miércoles, febrero 28, 2007




De Mirta Narosky se podrán decir muchas cosas y algunas de paso, imaginarlas. Si de la realidad, y ficción se tratara, una argentina, pintora, con sus sombreros cada día, el lienzo en los ojos, y tal vez desplazándose en un pequeño ascensor hacia la calle, podríamos estar hablando de ella en la superficie de un damasco. Mirta Narosky hace su obra en Buenos Aires, una ciudad totalmente argentina, sostenida por la imaginación y el esplendor de sus ruinas, la belleza de su delirante espanto, el encanto de lo que siempre no será, pero que es, un sueño amarrado a tanta esperanza.
La Narosky se desplaza con sus colores en el centro del vacío de su época, y no ignora el tiempo urbano, como la mujer que contempla bajo el olvido de la ciudad, donde el sol irradia su vital naturaleza y ella se deja sorprender por una rara esperanza. ¿Así viene el pasado como el futuro, aunque todo es presente.? Ella se arroja al silencio frente al sol, la ciudad urbaniza sus amaneceres en la magnífica irrepetible soledad. Apuesta al espacio absoluto, la contemplación.
El Tango de suburbio, es la pasión roja del arrabal, el sueño del macho y la hembra suspendido en la magia de todo encuentro y minuto vertical, de ese aire que se pierde y se gana, movimiento en UNO, ese estar adentro y afuera a un mismo tiempo, volver a Ser, ella, muñeca brava, él, un bacan. El vértigo cae en el centro de la Mina, como si la noche inventara un nuevo tiempo, el norte y el sur de sus cuerpos, la otra cara de la vida. Los cuerpos pasan, quedan, el insomne silencio de la pista, la vida, el destino. Rolando Gabrielli©2007

martes, febrero 27, 2007

EL LIBRETO OCULTO DE LOS OSCARES







La alfombra roja en el Kodak no conduce a un Oscar, a todos los que la pisan. El flash y el glamour alcanza para los favoritos y algunas estrellas siempre brillantes en la imaginación de Hollywood. La Meca del cine no siempre huele bien. Cuadrar el círculo de intereses en Hollywood, es como vaciar la caja de Pandora. Hay un libreto que lo escribe el tiempo de manera sarcástica y premia a algunos el olvido irreparable de la Academia. La gran noche de los reconocimientos de la mayor industria cinematográfica mundial, impactó por el naufragio en primera fila del legendario actor irlandés Peter O´toole, un candidato postergado eternamente al Oscar. No dejó de sonreír en la ceremonia oficial y las cámaras lo apuntaron en diversas ocasiones, pero el libreto de Hollywood ya estaba escrito y sentenciado el actor que representó con maestría a Lawrence de Arabia. O`toole rechazó en su tiempo un Oscar por "años de servicio en las pantallas", una especie de jubilación y reconocimiento a la labor cumplida. La Academia lo obligó a recibirlo.
(Tal vez previo a la entrega del Oscar a la mejor dirección, volaron los pájaros de Alfred Hitchcok, para no encontrar más que el cielo eterno de su vuelo sin que el viejo rey del suspenso aterrizara nunca con una estatuilla en el Kodak) ¿Así es el cine como en la vida real?
Esta fue la noche de otro postergado por más de dos décadas: Martin Scorsese. Obtuvo dos estatuillas, una por su dirección y otra por la mejor película: Los infiltrados.
El libreto de Hollywood trasciende la pantalla, no necesita de efectos especiales, porque maneja las estatuillas que dan o privan de la supuesta gloria. End. Rolando Gabrielli©2007

domingo, febrero 25, 2007

EL SOTANO DE BABEL, UN VIAJE PERSONAL...





















Desde El Sótano se puede apreciar claramente la superficie. Valorizarla y tomar el pulso de la otra realidad. Escuchaba anoche una entrevista de Roberto Bolaño en Chile. Regresaba 25 años después. ¿Uno puede volver al lugar que nace impunemente como el asesino? Es una pregunta que le hubiese hecho como frente a un espejo. Los escritores no se dejan atrapar fácilmente por la ficción. Sólo se escucha su lenta voz con un leve dejo español, aunque en verdad sin acento, más bien una voz grave seguramente venida desde el fondo de su afectado hígado. Sólo la pantalla, un pequeño recuadro de Bolaño y su entrevistador, las bocinas, y las luces del Sótano flotando como si los mares de Panamá arrastraran la voz de esta estrella distante y cercana de Bolaño, que viajaba de Santiago de Chile, el DF y volvía al Mar Mediterráneo como sus cenizas en España. Un escritor verdadero no muere ni a palos, aunque la inmortalidad no existe, sólo la del cangrejo. No concuerdo esta vez con Roland Barthes, cuando dice que no se puede interesar en un lugar sólo por la belleza si no hay personas en ese sitio. Habla que no le gustan los museos vacíos, pero las calles sin automóviles ni gente, son un monumento a la soledad. El Sótano era mi museo anoche, el espacio real donde mueren las palabras y la oscuridad entran sin proponérselo. Bolaño sigue hablando como si nada, es su noche aquí, después del carnaval y él, preparándose para visitar Chile en noviembre, en su propio carnaval. Cuenta como la librería El Sótano le alimentó la imaginación y le permitió sobrevivir, al robarse libros de narradores que guiarían sus pasos literarios. Los concursos de prosa que ganó en las provincias españolas, formaron parte de su otra sobreviviencia en España.
En sus palabras deducimos que su poesía incuba sus novelas y que consideraba que existen buenas páginas en la narrativa chilena y no se atrevió a mencionar un sólo libro en prosa ni autor. Se definió como un gran lector de la poesía chilena: Parra, Lihn Teillier, Maqueira y Zurita, "que no quedará para la posteridad por su mensaje mesiánico". A Lihn le otorga un papel de salvador, rescatista de su propia vida, si no, no habría vuelto a la literatura, ni tomado el hilo de ese vicio, porque vivía salvaje, como un anacoreta con un perro, en España.
El Sótano se presta para estos pasajes y paisajes tan personales, llenos de azar, porque la entrevista de Bolaño surgió de la nada, apretando teclas y el lugar se inundó de su voz, de un escenario mayor, despojado de convencionalismos, pero envuelto en un monólogo bumerang de imágenes, sensaciones y recuerdos. La cafetera mecánica se había quedado sin agua, por lo que hubo que imaginar el mokaccino habitual. El espacio desolado también aporta al monólogo, ya que un sitio se representa asimismo, y de tanto ser habitado nos habla a su manera, corteja desde las sombras el diálogo oculto de su mirada. Y tiene razón Roland Barthes, y aunque no la tuviera, me gusta la frase, el concepto, la idea, porque la estoy comprobando en El Sótano: "el gran material del arte moderno, del arte cotidiano ¿no es acaso la luz en nuestros días?" La luz opaca un espacio profundo. Yo disfruté mucho de una sesión de fotografías, hace un par de días, en una de las salas de reuniones de El Sótano frente al ascensor, decorada por una pintura abstracta, de una Fue un juego con mi amigo Rodolfo Aragundi, un fotógrafo panameño excepcional, porque trabajó la luz como si tuviera frente a su cámara a Brad Pritt, Jennifer Aniston o Angelina Jolie. Ajustó la luz en las direcciones cruzadas correspondientes una y otra vez. Yo le decía la luz no tiene importancia, cuando existe la luz propia. Sin luz, no hay fotografía repetía y se movilizaba buscando el instante mágico.
El flash también tiene un tiempo de expiración, una luz que se extingue aunque vuelva a repetirse hasta el fin de las baterías que le permiten iluminar el instante. La luz indirecta recorre el pasillo y se va vaciando en matices por los espacios más amplios y se reduce en aquellos que contienen su propio reflejo, tal vez ignorados, pero plenamente existentes. Algunos cuadros quedan bajo el imperio absoluto de la luz. Algunos creen que los flash transportan un poco a la eternidad. Yo sólo veo una luz relampagueante como un guiño que se evapora en el aire y todo vuelve en su opacidad.
Bolaño sigue hablando desde la lucidez de su afonía, recordando los tiempos de pellejería, asomándose en la luz del éxito y recordando a su amigo, Mario Santiago (José Alfredo Zendejas Pineda) el poeta mexicano co-fundador del grupo poético Infrarrealista, que el narrador chileno abandonaría saturado en búsqueda de un mejor destino literario. Santiago editó un sólo libro en vida, inspiró el personaje (Ulises Lima) de Los Detectives Salvajes y en la víspera de su desgraciado mortal accidente en el D. F. (10 de enero de 1988), escribió su premonitorio poema de despedida:
EME ESE PE
Moriré sorbiendo
pulque de ajo
Haciendo piruetas
de cirquera
en la Hija de los
Apaches
del buen Pifas.
Las noches de El Sótano, sostienen los más antiguos habitantes, son visitadas por el espíritu de un niño que habría muerto allí. Con frecuencia se sienten algunos ruidos, que corresponden, muy probablemente a los acomodos de la estática, y así viene el desplazamiento de papeles, objetos y elementos que suenan. Más bien me sentí observado por el ojo de Raúl Ruiz, cineasta chileno que suele tomar estos temas y los proyecto en un rollo interminable de cine mudio que maneja desde París, donde reside como muchos intelectuales y artistas chilenos después del 11 de septiembre de 1973. Raoul, como ahora le llaman en cámara o fuera de ella, en la ciudad luz, filmaba en El Sótano esa noche, Poetas en su cuerda floja bajando por Puerto Aysén. Uno de esos títulos terminales de Ruiz, pero lo que importaba era el rollo en blanco y negro, aunque fuera a color. Quiero decir la película hecha, terminada. El autor de los Tres Triste Tigres, ahondaría en la temática del peso de la L en los pasaportes de los exiliados-expulsados y en la visión surrealista del Chile a la hora de la siesta. Una hora realmente letal donde todo se detiene y cae en una espesa cortina de no sabemos que sucederá cuando todos se despierten a un mismo tiempo. Un espacio doloroso para la infancia y adolescencia, muchas veces obligada a dormir o a guardar silencio, donde se inventan y sueñan muchas más cosas de las esperadas. Con esas historias de por medio, trabajaba Ruiz esa noche y se escuchaban sus : Va el rollo o corten!!!!. La plaqueta caía en su pequeño peso de guillotina. La noche seguía en su aventura, la voz de Bolaño en off, los reflejos de la luz sobre pequeñas sombras ocultas alargadas o recogidas, más bien la oscuridad compartía con la luz su propio espacio, su visión de la noche. Bolaño como telón de fondo la anécdota del escritor argentino Antonio di Benedetto, quien ejercía un mismo oficio que él: competir en todos los concursos literario provinciales de España. Fe, miedo y deseos, el fantasma de Antonio di Benedetto era lo más real esa noche en la voz de Bolaño, que Ruiz lo veía sentado en la esquina rosada de Borges. Qué tipo tan fantástico, me repetía yo desde El Sótano de mis días tropicales, asfixiados de luz y selva, de la pálida humedad del verano. De pronto la silla amarilla de Director de Raoul Ruiz flotaba en El Sotano, y volaba como buscando los mejores ángulos, sorprendiendo las voces off the record, a los fantasmas ya convertidos en celuloide. El reflector parecía un faro dormido en la noche, como un amante esperando a su Bella, sin despeinarse, estático, luminoso, absolutamente servicial.
Súbete al Escalibur, me dijo Raoul, y paseas con Bolaño en esta escena por la Bahía de Panamá recitando a Jorge Manrique, pero antes pónganse estos gorros protectores de la aviación de la Primera Guerra Mundial. Cuando van saliendo hacia el litoral costero dicen: Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte contemplando cómo se passa la vida, cómo se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el plazer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parescer, cualquiere tiempo passado fue mejor. Pero frente a la bahía estos versos de las Coplas, con absoluta solemnidad y compostura: Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, qu'es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar e consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos e más chicos, allegados, son iguales los que viven por sus manos e los ricos. Corten, corten, fueron las últimas palabras de Ruiz y sentí como que se recogíera en una larga alfombra el rollo de la noche de El Sótano y se envasara esta historia para siempre. Afuera, en una limosina roja lo esperaba su chofer, muy parecido a Gabriel García Márquez, y pensé si en verdad no era él. Con su liquiliqui blanco, impecable, una sonrisa caribeña le cruzaba el bigote, y alcancé a ver su placa: Macondo Año 2666.
La limosina se fue volando en sus alas mariposa y dejó caer sobre el Istmo, donde los dos océanos unen los continentes, millones de mariposas amarillas. Esa ya es otra historia. Rolando Gabrielli©2007

