me visita en tu nombre,
conoce nuestra vida
y geografía,
de Norte a Sur.
Trae noticias
de tu viaje,
pero no me revela
aún,
dónde.
nos volveremos,
a ver.
Rolando Gabrielli2022
Periodista, escritor y poeta chileno en Panamá
me visita en tu nombre,
conoce nuestra vida
y geografía,
de Norte a Sur.
Trae noticias
de tu viaje,
pero no me revela
aún,
dónde.
nos volveremos,
a ver.
Rolando Gabrielli2022
palabras,
ascienden
como pájaros.
Las palabras migran,
sus alas son el mensaje.
Rolando Gabrielli2022
la belleza es
la dura roca
del silencio
y permanece inmutable,
tu voz, el eco
que aún la escucha.
Rolando Gabrielli2022
se funda
así misma.
Es voz única
de lo que nombra.
Se reconoce
raíz de lo nuevo,
cuando inaugura.
Rolando Gabrielli2022
Las ciudades nunca son las
mismas. Tienen su propio lenguaje y máscaras para cada circunstancia.
Su rostro depende de quien lo vea y como lo observe. Es un ritual urbano que
aceptamos tácitamente sin darnos cuenta, porque esta época se caracteriza,
entre otras cosas, por no tener tiempo, para admirar y vivir la belleza que nos
rodea. La ciudad es un gran teatro y como en los tiempos de Atenas, la Grecia
antigua, se requiere de una máscara para entrar en la escena, formar
parte de la escenografía, manejarse con el lenguaje y maquillaje
adecuado.
El silencio, la mudez, la
ausencia, indiferencia, también forman parte de la tramoya. La atmósfera
citadina es una puerta abierta a infinitos mundos y a través de cada ventana se
suceden los cambiantes paisajes cada
día.
Las ciudades que
visitamos, habitamos de por vida, de paso o compartimos con la
memoria, no siempre son las mismas, y no solo por el transcurso
inevitable del tiempo, sino porque el tejido urbano crece
en un verdadero caleidoscopio, se multiplica, y cada experiencia es
intransferible.
Las ciudades
llevan su propia vida, sus calles, edificios emblemáticos, salas de
espectáculos, parques, teatros, mall, universidades, barrios,
estadios, espacios públicos, bares, iglesias, librerías, plazas,
centros culturales, de todo lo que están hechas, adolecen, necesitan, inclusive
su decadencia, ruinas, abandono, encanto y fealdad. Tienen tanto de nosotros
mismos que las construimos sin darnos cuenta y llegamos a formar parte de su
pasado, sin dejar de ser su vivo
presente intransferible.
Las ciudades son tan humanas,
que algo o mucho de ellas se nos parece, al menos el reflejo de su
espíritu, su mirada alegre, triste, lunática, extremadamente neurótica,
clasista, viciosa, poética, deslumbrante y pobre, porque ella recoge lo mejor y
peor de nosotros mismos.
Las ciudades son nuestro
propio espejo, nos recuerdan que somos su rostro, nos invitan a mirarnos en él
y con la benevolencia, paciencia quizás de una madre protectora, reclama un
cambio de actitud para hacer más grata, posible la vida humana entre sus paredes,
que ellas no construyeron.
Las ciudades son un organismo
vivo, espacios vibrantes, viven, se enferman y mueren como los
cuerpos humanos, se proyectan, desarrollan, luchan por nuevos y
mejores espacios, se sienten bellas, útiles, absolutamente necesarias para la
vida humana. Piensan, eso creo, en el porvenir y que no fueron inventadas para
colapsar, desaparecer, sino hacernos más vivible la vida. A mí, en lo personal,
permítanme una opinión, me gustan porque son una mezcla de tantas
cosas, muchas de ellas, indefinibles, contradictorias. Son algo ingenuas,
volátiles, siempre sorprendentes, y en sus calles, espacios públicos, paisaje
urbano que nos marca un límite, y a pesar de ello, seguimos soñando.
Las ciudades son nuestro ejercicio diario de vida, relaciones humanas, sociales, laborales, convivencia, pesadilla para conseguir una vivienda, transportarnos, contar con lo mínimo para sobre-vivir, y desde luego, alcanzar la felicidad de acuerdo con nuestros valores, gustos, inquietudes, metas y posibilidades. La ciudad es el escenario donde desarrollamos en gran parte nuestra existencia, es el tablero de ajedrez de cada día, sobre él nos desplazamos, cada jugador mueve sus piezas, los peones suelen sacrificarse por proteger al rey, hay alfiles incisivos, torres vigías, caballos en movimiento, una reina poderosa y codiciada. Es un gran juego, pero en un escenario real. Las ciudades son imágenes de una misma imagen.
La palabra nos ha convertido en humanos, hecho humanidad, es el tejido de nuestra historia. Esta página no es más que una señal en el abecedario de Internet.
