viernes, diciembre 09, 2005

Preguntas a la luna

La Luna tiene cabellera
o es el mar quien la peina?
¿Es más frágil la medialuna
o la Luna entera que duerme
sin estrellas?
¿Quién juega con
la cara de Luna
y se pierde un día de noche oscura?

Rolando Gabrielli©2005

Apóstoles de un mismo Dios


Apóstoles de un mismo Dios
Crucificado, hélas en la cena del último día,
mujeres más originales que el pecado,
ninfas alegres esperando la cruz del Rey del Gólgota.
Subirán en el ala de la noche, cubiertas de vinagre,
la sed sangrante de estos tiempos.
Nadie las bajará en el acto o ascenderá al cielo.
De todos será el Reino del infierno y el amor,
fuego que los cuerpos lanzan al mismo Lucifer,
mientras el pan es la sombra de una mano abierta,
que deja caer la luz, que un Judas hace brillar en sus monedas.
Rolando Gabrielli©

La página en blanco


La página en blanco,
me supera en profundidad.
Sedúceme le digo,
misteriosa diosa,
tu señal, sólo espero tu señal.
Mi lápiz y tú serémos

una misma palabra
y deseo.

Rolando Gabrielli©2005

Red de su Sueño


RED DE SU SUEÑO

¿La palabra es ilusión o verbo ciego?
A una red sin remos lanzo mis peces,
río sin río, palabras de mar,
brillan monedas en tus ojos muertos,
son tus oídos sordos sagrados
los que acarician mi monólogo.
El rostro blanco de la platina de nieve,
la roja historia de mi sangre, palabras,
palabras de una tinta sin ríos,
el tiempo se convierte en río,
el cuerpo es un río,
el río es un río en tus ojos,
leo tus aguas, escucho la voz,
que es mi mismo río.
La palabra se piensa muda en la roca,
es tejido, red de su sueño.
Rolando Gabrielli©2005

Sagrado Obelisco


SAGRADO OBELISCO
Padre esbelto, rosado,
en la palidez del día,
te eriges sobre la reina del Plata,
tutelas la vida, viejo Freud,
y los porteños admiran tu diván,
lago azul, negro de asfalto,
un globo de espuma, blanco derrame
de la inocencia perdida, la noche y yo
nos miramos el ombligo a la salida del mundo,
una película felliniana con Woody Allen
Corrientes 3, 4, 8 ascensor,
la historia suspendida en la ficción,
"es un brujo el amor",
las palabras sobran y la ciudad
se reproduce en el aroma del vacío,
alguien nos filma en Buenos Aires,
porteñita amada.
Rolando Gabrielli
©2005

Hay lunas


Hay Lunas que saltan la cerca.
No existen obstáculos
para su luz y libertad.
Una Luna si es real,
no deja de soñar.

Rolando Gabrielli©2005

El Otro Puente


¿Qué nos separa,entre tú y yo, de ese puente?
La nieve dirás en la metáfora,
todo lo que nos borra y fija
en el tiempo y la memoria.
Me hablabas de Broadway entre risas,
el Central Park paseaba con tus pies,
seria como la Paloma de Picasso
y te sentabas en la butaca del sueño.
Ha vuelto la nieve blanca de ojos rosados
y todo pareciera estar escrito, vieja memoria,
de cenizas el aire vuela y no es un funeral,
a mi entierro no irán ni las palabras.

ROLANDO GABRIELLI 2005©

Rama en la rama


¿De qué hablan?
Rama en la rama,
el pájaro no vuela.

Rolando Gabrielli©2005

lunes, diciembre 05, 2005

Chorlito


Chorlito, no pierdas la cabeza,
si los sueños son azules,
nunca desaparecerán.
Vuela, sólo vuela
y se abrirán todas las jaulas.

Rolando Gabrielli©2005

Rocas Rojas


Rocas rojas, camino de silencio,
la nieve te sueña blanco,
pero tú permaneces en el rojo sueño,
inmutable.

