viernes, marzo 30, 2007
Hay días que asoman así, enredados, ásperos puercoespines. Llegan, no avisan, están. Se saben negros, rabiosos, sin alma. Empujan su carrito sin viento, ni luz. Silenciosos, pero densos, sombreados, se empotran en el pecho hasta hacer un agujero. Ellos mismos son un pozo negro que tiene la virtud de saberse ciego. Se instalan en el umbral del día y dejan correr un rollo negro, aparentemente inédito, pero es repetido y lo nuevo son los claros botones de la rosa cuando le sonríe a la espina. Es un nuevo día para alguien, el turno de un par de alas que deja su nido.
Rolando Gabrielli©2007
martes, marzo 27, 2007
LA NOCHE MACONDIANA DEL PÁJARO AZUL

El Sótano estaba iluminado como fin de fiesta. Apuraba unos trabajos y escuchaba los discursos de GGM y Carlos Fuentes desde Cartagena de Indias, durante el cumpleaños de Cien Años de Soledad. Nunca vi la torta amarilla llena de mariposas con sus velitas para tantas fechas macondianas conmemoradas ese día. Sin embargo, España seguramente homenajeaba también a Cervantes, quien no disfrutó su genio en vida y comparte la gloria con GGM. Carlos Fuentes dialogó todo el tiempo en su discurso con Julio Cortázar y GGM. Un homenaje, sin duda, al Gran Cronopio. El video mostraba una lluvia de papelitos amarillos sobre los asistentes a un acontecimiento único en las letras iberoamericanas y en la historia de la Real Academia de la Lengua Española.
Ciudad de Panamá lleva dos días vestida literalmente de amarillo con la floración mágica, efímera, espectacular de sus guayacanes sembrados en sus calles. GGM había abandonado el istmo, entre gallos y medianoche, un par de días antes de la floración mágica, cuyas flores se desprenden de sus árboles como mariposas macondianas absolutamente lánguidas, hermosamente efímeras, soñadoras, fantásticamente reales.
Salí a buscar un taxi, el auto personal con un problema electromecánico descansa bajo el guayacán. Surgió de la nada, de la boca húmeda de la noche, un amarillo, algo destartalado, zumbando con su motor casi dormido y tuvo la gentileza de detenerse a la 1.11 de la madrugada. Un hombre moreno, de barba, con una música estridente me sonrió en señal que subiera y dijo: ¿A usted lo he llevado alguna otra vez?- Probable, le contesté. El Dorado, le señalé y la música despertaba a un gallo antes del amanecer. La avenida estaba despejada, seguramente la fiesta de cuatro días seguía en Cartagena de Indias con reyes, presidentes escritores, académicos, periodistas y la gracia irremplazable del pueblo.-¿De dónde viene, me preguntó el taxista?- Vengo de escuchar a García Márquez. ¿Le conoce?- Sí, respondió. Por él y Gabriela Mistral reprobé un examen final de graduación en una de las bases militares norteamericanas aquí en Panamá.
El taxi-abejorro se internaba con sus ruidos por la avenida y el taxista alegre relataba sus peripecias con el autor de Isabel viendo llover en Macondo. -Él ya murió hace muchos años, dijo con aplomo y agregó, como uno pierde un grado académico, una certificación por una décima. Fue una máquina la que me reprobó. Esas no fallan. ¿Qué ha leido de GGM, le interrogué? El Pájaro azul, respondió de inmediato, sin dudar. Juro que vi esa noche como revoloteaba sobre mi ventana el pájaro azul y traía buenas noticias del Norte y del Sur. El taxista sonreía y seguramente recordaba pasajes inéditos de la próxima novela de GGM, El Pájaro azul. Me bajé del taxi y abracé al Guayacán, sentí como caían los últimos pétalos de sus ramas y me bañaban de un tenue y profundo amarillo.
Crucé la puerta y la memoria me llevó al pájaro azul sobre un lejano paisaje de nieve que sellaba su vuelo con la primavera.
PD: Gabriel García Márquez había revelado por fin como se puede escribir una novela como Cien Años de Soledad. La receta: dos dedos tecleando a la velocidad del viento sobre una Royal y consultando siempre las 28 letras del abecedario.
Rolando Gabrielli©2007
lunes, marzo 26, 2007
QUEMO TUS NAVES

Me hundo con la Esmeralda
y el Huáscar,
adiós al Séptimo de Línea.
Oh, patria,
abre tu rada.
Malditos héroes,
atorados como piedras
en el camino,
imútiles amados trofeos.
Los muertos salen a flote,
de su oscura luz sus huesos,
arrastran y hunden,
pesan más que la historia
¿Y si el pasado quemara sus naves?
Rolando Gabrielli©2007
sábado, marzo 24, 2007
La Lengua está viva

Paró en el Istmo, pero pasó como el olor de la guayaba. Venía de La Habana envuelto con los laureles de la gloria, que los editores estampaban en España en la portada de Cien años de Soledad. El DF quedaba en medio del invierno, de los mariachis y festejos de su cumpleaños 80.
A las 12.45 del pasado mediodía panameño estuvo en el discreto Hotel Bristol, que carece de piscina, ubicado en el centro capitalino del caliente verano istmeño. Seguramente entró en el lobby con Mercedes y su vieja sonrisa de actor mexicano de los años 50 y se encerró en las cálidas habitaciones enchapadas de madera color caoba. Pudo soñar esa primera noche con sus viejos sueños convocados en el istmo, como cocodrilos en un pantano de rosas y espinas, y los días en que Isabel veía llover en Macondo. (Panamá, abundancia de peces y mariposas).
Sólo me enteré de oídas por alguien que lo vio como una tortuga varada en el desierto, que brillaba como un diamante en el discreto comedor del Bristol. Fue suficiente historia: un Nobel en Panamá, un país invadido por el ejército más poderoso del mundo en 1989, ese diciembre de saqueo generalizado, de turbas incontenibles que trasladaron los almacenes a sus casas, pero no robaron un sólo libro de las librerías. El respeto más absoluto por la palabra impresa, una diosa intocable. La palabra permanecía inédita, al resguardo del olvido. Nunca hubo más libros sagrados que el día de la invasión. Alejandría hubiese salvado aquí todos sus libros y colecciones.
El Nobel estaba solitario frente al Mar del Sur... Y partió escoltado por las sombras de la fama hacia el aeropuerto de Tocumen rumbo a Cartagena de Indias, la Heroica.
En la ciudad de su felicidad, escogida por su alma Caribe, le espera un diluvio de festejos reunidos en la palabra, que su mágica novela convoca al mundo de la Academia de la Lengua Iberoamericana, a personalidades del Arte, la ciencia, arquitectura y literatura.
El IV Congreso de la Lengua analizará en Cartagena del 26 al 29 de marzo, el presente y futuro del español y su función integradora en los países de habla hispana.
La lengua es puro músculo, elasticidad del verbo, porosidad substantiva, carne, hueso, raíz. La lengua está viva, respira, se oxigena en el mantel diario de la palabra. En América latina está el sustrato del castellano. La Lengua se mueve por el mundo hispanohablante y donde uno de los más de 400 millones de personas que la hablen, realicen alguna transacción. Nunca permanece estática, jamás deja de contaminarse, su naturaleza es la renovación constante, enriquecimiento permanente, porque la palabra crece, se alimenta del habla popular y su uso libre, abierto.
Lengua franca fue el latín, francés y ahora el inglés. El castellano está en franca expansión.
PD
La sartén o el sartén por el mango de la palabra
El futuro y la expansión de la Lengua Española sigue estando en América Latina y Estados Unidos. Algunos olvidan aun que Brasil ha adoptado el castellano como segunda lengua y que ese país suramericano tiene 174 millones de habitantes. Después de 10 años de trabajo, consultas, las 22 Academias de la Lengua Española, se reunieron en Medellín para dar un paso trascendental en el futuro del castellano y aprobaron la Nueva Gramática Española, cuya revisión no se hacía desde hace 76 años. La primera Gramática data de hace 515 años.
No sólo de normas vive el idioma, sino también dentro de su más profunda diversidad, porque la palabra no es pájaro de una sola jaula y no hay jaula que le impida volar. Un idioma para el intercambio, sin duda, pero también para compartir los sueños a uno y otro lado de los mares. Trajeron los espejitos y la palabra se sigue multiplicando en América latina y Estados Unidos.
Todo lo nuevo cuenta con su pasado, declinaciones latinas, palabras árabes, arcaísmos, y lo que aportan al idioma los pueblos cotidianamente con su hablar.
La Real Academia enriquece la lengua española cuando bucea en el pozo de Nuestra América y deja que la palabra sea cristal de su propio brillo. Hay varias maneras de decir lo mismo. Uniformar es como hablar de una parada militar del idioma. Atender una diana o la ordenanza de un cuartel.
Kilómetro viene del griego. Abedul es una palabra celta, al igual que páramo. Las palabras árabes parten de abalorio hasta zaguán. La palabra canoa, cuentan, es la primera que se introdujo a la América indígena desde España. Cuate, uan de las palabras más amistosas de México, es de origen nahuatl.
El castellano, que tiene unos mil años de fundación, cuenta con alrededor de 500 mil palabras, de las cuales usamos dos mil, aunque el diccionario contiene 88 mil. Es aun muy raquítico el léxico, para un idioma tan rico y variado.