jueves, febrero 22, 2007

Cangrejo Fantasma


Habitan en los fondos marinos, ríos y también se trasladan a paso de cangrejo por la tierra observando con sus enigmáticos ojos. Caminan en tantos lugares al mismo tiempo de noche y de día, que no es difícil encontrarse con uno de ellos. Hay quienes les da miedo y a otros una profunda curiosidad. En Colón, en una época del año, octubre, cruzan por millares las carreteras, en un extraño éxodo que sólo a los cangrejos se les ocurriría por lo peligroso y delirante. En Cartagena de Indias, los Cangrejos Azules llegan a los patios de las casas y son comestibles. Yo a este, sí, el de la foto, que nos mira sorprendido por el flash de la cámara, lo he bautizado Cangrejo Fantasma, porque apareció una noche tibia Maya, muy mágica, desprendida del tiempo, y tal vez nos puso su mejor sonrisa, su cara de cangrejo. El Cangrejo Fantasma existe, como el Azul, Ermitaño, Violinista, Felpudo, Enmascarado y Decorador, como tantos otros, porque son muchos. Esa fue la noche del cangrejo, caminando a la orilla del mar, viniendo de una cena, riéndonos de las escaleras, de Kiko y con Kiko, bautizado esa noche y tus piernas largas huyendo del Cangrejo Fantasma que avanzaba hacia algún lugar y defendía su terriotorio en la noche Maya. La risa recorría la noche de la costanera y sentí que entraba al mar. Nos dejó su mirada y pasos sobre sus pasos... los que nosotros también dimos... ¿Pudo haber sido Kafka, no crees?Rolando Gabrielli©2007

Un Poema


Un poema no nace de la palabra,
la palabra nace poema
y se vuelve moneda corriente,
cuando el poema
se convierte en palabras.
Rolando Gabrielli©2007

martes, febrero 20, 2007

FOLLETÍN CON TINTA ANIMAL

UNO
Me hacía sentir el personaje que era ella o yo, en una esquina del insomnio, en esa corredera en silencio que la noche otorga al paréntesis....me escribía, escrituraba, 24 horas al día, el cuerpo marcado por unas vocales infantiles...Y me decía, interrogaba con un tono casual: .¿Y por qué tengo que tener cuidado Marlon....? Así me llamaba, como en un filme de Nido de Ratas, algo parecido a la antesala de la fama, aunque ya se sabía que el norteamericano era un actorzazo y dejaría en un papel de calco sus actuaciones para que las repitieran en su propio estilo, tipos como James Dean, nada menos. Era su rollo y lo sostenía con palabras, imágenes, sobre todo poderosas metáforas, y yo en esa época no sabía si tenía un espejo frente a mí o un cedazo que me regateaba el destino. Hay paisajes para olvidar y otros se hacen parte de la retina.
DOS
Se adentraba en una cierta lujuria verbal, trazada por esas reflexiones tan íntimas, psicológicas y muchas veces amputadas en un doble caos, desglosándolas en pausas livianas, ásperas, llenas de miedo o esperanza. "Estoy mirando para adentro, pero bien", se reafirmaba en el yo-solo, ese frente a sus propias horas desmanteladas, ruinosas, pero con el doble fondo, de todo irá mejor a pesar de...Sabía aflojar las tensiones, aunque fuera en palabras, porque también decía en voz alta: Se me parte la cabeza, el hígado no da más, discutí y me atacó el hígado. Expresión literalmente visceral, absolutamente corporal de bilis adentro. Evacuaba lo que no podía reciclar, una auto terapia referencial, pero muy metida en si misma, porque le gustaba palparse, no sólo exteriorizar, sino submarinearse, si la licencia literaria me lo permite. Auto respirarse, es un encuentro consigo mismo, aunque sea de la asfixia. Pero sucede. hay quienes transforman esa introspección en un hábito y no sé si es bueno. Es como pasarle revista a la yugular. Bueno, yo diría un animal absolutamente indefenso. Desolado de sí y consigo mismo.
TRES
Cuando no quería estar con nadie, ni consigo misma, se montaba en su silenciosa bicicleta. Ahora sé que huía de ella y de paso me incluía en sus distancias. ¿Una manera de ver o arrastrar el presente? Cuando caía ene se pozo, sus mejores mensajes eran pura taquigrafía, un par de líneas formales, que yo había dejado de leer y buscar alguna explicación. Me parecían más interesantes algunas afirmaciones rotundas, como descolgadas, donde referencialmente me marginaba y no al mismo tiempo. “Salí reconfortada, muy de acuerdo conque el arte no es interpretable”. Aludía a un foro y también de paso a un poema mío, o alguno de esos escritos que más vale no referirse a ellos porque acrecen de cabellos para jalarlos. Se arrastra lo que se lleva en el alma y cabe en una o dos manos. No más. Eso fue lo que le dije. Esto es de ella, y complementa loo que me ha querido decir todo este tiempo:” Igualmente lo que constituye lo particular como hecho artístico está relacionado con un bloque en el campo perceptivo, en el cuerpo, pero un cuerpo nuevo que se crea, tan así como si fuéramos a bailar y esa música genera movimientos nuevos, cuerpos nuevos marcados por un ritmo, los cuáles si apagáramos la música y ese movimiento seguiría, estaríamos en un terreno de lo ridículo.Por lo tanto el arte estaría creando cuerpos nuevos, contorneando golpes físicos de percepción, no es el cuerpo de la pornografía, no es el primer plano de la eyaculaciòn, adonde a nadie se le ocurriría preguntarse por el director, o el sujeto que ay detrás, se trata de cuerpos nuevos”. Esto fue, creo, lo que la reconfortó.
CUATRO
Ahora, expresiones como estas le hacía filosofar irremediablemente, salirse de todo contexto, adentrarse a un mismo vacío o vaciarse en un no me gusta hacer de lo particular algo general, ni de lo intimo algo público, no corro tan rápido, así como el vaso de cerveza que se desliza por el mostrador en el filmes el "francotirador" con nuestro amigo de Niro. Sé hacer pausas, remachaba, y sè cuando hablo de lo público y cuando me refiero a lo social, a veces consecuencias, a veces anécdotas. He conocido gente bien posicionada y con buenos criterios, el pensamiento no siempre conduce a la miseria y al fracaso. Esto venía a santos de algo que yo dije y ella interpretó como una diosa desencantada, y muy despachada, pero contenida en la reflexión, aunque no dejará de impartir su latigazo. Matizaba desde luego, con lo cotidiano, de paso: voy a buscar un bronceador. Eran muchas ganas de irrespetar lo trascendental o una manera de vaciar el jarrón hacia ningún lugar.