Rolando Gabrielli
2005

Frida la viva ardiente llama de su dolor



Frida Kalho es la historia de su propia historia. Escribo desde el Sótano sobre su futuro, siempre actual. La vigencia de su arte en el dolor. Mujer, mexicana, pintora, amante, activista, ardió en su propia hoguera. Llama inagotable de la seducción de su arte y tragedia, Frida Kalho se reinventó asimisma hasta la muerte. Brilló en la sombra de sus días. Trágica en la tragedia, generosa en el dolor, vivió su tiempo como una golondrina herida, valiente, pasional, endemoniadamente auténtica. Se biografió la Kalho hasta los huesos y sigue seduciendo ante nuestros ojos con sus pinturas, la armonía de la belleza de la tragedia.
Si entrara hoy por la puerta de vidrio, en este Sótano de madera, ladrillo, vidrio, de luces indirectas, sombras, largo pasillo de baldosas negras por ambos costados, volaría el color de sus sueños y se transformaría en mariposa. No sería sorprendente verla volar bajo los paraguas blancos que conforman el diseño del techo de este Sótano. Entraría visitada por si misma, mexicanísima en las formas, trazada por el color de su mano. Ya está aquí en el Sótano esta noche de silencio de sepulcro alegre. Ven, pasa. No hay mejor diálogo que con la verdad y los muertos, vivos, son insuperables. Su recurso fue seguir viviendo la vida. Fue la mujer del pintor muralista mexicano Diego Rivera, pero nunca se conformó con eso. Se reconstruyó hasta su muerte. Multiplicó el color y se lo arrancó al dolor. Pienso, pero nada le digo. Está majestuosa, ya forma parte de la carga energética del Sótano, que mueve y da vida a los objetos. Es real. Los papeles se desplazan en las mesas abandonadas de los arquitectos. Algunas luces indirectas van y vienen. Guiñan. Hay proyectos que nunca se realizarán. Esos se mueven con sus espíritus incómodos, frustrados. Unas grandes torres, que parecieran crecer de noche sobre el techo del Sótano, con su cúpula encendida, es un faro que guía los pies de la Kalho, temblorosos de vientos ya jugados en el Norte, son de aguas lentas. Afuera debe estar la luna rodeada de estrellas, húmeda en las hojas del inicio del verano. Frida se siente cómoda, alegre, amada. Es una llama alegre. Flamea su sonrisa. No hay dolor. No hay tiempo. Sólo el color que la rodea.
Se revela todo de ella y mucho más. Cuenta la crítica de arte, Raquel Tibot, que su marido, Diego Rivera, llorando le dijo que la mataría para que no siguiera sufriendo. ¿Qué más se puede decir de la Kalho?