Los académicos, de uno y otro lado del océano, afortunadamente han tomado el sartén o la sartén por el mango de la palabra viva, esa que se oxigena en la lengua diaria del hablar diario. Se puede decir de las dos manera el sartén (España), la sartén (Argentina). Un árbol tiene muchas ramas. Lo mismo ocurrirá con las palabras radio y mar, y así sucesivamente, no habrá excusas para no entendernos. El idioma es la primera barrera entre los pueblos. En castellano (América latina) no tenemos fronteras. Con el tiempo aprenderemos que los muros no nos separan, sino, nos convierten en fantasmas en un mismo lugar. La Lengua crea nuevos espacios para la convivencia, compartir, enriquecer los sueños y la dimensión del tiempo.
Rolando Gabrielli©2007
miércoles, marzo 21, 2007
BOLAÑO LE LADRÓ A LOS PERROS

Roberto Bolaño es un referente, icono, un animal literario cada día más vivo y presente en foros, diarios, reuniones internacionales, y se plantó entre el Norte y el Sur con su renovado abecedeario, el músculo vigoroso de su narrativa, una poética personal de la vida urbana. El tiempo dirá que espacio alcanzó a ocupar en la narrativa latinaomericana y del habla castellana y cuanto futuro tiene su obra, dijeron en un foro de Cartagena de Indias, dedicado al poeta y narrador nacido e ignorado en Santiago de Chile.
Los diarios chilenos Las Últimas Noticias y La Tercera, los dos más leídos del país y en ocasiones El Mercurio de Chile, vienen dedicando comentarios a su obra con mayor entusiasmo de cuando estuvo vivo el autor y es notorio además que su ingreso a Estados Unidos, le ha abierto nuevas puertas. The New York Time saludó espléndidamente su obra. Esto es bueno para la literatura chilena, latinoamericana y del habla castellana. La narrativa de Bolaño está íntimamente vinculada a México, país donde pasó su juventud y escribió su libro quizás más emblemático, Los Detectives Salvajes. En Estados Unidos se conoce sólo lo editado por New Directions: las dos novelas Nocturno de Chile, Estrella distante y Last Evenings on Earth, una selección de cuentos realizada para un público anglófono a partir de Llamadas telefónicas y Putas asesinas.
Lector, marginal, polémico, latinoamericanista, abrió fuego contra sus pares y mayores, y después obturó el gatillo contra si mismo, y ya la cámara de su película había corrido el rollo, llegaba la hora de quedarse en off para sus lectores. Siempre al borde del precipicio, pero sin caerse.
Al lenguaje hay también que levitarlo, saturarlo de silencio, allanarle el camino a la nada y de la misma manera convertirlo en una granada expansiva focalizado en ninguna parte. No ha lugar y en cualquier parte. Ser retóricos hasta la saciedad de lo que nos abruma, socava, irrita, vulnera, produce incontenible placer, dolor, ese malestar de lo inasible hilvanado a una segunda alma totalmente perdida, porque la primera no existe.
Despotricó hasta debajo de la suela de sus zapatos. Así anduvo por el mundo. Boca arriba. Época rara de sainete. Tiempo para su palabra. Le ladró a los perros.
De alguna manera se salió de la página de cuadritos. La vida tiene sus propios cuadritos. Hacer la vida de cuadritos, es otra cosa.
POESÍA

¿qué hacen cordero
en tu nombre?,
palabras,
en el horizonte balan
muertas al atardecer.
No me mires
con tu ventana oscura,
mis pies bajo tierra,
tus alas balan muertas,
pero balan.
Rolando Gabrielli©2007
PD
En el día Mundial de la Poesía, este Blog cumple hoy la edición de 500 textos, crónicas, poemas, informaciones de los más diversos temas, desde el 31 de octubre del 2005. Un cordial saludo a mis lectores desde cualquier parte del mundo, en mi dirección Sur, con horizonte infinito. Sótano 21 de marzo del 2007.
lunes, marzo 19, 2007
¿LAS FLORES DE DIOS?
¿La naturaleza humana y la del mundo físico están cambiando vertiginosamente? No sé si sea una pregunta interesante o apunte hacia algún lugar. La naturaleza humana es de vieja data, cavernícola, guerrera, pasional, medieval, renacentista, utópica, racional, cambiante como ayer y mañana, siempre una indescifrable razón de ser. Nada nuevo bajo el sol de la piel humana. ¿Hombre burgués vale por tres? ¿Proletario descabezado?
La bestia más dócil a veces se sigue erigiendo en dos pies. La nave es la misma, el puerto también, lo que van cambiando son las aguas. La naturaleza humana es la misma, más o menos, lo que varía es la puesta en escena. La naturaleza física del planeta siempre ha tenido agitaciones, antes del hombre, es cierto, cataclismos, maremotos, terremotos, erupciones volcánicas, ciudades sepultadas, barridas, desaparecidas. Ciclos y más ciclos.
Es la naturaleza humana la que está cambiando la naturaleza física de la tierra. La mano invisible del hombre cava su propia fosa. Es común escuchar que se está perdiendo el sentido común.
El mundo sigue su rutina. Ese hacia dónde vamos y de dónde venimos, o cómo estamos, ya no son temas para algunos. El día es hoy y se comulga en presente, se digiere realidad, "lo que hay" y "lo que somos" y "lo que tenemos", No hay tanto envase a pesar de que la publicidad sigue ganando terreno.
Cada envase es una opción. Sin duda. Y en esto de las fachadas, de los profundos agujeros negros de la pisqui humana, dosis de segundos y terceros pisos psicológicos, máscaras, cinismo y sobre todo, la doble moral como una navaja con un sólo filo. Época de luces y sombras, como siempre, pero el closet ya no es el refugio. Título quizás para una obrita teatral, pero real.
En la Cathedral of Hope (Catedral de la Esperanza) , Texas, Estados Unidos, están efrentando el tema de la religión y la homosexualidad a la luz del día. Era un puñado, poco más de una docena, los gay y lesbianas que acudían al templo hace un tiempo, y ahora suman 1500 los que asisten a un oficio similar al católico, comenta el corresponsal del diario El Tiempo de Colombia, Jorge Gómez.
El closet no se ha vaciado del todo, porque son unas 25 mil personas que siguen en directo el santo oficio que brinda la lesbiana Jo Hudson, de acuerdo con El Tiempo, en este recinto conocido "como la iglesia para gays, lesbianas, bisexuales y personas transgénero más grande del mundo."
"Nuestra iglesia predica un mensaje de inclusión. Le recordamos a toda la gente, se trate de gays, lesbianas o heterosexuales, que Dios nos ama a todos. No importa de qué color seamos ni cuál sea nuestra preferencia sexual, Dios nos ama de la misma forma", explica la reverenda Hudson, una mujer que entendió que era lesbiana mientras se preparaba para convertirse en pastora de una iglesia cristiana de corte conservador"
Los cambios van veloces en este campo en Texas, porque hace dos años se prohibían las relaciones entre dos personas de un mismo sexo. La iglesia nació hace 37 años en Dallas, un Estado conservador de la Unión, y sus comienzos, según sus promotores, han sido más que difíciles porque quienes la dirigían sólo podían utilizar sus iniciales para no ser detectados.
Michael Piazza, un colombiano que salió en la madurez del closet, padre de dos hijos y citado por El Tiempo, es quien escribe los argumentos religiosos. Piazza, sostiene que "la Biblia no condena en ningún pasaje el ser gay o lesbiana y Jesús nunca dedicó una sola palabra al tema". El Corresponsal Jorge Gómez termina su crónica con esta información adicional: "Las misas en inglés son transmitidas, en vivo, a más de 30 estaciones locales de televisión en Estados Unidos.
También hay una emisión a través de Internet que, según el reverendo Dawson Taylor, encargado de varios programas religiosos de Cathedral of Hope, los pone en contacto con países como Zimbabwe, Brasil o Bélgica.
También hay una emisión a través de Internet que, según el reverendo Dawson Taylor, encargado de varios programas religiosos de Cathedral of Hope, los pone en contacto con países como Zimbabwe, Brasil o Bélgica.
Rolando Gabrielli@2007
domingo, marzo 18, 2007
VALLEJO, TODAVÍA...
quiero decir muchísimo y me atollo,
no hay cifra hablada que no sea suma...
César Vallejo
Los inefables caminos de la poesía parecieran ser además inescrutables. Conducen por senderos inimaginables y menos transitados. En este largo y azaroso capítulo que aún viven chilenos y peruanos desde la cruenta Guerra del Pacífico, ocurrida en 1879 y que incluyó a Bolivia, se ha decidido hacer un recital con poetas de ambas naciones en el emblemático buque de guerra peruano Huáscar, hoy trofeo de guerra en el puerto sureño de Talcahuano. El Huáscar fue la más poderosa nave que transitaba el Pacífico esos años, blindada, y hoy es apenas una cáscarón de nuez en el inmenso océano, la imaginación y se bambolea frente a las costas chilenas. Con la mancha roja pintada en cubierta, donde cayó muerto el capitán chileno que comandaba el buque La Esmeralda, Arturo Prat. Perú reclama la devolución de su buque insigne, donde también falleció el Almirante Miguel Grau Seminario y posteriormente otro comandante peruano, Manuel Thomson. Hace unos días recibí de Carmen Abaroa una solicitud de adhesión de una carta para que Chile devuelva además los libros que saqueó de las bibliotecas durante la guerra de ocupación de ese país andino. Postura a la que adhiero públicamente, porque se trata del patrimonio de una nación y está en su legítimo derecho de reclamar y obtener una respuesta positiva. Los imperios coloniales siguen disfrutando de los mejores museos arqueológicos y obras de arte de todo tipo, producto del insaciable saqueo del patrimonio de los pueblos invadidos y humillados en el despojo de sus identidades y riquezas patrimoniales milenarias.