4607 textos, poesía y prosa, abren las puertas a sus ocasionales internautas, habituales y anónimos pasajeros de esta nave que cada Lector la pilotea en su propia dirección y tiempo. Siempre les he deseado un buen viaje. La literatura es una aventura y en cada lectura se crea un nuevo poema.
La Musa de este blog, de esta poesía que respira todo lo que ve y toca, ya no está con nosotros físicamente. Este año, hace un corto tiempo, inició un largo viaje hacia las estrellas. Es sorprendente, una Diosa, puede ausentarse, aparentemente, pero nunca dejará de enviarnos señales.
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PD
GENIAL HA SIDO, ES, ESTAR CONTIGO, PACIENTE LECTOR (A)
EL SUEÑO DE ITACA
Penélope,
teje y desteje,
el sueño de Itaca,
en una misma,
sola, palabra.
Rolando Gabrielli 2022
El mudo
fue extremadamente
sincero, fiel,
a sus principios.
No dijo una sola
palabra.
Rolando Gabrielli2022
Una leyenda,
es memoria,
tiempo,
tiempo,
9 de octubre del 67,
la última fecha del Che,
entrando a la historia.
Rolando Gabrielli 2022
(Fotografía: Francis Fernández)
El día y la
noche,
el
tiempo ora
ante el sol
y las
estrellas,
invariablemente,
hace
millones de años.
Ni uno más,
ni menos.
Rolando Gabrielli2022
The Beatles,
los Beatles,
como quieras llamarles,
forman parte de mi generación.
Su música sonaba por todas partes
en los sesenta y nosotros estábamos ahí,
déjame contarte.
En la radio, primero, y después
en blanco y negro en la T.V.
Sí, era una banda de rock
que nació en Liverpool,
Lennon, Mc Cartney, Harrison, Starr
John, Paul, George, Ringo.-
Daban la vuelta al mundo
con nuestros oídos pegados
a sus guitarras, al ritmo hipnótico
de Love me do, She loves you,
y la melancolía de Yesterday.
Déjame seguir contándote,
vestíamos a lo Beatles,
enamorados de la vida,
del aire que respirábamos,
equilibristas de nuestra propia
cuerda floja sin red.
Los sesenta muchachos,
nos abrazaron como ríos
en la intimidad del sonido
y las palabras.
Los días nos hacían felices,
caminábamos sobre las hojas
de los interminables ociosos parques,
sin ningún otro fin que mirarnos
el ombligo, reír a carcajadas
hasta romper las últimas
sombras del alba.
Teníamos todo el futuro
por delante,
no deja de sorprenderme,
que así fuera,
soplándole sueños inmortales
al oído del porvenir,
confundidos en las multitudes
y en la historia,
un río abrazándonos
sin fin.
Rolando Gabrielli2022
Es solo un
año más podría decir el tiempo,
con esa
dulce crueldad irrefutable que todo sucede
de alguna
manera y solo es cosa de tiempo.
Después de
todo el tiempo siempre conoce
su siguiente
paso y el que viene caminando
sin ser
vencido hacia el fin de la eternidad.
No tengo ánimo
para oponerme,
ni admitir la adversidad,
esa luz pálida
que no admite reflejos
al ser
devorada por la oscuridad.
Todos
volveremos a ser memoria
de lo que
fuimos o pudimos ser.
Rolando Gabrielli 2022
se ven al revés
de su espejo,
sin alicias ocultas
en sus maravillas
y vivirán
su propia aventura.
Rolando Gabrielli2022
que nos trazamos con ciudades reales,
lugares para soñar otra vida,
sin ser perfecta, pero si nuestra,
debiéramos agradecer,
que en el terreno de la especulación,
lo pensamos.
Rolando Gabrielli2022
No sé en que podría inspirarme en estos tiempos,
vi a mis maestros leer como monjes medievales,
buscar la piedra filosofal y practicar la alquimia del verbo
en cuartos miserables, parques públicos, bares
y leer sus poemas en los auditórium de las universidades.
Viajaban cofrades de un mismo espíritu por las provincias
y alguna vez me uní a ellos
para vivir el encanto de lo desconocido
lo que suelen revelar las palabras
y saqué grandes enseñanzas.
Los vi con mis propios ojos
hacer un trabajo de relojería
con las palabras, con tal precisión,
interpretando los tiempos a su manera.
No sé si llegaron muy lejos y se sintieron complacidos
de su esfuerzo por años sin que nadie se diera cuenta
(yo siempre los he admirado, he ido contra la corriente)
y no pocos quedaron en el camino, es cierto,
a merced de críticos, viajes esporádicos,
La juventud y el reino de las palabras
resultan ser caminos enigmáticos
y tentadores, por más inciertos
que se sepan de antemano por repetidos.