CINCO
Cuando recibió un llavero de caracol del otro lado del Atlántico, no tuvo más palabras que festejos llenos de asociaciones y resonancias. Nada importaba más alrededor, ni frente a sus sentidos. Se entregaba a eso que llamaba privilegio de sus sentidos y de quienes tenían esa oportunidad de vivir en las proximidades del mar. Aquí, es un río marrón, peligroso y furioso a veces. No comparaba, sino más bien desligaba responsabilidades frente a sus sentidos, al deseo que superaba sus frases más precisas y autorizadas. Una asociación literal, de un manojo de pensamientos colaterales, y quizás nos estaba para eso, pero como reprimirlos si venías como perros en un callejón si salida. Con algún ruido, que es el mar de fondo que deseaba poseer. A veces me descomponía su claridad, coincidencias, sus acertijos que eran pequeñas grandes verdades. Creo que no se daba cuenta. ¿Nunca se daría cuenta? ¿O era yo el que creía y ella sabía? En verdad se mezclan las cosas. El presente tiene esa particularidad de ser un tiempo corrido.Tal vez quería nombrar con alguna autoridad un pasado que le pesaba, le descosía el hilo conductor de sus días. Así resultaba todo, y volvía, como en un espejo de circo a reflejar su realidad, las palabras que le acompañaban y que en principio quería que yo sumara a mi propia atmósfera. - ¿Se habrán conocido Liz Taylor y Marlon Brando?, porque tú eres Marlon. Tenía algunas ideas fijas de lo que yo presumiblemente hacía y no. Se me caía la cara con pedazos de risa. Era inútil sostenerla.. En esa descripción libre y literal, creía que caminaba con una camisa de botones abiertos. (Algo que nunca estuvo en mi mente, por cuestiones de antiguo capitalino de una ciudad sureña acartonada, algo formal y sumamente retórica en los colores, aunque todo cambia, pero no el mal-gusto. Gente de color, con ropa de color, formaba parte de este escenario, lo cual no estaba errado en el Caribe. Me veía pasando por la puerta de un aserradero y con un reloj brillante en la muñeca. ¿Los relojes brillan o sólo el mío? Saludaba amablemente, sostenido por un pantalón crema, absorto, y compenetrado en una sola idea.

SEIS
Me agradaban más sus comentarios y referencias literarias. Su pasión por sus autores favoritos y no tanto, más bien el ejerciocio a secas con la palabra, algo que verdaderamente compartíamos. No tanto porque estuviéramos de acuerdo o no, más bien por los silencios, esos espacios ques e dejan en una y otra afirmación para que el otro adivine y respire. Lanzaba frases, opinaba, y lo hacía bien, con su estilo sin concesiones.Es una manera respetablede ver y sentir la literatura. Ahí desaparecía Marlon y los autores llenaban los malditos espacios. "Hay que abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, tirarse uno y sobre todo las ventanas, es la muerte o salir volando. " (Julio Cortázar, ponía entre paréntesis) Esa era una indirecta conmigo, para tomara decisiones, asumiera situaciones, me lanzara. Y tenía razón, la inmovilidad es un pariente pobre de la cobardía. Era una aproximación, a sus propios intereses, porque terminaba diciendo además que tenía que aguantarse su inconciente. Y después venía lo tajante, porque había despertado mal de una siesta: Un abrazo, cuando me recupere aparezco en el discurso,porque siento que no estoy en lo que digo, sucede a veces
SIETE

La red está para intentarlo, ¿acaso no es un instrumento para atrapar peces?, te preguntabas y respondías con un fardo de imprecisiones, silencios, ínter textos para descolgarte como una paloma herida de tu cornisa despeñadero. Sobre todo, para especular, así se espera el pez en la red, con paciencia, más que un anzuelo, el desafío del Otro, que aparece y desaparece en la profunda espuma del silencio. Viola, lo que no se ve, quizás se toca con más sentido y deseo. Cuando llegabas al tope del tope, donde descifrar no es un riesgo, sino una cadena sucesiva de equivocaciones, aparecías con tu frase realmente real: sólo las mujeres entienden a las mujeres. Yo no entraba ahí con mis pantalones y vellosidad de bestia no reciclada. Salta como en rayuela de un capítulo a otro, sin incomodarse, y se saturaba en el texto, se descodificaba sobre la pianola de su encanto. Eran signos sutiles, blandos, musicales, como cantos de pajaritos. Asomaba a una gran ventana con los ojos que acortaban distancias y hacían crecer los paisajes. Volaba la imaginación y el tiempo se ajustaba un poco más a la precisión de sus deseos. Había una constante autoexploración, un pa(i)saje continuo por lo que llamaba el mundo interno, un universo cálido y frío, a la intemperie, que le gustaba presentarlo con oscuridades y sombras más profundas, matices de transparencia, pero donde nada es lineal. Era capaz de ver la profundidad del iceberg, como su silencio rompía la paz del mar o avanzaba sin inmutarse mostrando parte de su superficie, que nunca era todo. El hielo podía estar silenciosamente detenido, profundizándose asimismo, ganando poder en el misterio de su paso, al acecho del azar o sostenerse plácidamente como en una piscina.

OCHO

Volvía a la escritura cero como si nada. Es decir a un silencio ortopédico, pero retomaba su mejor ángulo con opiniones muy personales sobre la vida y escritura de algunos poetas. Era como porfiar sobre su propia escritura, un buen verso puede hacer la mañana. Así de simple.La urgencia que tienes en escribir no es igual a la de todo el mundo, corres contra el tiempo, como si los dìas no alzanzaran, estàs descansando un sueño sobre un reloj de arena. Cada segundo se juega el tiempo que resta que tiene que ser fructìfero. No me dejaba aire. ¿Memorias de una paralizaciòn?, ella, se interrogaba. Ponía un límite sobre el límite. Y luego se internaba en otros temas. Lo del sol, es apasionante. El amor no es un lugar común. es un hecho a construir, me hablaba d euna cierta arquitectura del amor, la artesanía del Otro. Ella tiene tu tinta, decía como una mujer del medioevo. Veía su figura impresa, cuando Gutemberg nos abrió el mundo de la impresión. Qué impresionante!!!!!. No dejes de escribir, es lo tuyo, a eso viniste. Yo te veo más allá de la presencia real. Estoy frente a tus palabras, meditando. me conmueve tu persistencia en el amor, después de haber vivido tanto, y como seguir creyendo en el motor o en ruido que nos hace cosquillas en el estómago. Me rotulaba hasta las visceras en un afán por alcanzar mi Yo, que en el fondo era su propia búsqueda, el abrazo de la muda distancia, el reflejo del yo no estuve. Flotas en lìquido ammiòtico, ahora no es ayer, ni mañana, (Borges) ahora es la mano, la mente, el instinto, debes dejar esa marca, llegaste a percibir cosas que jamàs hablaràs con nadie, ni el oro del mundo podrìa arrancarte ese secreto (profética), esa voz que desde lo interno impone un trazo de nominaciòn, "soy r.g., vine a este mundo para escribir", sabes quièn eres, tomaste forma en el transcurrir de los años, fuiste analfabeto, fuiste infante, cobarde, valiente, miedoso, altanero, compasivo, errante, disciplinado, olvidado, recordado, padre, hijo, marido, amante, amigo, y ahora sellas eso en un decir, corres contra el tiempo, como si los dìas no te alcanzaran, estàs descansando un sueño sobre un reloj de aren, -repetía-, no puedes esperar a nadie...Yo en estos días de fechas, 22 en lo personal, sólo escribía en medio de los carnavales...

