de la información despliegue sus páginas con una buena noticia, que en lo personal me ha producido una gran alegría. Me refiero a la liberación de la valiente periodista Norteamérica, Jill Carroll, del Christian Science Monitor, secuestrada en Irak y liberada hoy 30 de marzo. Sólo he visto una noticia escueta en el ABC de España.
Carroll, de 28 años fue secuestrada el pasado 7 de enero, cuando intentaba cumplir con su trabajo profesional y se preparaba para entrevistar al líder suní Adnán al Duleimi. Su traductor fue asesinado en esa ocasión. No sabemos cuales fueron los acuerdos para alcanzar su libertad. Es muy escueta la poca informaicón circulada sobre su liberación hace ya varias horas. Lo importante es que Jill Carroll está viva.
Rolando Gabrielli©2006

LUNAS

La luna no es polaca,
ni en Dublín o Praga
están sus ojos
bajo ninguno de sus puentes,
ni en África se deja ver
más temblorosa en las encendidas
pupilas de un tigre.
La melancolía rumana
de lo que fue su misterio,
la fuerza de su luz
en las mareas,
a nadie pertenece.
Detrás de la imaginación
seguirá flotando el ave blanca
que construirá sus antiguos sueños.
París, ni Roma o Nueva York
tienen una luna propia
o tejen con su hilo blanco
los sueños que nos esperan.
La he visto custodiar
detrás de la montaña
el silencio y los caminos,
descender cada noche
donde mece su reflejo,
que aún conservo
en las horas en que sé
que ya habré muerto.
Rolando Gabrielli©2006

miércoles, marzo 29, 2006

ISLAMABAD

ECLIPSE
Si te eclipsas, luna,
ante un sol errante,
altar de nubes ciegas,
esta oscuridad dejas,
en el día de mis manos mudas.
El sueño gris,
una noche más.
Rolando Gabrielli©2006

martes, marzo 28, 2006


EL LIBRETO INMÓVIL


La mujer mira el río y el agua se fija en los ojos. Ella es un pez y está en una pecera. Alguien achata la nariz sobre el vidrio. El pez huye a uno y otro lado de la pecera. La cruza en silencio absolutamente absoluto. Danza del pez, las burbujas son su estela. La mirada se pierde en la infinita soledad de la pecera. En el río los peces desovan. La mujer parirá en primavera. El río no se detendrá. Rolando Gabrielli©2006

lunes, marzo 27, 2006

Diario de los Mejores Contenidos de la Red en Español

Libro de Notas, dirigido por el periodista y escritor español, Marcos Taracido, de origen gallego, es un compendio de la buena prensa internacional. Cuenta con más de un quinquenio de existencia, unas 7 mil visitas diarias, un grupo de colaboradores exclusivos y el trabajo riguroso de sus gestores. Es más que actualidad. Sus columnistas analizan temas desde una perspectiva propia, sin compromisos y yo lo considero un sitio recomendable para viitarlo por la rigurosidad de los textos escogidos y vigencia de sus temas. Confieso que he sido sorprendido por el destaque de este Blog en sus páginas. Es una manera práctica de comunicarnos con más personas en el mundo del habla hispana. En Libro de Notas el internauta encontrará más de un centenar de enlaces de diarios impresos y blogs. R.G.
En la red ...en ESPAÑA
El weblog de Rolando Gabrielli

En El weblog de Rolando Gabrielli vuelca el escritor chileno y residente en Panamá sus artículos, poemas y cuentos.20.03.06
http://librodenotas.com/webs/8433/el-weblog-de-rolando-gabrielli

El weblog de Rolando Gabrielli20.03.2006
Tecnociencia
17.03.2006
La aventura formidable del hombrecillo indomable
15.03.2006
euskal show
13.03.2006
Gaceta de Antropología
10.03.2006
Ars Creatio
09.03.2006
Diccionario Panhispánico de Dudas
08.03.2006