No creo en las guerras del pasado, presente o en las del futuro. Manera tan absurda y primitiva de “solucionar” conflictos y de crear nuevos e insalvables abismos, como los que han vivido Chile, Perú y Bolivia desde hace 128 años. Los resultados de esa guerra no sólo fueron destructivos para la generación que la enfrentó físicamente, sino para la hipoteca de las relaciones a futuro entre los pueblos.
No creo en las guerras del pasado, presente o en las del futuro. Manera tan absurda y primitiva de “solucionar” conflictos y de crear nuevos e insalvables abismos, como los que han vivido Chile, Perú y Bolivia desde hace 128 años. Los resultados de esa guerra no sólo fueron destructivos para la generación que la enfrentó físicamente, sino para la hipoteca de las relaciones a futuro entre los pueblos.
En manos de la poesía no está la solución de nada, tal vez la de un angustiado o regocijado corazón, pero en lo que se refiere a los temas con escenario de pueblos e historia, les corresponde a los gobiernos buscar soluciones comunes, válidas y duraderas. No obstante, toda iniciativa por saludar los nuevos tiempos, allanar caminos comunes, erigir más que transitorias banderas, es saludable para superar los dogmas del pasado, que siguen amenazando como fantasmas reales del presente. Los poetas después de todo, los verdaderos, son la voz de sus pueblos y representan sus sueños, libertad, sus demandas y nombran en su nombre las cosas que los unen y hermanan.
La fiesta de la poesía siempre es una convocatoria más allá de la retórica y ésta de Chile Poesía (IV Encuentro Internacional), donde Perú es país invitado, adquiere relevancia por sí misma, porque indica que existen caminos para el entendimiento, diálogo y además traza ese camino entre la palabra y la acción, la voz y el cuerpo presente, en el rodar del carrete de las palabras. El circuito poético latinoamericano incluye las ciudades de Santiago, Concepción, Talcahuano, Angol y Temuco, del 19 al 25 de marzo.
La cubierta del Huáscar, pareciera ser el lugar más esperado del encuentro por su trascendente significado para chilenos y peruanos, cuyos textos se escucharán bajo la tutelar voz y los espíritus de los poetas históricos de ambos países: César Vallejo y Pablo Neruda.
Los peruanos Rodolfo Hinostroza, Miguel Ángel Zapata y Doris Moromisato, y los chilenos Raúl Zurita, José María Memet y Alexis Figueroa, recitarán sus poemas e sobre la cubierta de la nave (museo flotante). Esa actividad estará acompañada con marineras peruanas a cargo de la cantante Marlene Guillén y sus músicos. Chile Poesía invitó a poetas de Cuba, México, Argentina, Perú, Brasil, Estados Unidos y el gran homenajeado será el "último surrealista", el chileno Ludwig Zeller, quien vive en Oaxaca, México y ha cumplido 80 años. Asombrado y conmovido por este reconocimiento, Zeller ha retornado al país de la infancia. Lo conocí de paso en Chile, poeta del collage, era el tío de un compañero de curso, Luis Gutiérrez Zeller. Ignoraba que había nacido en una pequeña comunidad en pleno desierto chileno, donde habitan los espejismos. Ha hecho un largo silencio Zeller con Chile y ahora lo trae la marea de Chile Poesía, las olas que mecen al Huáscar en la bahía de Talcahuano, donde Chile se reencuentra con su vecino.
Los peruanos Rodolfo Hinostroza, Miguel Ángel Zapata y Doris Moromisato, y los chilenos Raúl Zurita, José María Memet y Alexis Figueroa, recitarán sus poemas e sobre la cubierta de la nave (museo flotante). Esa actividad estará acompañada con marineras peruanas a cargo de la cantante Marlene Guillén y sus músicos. Chile Poesía invitó a poetas de Cuba, México, Argentina, Perú, Brasil, Estados Unidos y el gran homenajeado será el "último surrealista", el chileno Ludwig Zeller, quien vive en Oaxaca, México y ha cumplido 80 años. Asombrado y conmovido por este reconocimiento, Zeller ha retornado al país de la infancia. Lo conocí de paso en Chile, poeta del collage, era el tío de un compañero de curso, Luis Gutiérrez Zeller. Ignoraba que había nacido en una pequeña comunidad en pleno desierto chileno, donde habitan los espejismos. Ha hecho un largo silencio Zeller con Chile y ahora lo trae la marea de Chile Poesía, las olas que mecen al Huáscar en la bahía de Talcahuano, donde Chile se reencuentra con su vecino.
La poesía chilena y peruana son de las más ricas y variadas del habla castellana, y sin necesidad de dar nombres, sus poetas han innovado la poética en nuestra lengua, especialmente en el siglo pasado, y si el verbo arrastró las altas copas de la noche, hoy es silencio de raíz inequívoca más allá de su sombra. Está el dolor de las cosas tristes, el canto a la vida, la solemnidad de la muerte, la lucha de los pueblos de América, el amor profundo desolado victorioso por la mujer, la noche insomne de los antepasados, la ciudad, el cuerpo urbano, el coágulo de la espera, lenguaje puro lenguaje, el poema.
Qué dirán los fantasmas/ en la cubierta del Huáscar/la larga espera de las palabras/en las frías aguas de Chile/Es mañana, futuro de capitanes/da vuelta la mano en su espina/la poesía es lenguaje de muchas aguas/ninguna como el río/que atraviesa tu cuerpo/la luna que siempre enciendes/ al despertar /el sol que alumbra tus días/Humo, la palabra es filo/hilo de nunca acabar/corozo de un animal que amo insaciable.
César Vallejo Mendoza, nació hace 115 años en Santiago de Chuco, a 3500 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera peruana, y siempre escribió en dolor y profundidad, cholo de tres soles, Trilce, bajó primero a Trujillo, luego en barco a la capital del Virreynato y en 1923 rumbo a París. Todos sabemos que ocurrió allí, como vivió y murió y sufrió y volvió a morir y a vivir. Expulsado de Francia a España por sus ideas políticas, regresó en la clandestinidad y vivió con los huesos rotos del alma, pegado a las sienes de un destino que él anunció y se cumplió en la fecha, día y tiempo climático. Vallejo la pasó mal por una generación de poetas, tragó grueso el cholo, edificó una poesía montañosa, árida, punzante,con vetas de plata.
César Vallejo Mendoza, nació hace 115 años en Santiago de Chuco, a 3500 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera peruana, y siempre escribió en dolor y profundidad, cholo de tres soles, Trilce, bajó primero a Trujillo, luego en barco a la capital del Virreynato y en 1923 rumbo a París. Todos sabemos que ocurrió allí, como vivió y murió y sufrió y volvió a morir y a vivir. Expulsado de Francia a España por sus ideas políticas, regresó en la clandestinidad y vivió con los huesos rotos del alma, pegado a las sienes de un destino que él anunció y se cumplió en la fecha, día y tiempo climático. Vallejo la pasó mal por una generación de poetas, tragó grueso el cholo, edificó una poesía montañosa, árida, punzante,con vetas de plata.
Lo que importa a Vallejo y en Vallejo es la palabra, que brilla honda, humana, dura, real, huesuda, y la existencia de cuanto respira. Tanta tristeza la de Vallejo que con la suya vivida en un corto tiempo humano y su obra, podría borrar la palabra de todos los diccionarios. Modernista al inicio de Los Heraldos Negros con Darío y después Vallejo, sólo Vallejo,y por si hubiera dudas, más Vallejo.
"Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano o como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente." Así habla Vallejo de la Esperanza.
Todos mis huesos son ajenos; yo tal vez los robé! Yo vine a darme lo que acaso estuvo asignado para otro; y pienso que, si no hubiera nacido, otro pobre tomara este café! Yo soy un mal ladrón... A dónde iré! Así era Vallejo, un visitante de sí mismo, miraba de adentro hacia afuera, en el otro, siempre lo humano, la raíz de lo suyo. Vallejo respira por las vísceras. El lenguaje, als palabras ya no le servían, empujaba con los codos el verbo y de su secreta humanidad, escarvaba como un cuervo herido, las alas negras del dolor de su poesía. Ah, si Vallejo viviera, quizas se acabaría el dolor del mundo, porque él lo absorvería como una papel secante.
Trilce fue un libro ignorado desde un inicio y el mismo Vallejo una piedra en el camino. Se adelanta, es Dadaísmo, es ruptura, es Vallejo. Los ciegos dejaron pasar el sol por luminoso. El profesor chileno de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, Dr. Neale Silva, escribió un ensayo de más de 500 página sobre la obra.
Vellejo vivió en Vallejo, tropezó, respiró, escribió, se dolió, en Vallejo, nos dejó a Vallejo, todavía, nos sigue diciendo su poesía. Rolando Gabrielli©2007
VALLEJO
No seas triste poesía,
Vallejo ha muerto,
doloroso pulmón sangrante,
las rodillas no mueren por asfixia
o al golpe de un vómito.
Polución nocturna,
las palabras se descomponen en sílabas,
una mancha tenue sobre la tinta,
deja que la muerte haga su trabajo,
poesía en una cama con respaldo de hierro,
desnuda el amor,
somos dueños el uno del otro.
Rolando Gabrielli©2007
sábado, marzo 17, 2007
DOSSIER DE ARQUITECTURA PANAMEÑA


Este Blog editará una serie de artículos relacionados con la arquitectura panameña, en medio del boom de la construcción en Panamá y de este hito editorial, de la firma Mallol&Mallol. Incluiremos fotografías sobre la arquitectura en ciudad de Panamá y del libro del Estudio Mallol&Mallol, con el propósito que se conozca directamente el auge arquitectónico en esta ciudad de poco más de un millón de habitantes, que une los continentes a través del Canal de Panamá y se le conoce como Puente del Mundo, Corazón del Universo, país de tránsito, pero donde conviven pacíficamente todas las religiones y las más variadas etnias del planeta.