NUEVE

Cuando le relataba algún sueño, de esos que ocurren fantásticos, en comunión perfecta, toda la imagen a la levedad del ser en el Otro, transplante absoluto de médula a médula. ¿Cómo soportas eso? ¿Estás místico, en trance o comiste amapolas? me veía, después de sus palabras, en un sendero ignoto de Afganistán con mis amapolas rojas volando por esas montañas llenas de Mahoma. Sentía mis alas de Ángel Rojo que dejaba los espacios lejos de mi cuerpo, el aire, nada más simple que nada. Y aterricé como en defensa propia: pero sí Kundera ya no suena, ni truena. No deja de ser un buen escritor, apuntó. Eso es cosa del mercado, la crítica, los que manosean la literatura verdadera y escupen por los ojos. Era difícil agregar una sílaba. Y volvemos al juego que es vivir la vida, que es igual a puro juego , que es igual a puro fuego, y ahí se iba desmadejando en el lenguaje de asociaciones, como cuando la rueda un niño la hace rodar sin destino, ni tiempo. Ahora, no sé si ella era literatura o la literatura la imitaba a ella, pero todo tan próximo al verdadero folletín: "Me da fuerzas saber de ese amor, es una sensaciòn extraña, que me cabalga en el espinazo". Hacía una pausa, y como en una carretera cambiaba de vía, porque se trataba de avanzar hacia alguna meta, al menos lo intentaba. Los poetas son el principio y el fin de algo...con el tiempo uno llega a saber que no hace falta nada, ni siquiera escribir...la literatura es juego, jugo de un fruto sagrado que a veces se avinagra...Anoche soñè que nadaba en contra de la corriente de un río que es como una catarata de fuerza, turbulento, gris, rocoso... sentìa el esfuerzo en mi cuerpo... me despertè cansada... intentaba agarrarme de la costa, y la corriente me volteaba, pero seguìa con esfuerzo... la metàfora de este año, eres mi compañero de nado, contra viento y marea hacia adelante, y me ganas en las brazadas!!!!!! O, anoche escribí esto...

DIEZ

Me frené con Joyce, quizás sea mejor viajar a Dublín. El irlandés que hizo todo lo que pudo por la novela. 20 mil horas en el masturbatorio de Ulysses, escuché una vez a un sacerdote sin púlpito, en el pálpito verbal, ambulatorio, de ese sermón que irradia sospecha. La literatura es sospechosa, pero por alguna razón. Lo mejor quizás sea no contar la historia, dejar que el lector se haga cargo de su propia historia. La literatura se siente en la piel y prefiero recorrer Dublín de la mano del irlandés. Supiera JJ, esta declaración explícita a un recorrido total por la ciudad y su noche, el río que la cruza, ella era así, asombrosa en la sombra del destino. Ella le pedía a un ángel que le reparara la vida. No tenía reparos, en verdad, pedir por todo lo alto. Es mi oración por ti, en estas palabras que pueden parecer formato de funcionario público. Estoy sorprendida con tu relato, me pareció de muy buen nivel...son textos más globales y ahí aparece tu relato, novelado... ese texto está cargado de poesía...Bueno, me voy a ir a ver una película más intelectual, esas de cine club, por decirlo de alguna amnera. Me compré unas sandalias y ya camino por la ciudad. Cosas mínimas, pero ocurren. Al salir del trabajo, hoy por la mañana, me me encontré con un niño de 11 años, y hablaba de las diferentes dimensiones, parecìa un erudito, hablaba de que un gusano podrìa trasladarlo a otro espacio, de mundos sutiles, y pensè que ese niño eras tú, que tambièn estabas allì, como ayer, hablando del "mensajero del gusano", ese niño y tú se conocìan.

ONCE

Igualmente, el presente se ilumina con pequeñas cosas que lo van enriqueciendo, y esto por ahì es algo nuevo y te abre espacios en el alma y en el cuerpo. Adelante Marlon!!!!! recuerda El último tango en Parìs!!!!!! Ahora es ahora. Sabía ser lápida de su sombra, noche de su luz, tiempo de su tiempo. Volvía con el célebre Brando, el último símbolo dorado de Hollywood, que se engordó y fracasó hasta la saciedad al final de sus días. Remató su fama y aún así no podía pagar sus deudas. En que línea, trazos de esas situaciones podía estar su caricatura metafórica. Un misterio, en verdad, de esos que someten a su propio autor. Marlon partió en el quirófano de la existencia, perseguido por los fantasmas del espanto. Pasó el actor y se instaló sobre sus nostalgias, el ruido invisible, pero real, de lo cotidiano, con sus muecas y ridiculecez, la exactitud de lo realizado. Levantarse una mañana oscura, cuando el alba cae a suaves lentos negros brochazos y enredarse hasta caer de rodillas, es como tomarle mal el pulso al día, pero sucede y es mejor reír. Y de ese pequeño accidente, saltaba a lo estrictamente literario: estás alcanzando metas increíbles con ese personaje, algo más sidementado, universal, hay un leit motiv, un escenario cinematográfico con sus distintas cámaras. le encantaba la plástica y por eso me dijo: esa pintora amiga tuya, no tiene mucha tela para cortar. Se me volvió a caer la cara de risa. Y seguía desbordándose en eres tú y tu ùnica mujer, la palabra, en su intensa femeneidad, sòlo ella te llevarà a la felicidad soñada. Opiniones, porque todo de alguna manera estaba cayendo en la justa medida de lo posible. Eran más las lecturas, sin duda, no sé si las coincidencias y ciertamente no había por que tenerlas. Los poetas no se discuten. Se aceptan o rechazan. Son tan personales, íntimos, arbitrarios. Que entonces para qué. Mejor dejarlos en el hilo de su propio carrete. D. Thomas, Trakl, Panero, Pessoa, no sé , otros, Donne, bueno los que van cayendo a la mano de oído en oído, que son las mejores lecturas finalmente.

DOCE

Bolaño también escribió poesía, quizás libros que caben en una mano, pero ahí está el germen de su narrativa, sí de sus grandes novelas. Joyce escribió primero poesía. Los grandes narradores nunca abandonan la poesía o la poesía no les abandona afortunadamente. Dejaron el libro del poema, pero no la poesía en sus y acsi todos se ufanan: yo comencé como poeta, com osi dejaran de ser poeta porque no cortan las frases hacia abajo, en vertical. La poesía hace la diferencia en cualquier escrito. Las bicicletas tienen poesía. Kafka recorría Praga en bicicleta. La ciudad sería ocupada por tanques en repetidas ocasiones y andar en bicicleta era como pasearse evstido de mariposa. Las bicicletas con poéticas. Una verdadera extensión de uno mismo. recuerdo cuando aprendí a andar en una bicicleta de mujer. Esa emoción me eprsigue hasta el día de hoy. Entraba a una callecita sin salida, más bien un pasaje, temblando con las ruedas, cayéndome en el aire, pero perseverando con la bici como si nada, en la más pura preadolescencia. Las bicicletas son dos ruedas que ponen a vivir plenamente la vida. Pienso en El cambio de rueda de B. Brecht: Estoy sentado al borde de la carretera, / y el conductor cambia la rueda. / No me gusta el lugar de donde vengo. / No me gusta el lugar a donde voy. / ¿Por qué miro entonces el cambio de rueda / con impaciencia?” Mis dos ruedas de la infancia solo giraban y yo pretendía mantener un supuesto equilibrio, que no siempre alcanzaba. Brecht pedía algo más en aquellos tiempos sombríos, uniformes, deformes. El hombre siempre debe pedir más en favor de los demás. Es un buen principio, como cambatir una rueda, encontrar una dirección, saber que el camino se puede bifurcar. La obra de Brecht se ha evaporado en Alemania, después de la caída del Muro de Berlín. La estupidez es una hazaña del mundo digital, frente a un autor indispensable del siglo XX.

