viernes, diciembre 09, 2011

Después de Parra, ¿qué?

Volvamos a la escena del crimen. Hace algunas dècadas debieron otorgarle el Premio Cervantes  a  Nicanor Parra. Los lauros tienen su historia. Borges no recibió el Nobel y debió compartir el Cervantes contra los reglamentos del propio certamen. Su compañero de  lauro, el poeta Gerardo Diego, pagó las consecuencias años después en 1984 cuando se encontró con el autor de Ficciones y éste  lo ignorò.  Borges soy Gerardo. Borges no contestó. Soy Gerardo Diego, insistió. Y Borges desde lo màs hondo del sarcasmo y la ironía borgeana le respondió. ¿Es Gerardo o es Diego? Cosas veredes, Sancho, en la tierra del Quijote.
Una anécdota en la ruleta de los premios que a veces consagran la mala leche de un jurado o su  silencio feroz, que es la misma antesala de un supuesto olvido.
Parra decidió hace años esperar la gloria o el juicio final de  la poesía chilena  entre Cartagena e Isla Negra, en la plácida y benigna zona costera de Las Cruces. La primera gran contradicción de Parra frente a P.Neruda, fue gritar a los cuatro vientos: Viva la cordillera de los Andes/muera la cordillera de la costa, donde vivía el  autor de las Residencias y ahora alli reside Nicanor, esperando ser el mejor poeta de Isla Negra. Ha reconocido pública y privadamente, que  siempre Neruda fue un problema para él y que allí está el origen de la antipoesía. Todo esto y màs, es  ya conocido y reiterativo, forma parte del repertorio parriano. Lo que no deja de sorprender es la obsesión por Neruda, es un verdadero longplay a lo largo de màs de medio siglo, y Parra tal vez desconozca que a Borges le sucedía lo mismo.
 En Borges, la bitàcora que escribió su amigo Adolfo Bioy Casares, hay varias referencias al poeta chileno. La última es del 7 de marzo de 1984. Neruda ya había muerto hacía casi 11 años. "Veo a Borges, dice Bioy, en la televisiòn, en diálogo con Antonio Carrizo. Desafía a Carrizo a recordar un buen  verso de Neruda." De paso censura a Quiroga, Arlt,  la Mistral. Las referencias a Neruda son diversas y denotan, cuando menos, una curiosa ocupación por el quehacer poético del colega trasandino. Curiosamente Borges también dijo de Parra cuando le preguntaron por él, que nombre tan feo, como alguien se puede llamar así.  Parra le dedica un poema irónico a Borges.
Quédate con tu borges  .
él te ofrece el recuerdo de una flor amarilla
vista al anochecer
años antes que tú nacieras
interesante puchas qué interesante
en cambio yo no te prometo nada
ni dinero ni sexo ni poesía
un yogur es lo + que podría ofrecerte.

Poesía cotidiana, coloquial, popular, antipoesía, para algunos lenguaje simple, directo, una suerte de democratización del poema, pero recuerdo que Parra me decía que el creía en un hablante piscológico de cinco pisos. Y pienso que allì está su mejor poesía, aunque no se puede diseccionar a un poeta, su obra por parte como si se fuera a rellenar un pavo. Aunque es inevitable. Ahora que Parra lleva desde 1973 haciendo sombra con Neruda en solitario, su obra y todo lo que le rodea y que prácticamente ha quedado solo con la muerte de otro referente y adversario en su tiempo, Gonzalo Rojas, es muy poco lo que podemos esperar. Su discurso para el 23 de abril, puede ser una pieza antológica o un gran chiste. Me inclino, porque en medio de la humildad, y circunstancias fijará posiciones dentro de la poesía.
Se comenta que es el último grande, es probable, en la tradición chilena de  la poesía innovadora y también del poeta tribuna, aunque  Parra se ha retirado aparentemente, pero sus dardos están ahì.
 Dice, Parra,  que no escribe, que copia lo que dicen los niños, lo que lee en los muros y caminos, toma apunte sobre  las voces que llegan a sus oídos endecasilábicos.
Gonzalo Millán, uno de los poetas más originales de Chile, desaparecido tempranamente, poeta mudo, según Enrique Lihn, dijo que no se puede escribir como habla la gente. En una entrevista del 2006 a Javier García del diario La Nación, (a menos de 50  días de su muerte) Millán se   refiere al tema de la antipoesía al cual se le solía vincular: "–Creo que la antipoesía está rodeada de muchos mitos. Hay una visión de que las cosas ocurren en sucesión, pero cuando leía a Nicanor Parra, también leía a Pablo de Rokha. En general, me atraían las imágenes disonantes, no tanto el lenguaje coloquial. En ese tiempo me interesaba Armando Uribe más que Parra, porque en Uribe había un trabajo con el verso, y a través de él llegabas a Ezra Pound y Wallace Stevens. En cambio, la antipoesía se hace pasar por poesía espontánea, porque aunque Parra quiere que escribamos como hablamos, eso nunca se logra. La poesía no se encuentra tirada en la calle ni es inspiración, sino que se construye".
Millán ha sido indiscutiblemente un constructor tenaz de poesía, un poeta que asumió la palabra y la vida, y su ojo se detuvo espaciosamente en todo, con morosidad y la yema  casi inflamada de sus dedos, habla de sus días azarosos, intermitentes  frente a la página en blanco, sus eternos desvelos. En esa contra-corriente del trabajo con el lenguaje y distanciándose del  facilismo poético, veo a Uribe, Rubio, Hahn,  Silva Acevedo, Waldo Rojas, Welden,  por citar a algunos muy conocidos, aunque màs atrás,  Gonzalo Rojas, Lihn y Teillier, se clasifican en esta apuesta de "trabajar la poesía" como si todo  estuviera escrito. Una labor de topos en una topografía difícil como es la geografía y escritura chilena, por su riqueza, complejidad y abundancia de poetas.
Parra trabajó en ese mismo orden, buscando, ensayo y error, escribiendo en el día a día, me consta, lo veía rascarse la cabeza frente a sus cuadernos cuadriculados, haciendo apuntes, rayando, verdaderas ecuaciones, explicándose a sí mismo  como frente a un pizarrón, "por dónde va la cosa". El profesor Parra se preguntaba hacia dónde iba la poesía y su tarea era encontrarle la quinta pata al gato. Hace muchos años que Nicanor Parra puso sus cartas sobre la mesa. Ya no hay gato encerrado, como diría el propio antipoeta. Trazado dejò un camino, pero una ruta se bifurca en otros senderos y surgen nuevos caminos.

