viernes, febrero 29, 2008

Balthus












Es el lienzo de Balthus,
memoria de tus deseos.
Un dios bisiesto nos suplica,
tiempo circular,
días sin nombre.

jueves, febrero 28, 2008

Bob Dylan, Bob vuelve a América latina


Es un santo devorado por la eternidad,
no son mis palabras, demonios,
alguien pone esta música nueva
bajo el viejo pentagrama de esta América,
ah, viejo Bob, sigue tocando lo nuevo
que no es el futuro,
sino este presente endiablado
lo que toca tocar en el aire se respira
en esta salvaje carretera de nuestra época
dorada en plomo y terror.
Vamos, vamos Bob, a ganar
por estos muchachos de América.


lunes, febrero 25, 2008

Poesía




Poesía

Rolando Gabrielli

Soy tu sirviente
considérame
tu público servidor:
humildemente
un cómplice incondicional.
Tócame el corazón
con la yema de tus dedos.
Desnuda la semilla seca
y sé mi fruto.
I am your servant
consider me:
your public servant:
humbly
an unconditional accomplice.
Touch my heart
with your fingertips.
Make naked the dry seed
and be my fruit.


Traducción de Oliver Welden
22 de febrero del 2008/Málaga, España

Oliver Welden es un poeta chileno, amigo, que conocí a finales de los sesenta, principio de los setenta, para el caso es lo mismo: desapareció después de 1973 y sólo vine a saber de él hace un par de años cuando me llamó por teléfono a Panamá del Estado de Elvis Presley. Minutos antes me había puesto un correo, como se usa ahora en el siglo XXI. Yo había escrito hace unos años en Panamá, una nota sobre su primer libro: Perro del amor, verso nerudiano y me preguntaba por este personaje que vivió en Arica, lo más al norte del norte de Chile, donde fundó la revista Tebaida de poesía con la poeta, profesora, y esposa, Alicia Galaz. No sabía si Oliver respiraba aún y en que lugar del planeta se encontraba. El exilio no atiende a tantas referencias, muchas veces y las personas se adentran así mismas para no seguirse viendo, escuchando ni dar que hablar. El tiempo pasó y es lo que mejor sabe hacer sin lugar a equívocos.
Un buen día edité mi primer libro y terminé con el mito de inédito: Entre paréntesis, amor. Se divulgaron algunos poemas y con Welden mantenemos una correspondencia esporádica, pero existente. Él viajó a España, a radicarse en Málaga con su nuevo amor, viudo, nostálgico y volviendo a la poesía. Todas las fechas se cumplen inexorablemente. Cumplí años nuevamente el pasado 22 de febrero. Yo apuraba el día muy temprano hacia el aeropuerto para ir a recoger de aduana: Los Poetas de Chile y en la tarde medio vi algunos correos en volandera, entre ellos uno de Oliver, deseándome feliz cumpleaños. No leí el attach porque no lo ví. Y de pronto venía un regalito en una traducción a un poema de Entre paréntesis, amor. Oliver escogió en el azar malagueño, tierra de mi abuelo Eugenio Pérez, el número 66, intitulado Poesía, ubicado en la página ochenta. Dejé de ser inédito y ahora traducido al inglés. rolando gabrielli©2008

Virginia Woolf






Virginia Woolf escucha una voz
que sin ser su voz
le habla, pía, implora
con la lucidez de la muerte
gorgea el pájaro de sangre y luz.
Una doncella helada en el patio
de mi niñez entre azaleas
con la mano escribe
el monólogo que la devora
en la luz ciega que ve en la sombra.
Virginia es la voz que llama del otro lado,
a Irlanda que busca a Irlanda
el pájaro que gorgea en su garganta
la palabra agónica sin llegar a ser
el lado oscuro de su escritura.
Una ventana busca sus ojos para ver la muerte,
en vano escapa ilesa de su propia mano.
Amó Virginia Woolf el ajedrez de su laberinto,
lo escuchó hasta que su voz dejó de engañarla
y llenó sus bolsillos de piedras
para que un río arrastrara por fin su memoria.
Rolando Gabrielli©2008