TRECE

Era entrar en otro tiempo, se me ocurría definir así las cosas, voladamente. ¿Cavar una tumba o abrir un poema sobre la página en blanco? Ni hablar, para no revolver la memoria, es mejor dejar que el paisaje vuelva a su lugar y dejar que convierta en rutina el sitio ya conocido. Fue muy frío el aporte de la escritora húngara, que tú repetiste a propósito del invierno, sí, esa que trabajó en silencio en una fábrica de relojes, como salvada por el tic tac de las tropas soviéticas cuando invadieron Budapest. Una húngara agria, que ya no cree en la literatura, porque tal vez es una escritura de la denuncia visceral, vivencial, estomacal, el minuto feroz del hígado personal. La literatura es un juego más arriesgado quizas, pero no deja de ser una apuesta personal. Cualquiera está en su derecho en escribir y abandonar el lugar del crimen. Con risas o pesadillas, pero se trata de un acto legítimo entender también el vicio que le acompaña. La escritura es una rutina que se hospeda como un cangrejo en su concha. Busca mar, río o tierra, pero no permanece indiferente. La poesía suele caminar por patios de luz en la oscuridad, y abrir puertas que no siempre comunican a un mismo lugar, pero aseguran alguna certeza por vaga que esta sea, un asombro de lo real con cierta magnificencia y de vaga interpretación. Con cada nueva palabra pareciera tarse un pco más el bosque. Son tantas las dudas frente a una sospechosa eficacia. El conocimiento de lo desconocido requiere de alguna atención, por más imán que tenga la imagen. Yo te recomendaría en una de esas noches cerradas, donde la nieve atraviesa el alma y la pone a orar por ti, que escojas uno de estos 13 capítulos y pidas un deseo. Tal vez el destino te armará unas noches más tibias y nuevas. El abismo también busca su espacio. Rolando Gabrielli©2007

sábado, febrero 17, 2007

Verano Dorado, la casa del poeta







Febrero puede ser la casa del poeta, el sol dorado del verano, una ventana, una luz que ni la noche tal vez ciega. El estío es la memoria presente, dibujada en el cielo azul, la tibia hora de la mañana que un atardecer tampoco ignora. Ayer fue otro tiempo, no lo desestimo, quizás mi desierto, una playa de una isla inventada por tu silencio. El tiempo se embasa en la memoria. Nadie quisiera ser más que el vicio de sus propios actos. El espejo que no renuncia a su reflejo le da un manotazo al tiempo o el tiempo sabe que la verdad desampara al vidrio, y le devuelve la virtud de un tiempo cumplido. ¿El brillo es siempre opaco o se refleja detrás de la memoria?
La mañana de este verano se me deshace en una taza de café, en el fondo miro un rostro de humo, se me escapan los decimales del mediodía, qué cuenta digo, inventario que el paladar no ignora y refieren los sentidos otro cuarto, señales, un mudo escenario, esos segundos que dan vuelta alrededor de un anillo que se reinstala en el vacío. El verano se hace cargo de sus propias sensaciones, no ignora que las rótulas volverán a hermanarse, bajo un mismo sol, en las blancas sábanas del amanecer. No es pasado lo que ya no tenemos, todo es como un cambio de horario, pasan los trenes y las estaciones quedan sin inmutarse, se baja alguien, más allá sube otro, el riel es el camino.
El verano se refleja en mi mano, el tiempo tibio, del tiempo frío, fluye un tiempo ocioso, el hueco del aire, el imperceptible peso del colibrí en la magia de su sueño suspendido. El tiempo no acepta consejo, colisiona al destino. Avanza con su escopeta de perdigones, una mancha de sangre en el aire y cae sin alas el vuelo del pájaro. Debajo del tiempo, sobre el tiempo, más tiempo, como si las nubes se sobrevolaran así mismas en un avión si paradero, pero estacionado en ninguna parte, sino, se alimentaran de su volatilidad, ese servicio intangible que le proporcionan al paisaje y el agua que dejan caer sobre la tierra, estas eternas lloronas.
La ciudad corre en un taxi y sigue siendo ella misma, asfixiada, amontonada en un sitio eriazo, desplegada en el ojo que multiplica sus calles, la ventana que comparte la discreta cortina. Que el telón corra en contravía de la imagen el silencio que toda pantalla blanca se esmera en repetir. Alguien viene con una bandeja de hielo, la risa se refleja en sus ojos blancos.
Reciclo con tu olvido el pasado, todo cabe en un cuarto, menos el olvido. El sol es una primicia en Finlandia, tal vez sea mi mejor regalo para tu próximo invierno. La persiana no esconde el reflejo, sino la luz que tú adivinas y te llega. El misterio no está en el sol, ni en la persiana que descorro, sino en las manos que unen un destino. Rolando Gabrielli©2007

