miércoles, febrero 07, 2007

Arqueología del Amor



El amor es
un arte antiguo,
vigente, actual, profundo,
en verdad se ama
de pies a cabeza
con todos los sentidos,
en espiral.
No hay un lugar más perfecto
que un abrazo,
dos cuerpos silenciosos,
sin tiempo.
¿Abrazan la vida
o abrazan la muerte?
Abrazan, abrazan
hasta el último aliento
de sus huesos.
Rolando Gabrielli©2007
Tienen entre cinco y seis mil años. Es una pareja joven que la arqueóloga italiana Elena Menotti, encontró abrazada en la ciudad lombarda de Mantova y de origen etrusco. El tiempo no ha podido separarlos. ¿Es la fuerza del amor? ¿Hay abrazos que son eternos? ¿Nos han dejado la inmensidad de un sueño posible?
El dibujo del diario El Mercurio de Chile, retrata el amor de alto riesgo que vivió en Rangún, Birmania, el joven consul de Chile, Pablo Neruda con la pantera llamada Josie Bliss, la Maligna del famoso poema de Residencia en la Tierra, Tango del viudo. Neruda relató la anécdota de ese salvaje, casi mortal amor de su juventud desesperada en las soledades del continente asiático. El poeta abandonó a la birmana y las soledades de manera intempestiva y testimonió en su poema, la pasión, angustia, temores, ansiedades y la pérdida de ese amor que siempre le atravesaría la memoria. Sintió el Vate como galopaba sobre su pecho la brusca respiración de la birmana. Ella, según Neruda, asilaba un perro de furia en su corazón.
Rolando Gabrielli©2007




lunes, febrero 05, 2007

ME FALTA ALGO, NO SÉ QUE ES...


Me falta algo, no sé que es,
no sé si lo voy a encontrar,
Me falta el aire,
me faltan los pies
para respirar y caminar,
donde tú estés.
¿Ya sabes tú que es?
Este no es mi tiempo,
sé que no es
y si parto, tal vez,
tal vez sepas quien se fue.
El mundo está al revès,
yo lo miro debajo
de mis pies.
Me falta algo,
no sé qué es.
Ay, guitarra, Ay ayayayyyyyyyy.
Cuerda enrededera, guitarra primavera,
Violeta cordillera,
Violeta tierra,
vuelve a nacer mensajera.
Rolando Gabrielli©2007
Nota: El título de estos versos, está tomado de una de las últimas frases en vida de Violeta.