MALLOL: LA NUEVA SILUETA DE PANAMÁ
Lo que está ocurriendo en ciudad de Panamá es más que un boom inmobiliario o en la construcción de rascacielos, megaproyectos turísticos y edificaciones costeras espectaculares. La ciudad está cambiando aceleradamente su silueta. Esto ocurre como un hecho cotidiano, visible y forma parte de este nuevo paisaje escénico que transforma especialmente la franja costera que rodea el océano Pacífico. Es un caso único en la historia de ciudad de Panamá, que aunque contaba con más de dos centenares de edificios altos ya hace algunos años, sobresaliendo del resto de América latina, la magnitud del impacto de las nuevas edificaciones no tiene punto de comparación con ninguna época.
Sorprende al visitante más distraído este escenario, porque muy poco se habla de la arquitectura y de este desarrollo, de la burbuja real de la construcción en el pequeño istmo, que para algunos sólo está en el mapa por el Canal de Panamá. Es frecuente leer en la prensa internacional o en libros especializados de arquitectura los desarrollos arquitectónicos de países como Dubai, Singapur o el continuo crecimiento de Nueva York y sus iconos. Los megaproyectos de Shangai en China, las grandes torres que crecen como hongos en las ciudades del mundo, proyectos que desafían la imaginación e invitan a visitar los países, como la arquitectura emblemática en ciudades europeas y de Australia, para irnos a un extremo exótico, porque en arquitectura nunca han existido fronteras.
La arquitectura viaja con el hombre, las revistas, libros y el revolucionario e inimaginable mundo digital, la ha puesto al alcance la mano del hombre común y corriente. La arquitectura, de alguna manera, forma parte más del cotidiano vivir, se disfruta, masivamente en las grandes ciudades y otras lentamente van incorporando espacios atractivos.
No veo, ni leo usualmente escritos sobre Panamá, relacionados con este “renacimiento” de la arquitectura, boom que ha traído una gran inversión extranjera, especialmente española y norteamericana. Sin embargo, existen excepciones y el próximo lanzamiento del libro Mallol Arquitectos, que reúne en 304 páginas la obra de 25 años del Estudio del arquitecto Ignacio Mallol, es un verdadero acontecimiento para Panamá y la región, el mundo de la arquitectura. La editorial colombiana Gamma, tuvo la feliz iniciativa de proponer este proyecto al destacado arquitecto Mallol, para la realización de un libro que tomó cinco años de preparación a un multidisciplinario equipo de profesionales. La obra, por su estética y profesionalismo, marca un hito editorial en Panamá en el campo de la arquitectura y se transforma en una carta de presentación no sólo para el Estudio que la representa, sino para Panamá, como país en constante evolución y dinámica.
El volumen, finamente impreso, con fotografías a color, detalla los principales proyectos de la firma, desde una casa a torres de 92 pisos, complejos turísticos, edificios corporativos, educativos, proyectos en Costa Rica y República Dominicana. Es una gama muy amplia, que refleja el crecimiento de la firma Mallol&Mallol, la más grande de la región, con más de un centenar de profesionales y administrativos, así como el estado floreciente de la arquitectura en Panamá, que pasa por su mejor momento en la historia del país. El libro es un documento indispensable para estudiantes de arquitectura, universidades nacionales y extranjeras, profesionales y estudiosos de la arquitectura en la región, conocedores de la temática, para quienes admiren el arte y la belleza.
Julio Malo de Molina, decano del Colegio de Arquitectos de Cádiz, España, subraya que en medio del complejo universo cuajado de sugestivas ciudades, sorprendentes arquitecturas y notables maestros, se dibuja la realidad caribeña a través de su particular prisma bioclimático, y en su epicentro, la pujante ciudad de Panamá en la que destaca de manera muy especial la poética arquitectónica de Ignacio Mallol. El arquitecto Malo de Molina, sostiene que la obra de Mallol alcanza la belleza como esplendor de lo auténtico. “Es obra laboriosa que completa con rigor el círculo creativo iniciado con la concepción que termina en el primor del detalle, señala el arquitecto europeo.” Es uno de los grandes arquitectos, enfatiza Malo de Molina, comprometidamente contemporáneo, de la América latina.
La arquitectura panameña del siglo XX y XXI, cuenta con un texto de referencia sobre lo que se está haciendo en Panamá y proyecta en el futuro inmediato. Es fácil comprender a través de esta obra, adecuadamente presentada, con textos muy precisos que describen los proyectos e imágenes que satisfacen el ojo más crítico, hacia donde va la ciudad de Panamá en términos arquitectónicos y como se está desarrollando.
Panamá pareció apostar más en el pasado a su naturaleza virgen, al paisaje que le fue dotado hace millones de años, pero indiscutiblemente se ha incorporado a lo que algunos llaman el progreso, modernidad, globalización o todo junto, para integrar a la ciudad un modelo vanguardista de una arquitectura cada día más internacional. Los turistas no sólo recorren la rica y variada geografía panameña, cuya oferta incluye mar, ciudad, selva, islas, patrimonio histórico, sino permite disfrutar de una moderna hotelería y de la silueta de edificios altos o de toda una nueva arquitectura que se destaca visiblemente al ojo humano. Hay más ciudad podría titular un periódico, pero se requiere una mejor y mayor infraestructura para enfrentar el vertiginoso, deslumbrante crecimiento. No hay nadie que no quiera disfrutar de una mejor y más moderna ciudad, pero el esplendor de lo nuevo, también requiere de una acción concertada de los organismos del estado para mejorar las condiciones de vida de la ciudad, su infraestructura vial, sanitaria, todo lo concerniente al agua, alcantarillas y al espacio público en general.
MALLOL: LA NUEVA SILUETA DE PANAMÁ
Lo que está ocurriendo en ciudad de Panamá es más que un boom inmobiliario o en la construcción de rascacielos, megaproyectos turísticos y edificaciones costeras espectaculares. La ciudad está cambiando aceleradamente su silueta. Esto ocurre como un hecho cotidiano, visible y forma parte de este nuevo paisaje escénico que transforma especialmente la franja costera que rodea el océano Pacífico. Es un caso único en la historia de ciudad de Panamá, que aunque contaba con más de dos centenares de edificios altos ya hace algunos años, sobresaliendo del resto de América latina, la magnitud del impacto de las nuevas edificaciones no tiene punto de comparación con ninguna época.
Sorprende al visitante más distraído este escenario, porque muy poco se habla de la arquitectura y de este desarrollo, de la burbuja real de la construcción en el pequeño istmo, que para algunos sólo está en el mapa por el Canal de Panamá. Es frecuente leer en la prensa internacional o en libros especializados de arquitectura los desarrollos arquitectónicos de países como Dubai, Singapur o el continuo crecimiento de Nueva York y sus iconos. Los megaproyectos de Shangai en China, las grandes torres que crecen como hongos en las ciudades del mundo, proyectos que desafían la imaginación e invitan a visitar los países, como la arquitectura emblemática en ciudades europeas y de Australia, para irnos a un extremo exótico, porque en arquitectura nunca han existido fronteras.
La arquitectura viaja con el hombre, las revistas, libros y el revolucionario e inimaginable mundo digital, la ha puesto al alcance la mano del hombre común y corriente. La arquitectura, de alguna manera, forma parte más del cotidiano vivir, se disfruta, masivamente en las grandes ciudades y otras lentamente van incorporando espacios atractivos.
No veo, ni leo usualmente escritos sobre Panamá, relacionados con este “renacimiento” de la arquitectura, boom que ha traído una gran inversión extranjera, especialmente española y norteamericana. Sin embargo, existen excepciones y el próximo lanzamiento del libro Mallol Arquitectos, que reúne en 304 páginas la obra de 25 años del Estudio del arquitecto Ignacio Mallol, es un verdadero acontecimiento para Panamá y la región, el mundo de la arquitectura. La editorial colombiana Gamma, tuvo la feliz iniciativa de proponer este proyecto al destacado arquitecto Mallol, para la realización de un libro que tomó cinco años de preparación a un multidisciplinario equipo de profesionales. La obra, por su estética y profesionalismo, marca un hito editorial en Panamá en el campo de la arquitectura y se transforma en una carta de presentación no sólo para el Estudio que la representa, sino para Panamá, como país en constante evolución y dinámica.
El volumen, finamente impreso, con fotografías a color, detalla los principales proyectos de la firma, desde una casa a torres de 92 pisos, complejos turísticos, edificios corporativos, educativos, proyectos en Costa Rica y República Dominicana. Es una gama muy amplia, que refleja el crecimiento de la firma Mallol&Mallol, la más grande de la región, con más de un centenar de profesionales y administrativos, así como el estado floreciente de la arquitectura en Panamá, que pasa por su mejor momento en la historia del país. El libro es un documento indispensable para estudiantes de arquitectura, universidades nacionales y extranjeras, profesionales y estudiosos de la arquitectura en la región, conocedores de la temática, para quienes admiren el arte y la belleza.
Julio Malo de Molina, decano del Colegio de Arquitectos de Cádiz, España, subraya que en medio del complejo universo cuajado de sugestivas ciudades, sorprendentes arquitecturas y notables maestros, se dibuja la realidad caribeña a través de su particular prisma bioclimático, y en su epicentro, la pujante ciudad de Panamá en la que destaca de manera muy especial la poética arquitectónica de Ignacio Mallol. El arquitecto Malo de Molina, sostiene que la obra de Mallol alcanza la belleza como esplendor de lo auténtico. “Es obra laboriosa que completa con rigor el círculo creativo iniciado con la concepción que termina en el primor del detalle, señala el arquitecto europeo.” Es uno de los grandes arquitectos, enfatiza Malo de Molina, comprometidamente contemporáneo, de la América latina.