viernes, febrero 16, 2007

EL CARNAVAL DE BOLAÑO

La batería es un lagarto agazapado, en cualquier momento te deja sin velocidad, muere en tus manos para inmovilizarte y te aprisiona con su silencio de esponja seca, su silencio devastador. El tiempo comienza a deslizarse como una barra de hielo. Es liso, inasible, incomprensible, se convierte en un líquido memorioso. Esa noche dejé el Sótano tardíamente y una luz enseguecedora de un reflector me despertó en la calle. Había un movimiento de máquinas y ese olor del asfalto que impregna la atmósfera de una rara y lenta asfixia nasal. Se movían unos hombres en las densas sombras de la noche. El tráfico automotor no circulaba por este tramo. Las máquinas con sus rodillos, sin personalidad, lentas, iban dejando caer el líquido negro y otras pasaban sobre el asfalto nuevo, una capa que la noche confundía con su propia cara. No había siquiera murmullos sobre los implacables rodillos. Avancé buscando un taxi por estas calles tomadas por la noche, repetidas en el rostro del asfalto y me encontré con una de las arterias principales cortadas. Fue cuando comprendí que estábamos en la víspera del Carnaval 2007, una fecha sagrada en Panamá. Seguì mi marcha con el ruido del Carnaval en mi imaginación y ya se descolgaban los vehículos por la Tumba Muerto, una vía no involucrada en la fiesta del Dios Momo. Me interné en la noche a la ventura. Venìa con el noticiero en la oreja, los duendes de un destino casi misterioso contaban las aventuras en y de la ciudad. Los pasos previos y perdidos antes del Carnaval, donde lo real ficciona y viceversa, ese lìmite que nadie conoce cuando el cuerpo reclama una incesante lluvia de estìmulos y goces que superan la voluntad. La cinta la ha comenzado a rodar el Carnaval, un rollo que terminará el miércoles de cenizas, con un recuento que pudiera tener más sentido en lo personal, porque la ruta del universo de la fiesta de la carne es conocida cada año por las estadìsticas. Se pueden superar así mismas, pero traducen un mismo tono. La ciudad se explica en su historia casi inventada y respira como puede. El Sótano ya era una realidad muda, silente en la página de un día concluido. Las computadoras negras, las columnas negras, el piso negro del pasillo, la luz tenue desplazada sobre las mesas de los arquitectos, enmudecían aún más el silencio y sólo el papel sketch amarillo brillaba en la cercanía de los ojos, descolgado como un final de fiesta. Recordé como las fechas coinciden para concluir coincidentemente un capítulo de algo. Nada se trunca sin historia, todo concluye en el espeso ejercicio de la memoria.
El paisaje de las calles y avenidas ha cambiado, porque han aparecido los policías y los tranques se han incrementado. Solo queda esperar que esta madrugada sigan abandonando miles de automovilistas la ciudad hacia el interior del país, donde los carnavales tienen un mayor atractivo para la gente, que aprovecha de ver a sus parientes. Es un país de bolsillo, de 3 millones de habitantes y solo queda atravesar el Puente de las Amèricas para desentenderse de lo que se deja detràs del puente. Un puente tiene dos vías y la imaginación lo corta o reconstruye a la medida de las circunstancias. La ciudad se disuelve ante el Carnaval, se arrastra como una comparsa, se somete al ritmo de un nuevo dios.
La noche ya està en Carnaval y todo se ha detenido ante su marea que no cesa de avanzar y desplazarse durante cuatro dìas muy eufòricos, donde puede perderse la vida y algo menos. Sol, agua, mùsica, alcohol, carros alegòricos, reinas, orquestas, son los principales ingredientes del Carnaval, que está en las cuatro esquinas con su estridencia y ubicuidad. El Carnaval va en la piel, sentimientos, el cuerpo lo registra, torea y se deja cornear por la bestia indómita del evento más serio del país. El Carnaval se vive y se muere en la carne, y despuès vendrá la resurrecciòn si el cuerpo quedó en la ruta para contarlo. El Carnaval vivirà estos días de manera independiente, crecerà como una flor, un pez en el agua, una lluvia de sol, la hamaca flotando en la campiña, un carro alegòrico sonando con su música, los pies en las pistas de los hoteles y casinos, porque tiene vida propia, su cabeza y cuerpo es la multitud danzante que no reconoce lugar, ni fechas, ni tiempo, más que el pedazo de tierra o pista, el minuto ardiente de sus sentimientos, que tienen principio, pero no fin. Un Carnaval pareciera ser, el compromiso total, una manera de vivir a fondo el intervalo entre la vida y la muerte.
Yo pensaba en otro Carnaval cuando abandoné el Sótano sin más esperanza que encontrar un pedazo de cielo y de noche, esa armonía que no tiene espejo, ni otra luz que el neón solitario o la luminaria callejera titilante. Divagaba en el Carnaval de Bolaño, la gran fiesta de la literatura que organiza un grupo de jóvenes poetas chilenos audaces, en un homenaje y reconocimiento a un escritor chileno, latinoamericano, universal, que reencantó la novela en idioma castellano y puso a respirar más profundamente a Chile en ese dìscolo gènero. Bolaño "le hincó el diente al género", y trató de no dejar tela para cortar". Desde donde lo arrastraron las circunstancias, Chile, Mèxico y España, escribiò y nos contó a su manera las historias que traspasaron su realidad, los mundos màs allà de la palabra, esos encuentros y desencuentros, plazos fijos de un espacio que hàbito a pulso con su utopía bajo el brazo. Su literatura lo trasciende, sin duda, pero la espiral de sus sueños, la utopía que desgranó en el corazón del D.F. hacia América latina, lo humaniza definitivamente.
Poeta, cuentista, novelista y polemista, Bolaño no se escondió debajo de las letras, ni posò en el altar de la fama, siendo uno de los escritores màs premiados en vida y muerte. Màs bien arrastrò su carpa con el circo y todo, el lenguaje, lúdico, fabulador, crítico, como un anarquista solitario, consciente de sus espantosas limitaciones y de las grandezas de un oficio que no tiene patria, como la literatura verdadera, la de Bolaño. Un escritor que supera la insularidad, el gesto náufrago de la atorrancia local, la voz trivial de la "patria", sobre la frontera del claustro pena la palabra de Bolaño, en la frontera circular del planeta. Las muchas voces en la voz de Bolaño, como en un Carnaval, donde los coros suelen ser largos monólogos y también bumerang de sus silencios, caminos iniciáticos, búsquedas incesantes, un giro a la nada y el infinito. La novela chilena se había quedado en el Obsceno pájaro de la noche. Bolaño entró con su propia carpintería, materiales de zapador y encontró su única salvación, que es ninguna definitivamente.
El Carnaval tiene movimiento, colorido, vitalidad, es expresiòn popular, mantiene a la realidad con los ojos abiertos, balbuceante, insomne, un poco menos real que la ficciòn, algo más ficcional que si misma. Así fue la literatura de Bolaño, un lìmite dentro del lìmite, el horizonte inacabado, lo que siempre está para ser contado.
Lo original del Carnaval dedicado a Bolaño, es que se trata de jovenes poetas que buscan re-descubrir a un autor importante olvidado por la banda sonora del cine mudo chileno.El Carnaval en la palabra de Bolaño, pensado por poetas chilenos que creen en la palabra renovada, en memoria de una estrella distante, presente, un poeta de la diáspora. Si Chile supiera que la diáspora existe, que Chile es más que un invento geográfico, o que Chile es una larga pared montañosa y de agua, en cuyos extremos crecen el desierto y los hielos antárticos. Al centro, un Valle de humo y frutas, pero en toda su geografía se mezcla inexorablemente la palabra. La palabra se cuela por el largo intestino de Chile, sobre su espinazo rocoso, se instala con sus caderas saladas en el desierto, pero no ignora que la palabra es un río que no cesa de alimentar la palabra. En el Carnaval de la memoria, Bolaño mira por la cerradura de Chile, nos deja su hilo, Los Detectives Salvajes, 2666, Llamadas telefónicas, Amberes, Estrella distante, Nocturno de Chile, Amuleto.
Son más los libros, pero uno sólo el delito: la literatura. Bolaño no se bañó una vez, sino mil veces en la misma palabra, que arrancó cortada en verso, poética, aunque en prosa también hizo poesía, pero desde el origen primitivo de su poética, arrancó con sus personajes, el hilo conductor de sus cuentos y novelas, como un viejo puzzle.
El Carnaval dedicado a Bolaño en Chile, cuya idea surgió en la imaginación de poetas chilenos admiradores de su obra, postura de "intelectual" comprometido, quien fuera cuidador de un camping catalán llamado Estrella de Mar, cubrirá cuatro ciudades, tres principalmente y la capital, si el itinerario llega a feliz término, porque toda ruta física es susceptible al cambio.
En noviembre arranca este festival Bolañístico que cruza Chile de Norte a Sur, un encuentro con la primavera chilena de Bolaño, autor excepcional de la diáspora que vivió como latinoamericano en tres países: Chile, México y España. Son 5 poetas mosqueteros los que pondrán a soñar a Chile y América latina con este gigante fabulador, en las ciudades de La Serena, Concepción y Puerto Montt. El poeta Nibaldo Cáceres Carreño, principal organizador y promotor de la fiesta, me ha informado lo siguiente: "Los invitados son el novelista argentino radicado en España y amigo de Bolaño, Andrés Neumann; la periodista y escritora argentina radicada en México y también amiga de Bolaño, Mónica Maristain; el escritor chileno amigo de Bolaño Roberto Brodsky; y probablemente el poeta mexicano amigo de Bolaño Orlando Guillén y usted, por supuesto.
Son más seguramente los que se sumarán al Carnaval, con su palabra, máscaras, trucos, la gracia de una fiesta popular que supera la dimensión de los festejos, porque el homenajeado trasciende los destellos de la usual retórica, el flirteo o el amague frente al espejo, un verdadero juego de sombras ante la pared. (Yo ví esa noche en el Sótano, cuando ya la ficción sometía la noche, a Herralde y Parra, pedir un minuto de silencio por la literatura chilena, vestidos de negro, llenando de autógrafos el auditórium, como si arrancara de sus manos un arcoiris)
Tres universidades chilenas serán la sede de los foros, mesas redondas, reuniones, actos poéticos y musicales, a saber: Universidad de La Serena, Universidad de Concepción, Universidad San Sebastián (Puerto Montt)"
Son los kilómetros de la literatura de Bolaño que recorrerán Chile en la espléndida geografía de su palabra. Es justo y necesario, por la dimensión de su obra y no decimos nada nuevo, porque Susan Sontag, como la crítica francesa y posteriormente la prensa norteamericana, se han desecho en elogiosos comentarios.
En Literatura la apuesta es sobre una hoja en blanco, como el futuro, Bolaño no desconocía este principio, nunca lo desestimó, apostó, jugó, ganó en la misma derrota de un oficio que impone desde su partida el fracaso, ejercicio que requiere el pulso de un oso frente a un panal. Todo lo demás, inclusive el miedo, el bosque, lo que no se ve y deja ver, lo que se encuentra y pierde, la respiración bajo el blanco papel, es en realidad ficción.
Rolando Gabrielli©2007

miércoles, febrero 14, 2007

Paris, el beso


El beso cae como una golondrina y hace verano. El tiempo es una boca y evoca el mar, un cuarto y el silencio de dos que el tiempo amarra a una orilla. Pozo, luz robada, el beso explora la noche. El tiempo corre en Paris, vuela en el beso, un lugar que tu y yo conocemos.

martes, febrero 13, 2007

MARTES 13

Martes 13, se evapora el dia y yo en un teclado en idioma ingles, improvisando lo que queda en el vapor, la mancha roja del verano que aqui se vuela en el aire y se lleva trece lunas y trece soles, como si sobraran los relojes, cayeran las nomeolvides en estas tardes transparentes, humedas, nuevas, donde el agua nace y nunca muere en el horizonte del mar. Crece el tiempo si uno lo deja vivir o muere si uno da vuelta la esquina en silencio.
Manos rojas, de un Martes 13, la llama saliendo del fuego, la tibia paloma de una orilla a otra, el espacio azul que es como una gran tortuga dormida entrando al mar. Ojos de un mar ciego, vienen de tan lejos a desovar el sueno, la dinastia del tiempo de la tortuga, caparazon de tus dias casi infantiles. No dejes que el tiempo devore tus pies, Martes 13, febrero irrepetible en el calendario de todas las aguas y esta marea bajo mis pies donde la bahia se refleja en el peldano de agua de la escalera de esta ciudad.
La noche es sinonimo de tu sombra, la que lleva el cuerpo bajo la espesa nieve. Este Martes 13 tambien pasara detras de su espejo de luna invisible, caera en algun minuto desfechado, y sera su suerte la que un bumerang nos devuelva, con la doble llave del azar. Trece, ni un numero mas en la memoria del futuro. Buen viaje caballero de solapas rojas y pies de cebras. No pases bajo una escalera y solo deja caer tus estrellas, el polvo de tus cometas, la luz que titila en tus ojos. Se que volveras por el mismo camino en tu alfombra roja para que yo te vea.
Rolando Gabrielli