Hoy inventarean su respiración. Ponen a rodar la Kalho que interpretan sus intérpretes de turno. Y, a hacer negocio con sus perfumes, joyería, tequila y muñequitas. Un ícono del mercado. ¿ Abrió sus puertas a todos los caminos.La Monalisa mexicana? ¿Luego vendrá la Coca-Cola? ¿La Diva del dolor? La publicidad no tiene alma y Frida que sembró tanta libertad en su tiempo, qué no diría ahora. Se confesó tantas veces con la realidad, como pudo. Está sonando en el CD Yesterday, se aproxima el aniversario de muerte de John Lennon.Yesterday, Ayer All my troubles seemed so far away Todos mis problemas parecían tan lejanos
Now it looks as though they´re here to stay Ahora parece como si estuvieran aquí para siempre Oh, I believe in yesterday Oh, creo en el ayer
Suddenly De repente
I´m not half to man I used to be No soy ni la mitad del hombre que era antes
There´s a shadow hanging over me Hay una sombra que se cierne sobre mí
Oh, yesterday came suddenly Oh, de pronto llegó el ayer . La noche se abraza al tiempo y no sé si estoy aquí. Todo flota en el recuerdo. Tu ausencia es memoria.Why she had to go I don´t know
¿Por qué tuvo que irse ella?, no lo sé
She wouldn´t say No me lo quiso decir
I said something wrong Yo dije algo que no debía
Now I long for yesterday Ahora anhelo el ayer . Frida se ha quedado inmóvil como el viento que la trajo, el tiempo que no la ignora.Yesterday Ayer
Love was such an easy game to play El amor era como un juego fácil
Now I need a place to hide away Ahora necesito un lugar donde esconderme
Oh, I believe in yesterday Oh, creo en el ayer . El Sótano recibe la voz, el mensaje de Yesterday. Todo queda aquí.Why she had to go I don´t know ¿Por qué tuvo que irse ella?, no lo sé
She wouldn´t say No me lo quiso decir
I said something wrong Yo dije algo que no debía
Now I long for yesterday Ahora anhelo el ayer
Yesterday Ayer Love was such an easy game to play El amor era como un juego fácil Now I need a place to hide away Ahora necesito un lugar donde esconderme Oh, I believe in yesterday Oh, creo en el ayer
El cubículo en el Sótano asemeja una torre de control de aviones o una pecera con computadoras, cables, planos, pantallas vacías, cajas de cd, estos instrumentos de la modernidad cargados de información y electricidad.
Oscuro, oscuro el Sótano se crece en su silencio. Algunos pasos quizas se devuelven en la memoria. Se borra el día, marcan el tiempo diminutos relojes de gelatina por los ladrillos rojos del Sótano. Tiempo, tiempo. Los instrumentos se mueven, yo miro hacia la bóveda elíptica blanca, el pequeño cielo que cubre como un cielorraso suspendido en la noche del Sótano. Nada queda todo ha partido.El cuerpo se va al alma que es el último río al morir Frida, Frida viva ardiente llama de tu dolor. Es ella el viento de su alas y vuela.
Rolando Gabrielli

