La lengua es todo lo que tiene el poema, es decir, la palabra propia, el Verbo que nace con uno. Un mal texto en español como lengua madre, en inglés puede resultar un torniquete medieval a la imaginación del lector, al placer de la palabra. La lengua es un pasaporte, el lugar común de uno mismo. Se habla , dice, comunica con una atmósfera identificada en si misma. Lengua, santo y seña de la Tribu, la comunidad. Voz es lo que nos queda apagada a veces en sordina, pero la palabra permanece con toda su afonía. Babel nos perdona todo, menos no usar nuestra lengua. El idioma no se acaba, el viento seguirá meciendo las palabras a uno y otro lado. La palabra suele ser muda razón del verbo y mientras más calla, su intensidad termina por imponerse. Atmósfera del silencio para cada palabra reina en el tablero de ajedrez. Babel, sólo háblame.
Rolando Gabrielli nació en Santiago de Chile. Estudió Periodismo en la Universidad de Chile.
Ejerció hasta el 11 de septiembre de 1973 en su país. Fue Corresponsal Extranjero en Colombia y Panamá (1975-79).
Funcionario Internacional durante una dècada, Editor de una publicación científico-técnica y económica, con circulación en 56 países, columnista de la revista alemana D+C (1979-89).
Analista Internacional en periódicos panameños y trabajó en el programa de la Unión Europea-PNUD, Tips On Line.
Asesor en estrategias empresariales, editor de Suplementos especializados, ha trabajado en marketing. Labora desde hace más de 25 años en una reconocida empresa de arquitectura. El Blog contiene más de 5500 textos. Es admirador de Silvia Banfield.
Ha publicado dos libros de
Poesìa en Colombia: Entre parèntesis, amor y Los Poetas de Chile.
Tiene varios libros por editar: poesía y prosa.
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