domingo, febrero 24, 2008

De la vela la luz...En Gaucho`s










Pie de fotos 1: Rolando y Gabriela Gabrielli, hijos
Foto 2: Gabriela y Rolando Gabrielli
Foto 3: Christian, Blanca, Rolando, Toño y Mirna en Gaucho`s

viernes, febrero 22, 2008

Siete en El Pomodoro el 22







Pie de Fotos 1: Melisa, Juan Carlos, Hernán, el cumpleañero, Luifer, Amilton y Josema
Foto dos: Juan Carlos, Hernán, Rolando
Foto 3: Melisa, Juan Carlos, Hernán, el festejado, Humberto, Amilton, Josema

PORTADAS DE CUMPLEAÑO.../Los Poetas de Chile







Poema
Poema/elévame a tu altura/gigante desolado
miserable papel blanco endiosado/me inclino cada noche/
cuánto le debo a mis rodillas/
¿Más que a mi orgullo?/¿Menos que al silencio?
La misma cosa escrita/desde antes de la palabra.
La prudencia y el bastón
caminan ciegamente. (rolando gabrielli)

LOS POETAS DE CHILE
(Editorial Agua Fresca, Bogotá, Colombia, Cisne Color Ltda. 96 páginas. 500 ejemplares. 50 numerados y firmados por el autor. Año 2007)
La poesía chilena cuenta con su propio pasaporte en el idioma castellano desde el siglo XX en adelante. Si bien podría decirse que en poesía todo está casi escrito, un poema debe buscar y dar sus propias señales. Explicar un poema es como hablar del silencio, porque si es verdadero tiene más de una respuesta en sí mismo. Los poemas son para los lectores y nadie mejor que ellos pueden responder por el texto que tienen enfrente. Un libro se sostiene en el tiempo por las lecturas que de él hagan las personas que lo escogen. La palabra puede superarse en el tiempo así misma, pero nunca será igual a cuando fue escrita. Poesía podría ser lo que nunca antes se había escrito. Son tantas y ninguna las definiciones como poemas que aún no se han escrito. Me gusta la definición de Ezra Pound: poesía es el lenguaje cargado de sentido. ¿Qué motiva a escribir poemas a las personas que suelen llamar poetas? Es una manera de observar e interpretar el mundo, a la gente, a lo que a uno le rodea, ve y toca, el silencio y la soledad. La palabra es una aventura en sí misma. El poema es un mapa. La textura del poema es la variante de la palabra en el lenguaje que adquiere definitivamente una forma y contenido inseparables. Un libro suele ser un conjunto de poemas más o menos armónicos en su temática. El poema es una búsqueda a partir de la página en blanco y en un principio se constituye en una idea vaga que lentamente adquiere una forma real. El poema es el cuerpo a través del lenguaje que es su experiencia. Cuando ha cristalizado la idea, el poema ya no nos pertenece, adquiere vida propia. Un poema es un poema tal vez, cuando al leerlo pareciera escrito por otro. Eso me dijo Jorge Tellier una primavera en Santiago.
Los Poetas de Chile, nació como un libro experimental, un juego, un homenaje a la poesía chilena y a algunos poetas conocidos con los que compartí la vida, el vino y la poesía, una época. El 2002 comencé a rayar los primeros borradores que intentaron interpretar la poesía y al hombre o mujer que había escrito una obra poética singular, significativa. El libro se desarrallò sin ninguna solemnidad, ni compromiso, humor, vinculación poética y todo lo personal, discrecional de mi propia visión. También es un ejercicio para ir ingresando a la "chilenidad", si en verdad existiera, pero sobre todo a una época, una historia, una ciudad, un país, a quienes cruzaban la línea de la poesía, en un presente casi anónimo, convulso, idílico, absolutamente impredecible, que concluyó en lo predecible. La línea de fuego puso silencio a la poesía chilena por un largo tiempo dentro de Chile en 1973.
La poesía chilena cuenta con numerosas antologías, críticas, personales, interesantes, espantosamentes parciales, como ocurre en este género en muchos países, pero Los Poetas de Chile, no es una antología, no nace como una parcialidad fragmentaria de un todo, ni obedece a una canonización de poetas y poesía. El imán de toda búsqueda está en la orilla, la marginalidad del centro de las cosas, la hondura bajo la superficie, el río, el río que sólo fluye, de orilla en orilla.
Toda selección es arbitraria de por sí y en Chile hay no pocos poetas originales, interesantes, meritorios, dueños de una retórica propia, cuyas obras se sostienen en cualquier antología, pero este libro no lo es, ni por principio, ni fin. Me motivó también un paseo lúdico por la apuesta en vida y obra de los poetas reseñados, pintados, coloreados en estas 96 páginas. Los Poetas de Chile marcaron el territorio en castellano de la poética del siglo XX, dicho y repetido casi como un slogan, y fueron antecedentes de la novelística que se montó en el boom de la narrativa latinoamericana, según han afirmado Cortázar, Carlos Fuentes y García Márquez.
La poesía chilena, que nace de distintos y variados troncos, posee numerosas cabezas, cuerpos de alpinistas que no han cesado de escalar las montañas nevadas de la Cordillera de Los Andes, o atravesar el océano Pacífico como buzos solitarios asfixiados, convertirse en ríos silentes, lagos, desierto y tan urbana como nosotros mismos ciudadanos del Tercer mundo y del siglo XXI, un cristal de acero inoxidable. De origen español (castellana), anglosajona y francesa, alemana y de los inolvidables e imperdibles clásicos griegos, la poesía chilena busca su propio centro y se seguirá contaminando asímisma, como todo lenguaje que aspira a ser verdadero, único, significar y comunicar.
