El patíbulo siempre
ha inspirado terror,
cuando menos, respeto.
Para un verdugo,
la horca es un vicio,
un deber insospechable
de inevitable costumbre.
El ahorcado, sabe,
no tiene futuro,
la sentencia está indicada
con la soga al cuello,
el cuerpo y el alma
colgada.
Rolando Gabrielli2026
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