sábado, octubre 18, 2014

En la imagen de un espejo


En la imagen  de un espejo,
el cielo y la tierra quizás
 se midan en centímetros cuadrados
que no vemos en el  inmenso paisaje.
No se reflejan  posiblemente los océanos,
desiertos, ni  montañas o volcanes,
millones de hombres serían fragmentos
 de sus vestiduras, huellas quizás,
 rostros de desconocidos en la India,
Nueva York  o  al sur de la geografía.
Polvos de estrellas fugaces
 tal vez registre  la memoria
 de espejos más viejos,
cristales originarios primitivos
más sabios  que el reflejo del presente.
No siempre tenemos una medida exacta
de las cosas verdaderas,
ni de aquellas que si  importan
o de las que lo fueron en el pasado.
Cuando el espejo no me mira,
siento que alguien  refleja
 lo que el espejo no ve
o no quiere ver
Puede ser algo más
que un rostro, un paisaje,
un grano de arena
que nadie ha contabilizado.
Rolando Gabrielli©2014

viernes, octubre 17, 2014

En mis dias de gloria


En mis días de gloria,
 contados con los dedos de la mano,
me bastaba mirar por una ventana y ver el sol
o salir por una puerta sin ninguna  intención
de llegar a alguna parte,
 pisar y  volver a pisar  Santiago
derechito con el pie izquierdo  
hacia un horizonte borroso,
de casas bajas, perros sin amos
 sombras que nos    guiaban
toda la noche.
Bah!, la poesía servía para todo
o casi nada, daba lo mismo,
la noche tenía un brillo propio
 en las palabras.
Rolando Gabrielli©2014

jueves, octubre 16, 2014

Le pones freno

Le pones freno a la carreta,
pero soy buey sin yunta.
Rolando Gabrielli©2014

miércoles, octubre 15, 2014

Aquí se muere


Aquí se muere de verdad y vicio,
se nace para un mismo oficio: morir.
A cielo abierto se abren  fosas
con  hornos y silencio crematorio.
Nadie despide a los muertos.
Asesinos desalmados viajan
como ángeles de la muerte
al infierno,
en sus propias naves,
sin ser vistos,
 en todo México.
Rolando Gabrielli©2014

martes, octubre 14, 2014

Vienen y se van

Vienen con sus paragüitas
para protegerse del sol y la lluvia,
bien modestamente vestidos,
negras, mulatos y mestizos,
pulcros como talismanes,
quizás que fueron en la otra vida.
Casa por casa,
sin hacer ruido, sudando,
con la palabra en la boca,
bajo el brazo el libro mayor,
 y a la hora del mediodía te anuncian
el fin del mundo como si nada,
dejan unas hojitas con la salvación
y se van.
Rolando Gabrielli©2014
 

lunes, octubre 13, 2014

El profesor López

 
¿Cómo se llamaba el profesor López?
un gran tipo como en efecto lo fue,
el nombre debe estar en la lista
del  departamento de inglés,
donde ejercía el magisterio y la amistad
en nuestra propia jerga  chilena,
de camaradas   de bar y de unas cuantas anécdotas
de los sesenta y tantos donde  la primavera
dictaba su cátedra en una esquina cualquiera
sin tener un expediente universitario.
El profesor López reía en la calle  de  los aromos,
con su cigarro acompañado del humo
y una voz enronquecida que me recuerde
sin ninguna precisión perfecta de sus trazos
más personales, la nicotina opaca
en los dedos de su mano,
sólo el gusto tal vez por la poesía inglesa,
el humor que vio en un poema
que le leí a la salida del Pedagógico
y distinguió vivazmente un juego de contrarios,
que yo no abandonaría nunca.
Rolando Gabrielli©2014
 

domingo, octubre 12, 2014

Qué saben donde duele el dolor

Qué saben  donde duele el dolor,

la muerte es mexicana y anda solita viendo,

donde recostarse para seguir abriendo  fosas,

va tufando con su tufo inmundo  un mundo maloliente

en su inmensa geografía de muerte sin límites.

Ay,  lagrimita seca por el sendero indio va corriendo

un camino de mejillas huérfanas la cara triste de México,

que hace siglos pone los muertos apilados uno  al lado de otro

en su inmensa geografía saqueada y  ensangrentada,

con sus almitas blancas de la infancia ,

con sus  almitas negras del horror,

con todas las almas por morir de la mano

de dioses que abandonaron a México
a una suerte que no es mexicana.

Rolando Gabrielli©2014