La arquitectura panameña del siglo XX y XXI, cuenta con un texto de referencia sobre lo que se está haciendo en Panamá y proyecta en el futuro inmediato. Es fácil comprender a través de esta obra, adecuadamente presentada, con textos muy precisos que describen los proyectos e imágenes que satisfacen el ojo más crítico, hacia donde va la ciudad de Panamá en términos arquitectónicos y como se está desarrollando.
Panamá pareció apostar más en el pasado a su naturaleza virgen, al paisaje que le fue dotado hace millones de años, pero indiscutiblemente se ha incorporado a lo que algunos llaman el progreso, modernidad, globalización o todo junto, para integrar a la ciudad un modelo vanguardista de una arquitectura cada día más internacional. Los turistas no sólo recorren la rica y variada geografía panameña, cuya oferta incluye mar, ciudad, selva, islas, patrimonio histórico, sino permite disfrutar de una moderna hotelería y de la silueta de edificios altos o de toda una nueva arquitectura que se destaca visiblemente al ojo humano. Hay más ciudad podría titular un periódico, pero se requiere una mejor y mayor infraestructura para enfrentar el vertiginoso, deslumbrante crecimiento. No hay nadie que no quiera disfrutar de una mejor y más moderna ciudad, pero el esplendor de lo nuevo, también requiere de una acción concertada de los organismos del estado para mejorar las condiciones de vida de la ciudad, su infraestructura vial, sanitaria, todo lo concerniente al agua, alcantarillas y al espacio público en general.
Existe en esta materia un gran compromiso nacional porque la ciudad es de todos e inclusive de quienes nos visitan. Es indiscutible en este impacto global, la incorporación de áreas baldías y ciénagas a lo largo del litoral Pacífico capitalino y también la restitución al país del complejo marítimo canalero y las áreas adyacentes a la vía interoceánica. En el siglo pasado era impensable el desarrollo que estamos viendo, producto de diversas coincidencias y circunstancias.
Rolando Gabrielli©2007
martes, marzo 13, 2007
VIENTO EN EL 13



Viento en el 13, martes,
el hueco de una mano
es parte de la realidad
y no ha salido el sol en el Norte.
Marzo te trae la primavera,
la flor de frutos nuevos.
Unos cuantos pasos
y habré cruzado el límite
de la libertad.
Un puente es menos
que un río
y se atraviesa en el camino.
La luna cierra los ojos
antes del amanecer,
una ciudad que cruzo
en la madrugada,
detrás de los fríos anaqueles,
no pueden haber rosas.
Un jugo de toronja
me recuerda
que dejé de vivir en casa.
Apago el motor
y abro la cerradura
que nunca se niega.
La felicidad me recuerda
tu mano sobre mi rodilla
entrando a la ciudad, crece
tibia en el blujeans,
suave en mi memoria.
Rolando Gabrielli 2007
lunes, marzo 12, 2007
ES BORGES, SEÑORA


Toqué el timbre como si el dedo se fuera a quedar pegado. Después intermitente. Las personas que atienden el Correo de El Dorado, practican el desdén, la indiferencia, con maestría y dedicación. Es un impreso que viene de Chile, le dije a la mujer que apareció con ese rostro que refleja el fastidio de una jornada poco satisfactoria. Me miró y no me vio, pienso. Dejó que yo siguiera su espalda con mi vista y caminó unos cuantos pasos. Después una voz: pase a la ventanilla de la aduana. Caminé hacia el otro extremo y me inquietó el término aduana, por una idea de tramitación más compleja. Le dije: es un libro: Borges.
La caja herméticamente sellada, es decir doblemente segura, imponía respeto por su tamaño. Es Borges, le repetí y me miró con una interrogación sin ninguna compasión y menos entendimiento de que quería decir yo en verdad. El trámite hay que hacerlo, Señor, me dijo, y aquí dice que es un libro. Un gringo, a mi lado, en espera de alguna encomienda, me preguntó: ¿Usted tiene tiempo para leer un libro de ese tamaño? Le dije, ¿conoce a Borges?. No, respondió. Yo soy escritor, se supone que debo leer y escribir, pensé. No es cuestión de tiempo, sino de trabajo. ¿Usted qué hace?, le pregunté. Jubilado, dijo. No tenía más de 50 años. Señor, firme aquí. Su cédula y firme acá. Déjeme registrarlo. Bien. Viene de Chile, le repetí a la mujer, pero mi hermano César lo compró en Argentina.
Salí del correo con mi Borges, sin que nadie se enterará de él y le importara menos. Cuando lo abrí con mis tijeras moradas, me di cuenta de la magnitud del volumen:1663 páginas, el libro más grueso que tengo en mi librero. Y Borges que adoraba lo breve, conciso, él que nunca quiso escribir una novela, le novelaban sus días. Es como un baúl de su vida íntima, un volúmen Pandora, porque su amigo de toda la vida, el escritor argentino, Bioy Casares, registra más de 50 años de convivencia y conversaciones diarias con Jorge Luis Borges. ¿Son palabras sin cedazo? Sólo Bioy lo sabe.
Borges, según registra Bioy, habló un 10 de septiembre de 1949, en el popular barrio Lomas de Zamora, sobre Goethe, y dijo que "a imitación de las religiones, las literaturas de cada país tienen su libro o autor canónico." Dante en Italia, Shakespeare en Inglaterra, Hernández en Argentina, Cervantes, España, Francia Racine, Hugo o Baudelaire. En Marzo de 1950, sigue la vida de Borges, Estela Canto- periodista y novelista argentina- quería que Borges se acostara con ella. "O nos acostamos o no vuelvo a verte" Cómo, dijo Borges, ¿no me tenés asco? Y la invitó a comer y a celebrar a Constitución. Pero JLB estaba enamorado de Silvina Bullrich, escritora argentina de origen germano. Cuenta Bioy que Borges, enamorado de estos amores fatales, pero muy lejos de la carne, pasó frente a la casa de Silvina. ¿A qué hora pasaste, le preguntó ella. A las 12 PM, tenía que pasar, agregó. Ella respondió con una exquisita crueldad: "A esa hora estaba en mi cuarto, en mi cama, con un amante." A Silvina le encantaban los arcos, flechas, rifles, cañones y soldados de plomo."No sería quien soy sin haber visto tanto mundo. Llevo en mis retinas los sangrantes Cristos españoles, los Budas inmensos, las ciudades, los bosques y las aldeas, los mares semejantes que llevan a distintos nombres," apunta Silvina en sus memorias.
domingo, marzo 11, 2007



El tiempo guarda escombros, recicla paisajes, hace memoria la historia y los días se van apilando sin dientes, con sus uñas torcidas por el viento de la espera. Pasan, suceden, transcurren y se saben ungidos en la fe del espanto. Ignorados con sus cabezas negras de ataúdes, pasan, sucede que transcurren, días sin nombre, atornillados al pasado, flojos de dentadura, insomnes, tiempo de tornillo y tuerca, y se agitan en la tormenta de un vaso de agua. Definitivamente ruedan atascados en la hoja de un calendario. La memoria es esta traición involuntaria del pasado. Algunos piensas que los recuerdos son una tradición. Los alojan en un compartimentado alquiler vista al olvido. Las cosas se pierden en el pasado y se recuperan en el presente. También circulan como objetos las palabras, esos raros momentos de piedra atravesada en el camino.
Pueden existir frases que desencadenan acciones, reacciones, pasos, decisiones, movimientos, cambios profundos, escapes, miedos y todo lo contrario: placer, tranquilidad, pasión. Las frases salen como tirabuzones sin ojos del poder, se publican y difunden en los medios, otras quedan flotando en el ambiente, se inscrustan en los luagres públicos, ruedan, y otras se mantienen espasmódicamente. Tienen colores; rojas, negras, azules, las palabras adquieren sus contenidos, arrastran un compromiso, hasta que lo cumplen, y luego se disuelven aparentemente en su atmósfera, el sitio silencioso donde se reciclan. (Mientras exista este bípedo de las cavernas, las palabras seguirán repitiéndose, divulgándose, archivándose, escribiéndose, expulsándose de las gargantas más diversas hasta el fondo del corazón y de la nada, perdiéndose como palabras al viento). Algunos dirán: son palabras después de todo, pero como reflejan, dicen, pesan definitivamente y ordenan situaciones, empujan brújulas, cambios radicales, levantan desde sospechas a falsos testimonios, certifican la defunción del pasado, atornillan el presente o comprometen un futuro esplendor.
Un Coronel retirado,- que cargo más inofensivo, mediocre y divertido, sin riesgo alguno- me dijo: Váyase, limpiarán hasta la Inmaculada Concepción. No quedarán ni las velas de los entierros, las piedras se arrepentirán de haber nacido. Después de lo dicho, desapareció como un escupo lanzado al viento de la noche.
La ciudad nunca más fue la misma. y nosotros, menos. Ocurría no sólo que algo cambiaba, como se espera con el paso del tiempo, sino que más bien se quebraba y rompía en el cristal de esos días. Pensé en Australia, México, lo más lejos de mi mismo. Si iba a pisar lo desconocido, aunque ya había estado en el DF, debía hacerlo por decisión propia, esa que la nostalgia empuja como el olvido. Colombia era un destino, más real, y también aprisionado en el deseo, dibujado como una puerta de escape. El Coronel se había despedido con una sonricita nerviosa, de pasajero en tránsito. Él ya tenía trabajo además de la jubilación, en la nueva y encantadora República.