Chile, una pobre capitanía al sur del Virreynato del Perú, país desértico, salino, marítmo, volcánico, de ricos y de productivos valles, con una geografía desmembrada y deslumbrante, lo primero que exportó fue su poesía, más que los vinos, y fue reconocido durante años por sus dos poetas laureados con el Nobel: Mistral y Neruda. No es una frase chauvinista, sino real. Después del 11 de septiembre de 1973, Chile exportó, deportó, poetas. Hoy algunos viven aún en Estados Unidos, México, Francia, Canadá, Suecia, Australia, Argentina, Panamá, entre otros lugares, donde vuelve a renacer una y otra vez la poesía.
Treinta y seis poetas integran la primera parte del libro, con su sal y pimienta, pequeña historia, reflejo de su poesía, su tránsito por Chile de alguna manera. Son poetas jugados en la palabra. La poesía es una obsesión dentro de la escritura y eso lo vi y viví, conversando con Lihn, Millán, Parra. La poesía se hace todos los días, no hay poeta de ocasión ni dominical. Es esencial el humor, la ironía en el retrato de cada uno de los poetas, porque se trata de ingredientes con tradición en la vida cotidiana de Chile y de sus propios poetas.
Bajo el título: Vienen a robar el fuego, dedicado a los que vienen llegando a la mesa de la poesía con sus manos untadas de espanto/pájaros/sueños locos/insomnes en la página en blanco. Los días personales, forman un tercer capítulo de esta historia poética, con un extenso poema donde el autor se ubica y relata los acontecimientos después del 11 de septiembre de 1973. Los que se van, el que se queda: la primavera se acerca para ser degollada. Sigue la historia su curso en el zig zag volátil y sangriento de aquellos días y el poeta se pregunta: ¿La memoria del silencio es eterna?. Epitafio, es el siguiente paso de un carrusel, cuyo trasfondo es la poesía de Chile, los días en que la República se fue barranco abajo, pero también un reconocimiento a poetas míticos desaparecidos prematuramente y que si bien forman parte del gran abanico y panorama de la poesía chilena, pudieron ser protagonistas que habrían enriquecido aún más la lírica nacional y del habla castellana. La poesía puso sus muertos antes y después de los tiempos. El Corolario de este viaje, reafirma que Los Poetas de Chile nacen bajo las piedras en el siglo XX y retoma a los grandes volcanes, pero también fueron magos de pueblo chico/duendes de baquelita/adanes tal vez/porque desnudaron la palabra. Artesanos/fueron quizás/simples organilleros/con sus bombos/y platillos provincianos. El país ya había sido fundado por La Araucana.
El Epílogo que ocupa un lugar antes del fin de este libro, es un homenaje al editor argentino Armando Menedín, por esa maravillosa colección de poetas El Viento en la llama, que dejó como legado a la poesía chilena, fin del mundo, donde vino a arrastrar su propio poncho la palabra. Post Chile, esa sección del poemario se inicia con un poema intitulado: Pregúntale al polvo. No me crean/no me crean el Tata está vivo, así inicia ese bautismal, fantasmal, infernal poema sobre el "inmortal", innombrable personaje que fracturó hasta el día de hoy la sociedad chilena. Santiago del Nuevo Extremo, forma parte de este capítulo, pero sobre todo de la fundación de nuestros primeros pasos. La ciudad fue techo, sueño, santo y seña de la realidad. No más allá de la montaña, no más acá de uno mismo. "Santiago no existe. Es una historia muy larga atravesada en el sur. Un río mendigo y la montaña que hace marco del paisaje. Todo lo demás fue un tiempo para el miedo..." Se suceden cinco viñetas sobre Chile, Santiago, Neruda y Pinochet, todas en cien palabras, un gesto de la memoria. En Defensa de la Poesía, es el título de un poema de una sección que preside una serie de homenajes a poetas chilenos. Flama o flauta, los ratones hacen fiesta, con las palabras de la tribu. Los homenajes tienen todo lo de personal que deben tener y estos poemas no son una excepción, ni pretenden serlo. Homenajes referidos también a la poesía. Hágase el verso y la luz se hizo, Parra no deja descansar/a los dioses en su Olimpo. Sobre sus cenizas se construirá la nueva poesía. El poema respira libre/el aire/que la página en blanco /le concede/ al lector. El gusano de la poesía sigue tejiendo el poema. Finalmente, el libro se cierra con El Lado Oscuro. Poesía, poesía y Los Poetas de Chile concluyen con el poema Mi historia, de quien escribió el libro.
Las solapas muchas veces hablan. La de la izquierda, subraya que Los Poeta de Chile es un libro sin entrada, ni salida. La solapa derecha aclara que es un pulso con las lecturas pasadas y futuras, Santiago, los días personales, con los que no conoce el poeta y vienen. La poesía es lo que llevamos puesto, un cuerpo contaminado.
PD
La edición, bellamente impresa, se debe al esmero y dedicación del diseñador y fotógrafo colombiano, Hernán Santos.

