

Mientras Francia conmemora su revoluciòn, el mundo canta su propia Marsellesa. Los tiempos cambian y se recuerda de otra manera al gran novelista Marcel Proust, autor de la saga En bùsqueda del tiempo perdido. Francia no està para literatura y el presidente llama a buscar la productividad perdida. No hay metàfora ni ironìa en la frase, lejos de la retòrica, la realidad. Viva Francia, viva el espìritu francès, sus tradiciones culturales y su pueblo...
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