No sé en qué me pueda inspirar en estos tiempos,
que no sea recorrer caminos de ripio,
recoger la hojarasca del patio de mi casa,
no poner atención al mal tiempo,
algo que no lo resuelve un paraguas
o salir más temprano de casa.
Todo es inaceptable para la meteorología,
el hombre no vislumbra siquiera
su propio horizonte catastrófico.
Rolando Gabrielli2022
de ti,
ni en sueños.
No tengo apuro,
pienso que recién
estoy conociéndote.
Un principio,
no tiene fin.
Rolando Gabrielli 2022
una puerta de mar,
un camino puede ser,
la coincidencia del azar.
Rolando Gabrielli 2022
pequeña luz,
asoma, tiembla,
alumbra,
permanece
hasta el final
de los días,
con tu mirada
exploradora.
Rolando Gabrielli2022
El Diccionario contiene todas las
palabras que puede y aprueban los académicos de la Lengua. El idioma está vivo,
va y viene en la voz del pueblo, respira su tiempo en cada época, acuña nuevas
palabras y borra otras, algunas permanecen en la memoria. Somos una pequeña
Babel, nuestra propia autopista y laberinto. Vamos desde el paciente del Diván, antes de las tribus, a las incontenibles
redes, la más grande Babel de todos los tiempos. Monólogo, diálogo y esta
dispersión infinita del verbo que agita conciencias, mueve sentidos, verborrea
las mentes banales. El lenguaje nombra e inventa casi todo, disfruta recreándose así misma la palabra, arrinconada por la nueva diva de la pantalla digital y los escenarios distópicos en tiempo presente y virtual: la ubicua Imagen que todo lo muestra ante los ojos y nadie le niega una sola palabra, aunque también se camaleonea con sus propios trucos.
La palabra crea su propio mundo y en épocas de crisis es cuando más viva pareciera estar. Se reinventa y hace lo mismo con los demás actores y protagonistas y simples pasajeros del abecedario común y corriente. La lista es larga, en pandemia nos enfermaron con estas nuevas vacunas del lenguaje, inocularon el virus de la palabra.
Las palabras crearon una nueva actitud aparentemente en círculos vanguardistas y un espíritu acotado a la nueva religión tecnológica. Se habla de nuevos paradigmas, un cambio civilizatorio, un nuevo orden mundial, el fin del gobierno unipolar. Las palabras tienen un alcance inimaginable, ilimitado, capaces de nombrar a las estrellas, escalar montañas y sumergirse en las profundidades marinas, porque ya han recorrido los desiertos.
Seguirán su curso como la misma historia humana y una de las interrogantes, podría ser, cuál será la última palabra y quién la tendrá en su boca.
Sin embargo, más allá de los fakes news que son palabras e imágenes vigentes, aunque siempre existieron en su versión antigua, más humilde, menos vistosa, más lenta, me detengo en una que atenta contra el alma de toda la humanidad. Me refiero a Inanición, una palabra latina, llena de vacío, es que lo vano, fútil carece de vida. Es una palabra vacua , pero no es su culpa. Sucede que fue creada para nombrar, como todas las palabras son inocentes. Hace 1.500 años, el Dr romano, Celio Aureliano ya utilizaba el vocablo Inanitio, significando debilidad. Así las palabras van adquiriendo su propio sentido y acuden prestas a interpretar situaciones en cualquier ocasión.
Inanición es la palabra que recorre el mundo como un fantasma. cientos de millones la padecen, los hambrientos de nuestro tiempo, no es una palabra agradable, pero refleja lo que significa, traduce con suma precisión el estado de personas que se separan de su propia existencia. Primero viene el Hambre, una palabra que se devora la propia condición humana, y da paso a la Inanición. Es la muerte en vida, esa que refleja la fotografía africana en medio de la corona imperial británica y que no requiere palabras.
El mundo está lleno de palabras, no parecieran faltar ni sobrar, saben su lugar y tiempo, simplemente se expresan con toda la carga del lenguaje e intención de su contenido. Pero el mundo está también lleno de seres humanos, más de 7 mil millones, y no todos viven en las mejores condiciones. No es nuevo, es cierto. Pero los tiempos le pisan los talones al hambre, de acuerdo con los organismos internacionales y el nivel de crisis que enfrenta el mundo se dispara. Las palabras también saben tomar el pulso a la crisis en todas sus dimensiones, prácticamente la respiran. No son culpables por lo que dicen o no dicen, ocultan, callan, silencian, mienten, engañan. No hay palabras falsas, ni tienen faltas de ortografía.
Quien las manipula, no siempre tendrá la última palabra.
Rolando Gabrielli2022
es su mensaje,
sigue inmutable la roca,
no se moverá,
ni más cerca, ni más lejos.
La roca funda otras rocas,
ahí radica su fuerza.
Rolando Gabrielli 2022