La Fama de un Cronopio



Un hombre alto con cara de Sur,
una escalera al cielo
Un Cronopio que no buscaba la fama
Un guionista fantasma frente al espejo
Un jugador que perseguía vanamente la derrota del azar,
con el mismo azar en el infinito de las cosas
Un Quijote latinoamericano con acento francés
Un boxeador silencioso de la palabra
Un jazzista que sopla la noche y caen estrellas de sus muñecas
Un escritor siempre del lado de acá
Un innovador que subía y bajaba del cielo sin escalera
Ulises de la autopista, que Penélope tejía y destejía,
Un día de lluvia en París y lo esperaba en una gasolinera.
Un pasajero de La Habana sin tiempo
Un argentino con puerto definido en el Sur (de los sueños)
Rolando Gabrielli©2007
Nos hace falta Julio Cortázar. Lo sabemos hace 23 años. Fue en París. Ciudadano de aquí y allá, pero siempre defendiendo el Sur. Se identificaba con sus colores. Escritor lúdico y lúcido. Le encontró la gracia a la palabra y nunca pensó que lo fantástico dejaba de ser real. Fue hombre de compromisos, aunque nunca abandonó su mano a mano con la literatura y la palabra. Se mantuvo en la coyuntura política visitando los lugares y opinando continuamente en el debate internacional. J.C., pedaleó, buceó y no huyó de la fantástica realidad que creó y la que sucedía alrededor del mundo. Bestiario, Rayuela, Las Armas Secretas y sus Cronopios y Famas, pusieron a Cortázar en el escenario del Boom de la literatura latinoamericana, pero él antiguo profesor de Mendoza, Argentina, no se inmutó y siguió escribiendo, participando en foros, en la polémica y crítica literaria, viajando: haciendo su trabajo de escritor presente.
Fue el primero en descubrir la novela Paradiso del poeta cubano José Lezama Lima, obra muy cuestinada, mal leída y comprendida dentro y fuera de Cuba. Cuarenta años después de la primera edición, Paradiso es reivindicada junto a su autor, en la Feria Interancional del Libro de Cuba, por el poeta César López, con la anuencia oficial. Son las largas batallas cumplidas y ganadas, de la honestidad y visión crítica de Julio Cortázar. Lezama dice en el primer prólogo de la edición cuba de Rayuela, 1963, destruye un espacio para construir uno nuevo. decapita el tiempo, para que el tiempo salga con otra cabeza.
Cortázar debatió, participó, dijo, re-descubrió (recreó América latina) Argentina desde París y nos dejó claro que se podía estar en ninguna parte para escribir la mejor y más auténtica literatura de su tiempo. Rayuela fue una Biblia en las universidades en la década de los sesenta, y su inolvidabe y emblemático personaje femenino, la Maga, traspasó las venas de una juventud que se identificó con su talante, manera de enfrentar el día a día, la vida, y respiró también el oxígeno de Talita, Oliveira y el caos-integrador Rayuela. Rolando Gabrielli©2007

lunes, febrero 12, 2007

ENRIQUE LIHN


Lihn se fue
en el pájaro sediento de la palabra.
Hizo gárgaras con la poesía,
tragó amargo el flaco
con la Junta en vida y muerte.
Ahora, su resurrección
fue la palabra,
el vómito helado y sangrante
de sus malos días malos,
la bocanada de la muerte.
Aire seco, Lihn se despide
aniquilado
en una pieza oscura
de la calle Passy.

sábado, febrero 10, 2007

Babel, Babel

Babel es un fragmento del rodaje de este siglo, una época siempre a punto de desplomarse sobre si misma, aturdirse en la yema del espanto de unos ojos sanguinolentos, piel afiebrada, laberintos que la mente humana construye en cualquier esquina del planeta. Desierto, una capital asiática vanguardia, siempre las fronteras infranqueables de lo humano, psicológico, físico, eso que se construye en esta época para dividir mundos, separar culturas, trazar límites y administrarlos como un aeropuerto. Historias que se cruzan, un puñado de azar, casualidades, malentendidos, dolor, el extremo real de la vida y muerte, ese insomnio que nos mueve a veces a mantenernos alerta sin estarlo, motivados por las circunstancias. Babel es un inventario de historias personales que se entrecruzan unidas por pequeños eslabones que las determinan como una caja de música que no deja de tocar a lo largo de la filmación.
Babel, rodada en Marrueco, México y Japón, por Alejandro Gonzáles Iñárritu, en cuatro idiomas, con actores profesionales de primera línea- Brad Pitt- y amateurs, se apodera de esos retazos humanos que marchan a la deriva en situaciones límites, pero que son reales, suceden, y cuentan con fuertes dosis de amor, dolor, brutalidad, absurdo y un rosario de adjetivos innecesarios de enumerar.
Una bala disparada desde las montañas de Marrueco por un niño pastor de pobres cabras, hiere mortalmente a una turista norteamericana que viajaba en un bus con su marido (Pritt), desencadena todas las historias que se suceden en la filmación, unidas por un fusil obsequiado por un japonés a un marroquí, y para complementar el suspenso, la tragedia, una mujer mexicana (nana) que cuidaba a los hijos del matrimonio norteamericano, cruza sin papeles la frontera norteamericana-mexicana y se envuelve en una odisea de desesperación y absurdos, que co-rresponden muy bien a ese espacio entre Estados Unidos y la nación azteca: lugar de la nada, un tapón que escupe en muchas direcciones, erizado por las sospechas, desconfianza, temores y una fuerte dosis de odiosidades y racismo. en japón, babel, crece en la voz interior de una sorda-muda, hija del japonés que obsequia el fusil. Allí se instala el rechazo, la desesperada música del sexo que no llega, el amor que se desnuda en una esquina de un rascacielos de Tokio, así, a la interperie de las estrellas iluminadas de la babélica ciudad. Todo supone una ruina y desplome del interior de una jovencita.
Babel es una escalera personal sin fin, el idioma cotidiano de la vida y de la muerte, la sombra platinada que nos sobrecoge al amanecer, antes del alba o en el ocaso fortuito en algún lugar que adquiere la dimensión de la realidad. No son palabras, ni idiomas lo que le faltan o sobran a Babel, porque el pequeño reino de la imagen se desplaza con tensión y atención debida, donde la humanidad ejercita sus pasos falsos, confusos, desalentadores y también nos deja entrever que hay algo más allá, un camino. Son historias, en una Historia, nuestro tiempo. Babel es un estado de situación de esta época ruinosa, perversa, esquizofrénica, autista, ciega, sorda y muda, muy pranoica y enfermiza. A veces, Babel nos mira con el ojo ciego de Dios. El azar impone su lugar equivocado, esa esquina casi imperceptible que desata como un efecto mariposa acontecimientos inmanejables, "babélicos", absolutamente impredecibles, desagarradores, patéticos, donde los personajes se unen por la tragedia con fuertes dosis de humanismo, signos contrarios que evolucionan hacia el más o quedan truncos, como estribillos repetidos por marionetas. Babel fue rodada para sorprender con el recurso obsesivo de la tensión, de la miniatura del riesgo en el límite, ese sabor a fresas en un verano perdido. Babel es el pelo del lobo. Babel, nosotros somos, la ruina del verbo/la caja loca del azar/toca, toca, la palabra/y arderán mis manos/palabra de hierro dócil/escalera tomas mis rodillas/levántate.
Rolando Gabrielli©2007