Denver bajo la nieve


Denver bajo la nieve es blanco en Colorado,
el tiempo se detiene en las calles
y algún día sabáa de nosotros,
por donde anduvimos era nuestro camino.
Denver tu nieve en mis manos
y su cuerpo de rocas rojas
sangra una vieja herida del destino.
Denver no apagues tus luces,
aún mis pasos resuenan en tus calles.

Rolando Gabrielli©2005

Borradores 2004. Esquinas


Borradores 2004. Esquinas

Rolando Gabrielli ©

Qué no se ha dicho de la poesía y qué no está contenido en sus propias palabras. Todo comentario termina siendo un borrador personal, como el poema. Las palabras son un misterio, se desplazan sigilosamente y su complicidad es doblemente secreta. No ignoran su significado, alegan una supuesta libertad para que el poema no deje de respirar. Se saben frágiles, inexactas, codiciadas, inconclusas en un azar que les envuelve en una aventura.
Pertenecen a la última palabra y siempre habitan, despuntan un comienzo. Alguien terminará interpretándolas más allá de una primera forma, y terminan siendo cabezas de un mismo dragón dentro el poema. No creo se expresen más libres, soberanas, auténticas, desinhibidas que en los borra dores. Allí se convierten, se hacen, hembras y machos, empujadas por el vicio de la imaginación, el oficio de lo nuevo en el hallazgo.
Escritor y palabras viajan insomnes, acarician un mismo luminoso pétalo. Se revuelcan en un mismo merengue, el borrador y las palabras sobre la página en blanco. Toda era principio al inicio, comienzo, nada, un amanecer antes del amanecer. El autor y sus palabras se reconocen en un gesto único, irrepetible, absolutamente cómplice. Es poema es la garganta de la noche. Le atraviesa y viento húmedo, arenosos, su propio tiempo detrás de la pequeña cortina de un teatro de títeres. Un paraguas amarillo ilumina la tarde, más allá de un sol que olvida el paisaje invernal. Los borradores no mienten en principio, ni cuando ceden el objetivo real y definitivo del poema. Son los primeros escombros originales, cimientos para ser derribados una y otra vez, en el edificio del poema.
El poema es un borrador/ de cuatro esquinas/ con su centro blanco/ de palomas de plaza pública./Yo, no estaba allí/ Horror, espanto, dolor./Ayúdame paréntesis a decir no./ La palabra tiene una lectura./En borrador, sigue muda/ El poema es memoria, futuro/ se escribe sobre sus propias ruinas. / Grita, no canta.
Río river
Soy tu río, river,
vuelvo a pasar
mi mano entre tus montañas.
Corre, ya vuelvo.
Soy tu río, river,
pasa, paso, flor.
Río orilla, vas viviéndote
suave bajo el sol,
hilo sin dueño, tejes,
la piedra sin dueño.
Río, river, te viajo,
te sueño, hondo cauce,
Río river, que nace, nunca muere.
Lugar Común
Salgo al jardín por la puerta
que entro a mi casa.
Un patio de luz es todo
lo que mi memoria
recorre esta noche.
La felicidad mide un centímetro,
después de años sin tiempo,
Nada se pierde en el olvido.
Yo sólo recobro mi futuro.
Dejo las ventanas abiertas,
para que nada retroceda.
El muerto soy yo
El muerto soy yo,
el que pisa la ola
y cuelga de una cuerda.
No naufraga, no vuela,
toca el aire, deja el cielo,
sin una gota de sueño.
El muerto soy yo,
el mensajero del gusano,
que bebe agua de tu pozo
y vuela.
LA MUJER ES LA FEMME
Denver, Denver,
la palabra puede ser un puerto,
la tarde en la nieve limpia,
pero la mujer es la Femme,
ojos que inventan ventanas,
hilo que un río arrastra y cruza, el cuerpo,
la ciudad que no conozco en mis venas.
El otoño tiñe de rojo la memoria,
la palabra detrás de la lengua, atraganta,
Denver, Denver,
puede ser un puerto o la palabra,
pero la mujer es la Femme,
la mariposa que no vuela,
herida sobre mi mano, sus alas
AL otro lado del río
Al otro lado del río,
la memoria junta
pequeños girasoles muertos
y no abandona a la hermosa alucinada,
que defendió el pan con sus uñas,
la dócil alcancía de su lámpara,
es fuego que arde más que el bosque.
Yo me sumerjo aún
en su copa desnuda,
comparto su cuarto azul
en la miniatura del sueño,
liviano de equipaje Sur,
el cabalgamiento de la aurora.
SOY EL PEZ
Soy el pez,
la secreta voz
del río que lo desea,
entre tus piernas,
amor.
Calas Blancas
Calas blancas
para esta noche negra,
luto de flores
que nacen albas,
vírgenes, solitarias,
mujercitas introvertidas,
turbadamente inmaculadas.
Calas blancas, yo les rezo silencio,
las convierto en noches novias,
en cuerpos sábanas,
vacío que les llega
de nuestras piernas,
porque vivas siguen las calas.
Rolando Gabrielli©

MI BLOG

La Memoria Busca


La memoria busca una aguja en el pajar
y encuentra sueños en una enredadera.
No hay llave, no hay puerta,
la aguja sigue siendo libre en el pajar.

ROLANDO GABRIELLI2005©

LAS MIL Y UNA NOCHES

¿Las noches sin noche, quién las juega?
¿Una estrella es hija de la luz o del del polvo
que no deja huella?
¿La estrella muere si desconoce la historia
de la luz ciega?
¿La noche es noche porque una estrella la ilumina?
Mil y una noches bajo la estrella árabe
ah tantos años como siglos.


ROLANDO GABRIELLI©2005