miércoles, febrero 20, 2008

Mi pequeño detractor


Mi pequeño detractor
es un poeta sin sangre,
herido en la bilis,
belicoso de lengua,
me dice de tan lejos,
no sé que me dice.
La envidia es una lombríz solitaria.
Yo veo una puesta de sol
con los ojos vendados.

lunes, febrero 18, 2008






En el cuenco del ojo
leo tu palabra,
la luz herida,
vocales y consonantes
derramadas.
rolando gabrielli©2008


Dice Carlos Fuentes, narrador mexicano nacido en Panamá y estudiado en Chile y Argentina, que la prosa actual es muy superior a la de su generación y que existen unos cien narradores importantes en América latina. Me ha costado mucho, escoger siete escritores entre un centenar, para una conferencia que daré en Los Ángeles, Estados Unidos, ha dicho a la prensa internacional, en el preámbulo de sus doble cumpleaños este año: 80 años de vida y 50 años de su primera novela: La región más transparente. Los actuales narradores, explicó, son más variados, más interesantes, más amplios que los de su generación.
En lo personal, tengo mis dudas, y una de las excepciones es Roberto Bolaño, con sus Detectives Salvajes, principalmente.
Lo que no me queda claro, es que obras actuales superan a Pedro Páramo de Rulfo, Cien Años de Soledad de García Márquez, Rayuela de Cortázar, Los pasos perdidos de Alejo Carpentier, Los Cachorros de Vargas Llosa y La Vida Breve de Onetti, entre otras novelas.
No está mal alentar la novelística latinoamericana, que a juicio de Carlos Fuentes está en la gloria, pero enmendarle la página a Borges, no resulta fácil, aunque no haya escrito una novela. El tiempo nos dirá. Fuentes no ha señalado aún a los escritores escogidos para su conferencia. Es difícil, ha dicho, identificar a seis o siete.
Pienso que antes no se fabricaban novelas como ahora.