La primavera del 72 en el Pedágogico de la Universidad de Chile, esa noche esperaba a Nicanor Parra en el magno auditorium, sitio de foros, debates, actos políticos, culturales, nicho de amor, desesperaciones, poesía y desencuentros. El país seguía su curso y se respiraba esa atmósfera enrarecida por la confrontación permanente de las ideas, del dulce desencanto y del fruto magro del la intransigencia. En las calles de la Universidad de Chile, en Macul, los terribles plátanos orientales atacaban si piedad a los asmáticos como el antipoeta que daba clases allí y se paseaba con su cuaderno de Artefactos. Santiago se me evaporaba de las manos, por arte y magia de la frustración, de un sueño que se enredaba y salía de una chimenea como una enredadera.
El más antisolemne de los poetas-antipoetas, ingresaba al auditorium con toda la solemnidad del caso, revestido de silencio, tristeza, como suspendido en el tiempo, como estando y no, ese recorrido en solitario que repasa el viento del Sur. Lentos pasos y ya Parra estaba frente a su público, todos estudiantes del Pedagógico. Estaba solo de soledad. Y comenzó a leer Defensa de Violeta Parra con la voz entrecortada, como explicando lo inexplicable, remontándose a todos los ayeres, dejando que el presente no fuera real. El poema explica en verdad muchas cosas y deja en claro la famosa frase "el pago de Chile", ese reconocimiento que sólo llega postmorten y se da siempre a las figuras excepcionales.
Chile es una país fúnebre, de mitos, que siempre apuntan a ese reconocimiento postmorten, porque en vida cada quien debe arreglárselas como pueda. Dos mujeres son las artistas más destacadas de la historia de Chile, Gabriela Mistral y Violeta Parra, disfrutaron en vida del mismo desdén de Chile y de sus funcionarios públicos administradores de la cultura, de los recursos y promociones del estado. No son las únicas, pero representan ese generoso y sistemático olvido que se extiende a las sedes diplomáticas chilenas, que durante algunos años fantasearon con la XIV Región destinada a los habitantes de la diáspora, pero de la noche a la mañana, inventaron dos regiones más, (la XIV y la XV), dejando sin piso al exilio, a los autodesterrados, a los chilenos fuera de Chile. La copia feliz del ninguneo, puede ser un verso que se incorpore al himno nacional. Neruda le llamó: ¡Santa de greda pura!
DEFENSA DE VIOLETA PARRA
Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.
Jardinera locera costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores Violeta Parra.
Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.
Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.
Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo Viola admirable.
Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada.
Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas.
Ni bandurria ni tenca ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva
Tú solamente tú
tres veces tú
Ave del paraíso terrenal.
Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.
Poesía pintura agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.
Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente.
Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis.
¡Porque tú los aclaras en el acto!
Cómo van a quererte
me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece? En cambio tú
Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana.
Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!
Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma.
¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!
Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente.
Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra.
Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra.
Yo te conozco bien
hermana vieja
Norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!
Sacristana cuyaca de Andacollo
Tejedora a palillo y a bolillo
Arregladora vieja de angelitos
Violeta Parra.
Los veteranos del Setenta y nueve
Lloran cuando te oyen sollozar
En el abismo de la noche oscura
¡Lámpara a sangre!
Cocinera niñera lavandera
Niña de mano todos los oficios
Todos los arreboles del crepúsculo
Viola funebris.
Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía.
Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido.
Para verte mejor cierro los ojos
Y retrocedo a los días felices
¿Sabes lo que estoy viendo?
Tu delantal estampado de maqui.
Tu delantal estampado de maqui
¡Río Cautín! ¡Lautaro! ¡Villa Alegre!
¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!
Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba
A cantar a bailar a navegar
En tu guitarra?
Cántame una canción inolvidable
Una canción que no termine nunca
Una canción no más una canción
Es lo que pido.
Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra
Esto es lo que quería decirte
Continúa tejiendo tus alambres
Tus ponchos araucanos
Tus cantaritos de Quinchamalí
Continúa puliendo noche y día
Tus toromiros de madera sagrada
Sin aflicción sin lágrimas inútiles
O si quieres con lágrimas ardientes
Y recuerda que eres
Un corderillo disfrazado de lobo.
Nicanor Parra