Llegué al apartamento y por primera vez acaricié la Sansonite blanca como una criatura dócil y sentí por lo que me transmitía su textura, que saldríamos a dar un largo paseo hacia algún lugar. Se mantuvo silenciosa en su blanco sepulcral y ahora sé que sintio mi mano tibia como la de un amigo, un compañero de viaje, más que la de un viajero ocasional, que en algún momento se desprendería de ella como un ticket. Nos habíamos adentrado en una complicidad sin mayores palabras. Dependeríamos del silencio mutuo de ahora en adelante.
Yo había sido exonerado como Periodista de una repartición pública. Cesado de mi puesto de trabajo, sin derecho a nada y fuera del ejercicio de mi profesión. Era una suerte de pasaje a Limbo City. Estábamos en primavera, pero nos sentíamos en un invierno sórdido, sangrante, coagulado entre el espasmo y el estupor. La cordillera nevada era el adorno más espectacular de Santiago y nos daba una sensación que al otro lado debía existir algo más. La nieve siempre es una esperanza, un sueño. En ocasiones de apremio vi atravezar la blanca Sansonite, la dura Cordillera, con algunas cosas personales, adelantándose a los nuevos tiempos. El tiempo comenzaba a doblar sus primeras esquinas. La ciudad se borraba con sus habitantes, devorados por las circunstancias, fagocitados literalmente, como en una cómica de glóbulos rojos y blancos.
Partir era el bolero, año 75 del pasado siglo, país gris de viseras y paso de ganso, escenario cuartelario, la ciudad rompía al alba con miedo de atardecer incierto, oscuro, una acrga demasiado pesada para el sueño. Flotaba en las calles la atmósfera de viaje, un sentimiento de sólo me volverán a ver la espalda.
Fue una madrugada. Subí a un bus con mi hermano y la Sansonite destino a Colombia. No había regreso. Amanecer de invierno, el último con esas caraterísticas y con el Dictador. Un abrazo y en unas horas Bogatá. Después vendría Panamá y siempre con la Sansonite. Viajes por América latina. De alguna manera el pasado encerrado en al vieja valija, la maleta del último Santiago acerado por el gris invernal y blindado por la dictadura. Ahí cabían las palabras del Coronel jubilado. Su sonrisa satisfecha y de paso algún reconocimiento a sus oportunas recomendaciones. Los desaparecidos no tuvieron esa oportunidad.
Conservé 32 años después la Sansonite. El dictador ha muerto. Es hora de enterrar el pasado, dejar que viaje hacia un lugar con otros destinatarios, y mejor estará archivado en el olvido, que también es una parte de la memoria. Rolando Gabrielli©2007
jueves, marzo 08, 2007
martes, marzo 06, 2007
El mundo se repite de una manera muy diferente. La globalización es un ombligo que cada día se va haciendo más chiquito. Sin ir más lejos de lo que permiten ahora los Medios y herramientas digitales, ejes de la trivialización y banalización de lo cotidiano, pilares de las ruinas contemporáneas, donde los poderes fácticos erigen el futuro. ¿La Sociedad Global, Paraíso o Reino de Tinieblas?, es el título de una charla que brindé hace 15 años en Panamá, me parece relativa y afortunadamente sospechoso. Nadie dijo nada ese día y a los 45 minutos en que intentaba de trazar algún mapa, un punto de referencia con lo que ya no éramos o estábamos siendo, pasamos rápidamente a la cena, motivo banal del encuentro o monólogo. Sentí el ruido de lo cubiertos y el suave sigilo de las servilletas, como un campo minado al desencuentro, y pensé así debió caer el Imperio Romano sin que nadie lo notara. Una exageración, pero preferí el pasado monumental del fracaso, al futuro incierto, a este presente de la nada borrado sobre una mesa redonda con un mantel blanco, extraordinariamente hipócrita y virginal. De qué manera cae asesinada la realidad, se le maquilla, superpone un decorado que le garantice una extraña superviviencia, pasaporte a la nada.
Cuando el sociólogo Marshall McLuhan nos hizo soñar y estremeció nuestras conciencias de provincianos tercermundistas, con La Aldea Global hace más de tres décadas, sentimos el impacto de las ideas innovadoras, pero no estábamos preparados para entender que el visionario canadiense nos enseñaba la punta del Iceberg de una revolución en ciernes, que influiría en todas las esferas de la vida humana. Algo así dije al comienzo, pero ignoraba que con el correr de los años, el tiempo sería el primer derrotado, porque ya no existiría como lo concebíamos y en verdad todo podría suceder a un mismo tiempo. Qué película...Seguí hablando de los tiempos pasados reciente, Guerra Fría, planeta bipolar, confrontación de sistemas, carrera espacial, armamentista, economía compartimentada, UE y la surrealista integración latinoamericana. Un mundo más bien ancho y ajeno, cito al novelista peruano Ciro Alegría, bajo el liderazgo de dos bloques, la hegemonía de las potencias nucleares y sus zonas de influencia económica y cultural.
La tierra pudo estremecerse como un cataclismo cuando los dinosaurios se convirtieron en historia, en la época del hielo, durante las grandes y recurrentes catástrofes naturales y climáticas, pero siempre ha estado en un proceso de cambio desde que el hombre puso un pie en ella.
Como si se buscara en un agujero negro, el hombre se ha preguntado Quién es; De dónde viene y Hacia dónde va. Y a veces toma la fuerza de un chiste, esa feroz incógnita, heredada de la duda, misterio, miedo, asombro. Y en esta era global se han despejado algunas incógnitas de la estructura física humana, porque somos una luciérnaga en el medio del gran agujero negro y en ocasiones sin baterías. Se sabe procedente, arrojado, producto de y se indaga, pero no llega hasta el fondo de su cerebro, más bien otea, toca, palpa la cáscara de su piel, un poco el hígado de su realidad.
Frente al mar Pacífico, en esas mesas ordenadas para esa charla, cité, recuerdo, la creciente ola de los bloques económicos y el distanciamiento, la asimetría, entre el Norte y el Sur, y usé una frase descompuesta en dos contradicciones, pero ferozmente real: la dictadura del mercado. El mercado tiene la etiqueta de libre, pero cuando obedece a las leyes de la manipulación, se borra todo principio, expresión, atisbo de igualdad e intercambio positivo. Caía el siglo XX a pedazos detrás del Muro de Berlín y de los países del llamado socialismo real, y crecía bajo el pie derecho de la historia una nueva semilla de la institucionalidad global.
La escritora francesa Vivianne Forrester advirtió el pasado siglo en su libro El Horror económico, que se estaba produciendo un cambio civilizatorio, y advirtió que la cultura global todo lo prevé, organiza, administra, prohibe y realiza en función de la ganancia. Se interroga si es útil una vida que no le da ganancia a las ganancias, en un mundo que ya se perfilaba "sin fronteras". este es un concepto de la modernidad, que nació en la década de los 80 y luego dio paso a la globalización. Lo dije en esa charla y definí el proceso global con palabras de algunos analistas: "la intensificación en escala mundial de las relaciones sociales que enlazan localidades muy distantes, de tal modo que lo que ocurre en una está determinado por acontecimientos a millas de distancia y viceversa".
Viejo tema actual la globalización, ubicada por estudiosos norteamericanos, japoneses y latinoamericanos, como un proceso a partir de los descubrimientos marítimos que se consolida a fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII. La segunda fase, según los expertos, comenzó a fines del siglo XVIII con la industrialización, para afianzarse con los imperios coloniales y la industrialización de Estados Unidos. El tercer período de este fenómeno de la economía y de las comunicaciones que está asociado a una inédita concentración del poder, parte de la Primera Guerra Mundial con la formación de un sistema internacional de comercio y las regulaciones, para fortalecerse después de la Segunda Guerra Mundial con el establecimiento de las Naciones Unidas y la revolución tecnológica de la mitad del siglo XX.
Hay quienes sostienen que la globalización lo abarca todo. Por eso, adquiere la mayor importancia y actualidad, el evento organizado por los estudiantes de postgrado de español y portugués de la Universidad Wisconsin-Madison, bajo el título:Escritores iberoamericanos en la era de la globalización, que se realiza del 7 al 10 de marzo próximo. El foro contará con escritores latinoamericanos destacados, la mayoría con residencia en Estados Unidos: Jorge Volpi, Cristina Rivera Garza y Ricardo Chávez Castañeda, de México; Mario Mendoza, de Colombia; Edmundo Paz Soldán, de Bolivia; Mayra Santos Febres, de Puerto Rico; Marta Sanz, de España; y Pedro Mairal, de Argentina. Discutirán temas esenciales en el contexto cultural contemporáneo, relacionados con la violencia, la sexualidad, el cuerpo, la enfermedad, la ciudad y las migraciones. Violencia y literatura en América Latina, Literatura y Cine y Escritura y proceso editorial en el mundo globalizado, figuran en la agenda de los invitados de la Universidad de Madison, Wisconsin.
La globalización es una marea incontenible. Aquella tarde me refería en Panamá, un país globalizado por el sueño de Carlos V hace más de cinco siglos con el tema del Canal Interoceánico que se hizo realidad en 1914, al fenómeno del mercado, comercio, a la economía, fundamentalmente, pero también a los cambios vertiginosos que producía esta nueva cultura, transformaciones impredecibles para el mejor vigía o administrador de brújulas. Cambios en la manera de trabajar, producir, consumir, cambios en la forma de relacionarse entre los hombres, una nueva manera de hacer y crear, porque todo comienza a reinventarse por segunda vez de manera trascendente en el siglo XX. En un mar de dudas, definió al mundo en ese entonces, Michael Camdessus, presidente del FMI, porque entre la miseria y el desarollo reina el miedo.
