jueves, octubre 08, 2026

Inadvertida escuchando el viento

Inadvertida escuchando el viento

Anne Carson

¿Quieres que te diga lo que pienso

en verdad?, se interroga, el poema.

Entonces, déjame fluir

con mis propias palabras.

(Rolando Gabrielli)

 

Anne Carson estaba inadvertida escuchando el viento en Reinkiavik, Islandia, cuando sonó el teléfono en más de una ocasión y por fin, a instancias de su marido, lo contestó. Una llamada de larga distancia de la secretaria permanente de la Academia Sueca, Ingrid Carlberg, irrumpió la tarde el secreto espacio cotidiano de la poeta para anunciarle en el solemne lenguaje de esa institución, que le habían otorgado hace unos minutos el Premio Nobel de literatura 2026.

Estaba muy sorprendida, pero contenta dijo a la prensa Carlberg. Gran parte de su obra se la ha dedicado a destacar “la intersección entre la obsesión del filólogo por las palabras y el deseo del poeta de encontrar nuevos significados”, de acuerdo con la Academia. La etimología de las palabras es el punto de partida de toda su obra, según la poeta, que dicho sea de paso es la segunda mujer canadiense que obtiene el lauro después de Alice Munro.

La Academia ha justificado su premiación porque se trata de una "obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea". Poesía, ensayo y ficción es la materia prima de esta autora, que ha ejercido la docencia en Estados Unidos.

Según Susan Sontag, dijo “es una de las pocas escritoras en lengua inglesa de las que leería cualquier cosa que escribiera. Si una revista publica algo suyo, la compro automáticamente". No es poco decir, conociendo el prestigio de la escritora norteamericana.

Aunque un titular se adelantó en subrayar que no es una autora desconocida, para mí es una grata sorpresa conocerla y haber leído algunos de sus poemas circulados en Internet.

Anne Carson, al parecer, es una persona singular, alejada del mundanal ruido, y una de las afirmaciones que hizo y da sentido a esta apreciación, dijo que quería salir para dejar de contestar el teléfono y “escuchar el silencio”. Una metáfora espectacular frente al ruido que se siente en nuestra época, además, el silencio está en todas partes durante todo el tiempo en su obra, de acuerdo con sus críticos y lectores. Me parece interesante, es un tema que me atrae, apasiona y forma parte de mi poesía. No estoy esperando el Nobel, así que suelo disfrutarlo ininterrumpidamente todos los días al borde del bosque.

Lo que veo y entreveo es la mezcla de géneros, algo que me parece muy atractivo y poderoso para atraer a un lector con un lenguaje integrado por varias capas, dimensiones y enfoques. No es nuevo, pero si potente. Carson se apoya fuertemente, por lo que se vislumbra como aborda los temas en su poética y literatura en general, ejerce un diálogo y reescritura constante con la tradición griega.

Carson, en lo personal, me parece una autora a leer, descubrir, vivir su literatura como nuestra contemporánea. The New York Time, la ha calificado como una “de las grandes plumas del pastishe”. Durante años, su obra fue ignorada, algo que suele ocurrir a menudo en el campo de la poesía, un género que pareciera vivir el desencanto de su adolescencia, aunque siempre rebelde.

En un día como hoy,

cielo azul, despejado,

brillante,

estoy escuchando

la poesía de Anne Carson,

digo: la reunión puede esperar,

la poesía no.

(Rolando Gabrielli2026) 

https://letralia.com/ciudad-letralia/fechado-en-panama/2026/10/09/inadvertida-escuchando-el-viento/

El poema es un rìo

 El poema debe ser tan ambicioso como un río,

sin perder el curso audaz de las palabras,

saber que no nos bañaremos dos veces

en sus mismas aguas bajo el torrentoso caudal

de lo que aún no nos hemos dicho ni prometido.

A veces estamos perdidos en el centro de las cosas,

parece que no avanzamos, aunque todo es cada vez

más vertiginoso y en ocasiones sin sentido.

Me llamas la atención que me estoy haciendo viejo,

que busco dos o tres veces las llaves donde

no las he dejado o me refiero a algunos temas

con diferentes coartadas como si el insomnio

pusiera pausa a los sueños en una noche.

No especules más allá del probable

sentido común de las cosas,

la realidad no es negociable, ni aún

en el mejor de los casos

en que podrías no tener la razón.

El presente es insoslayable,

agazapado en el universo

de las sorpresas, nunca inmóvil,

me llama la atención todo lo cotidiano,

casi repetitivo, una escena con los mismos

personajes, historias que no tienen fin,

ni sentido y menos una certificada veracidad.

El día con sus aciertos y desaciertos,

es cuanto tenemos,  por ahora, camarada,

de las ruinas saldrá lo construido,

cada forma encontrará su contenido,

la luz resplandecerá en las sombras,

 si la oscuridad no llegara a convertirse

en la última luz de la humanidad.

Rolando Gabrielli2026

miércoles, octubre 07, 2026

No necesitas

 No necesitas,

màs, ni menos,

solo lo justo,

tal vez,

que te reconozcan,

finalmente,

solo por un poema.

Rolando Gabrielli2026

martes, octubre 06, 2026

La cebolla morada

 La cebolla morada me mira,

me quiere hacer llorar,

le quito una capa fea

y comienzo a picarla en cuadritos.

Finalmente,

se rinde dentro del sartén.

Rolando Gabrielli2026

lunes, octubre 05, 2026

Un hombre solo

Un hombre solo

no dice: yo soy el individuo,

hay millones de hombres solos,

la soledad les cubre a todos

con su manto de silencio.

A nadie harà falta soledad,

es un jardìn muy vasto, infinito,

que cada hombre solo riega cada dìa

para recibir a millones de hombres solos,

que se sientan a contemplar,

solos la inmensa soledad del mundo.

Rolando Gabrielli2026

domingo, octubre 04, 2026

Què intraducible es el silencio

 Què intraducible es el silencio

de la humanidad,

cuando la muerte toca

a redoblar campanas

y las puertas se cierran

al mismo tiempo.

Es el eco de las pequeñas voces

de los niños ausentes lo que seguirà

resonando en nuestra memoria.

2

Què decir,

la muerte en curso sigue su marcha,

implacable maestra del mal,

su atmòsfera irrespirable,

mortal.

3

Desolaciòn,

la multitud desplazada

no encuentra dònde estar,

ni sabe adònde ir.

¿Para què las palabras,

si solo golpean el hocido

de las bestias?

Las ruinas hirientes

abrazan a los muertos

bajo los escombros

y nadie respira,

ni asoma sus narices

al paso de los blindados

sobre la tierra àrida, baldìa,

muerta, brutalmente ocupada.

Nada queda, nada,

ni el pellejo de las palabras

para terminar este poema,

que el viento de la historia

harà memoria y responsables

a los que matan

por matar y vuelven

a orar a los templos.

La miseria humana

es una alumna aventajada

de estos tiempos.

Rolando Gabrielli2026