¿LOS BLOGS, SANTUARIOS DE LA PALABRA?
Cuando escribo sólo existe lo que escribo. Aquello que he sentido como diferente, que no he podido decir y que se me ha escapado, son ideas o un verbo robado, y que destruiré para reemplazarlo por otra cosa. A.A.
Los Blogs-Bitácoras son el Big Bang de la información digital y han revolucionado las comunicaciones interpersonales, masivas, públicas en Internet. Son millones de personas las que escriben, cuentan su vida, hacen política, literatura, reportan información, la circulan, denuncian, o simplemente se divierten con la chismografía y la banalidad de esta época. Cada día se suman más, y como desde un púlpito arrastran su palabra, verbo chatarra, inútil, vacío, muchas veces, pero también iluminado con la verdad. Surgieron del hastío frente a la mentira de la Gran Prensa, que no cesa de engañar en los temas vitales del mundo y la sociedad. Es un fenómeno socio-psicológico, un estallido de la libertad y del más largo monólogo con el mundo, un diálogo personal con la especie, un grito en el desierto de la Red. Las Bitácoras son un corcho que flota en el mar de la información. Hay de todo en la viña de las bitácoras y era de esperar por el margen de libertad, facilidad, con que pueden crearse. Así nacen, así mueren. Son pequeñas larvas de unas cuantas semanas y no siempre vuelan. Mi Blog surgió por la insistencia de mi amigo Juan Contreras de Curanipe, un pueblito ubicado al Sur de Chile. Fueron meses de paciente labor, hasta que él decidió crear el Blog y no hubo más remedio que empujar la carreta con los bueyes personales. Fue en Octubre 31, época de grandes aguaceros en Panamá y tormentas eléctricas que alumbran los días en el espanto de sus furiosas descargas eléctricas y atronadoras voces celestiales. Así se parió el Blog desde el Sur en el centro de las América, entre rayos y tormentas. Un desafío al tiempo y la creatividad. Los medios impresos ya incluyen sus propios Blog y muchas personalidades de la música, el arte, la política, la prensa, se expresan a través de ellos. Ha surgido una extraordinaria y potente comunidad de bloggers. Mucha sordera, ruidos, sin duda, pero la comunicación existe y se comparte de una y mil maneras. Hay libertad de expresión y para escoger, pluralidad infinita de fuentes y enfoques. Mucha espontaneidad, menos rigor, indudablemente. Pero el espacio existe y funciona. La velocidad tal vez impide mejores cosas, pero se pueden hacer, de hecho existen y surgen en el camino. La Bitácora es un instrumento para señalar una ruta. El camino lo hace el lector, al andar. Mi Blog, esta Bitácora, es una aguja más en el pajar de Internet, la biblioteca y prensa de los pobres y muchas veces marginados de los grandes círculos del poder y de la gracia divina. Es un largo monólogo, diálogo, con mis lectores, algunos, pocos fieles y muchos voyeristas, como es la red, un sitio ideal para el espionaje impune. Un lugar cargado de silencio. El Blog es la reafirmación también de una lengua, identidad, cultura, una manera de rescatar el lenguaje lanzado hoy al gran basurero de la nada. El afán es el Otro Periodismo, la poesía narrada, un mundo de esperanza, desencanto, virtualmente real. El lenguaje, la palabra, se ha transformado en un agujero negro, sin principio, ni fin. El idioma se recrea en el lugar común de la banalidad y camina como un minusválido, sin serlo, asistido por sus falsas muletillas y de pronto se atropella en su propio vacío. Estas palabras “nuevas” mienten. Me recuerdan un tiempo destemplado. Hoy brillan las palabras de supermercados, peluquerías, estadios de fútbol, boutique, discoteque, en los chat, celulares, televisoras, pero forman parte de un idioma muerto, no vivo, creativo, trascendente, ni popular. Prefiero los paréntesis, los enormes silencios de la piedra que no me habla e ignora, la muda voz de una campana y alguien que enmudece ante un poema, que una mentira.
La revolución digital es una realidad. Todo está cambiando. Las pantallas nos hablan y cuentan sobre el mundo de una manera impensada. La percepción, gustos, niveles de inteligencia de las personas son diferentes a 10, sólo quince años atrás, y lo que viene promete ser más sorprendente. La palabra pareciera estorbar y una mecánica gutural se apodera del magin de millones de personas. ¿Un retorno a los antepasados aún no reconocidos? Los Blogs son un Diario de Vida, una manera íntima de reflejarse en el yo de millones. Un espejo solitario lanzado a esta nueva galaxia. Puede caer en manos de un hoyo negro y perderse, ser devorado como una pequeña estrella. O ser reconocido como un objeto de culto, no de adoración, porque el