El fenómeno global suele centrarse en la economía, porque antes de la rueda, el planeta gira entorno al comercio y su derivados, aunque el conocimiento y la cultura, han probado ser herramientas básicas para un desarrollo sostenible, progresivo y otorgar estabilidad a los procesos de cambios.
Era impensable ese día de la charla en el hotel, vislumbrar siquiera que la caída de un muro puede significar que se construyan dos nuevos muros y que la globalización también significaba banalización, o que un autor desconocido lanzaría la tesis del fin de la historia. Sin duda el mundo se estaba moviendo aceleradamente. Después de un choque de trenes, venía el silencio. Reparada la vía, todo se ponía a volver en marcha con el maquinista que había sobrevivido al impacto. Debajo de las ruinas, supe después, siempre surgen otras ruinas que serán más poderosas un tiempo, para luego ser olvidadas o archivadas.
La literatura, los escritores, en especial los poetas, dejaron de significar en un mundo que se estaba construyendo sin voces críticas, sin oídos receptores, ni corazones ardientes. El escritor fetiche como lo conocíamos en Sartre, Camus, Passolini, Neruda, Borges, Gabriel García Márquez, en pintores como Picasso, había desaparecido, y el mercado dictaba las nuevas leyes e imponía el orden a través de sus best seller. Un tema que sigue en pie, vivito y coleando. La globalización ponía fuera del juego una manera de ver, sentir, asumir el mundo, y abría un nuevo mercado, lo orientaba, para ver, sentir, desear, aplaudir, gozar, con un rumbo absolutamente desconocido. Otras relaciones y los ratones siguen una nueva Flauta de Hamelín.
Hoy leo ya sin asombro titulares mundiales: los 50 web más importantes; los Blogs más leidos; los videos más vistos.La palabra es un subproducto más oscuro que en la Edad Media. Además de disminuìrsele y tratársele como una inválida, tullida, o una anoréxica del paisaje, se le exhibe ante la golosina de la imagen en este gran club de la idiotización colectiva, un requisito sine qua nom de la parálisis cerebral.
Erick Marsall McLuhan, hijo del profeta canadiense, sostuvo hace unos años que en la nueva cultura, producto de la globalización, todos somos pasajeros de hotel. Tenemos un hardware, que es el cuerpo, y un sofware que es la tecnología. Hoy los titulares que mueven el mundo de la información dicen: los 50 Web más importantes, los Blogs más leídos; los Videos más vistos. Hay quienes reciben más de 50 millones de llamadas sus páginas. Impacto, cifras, realidad impensable, son el fenónemo de la globalización. Después de 40 años de edición, la novela Cien Años de soledad de Gabriel García Márquez alcanzó los 30 millones de venta. No son las cifras las que aterrorizan, porque soplan vientos muy distintos en esta nueva era, sino la fijación por la imagen, la escandaloza devoción por el mundo del espectáculo, la fiebre inútil de lo banal, el monótono carrusel de sí mismo frente a la nada.
La banalización tiene fuerza propia en estos tiempos y se expresa de múltiples formas. Es como una mano enguantada en grasa y todo lo toca con alguna puerilidad. La construcción de una sucursal del Louvre en uno de los países de los Emiratos Árabes nos refiere a esta afirmación. Por mil millones de dólares se banalizará un ícono francés. El arquitecto Jean Nouvel lo ha concebido como un domo flotante, que dejará ingresar los rayos de sol causando el mismo efecto que produce la luz cuando se filtra entre las hojas de una palmera.
La globalización barre con lo público y privado, ese límite que confunde al diablo y a dios, y que sin embargo existe. Los límites que nos "limitan", decía el recién fallecido filósofo francés Jean Baudrillard, son un sentimiento de nuestros tiempos y se traduce en miedos, desilusiones, un no saber donde realmente estamos. Es apenas una idea, un dato, saber que estamos en crisis, vivimos cambios continuos, aluviones de la nada, principios sin fin, la famosa crisis de la modernidad. Baudrillard, escribió unos 50 libros y no fue condescendiente con occidente. en su libro "América", dijo que Estados Unidos es un desierto, un vasto vacío cultural, donde lo real y lo irreal están tan fundidos que las distinciones desaparecieron. Un poco mide el espacio global, cerrado, hermético, de la globalización, donde todo se ha masificado, inclusive aquello que distinguía el espíritu de las masas. Baudrillard nos advirtió en verdad que descubrir la realidad, constatarla en estos tiempos, es pura coincidencia, porque nunca es la misma, ni logramos identificarla como tal. Nunca en otra época, la realidad tomó ese carácter de subproducto, materia difusa, oscura, confusa, patéticamente engañosa. Esta afirmación es uno de los pasos propios de la globalización, modelo de espejismos y ausencias.
¿Cuál es el papel de un escritor en la era de la globalización?, podría ser una de las preguntas claves. ¿O el escritor carece de papel social ante un mundo masificado perfectamente idiota? ¿El escritor es un aguafiestas, convidado de piedra o un baúl sin fondo? ¿Los escritores se reúnen para operar sobre una realidad inexistente? ¿El escritor llega a ser en el mejor de los casos un marginal del éxito? ¿El escritor es un adorno social? ¿El escritor es un perdedor por naturaleza? ¿El escritor necesita una manual de autoayuda para superar su anonimato? ¿El verbo del escritor es real o virtual? ¿El escritor venderá su alma a la banalidad? ¿El ex- escritor forma parte de la masificación global? ¿El papel del escritor es letra muerta? ¿El escritor es un servidor servil de la realidad o un crítico viril de la sociedad? Algunos piensan: si el Diablo existe, por que no el escritor.
¿Es como pensar el tema al revés? ¿O dar un revés a la realidad? ¿La realidad sólo tiene revés y no derecho? A lo sumo son preguntas, paréntesis, intervalos, treguas... Uno lee una noticia, la escucha y ve, siente el ruido, la atmósfera danzante de la imagen que penetra los sentidos y destapa el hecho nauseabundo, desmembrado, minusválido, agónico, falso y siempre al contrario de la verdad. Tal vez me he influenciado por el fantasma real de Baudrillard, que nos ha dejado un poco más solos con este anticipo de su partida, que gracias a su palabra es menos real que la realidad. Qué mala frase: desnudó a la realidad en su tiempo, pero que real es. Nos mostró la virtualidad de un mundo aparente, algo más impactante que un espejismo en el desierto. Algo más que un fragmento que arrastra el carromato de la globalización.
La noche no es un ejercicio menor del día, es una necesidad de la oscuridad. Así es la verdad para un escritor, como las palabras. Detrás de la imagen quizás, un barril de petróleo. Dentro de la realidad, un agujero oscuro esperando salir a al superficie por un poco de luz. En el horizonte, la ilusión, una mezcla de copia y paraíso perdido, esa nostalgia que un domingo se borra con una cerveza y una película sin realidad. Baudrillard documentó nuestro tiempo y no se dejó engañar por la realidad que custodia un portero de un céntrico hotel. La tarea mínima de un pensador de su tiempo. Hacer los deberes con un sentido ético.
¿La globalización es un globo que se infla o desinfla?, puede preguntarse con propiedad cualquier pasajero de este globo terráqueo, a la distancia que se encuentre de la tierra. Sus pies quizás miren hacia el cielo o entren en la profunda cavidad de la tierra. Pueden ir descalzos, viajando por otra realidad, muy distante, pero en nada cambia el paisaje. La bella pisa un mall y le sonríe a unas bragas mínimas.
La revolución digital es un hecho. La información digital disponible, archivada, es tres millones de veces más, que las contenidas en todos los libros del planeta. Qué diría Gutenberg. Esto es tan sólo un dato hacia dónde vamos. Lo sorprendente es que el almacenamiento no es tan seguro como una piedra, papiro o la misma pared de una caverna. Y en un mundo sin tiempo, cada día se invierten muchas horas en procesar este volumen de información que supera la imaginación. El 72 por ciento de los contenidos de Internet se genera en Estados Unidos y Europa. En fin, todo ejercicio estadístico es inútil, nos lleva siempre a la misma asimetría, a la cabeza deforme sobre el cuerpo pequeño
Seguimos en un juego de fuerzas en todo tipo de situaciones internacionales. Las fuerzas del mercado siguen siendo las más implacables. Costos y oportunidades. Una mano invisible ¿Mundo global, hombre irreal? Rolando Gabrielli©2007
ARACATACA, DONDE NACIO 100 AÑOS DE SOLEDAD
Aracataca, 40 años después de haber sido fundado literaria y universalmente como Macondo, sobrevive en medio de la ruina, olvido, un mito suspendido por la buena fe del tiempo, con nombre de finca bananera, agoniza y festeja al mismo tiempo con voluntad caribe, el cumpleaños 80 de Gabriel García Márquez. Macondo es el nombre de un árbol y de una de las fincas más grandes que tuvo la United Fruit Co. en un pueblo del mismo nombre. Pero la palabra, según cuenta el biógrafo de García Márquez, Dasso Saldívar, tiene su origen en África, de donde viaja al Caribe como makondo o likondo, término que se extendió a través de los esclavos al plátano.
Allí permanece la casa de GGM, semilla de Cien Años de Soledad, derrumbándose en la desidia y afortunadamente el gobierno acaba de destinar una partida para reconstruirla, porque algún día Macondo será un museo vivo de América latina. García Márquez pensó en ponerle La Casa a la novela que después llamó Cien años de Soledad. La fotografía muestra la casa donde nació él y 100 años de Soledad.
Aracataca quiso cambiar de nombre el año pasado por Macondo, pero la votación no alcanzó a cumplir con los requisitos de la ley. Sus habitantes, empujados por al violencia secular y la desidia histórica de los gobiernos, creen que el futuro de ese famoso caserío, podría estar en el turismo al invocar el nombre de Gabriel García Márquez, hijo ilustre de Macondo.