sábado, febrero 16, 2008

Una poesía


Una poesía nueva, liviana,
rezada apenas por tus vocales.
Graffiti, muro insomne
ardiente página,
noche de ovarios cansados,
sí, vírgen pudriéndose en su pedestal.
rolando gabrielli©2008

jueves, febrero 14, 2008

Desovan


Desovan, desovan
en el río
sus primeras vocales
de peces, de peces.
Rolando Gabrielli©2008

lunes, febrero 11, 2008

Detrás de tus manos


Detrás de tus manos
me habla la luz,
un rostro adivinado
por la mano que lo recorre.
Rolando Gabrielli©2008

Teoría sobre el corcho en el agua


















La poesía es como un corcho en el agua: flota, se hunde, sobrevive, naufraga, asoma y siempre viaja por un gran río profundo, interminable, de vocales y consonantes, más bellas, duras, sutilmente visibles o etéreas las palabras, imágenes, metáforas.
La literatura es también este viaje indescifrable. Siempre habrá un puerto para un último poema o novela, pero el corcho se reanimará en otro río, que es el mismo, para continuar su periplo, el ciclo sobre la superficie, el naufragio, la zozobra personal de la palabra.
Una vez el corcho entra en el agua, sabe que viene un largo viaje, pero reconoce sus habilidades, pericias, la materia que lo conforma, y su fortaleza está en la fragilidad, en el vaivén de su instinto ante los deasafíos de esas aguas, la aventura, de la palabra como en el poema.
El corcho es tan hermético como la palabra, una metáfora en sí mismo. El corcho tiene su propio oxígeno, como la palabra, es un aire que atraviesa el tiempo y las distancias.


domingo, febrero 10, 2008

Hey, San Francisco










Hey, no conozco San Francisco,
la bahía duerme,
un dragón somnoliento bajo el puente,
llantas sin huella sobre el rostro de la ciudad,
las copas brillan en el opaco atardecer,
voces de los que no están,
marea y memoria de las palabras.
Kerouac y sus hermanos beat
respiran en un cuarto
la poesía de San Francisco.
¿Si aún no he llegado
por qué voy a dejar la ciudad?
Un enigma estar vivo.
Rolando Gabrielli©2008