EN FAMILIA. El poeta con su hermana Violeta en la Carpa de La Reina, donde ella se suicidó.

miércoles, diciembre 07, 2011

La sombra de Neruda


A 72  horas de conocerse el Premio Cervantes a  Nicanor Parra, el diario español El País puso en primera plana el tema del posible asesinato de Pablo Neruda por la Junta Militar  chilena, que dio un golpe de estado en 1973,  le costó la  vida al presidente  Salvador Allende y a miles de chilenos.
El tema se debate hace meses en Chile, desde que su chófer y custodio personal, Manuel del Carmen Araya Osorio, revelara que el autor de Residencia en la Tierra y Premio Nobel de Literatura, fuera víctima de una inyección letal, mientras  él fue a comprar agua de colonia para hacer unas fricciones a  Neruda.  Araya, quien fue encargado por el Partido Comunista de Chile  para que protegiera la vida del Vate de Isla Negra, dijo que el plan de Neruda era irse a México y usar todas sus influencias para derrocar desde el extranjero al tirano en menos de tres meses.
El chófer nunca regresó a la  clínica, fue interceptado por un grupo de personas, golpeado, y  con un balazo detrás de la rodilla  trasladado  al campo de concentración del Estadio Nacional. La Causa  Neruda, el proceso que se adelanta con esta denuncia, tiene unas 500 páginas y el Juez Mario Carroza ha informado que la clínica Santa María posiblemente  ha destruido información del expediente de Neruda. La institución deijo que los hechos ocurrieron en 1973, dejando entrever  que con el paso del tiempo el expediente del famoso paciente ya no se encontraba. En esa clínica, según revelara el hijo del ex Presidente Eduardo Frei, allí mataron  a su padre.
 El cáncer estaba bastante controlado .Araya relata- según  El País- que el cáncer jamás le impidió a Neruda hacer vida normal: "Pesaba cerca de cien kilos. Recibía y visitaba a sus amigos intelectuales y políticos. Y nunca dejó de escribir. Eso no hubiese sido posible estando grave". De hecho, el poeta terminó sus memorias Confieso que he vivido el 14 de septiembre de 1973, nueves días antes de su muerte. "Escribo estas rápidas líneas de mis memorias a solo tres días de los hechos incalificables que llevaron a la muerte a mi gran compañero el presidente Allende", señaló en su último texto. Lo hizo pese a la presencia de militares y marinos que tras el golpe de Estado tomaron su casa."
 Neruda no estaba grave, hablaba normalmente, se disponía a  viajar a México, conversó largamente con el embajador azteca en Santiago, Gonzalo Martínez Corbalá. Mèxico dispuso de un avión enviado por el presidente Luis  Echevarría. Neruda pospuso el viaje porque quería llevar unos objetos que guardaba en Isla Negra y para tales efectos envió a su esposa con el chófer. "A eso de las cuatro  de la tarde,-comenta Araya-  mientras guardábamos las cosas, recibimos una llamada telefónica. Era Neruda. Nos pidió que regresáramos de inmediato a Santiago porque se sentía muy mal. Dijo que, mientras dormitaba, un médico había entrado a su habitación y le había puesto la inyección. Regresamos de inmediato a la clínica. Lo encontramos afiebrado, rojo, hinchado".
El expediente Neruda está en curso. Se ha sumado el presidente del Partido Comunista, el diputado  GuillermoTeillier y se ha  solicitado la exhumación del cadáver del poeta para buscar pruebas sólidas.  Nadie asegura que ello conducirá a puerto seguro, han transcurrido 38 años del golpe de estado.