santuario del Blog debe ser la palabra. ¿Qué nos diría Barthes, Derrida, Levi Strauss, Passolini, de esta nueva forma de comunicación? ¿Qué hubiese hecho Kafka con un Blog? Quizás la literatura no sería hoy más que un sueño erótico. Una larga interminable muralla china. Literatura sin alas, con muchas plumas, una almohada para los días rosas. Las pesadas sábanas de alguien que llora en la nieve. El laberinto perfecto de lo que pudo ser ese sueño. Ella me mira con el rabo de ojo, pero no me habla. Me ausculta. Forcejea con el aire que respira. Se entrega a la imagen inanimada del silencio. Ilusiona en la auto contemplación. La realidad es digital. Coquetea con la envoltura. Es rodaje de su propia película. Cáscara plateada, imán, obsesión, juguete, complemento de alguna soledad. Intercambio también con el espejo. Rotación personal con la tierra, sin partir, ni llegar. Es un ir hacia ninguna arte para regresar en una misma u otra dirección. Palabras, palabras, amigo lector.
Los blogs arrastran la biografía personal, códigos, fragmentos de una realidad mayor, el ojo personal de la noche, lo que viene de la infancia, una escandalizada objetividad pasión íntima, las viciosas lecturas, la lujuria inconfesable del verbo, en ese pequeño jardín a punto de esfumarse en la realidad. El blog permite interactuar al internauta, escribir su propia versión a través del texto presentado, leído, opinar inmediatamente desde el lugar que se encuentre frente a un monitor. Lo hace, quiera o no, desde un anonimato consentido por las reglas del espacio de la nada. No tiene mayor responsabilidad, aparente, y lanza su mensaje. Es en un instante que se expresa y de acuerdo a sus circunstancias, humores, bajo el respaldo de si mismo. La diferencia está en que no es un especialista, ni periodista, sino un lector-opinante, público, una persona común y corriente que desea expresarse para criticar, decir, o avalar algo con lo que está de acuerdo. No hay indiferencia. Es una manera de “solidarizarse” con la comunicación y reflejarse en algo. Ninguna distancia puede atemorizar al internauta. Internet las acortó, más bien las transformó en tiempo real. El riesgo está en esa misma velocidad, los tiempos de no analizar, no reflexionar, ni hacer el recorrido de las lecturas básicas, elementales y hacer en los Códigos Da Vincis. A propósito de este espinoso tema que se debate en una corte británica por un supuesto plagio, dos internautas me escribieron para expresar su malestar por mis comentarios. Desde Italia y Buenos Aires, mujer y hombre, pero ninguno dio a conocer argumentos, lo hicieron desde la cáscara y de la atmósfera del malestar. Sólo calificativos y no se refieren al texto , una visión impresionista tal vez de sus propias experiencias, rabias, frustraciones y deseos. ¿El Blog es un diván freudiano? La mayoría de los comentarios, han sido positivos, de reafirmación, breves, lacónicos, concisos. Lo cierto es que las opiniones son para rebatir, argumentar, decir la otra opinión, enriquecer un texto. Ambos detractores se escudaron en el anonimato y no continuaron el debate. Gajes de los blogs y de Internet, la falta de consistencia, ausencia de todo rigor. Hay quienes se deslizan desde la menopausia del verbo. Camino tan trillado como el silencio. La red deja nadar libremente al pez, escapar y no hay más anzuelo que la propia palabra. Se educa un nuevo verbo, centurión áspero ejercicio, en el raudo circuito planetario del abecedario. Roma imperial, estas palabras, esclavas, insurrectas, salvadas páginas.
No todo en la Red es pantallazo del ego, o vértigo de la nada, pasión del instante, rueda mucha información especializada, única, original, clásica, científica, de apoyo, real. No podemos poner en un mismo saco los exabruptus, brutus lapsus, con los trabajos profesionales, investigativos o creativos. Hay periodismo en la Red, sin duda, del bueno. Y todo el mundo tiene derecho a expresarse. Es un riesgo pero debemos asumirlo y saber diferenciar el valor o no, de cada texto y palabra. Gustavo Ng, periodista de el Clarín de Buenos Aires, uno de los periódicos más leídos del mundo hispano, en una nota titulada: Valparaíso : una ciudad entre el cielo y el mar, ha citado unas palabras mías sobre la mítica ciudad porteña."Escaleras babélicas", las llamó el escritor Rolando Gabrielli, quien recuerda una definición de Pablo Neruda sobre el Valparaíso de los cerros, este gran recodo del mundo, con sus oscuras callejuelas, con sus cerros extraordinarios en que se mezclan la miseria, la alegría y el trabajo como conjunciones conmovedoras.
Es una manera de hacer más periodismo.

Rolando Gabrielli©2006