Qué fiesta, si la historia repite la historia,
es un presente perpetuo sin memoria,
un viejo truco, una nueva farsa,
una mentira solemne, un fraude,
un desfile de viejas banderas,
fanfarria y fuegos artificiales,
que lejos de anunciar un mejor futuro,
dan brillo a la mediocridad,
no disipan el fracaso ni la oscuridad.
En esta mala película ya vendrán los cronistas
a contarnos que a pesar de todo hubo
fuegos artificiales que no ayudaron a disipar
el fracaso, ni pudieron anunciar un mejor futuro.
Rolando Gabrielli2026
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