domingo, febrero 04, 2007

FEBRERO FATAL




Yo no quiero recordar
a la Violeta muerta,
quiero verla entrar
por la puerta
grande de Chile.
Gracias a la vida, Violeta,
nos has dado tanto y tanto
que nos has dejado sin tu canto.
Violeta, si Chile supiera,
Chile entero se rindiera
a tu canto de paloma herida,
que no es de espanto,
ni de llanto,
sólo naciste para la vida,
ay, Violeta querida.
R.G.2007©
El 5 de febrero, hace 40 años, Violeta Parra, la más grande folclorista de Chile y tal vez de América latina, se suicidó en su carpa, en Santiago de Chile, de un disparo en la sien derecha. Algunas de sus canciones, Como gracias a la Vida y Volver a los 17, son verdaderos himnos en América latina. Fue la primera latinoamericana que expuso su arte plástico en el museo del Louvre, Francia. Mujer profunda, como un río torrentoso, se instaló con lo esencial, cantó a lo humano y divino, sin retórica, ni falsas importaciones, con esa profunda sencillez de lo auténtico, aquello que siempre permanece. Amó intensamente, con pasión,a Chile y a la vida. Rescató el folklore nacional perdido en los andamios de la vida y nos dejó más que un puñado de canciones, su enseñanza de lo humilde y sencillo, esas cosas verdaderas que supo recoger en su letra, música y divulgar en su canto de vasija en los caminos de Chile. RG
Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que, cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco, y en el alto cielo su fondo estrellado y en las multitudes el hombre que yo amo. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado el oído que, en todo su ancho, graba noche y día grillos y canarios; martillos, turbinas, ladridos, chubascos, y la voz tan tierna de mi bien amado. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado el sonido y el abecedario, con él las palabras que pienso y declaro: madre, amigo, hermano, y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado la marcha de mis pies cansados; con ellos anduve ciudades y charcos, playas y desiertos, montañas y llanos, y la casa tuya, tu calle y tu patio. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio el corazón que agita su marco cuando miro el fruto del cerebro humano; cuando miro el bueno tan lejos del malo, cuando miro el fondo de tus ojos claros. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado la risa y me ha dado el llanto. Así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es el mismo canto y el canto de todos, que es mi propio canto. Gracias a la vida que me ha dado tanto. (Violeta Parra)

Aniversario de dos iconos mexicanos




Aniversario de vida y muerte para esta pareja de iconos mexicanos, que crecen con el tiempo en la memoria real del pueblo y de las artes genuinas. Frida desplaza de alguna manera a su famoso marido pintor, muralista clásico, Diego Rivera, con el fetiche de su accidentada, aguerrida y electrizante vida. El 2007 es un año espléndido para conmemorar a ambos, recordarlos, indagar en su obra y rendir tributo a su arte mexicano. Rivera forma parte de la historia mexicana, aunque él la registró en los murales con la vitalidad de su colorido, movimiento, rigor, genialidad. Seis mil obras de caballete y medio centenar de murales, reflejan la vitalidad y presencia de Rivera en el Arte mexicano del pasado siglo XX. Frida, con quien Rivera se casó dos veces, ha sido Re- descubierta en las últimas décadas y su obra trasciende fronteras, como su pasión por la vida y México, un compromiso que compartió con quienes amaba. A un siglo de su nacimiento este año, la Kalho rompe los convencionalismos que la ataban al sentir de algunos, por su vida política y social afiliada a la izquierda. El arte cuando es verdaderamente arte, carece de etiquetas, apellidos y se eleva por sobre la suprema mediocridad y los intereses de una crítica involucrada en otros fines. La Kalho es una marca registrada, y quienes la explotan como muñeca y otros objetos, ven en ella también el alma de México.
México y el mundo ya están conmemorando por anticipado las fechas: 50 años de la muerte de Diego Rivera y el centenario del nacimiento de la Kalho. Diego y Frida armaron y desarmaron el tiempo a su manera, fueron lejos, intensamente, le pusieron color a sus vidas y compartieron el tiempo a su tiempo, como debe ser, sin concesiones y en tiempo real. Se dieron tiempo para hacer y rehacer y volver hacer, en el gran ovillo de la vida.
En los museos, en los murales, colecciones privadas, están la Kalho y Rivera, sin duda, pero más vivos en el alma de los mexicanos, y uno lo nota al recorrer algunos sitios, porque están incorporados al paisaje de las vivencias diarias, a esa respiración que uno observa en lo que se quiere y ama.