viernes, febrero 09, 2007

BALBUCEOS DE BABEL



La poesía es un producto típico del Tercer mundo, un objeto cultural en vías de extinción, arrinconado en el Sur del poema, casi una metáfora de nuestro tiempo y desvelos. No preocupa, ni ocupa la poesía a poetas y menos a gobiernos, o editoriales, a las grandes masas a- culturales que se pasean por la geografía planetaria ávidas de nuevas y viejas sensaciones. La poesía apesta en los grandes anaqueles del comercio editorial. Incomoda a quienes tienen vitrina, grandes espacios estratégicos para los best seller de novelas o libros de autoayuda. Ya los poetas no incomodan a nadie, su palabra es tan secreta como el olvido. Sus tirajes son clandestinos y algunas elites se divierten con las palabras en sus recámaras o universidades. La poesía es objeto de estudio y curiosidad en esos ámbitos de la educación superior. Los poetas parecieran ya enrumbar como objetos voladores no identificados en la sociedad de consumo troglodita de la imagen.
Sin duda aún quedan festivales de la poesía, lugares donde de vez en cuando se reúnen sus cultores a entregar el fruto de su trabajo en esas situaciones de algún esplendor más bien sentimental, el último recurso del poema Y yo diría es casi un misterio frente al celular, el ordenador, la TV. Siguen habiendo concursos de poesía, se sigue rimando, hablándole al corazón de una manera distinta. Escribiendo en versos, cortando las palabras, buscando un lenguaje, si, todo eso aún ocurre, un planeta que se apura cada día más hacia su propia extinción. Los dinosaurios no eran poetas.
Y en esto de una vieja estrategia de la poesía de permanecer en aquellos lugares remotos, olvidados por el primer mundo del marketing y de la publicidad, donde la pobreza es casi el límite de la belleza, Nicaragua es vanguardia bajo la tutela infaltable de Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento), padre del modernismo en la poesía castellana. Rubén Darío ha atravesado todas las épocas de Nicaragua desde su nacimiento en la ciudad de León y convoca aún encuentros, festivales, foros, poetas de todo el mundo y a un presidente que lo ha llamado"presidente eterno de Nicaragua", depositando sobre su tumba su banda presidencial.
Más de un centenar de poetas provenientes de 45 países, se han dado cita en Granada, Nicaragua, para participar en el Festival Internacional de Poesía 2007. El Festival recuerda a los desaparecidos poetas nicaragüenses Pablo Antonio Cuadra y Manolo Cuadra, y conmemora el 80 cumpleaños del escritor y poeta Fernando Silva. Ha sido notoria la ausencia del poeta mayor de Nicaragua, uno de los más notables y vivo del habla castellana, Ernesto Cardenal. Nicaragua es el lugar del agua, país de volcanes y de grandes poetas. Un país que sufrió una de las más largas y sangrientas dictadura de América latina, la dinastía de los Somoza. Cinco días para un festival de Poesía, es todo el tiempo del mundo en una época donde la palabra es mentirosa, olvidada, sepultada, venida a menos, un recurso de tercera.
Rubén Darío marcó su tiempo, una época y abandonó Nicaragua con rumbo a Chile, donde a los dos años de vivir allí, editó Azul, en 1988, un libro de poesía y prosas, una de las claves del modernismo. Viajó a Argentina, Francia, España, Estados Unidos, poeta cosmopolita y de su tiempo. Vivió intensamente y murió relativamente joven La poesía es un vehículo de comunicación intensa. Lenguaje que pone a caminar los sentidos. Palabra que pone a soñar, imaginar mundos, a entender muchas veces los vericuetos del corazón y del “alma”, esa pared profunda del ser humano, un sitio que viene de tiempos inmemoriales y que no sabemos, a veces, adonde nos conduce y por qué caminos sin límites. Los poetas fueron los primeros con la palabra, aunque nuestros antepasados, eran mucho más apegados que nosotros al lenguaje de la luna y sus mareas, al aprendizaje natural de las cosas y pusieron su acento con sabiduría en los detalles, en el universo de las cosas simples, profundas, auténticas, verdaderamente importantes. Pusieron todos sus sentidos y sus oídos a sentir el retumbar nítido de las pisadas sobre la tierra. Ríos, volcanes, selvas, fueron más que calles. Todo cambia sin duda, inclusive el paisaje, pero el hombre que es más mutante que el gusano de seda, de alguna manera busca y rebusca entre los escombros de su propia vida, algo de poesía, cuando se acuerda que la palabra no es redonda, al menos no tanto como un círculo. El lenguaje de la poesía es una pantera siempre en acecho. Se mueve con voluntad y sigilo. Sus seguidores, en cambio, son audaces burbujas que sostienen la idea peregrina de un mundo mejor y con belleza, a pesar que las ciudades reciclan el espanto.
Poesía antes, después y ahora como si todo se moviera alrededor del silencio. El pasado está en las palabras, balbuceos de Babel. Un poema puede arrancar por distintas puntas y siempre será una aventura. Es presente en todo momento, aunque la palabra venga de otros tiempos, porque está ante nosotros, aquí y ahora. El poema no pide que lo escriban y menos que los escojan para una lectura. Sólo existe a partir de la palabra y luego se deja llevar y traer por la memoria, vivir definitivamente. Rolando Gabrielli©2007

Somos palabra,
en un mundo nacido de la palabra
y que existe sólo como hablado.
Un secreto de dos amantes en la noche.
El firmamento lo anuncia como en letras de neón.
Cada noche secretándose con la noche.
Las personas son palabras.
Y así uno no es si no es diálogo.
Y así pues todo uno es dos
o no es.
Toda persona es para otra persona.
¡Yo no soy yo si tú no eres yo!
Uno es el yo de en tú
o no es nada.
¡Yo no soy yo sino tú o si no no soy!
Soy Sí. Sí a un tú, aun tú para mí,
a un tú para mi.
las persoans son diálogo, digo
si no sus palabras no tocaría nada
como ondas en el cosmos no captadas por ningún radio,
como comunicaciones a planetas deshabitados
o gritar en el vacío lunar
o llamar por teléfono a una casa sin nadie.
Te repito, mi amor:
Yo soy tú y tú eres yo.
Yo soy: amor.
Ernesto Cardenal


miércoles, febrero 07, 2007

Arqueología del Amor



El amor es
un arte antiguo,
vigente, actual, profundo,
en verdad se ama
de pies a cabeza
con todos los sentidos,
en espiral.
No hay un lugar más perfecto
que un abrazo,
dos cuerpos silenciosos,
sin tiempo.
¿Abrazan la vida
o abrazan la muerte?
Abrazan, abrazan
hasta el último aliento
de sus huesos.
Rolando Gabrielli©2007
Tienen entre cinco y seis mil años. Es una pareja joven que la arqueóloga italiana Elena Menotti, encontró abrazada en la ciudad lombarda de Mantova y de origen etrusco. El tiempo no ha podido separarlos. ¿Es la fuerza del amor? ¿Hay abrazos que son eternos? ¿Nos han dejado la inmensidad de un sueño posible?
El dibujo del diario El Mercurio de Chile, retrata el amor de alto riesgo que vivió en Rangún, Birmania, el joven consul de Chile, Pablo Neruda con la pantera llamada Josie Bliss, la Maligna del famoso poema de Residencia en la Tierra, Tango del viudo. Neruda relató la anécdota de ese salvaje, casi mortal amor de su juventud desesperada en las soledades del continente asiático. El poeta abandonó a la birmana y las soledades de manera intempestiva y testimonió en su poema, la pasión, angustia, temores, ansiedades y la pérdida de ese amor que siempre le atravesaría la memoria. Sintió el Vate como galopaba sobre su pecho la brusca respiración de la birmana. Ella, según Neruda, asilaba un perro de furia en su corazón.
Rolando Gabrielli©2007




lunes, febrero 05, 2007

ME FALTA ALGO, NO SÉ QUE ES...


Me falta algo, no sé que es,
no sé si lo voy a encontrar,
Me falta el aire,
me faltan los pies
para respirar y caminar,
donde tú estés.
¿Ya sabes tú que es?
Este no es mi tiempo,
sé que no es
y si parto, tal vez,
tal vez sepas quien se fue.
El mundo está al revès,
yo lo miro debajo
de mis pies.
Me falta algo,
no sé qué es.
Ay, guitarra, Ay ayayayyyyyyyy.
Cuerda enrededera, guitarra primavera,
Violeta cordillera,
Violeta tierra,
vuelve a nacer mensajera.
Rolando Gabrielli©2007
Nota: El título de estos versos, está tomado de una de las últimas frases en vida de Violeta.

La primavera del 72 en el Pedágogico de la Universidad de Chile, esa noche esperaba a Nicanor Parra en el magno auditorium, sitio de foros, debates, actos políticos, culturales, nicho de amor, desesperaciones, poesía y desencuentros. El país seguía su curso y se respiraba esa atmósfera enrarecida por la confrontación permanente de las ideas, del dulce desencanto y del fruto magro del la intransigencia. En las calles de la Universidad de Chile, en Macul, los terribles plátanos orientales atacaban si piedad a los asmáticos como el antipoeta que daba clases allí y se paseaba con su cuaderno de Artefactos. Santiago se me evaporaba de las manos, por arte y magia de la frustración, de un sueño que se enredaba y salía de una chimenea como una enredadera.
El más antisolemne de los poetas-antipoetas, ingresaba al auditorium con toda la solemnidad del caso, revestido de silencio, tristeza, como suspendido en el tiempo, como estando y no, ese recorrido en solitario que repasa el viento del Sur. Lentos pasos y ya Parra estaba frente a su público, todos estudiantes del Pedagógico. Estaba solo de soledad. Y comenzó a leer Defensa de Violeta Parra con la voz entrecortada, como explicando lo inexplicable, remontándose a todos los ayeres, dejando que el presente no fuera real. El poema explica en verdad muchas cosas y deja en claro la famosa frase "el pago de Chile", ese reconocimiento que sólo llega postmorten y se da siempre a las figuras excepcionales.
Chile es una país fúnebre, de mitos, que siempre apuntan a ese reconocimiento postmorten, porque en vida cada quien debe arreglárselas como pueda. Dos mujeres son las artistas más destacadas de la historia de Chile, Gabriela Mistral y Violeta Parra, disfrutaron en vida del mismo desdén de Chile y de sus funcionarios públicos administradores de la cultura, de los recursos y promociones del estado. No son las únicas, pero representan ese generoso y sistemático olvido que se extiende a las sedes diplomáticas chilenas, que durante algunos años fantasearon con la XIV Región destinada a los habitantes de la diáspora, pero de la noche a la mañana, inventaron dos regiones más, (la XIV y la XV), dejando sin piso al exilio, a los autodesterrados, a los chilenos fuera de Chile. La copia feliz del ninguneo, puede ser un verso que se incorpore al himno nacional. Neruda le llamó: ¡Santa de greda pura!
DEFENSA DE VIOLETA PARRA
Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.
Jardinera locera costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores Violeta Parra.
Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.
Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.
Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo Viola admirable.
Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada.
Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas.
Ni bandurria ni tenca ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva
Tú solamente tú
tres veces tú
Ave del paraíso terrenal.
Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.
Poesía pintura agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.
Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente.
Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis.
¡Porque tú los aclaras en el acto!
Cómo van a quererte
me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece? En cambio tú
Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana.
Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!
Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma.
¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!
Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente.
Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra.
Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra.
Yo te conozco bien