A ti,
amigo lector,
distraído en
la distracción,
yo no más
que tú,
a tus oídos
las palabras
que el
viento trae y lleva,
incesantemente,
la música
del espanto
y el terror,
impuestos, en
tiempos,
en que el
hombre pareciera
reunir la
ruina de sus escombros
y lanzarlos
al mar,
único
intocado,
con el
propósito de reconstruir
su dudosa
salvación.
Rolando Gabrielli2026
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