Aracataca inicia la celebración del cumpleaños del Premio Nobel, con 80 cañonazos, y más de alguno creerá que cayó el gobierno o llegó el fin del mundo. Pero nada más sobrenatural que la realidad misma macondiana, por lo que todos deben estar tranquilos. La mágica fecha se celebrará con desfiles militares hasta misas. Colombia es un país de un orden mortal.
Rolando Gabrielli©2007
domingo, marzo 04, 2007
EL ECLIPSE DETRÁS DE LA CIUDAD



Dejamos el Sótano como en Twister y salimos soplados por su puerta de vidrio, al trote por sus escaleras y miramos hacia el cielo. Nada. Cruzamos hacia la vía Argentina y la Luna en verdad brillaba por su ausencia. Montamos el Land Rover y nos fuimos en dirección hacia el mar, la Avenida Balboa, siempre mirando hacia el amplio y despejado cielo, pero que no quería enseñarnos la Luna del primer eclipse anual. Todos los ojos en dirección hacia lo alto, fue la orden del piloto y en marcha los sentidos para intentar atrapar un destello, la más mínima luz que nos dejara ver el fenómeno. Nos instalamos frente al Pacífico, detrás la estatua de Balboa, quien descubrió el famoso Mar del Sur en Panamá, es decir, el océano Pacífico y todo lo demás fue subir la vista y que la brisa del verano tropical compartiera con nosotros esta estación privilegiada del año. Sólo el silencioso mar que llega muy quieto a la bahía, costa donde asolaron el poderío español los piratas y bucaneros ingleses, comandados por los célebres Fancis Drake y Henry Morgan. No duramos gran tiempo y volvimos a subir al Land Rover, como Twister, cinco pasajeros: cuatro arquitectos y un cronista ciber-lunar.
Hacia Costa del Este, dijo el piloto, era una sentencia verbal acompañada de un motor andando. Ni una huella más que el bosquejo de nuestros pasos en el parquecito Anayansi, la bella mujer indígena de Balboa o Parque de los Enamorados, con o sin luna. Pasamos el edificio de la Contraloría y otro residencial imponente, el mar a la derecha y Punta de Paitilla, una esquina de Manhattan, que mira con su masa de cemento, hierro y cristal hacia el Canal de Panamá. Un puente elevado y enfilamos en dirección al Corredor Sur, porque la hora apremiaba.
Los eclipses son precisos como un reloj suizo. La Luna no es de queso, pero para nosotros olía como si fuéramos un ratón. No dejen de mirar hacia el cielo. Cinco pares de ojos hacia todos los puntos de lo más alto, en dirección al horizonte, porque a la derecha nuestra debería de estar. Ya nadie sabía de Norte, ni de Sur, Este u Oeste, sino a la derecha, porque por ahí la vemos cada día, menos éste. Nada, la Luna se había esfumado con un pasajero seguramente que la iría a visitar. Fíjense bien, cualquier luz y de pronto cruzó un avión con dirección a Colombia, hacia el Sur. La luz de la nave titilaba, pero no era la cara oculta, rojiza del eclipse lunar. Alguien dijo: quizás los pasajeros lo están disfrutando. Qué buena vista.
Y seguimos, como en Twister, buscando, correteando la Luna, como si alguna luz nos llevara a sus mareas. ¿Alguien vio algo? El motor voloando del Land Rover y ni el viento nos traducía el malestar, esa frustarción que produce algo que debiera estar frente a nosotros para disfrutarlo y se evapora como el incienzo, pero ni olor deja al no existir la más mínima presencia del objeto o elemento. Todo el pedazo del corredor hacia Costa del Este, presentó el conocido rostro del mar, vehículos, edificios, y fue cuando nos encontramos frente a Ciudad Gótica, verdaderos castillos unos tras otros, elevados monumentos de la arquitectura. La Luna quizás dormía la siesta en alguno de esos departamentos, cuando el crepúsculo asomaba en el horizonte. ¿No puede reposar la Luna, estará en vela toda la noche? La ciudad quedó detrás, el corazón urbano, y llegamos a Costa del Este, un moderno desarrollo, de avenidas amplias, muy bien trazadas y con numerosos edificios en plena construcción, que reflejan el boom arquitectónico de Panamá. No íbamos detrás de los edificios, éstos permanecen inmóvil como todos sabemos. Siempre sabremos donde están, a no ser que fueran demolidos por el paso del tiempo o la llegada de la modernidad. Llegamos a Costa del Este y como los caballeros andantes y las damas de aquellos y aquestos sitios ytiempos, descendimos a buscar la bendita Luna. Preguntamos por ella. ¿La han visto, saben si por aquí asoma o pasa? Espléndida dijo el señor del perrito. Todas las tardes. Se ve colosal. Estamos en época de Luna llena. Me imaginé un lobo aullando y la noche feroz en un bosque. Gracias, respondí. El ocaso no traía la Luna y el reloj corría, que es lo mismo que hablar del tiempo y estaba en nuestra contra. Arriba, esto no da para más. Regresamos al Land Rover. Pasos ligeros. Sólo sonaron las puertas y se encendió el motor, como en Twister, pero sin el pleligro. No se ha sabido aún que las Lunas agredan o se dejen caer como volcanes sobre la tierra o luces devastadoras de ovejas o animales en las noches solitarias. La Luna es inofensiva. Sólo mira desde lo alto y nos hace pensar en el amor. Ese es su más curioso encanto. Ni los médicos han podido descifrar en que consiste esta "enfermedad" que aún perdura por los siglos. La Luna debía de estar saliendo o dejando sus sábanas, para instalarse en la noche, en este infinito atardecer de la nada.
(En esta época del año, la Luna llena flota sobre el istmo, suspendida, dueña del cielo y sabe que la noche le pertenece y se rinde extasiada al silencio del vago oleaje del mar, de las olas que ella impulsa, la marea que va y viene. De alguna manera que no es improvisada, irradia su presencia silenciosa sobre la ciudad, un leve manto de esperanza, una mirada personal.)
No nos habíamos dado cuenta y ya estábamos saliendo de Costa del Este, en medio de la frustración, el Land Rover rodaba con cierta resignación, pero no entrega a la búsqueda. Siempre mirando hacia el cielo, con la vaga esperanza que otorga el deseo, salimos hacia la ciudad, un retorno frente a los edificios y aproximándonos al mar. Volvimos al punto de partida y nos encontramos con el eclipse. Ya estaba la función sobre el cielo y en el fondo Punta de Paitilla iluminada como un árbol de Navidad. Preparámos las cámaras digitales. El arquitecto Juan Carlos Sáenz, con sus 10 mega pixeles y un pequeño trípode que había comprado en Buenos Aires, durante una Bienal. Puso su pequeño equipo sobre la baranda del malecón y se abandonó a la busqueda de los mejores ángulos y los cambios que provoca el efecto de la luz que se va devorando la Luna. Estas fotos son de su cámara. En la misión Twister, sóla viajaba un panameño, Manuel y dos costaricenses, arquitectas, también de la firma Mallol &Mallol, Melisa y Silvia. todo lo demás correspondió al Eclipse. La jornada concluyó con un batido de café, churros, una tortilla española y otras bebidas, en el restaurante Manolos de la vía Argentina.
Nota: recibí de obsequio el útil trípode. La invitación fue de JC.
Rolando Gabrielli©2007
jueves, marzo 01, 2007
EL MANCO DE LEPANTO VUELVE A COLOMBIA
Entramos primero con los ojos, mirando cuidadosamente una larga calle, que fue el mismo espejo de la soledad, que hace cuarenta años atravesó nuestra memoria. Polvo de siesta y atmósfera de olvido. Ningún reloj serio podría fijar el tiempo, las manecillas de mi Citizen marcaron cien años de soledad, uno raro instante circular, irreptible, porque el tiempo siempre es un traste viejo. Sentí ruidos conmovedores del autor del Coronel no tiene quien le escriba y El Amor en los tiempos del cólera, que en un viaje a Acapulco, chocó contra unos animales en el camino, por lo que decidió no continuar el viaje. Cábala, dijo, el muy supersticioso hijo de Aracataca. Pero era una de sus grandes y más fantásticas y productivas mentiras. Decidió regresar al DF porque Cien años de Soledad ya estaba escrita en su mente. No había tiempo que perder para emprender el camino de esa novela de novelas. No sólo fantaseaba en las redacciones de los periódicos de Colombia, con sus pies sobre el escritorio, dejando que la máquina de escribir le arrancara las páginas a sus primeras crónicas, que le ablandarían el pecho de alas muertas al más pintado de sus lectores. El golpe de timón que daba al curso de su camino era otro y definitivo. El truco de este mago-prestidigitador abierto a todas las contradicciones, como si sus palabras volaran dentro de un cubo pero a una distancia considerable, para repetirse con claridad en la memoria de sus personajes. Es el sabor con que queda un paladar aguijoneado por abejas, que dejan también su dulce miel.
A-r-a-c-a-t-a-c-a...A-r-a-c-a-t-a-c-a, el tableteo del famoso fusil de asalto ruso, la AK 47 y los cuerpos desplomándose, sin razón, sin luz, sin vida. El eco insalvable que traslada el vicio de la palabra, un recurso despiadado que empuja hacia atrás, adelante, hacia ningún lado, hacia donde una cámara lenta recorre su propia memoria. Más de 13 años visitando las bananeras en esa época, no habían sido en vano. La atmósfera húmeda, los tallos verdes uniformados, esos caminos de las fincas que se repiten hacia un mismo lugar y un olor inconfundible, a tiempo sin tiempo, devorado por el sol, estaba allí todo reunido en mi m