sábado, febrero 03, 2007

OJOS SECRETOS



Había un fondo secreto quizás en la noche. Algún pensamiento bañado en el blanco de la casa detrás de los pinos. Más de una palabra convertiría el instante en realidad. Podía ser una mala foto, un enfoque inadecuado, la mirada de un aprendiz. Tantas variables para una observación desolada o autorizada por la ausencia. Una imagen refleja casi siempre lo que no es. El ojo deriva en una posibilidad más allá de lo real. Es más fantástico suponer que ver. Una interpretación frívola, es sólo ver a cierta distancia. El ojo se gasta en el objeto que domina pobremente. La imagen no se consagra al ojo, sino al pensamiento. El observador atento, casi profesional de la manía, debe sospechar y acercarse siempre con el corazón al objeto. Después puede adquirir la fe de la distancia y robarle la confianza a la noche con el desdén. Este giro frío lo aprendí de una fotógrafa que se transformó en mi favorita.
Tenía un pulso endemoniado, un tercer, cuarto y quinto ojo. El objeto se le presentaba en sus distintas dimensiones y ella entraba sin ruido, animada por su sexto sentido, para que la imagen soltara su expresión corporal, todo lo que la iluminaba por dentro y hacía brillar ante su ojo. Su proyecto consistía en restaurar la ausencia.
Me había enseñado la majestad del silencio, el no lugar y estar ahí al mismo tiempo. El truco consistía en no apurar el clic, dejarse llevar por lo que no se veía. Un raro pasatiempo de la comunicación introvertida, personal, íntima. Respiración, más que todo, donde sól oel aliento convoca esas raras sensaciones de estar y no ante el objeto buscado. No habían dos en su ojo, después del instante recobrado, podrían sucederse las interpretaciones que se quisieran. Antes, ella, y su aire de ausencia. Ese fatalismo de la posibilidad. Nadie se atravesaba ante su ojo para ser ignorado. Era una cazadora auténtica de lo que le golpeaba en la retina y ella no buscaba. Las imágenes caían sobre su ojo y las ponía a rodar en su memoria.
Si ella hubiese leído estos apuntes, observaciones poco profesionales, se habría sentido aludida, interpretada. No necesitaba mucho para saber como era ella misma. Pero no siempre leemos con el sentido de oportunidad que reclama una lectura y tal vez, benevolencia, para encontrar en algunas palabras la gratitud de lo que representan y reconocer al mismo tiempo por que fueron dichas. El flash no percibe todas estas sensaciones a pesar de su velocidad, pero es un buen recurso para captar lo que el ojo ubica con tenacidad.
Ella fotografiaba la noche, la luna detrás de las ramas, por eso entiendo lo que quiere decir de alguna manera esta fotografía, o al menos, lo que su autor se propuso representar con sus escasos recursos. Una casa soleada en el día se recupera aparentemente en las sombras de la noche y parece estirar sus piernas en la soledad de esos oscuros instantes. Recostada bajo una luna que aún no le brilla, permanece inmóvil, con esa rara sensación de estar en otra parte, como si fuera pensada por alguien que no la conoce. La casa puede llegar a ser un objeto vivo en la imaginación de alguien, no sólo de quien la habita. Nos basta con una oscura imagen para pensarla y saber que detrás de las inmóviles paredes algo palpita y puede que nos pertenezca o creamos que compartimos esos látidos que la cámara nos pone a soñar. Alguien habita siempre un lugar, aunque exista el no lugar. La cámara, el ojo tal vez de esa espléndida fotógrafa, que es Ella, tal vez estuvo en esa tibia noche, donde el encuadre era el misterio de unos ojos distantes, pero próximos.
Rolando Gabrielli©2007

jueves, febrero 01, 2007

Verbo azul


Verbo azul pájaro irlandés,
si el tiempo pasara en verdad sobre Dublín,
tu memoria sería sombra de un pálido abecedario,
y estás sentado en la página brillante, obscena,
de la noche, atravesado por el insomnio,
como un publicista del caos nuestro de cada día,
a la diestra o siniestra, Oh, padre,
tu sagrado monólogo sigue respirando tu río,
invicto en la estrella fulgurante, iluminado,
y las ratas locas en las estanterías del mercado,
nauseabundas muerden tus páginas,
saquean al genial J.J. detrás de sus espejuelos,
al infinito milagroso.
Una día en la vida de un individuo, digo,
Irlanda es más que una fecha en tu palabra.
Rolando Gabrielli©2007