sábado, febrero 09, 2008

La serpiente, el sapo y la perra















La tarde tropical había caído silente, tibia, descuidada. Dejé que el tiempo no fuera más que un soldado vigilante de sí mismo. El silencio acumulaba su propio y ondulante espacio. Luego se recogía a la medida de su respiración. Rescotado en el sillón, una película del Viejo Oeste mataba mi atardecer y mi antigua cabellera Apache rodaba un filme en Colorado. El trópico cuenta con otras coordenadas y claves. La ciudad estaba vaciada en sus fiestas paganas, pero ni un eco llegaba a la sala. Más bien la humedad de un tiempo presente. El ocaso ya convertido en noche, rendía un homenaje a todos los vicios del olvido y de las nostalgias. Atrincherados en una vieja cabaña disparaban los blancos inmortales a los indios y la muerte soplaba lo que de aire quedaba entre sus costillas y el cielo. Yo me hundí en otro tiempo. Cuando ya no quedaba una gota de luz, decidí encender el abanico con su lámpara. De regreso a mi sofá, vi como serpenteaba una pequeña, elegante, hermosa coral al borde del mueble. Con sus anillos negros y ese rojo fascinante que invita a acariciarla fatalmente. Es como una amante despierta al deseo y a la vida. la miré fíjamente en señal de despedida. Siempre supe que debía hacerlo. No había mucho que titubear, ni llamarse a engaños. Antes de preguntarme por donde había ingresado, porque a una víbora no se le pregunta sus intenciones, decidí liquidarla. Y después pensé: Yo que nací en una aldea llamada Santiago de Chile donde las baratas (cucarachas para egfectos tropicales), se divisaban muy a los lejos y convivían con el complejo de la fealdad y de esa falta de afecto que se les tiene por repugnantes, escalofríantes. En el trópico las cucarachas se han doctorado, vuelan como princesas que no tienen tiempo ni espacio. sus cuerpos enormes, señoriales, acechantes, con sus largas antenas y esa plasticidad mezcla de bailarinas de ballet y contorsionistas de circo. Nadie se ha buslado más de mi en el trópico que estas emblemáticas damitas llamadas cucarachas. En las noches, ya durmiendo, ascendías estas princesas negras el sexto piso y rosaban la piel o la cabeza o se detenían sobre una pared o el techo. Había que levantarse y comenzar la persecusión. La torpeza del momento, malestar y sueño, permite que este insecto artista de la sobrevivencia se desplace sobre nuestras capacidades y termine por escabullirse. No siempre sale airoso, pero es de los más tenaces sobrevivientes de la tierra. Sobrevivientes de las bombas atómicas de Nagasaki e Hiroshima, como no iban a superar mis imprecisos zapatazos o ezcobazos. Nos llevan 200 años por delante.Las cucarachas pueden vivir cuatro días sin cabeza. Un mes sin beber agua.
De pronto, mientras observaba a la hermosa Coral, que había tenido la mala suerte de atravesarse en mi camino, pensé que la serpiente tiene mala fama desde los tiempos del paraíso. No hay serpiente inocente por principio. El sinuoso ofidio es castigado bíblicamente a arrastrarse por el fin de los tiempos. Y así fue cuando apareció un pequeño sapito. Tuve que acercarme para saber quién era en verdad. Impávido, venía de las páginas de otro cuento. Su presencia era comparable al silencio. Un pequeño principito surgió de la nada y se desplazaba en la miniatura de sus cuatro patitas. Había asombro en sus ojos. Un espacio luminoso y desconocido. Y comenzó a viajar por las balodosas, mientras la perra, lo miraba sin ninguna inocencia. El sapo encontró su propia salvación detrás del televisor, en medio de unos cables. Seguía merodeándolo, pero no tenía acceso al lugar. La noche venía de atrás del muro blanco. Lo sé. La selva tiene presencia y sabe llegar. Absorve. Late. Vive su tiempo. Conoce sus silencios. Su infinita paciencia la ha convertido en un libreto exacto. El sapito, que de alguna manera se sentía un convidado de piedra y en riesgo de ser devorado en este espacio desconocido, tuvo suerte que la perra se durmiera y soñara tal vez con que alguna vez se subió a esos mágicos patines y danzó frente al mar. se dejó llevar por el último cansancio y tedio, quizás, del dia. Ya la noche se había apoderado mucho más que de la casa. Rolando Gabrielli©2008

viernes, febrero 08, 2008

La noche






La noche no es más oscura
que la oscuridad.
En un principio,
fue la primera luz,
un amanecer atravesado,
hondo agujero en mi pecho.
Rolando Gabrielli©2008









jueves, febrero 07, 2008

La ciudad


















La ciudad crece blanca, transparente, alta, frente al mar. Su nueva silueta se refleja en sus aguas... La ciudad es tránsito, puente, eslabón de Norte y Sur... La ciudad es raíz de sus huellas. Es camino sobre sus propios pasos. Tiempo sobre el tiempo, eslabón, deseo de sus noches... La ciudad, calendario de un puerto. La ciudad es una señal entre dos océanos, Istmo entre agua y agua..
.


miércoles, febrero 06, 2008




Cae, cae,
abismo,
luna honda, oscura.
Seguirás brillando,
noche,
si no cierras
tus ojos.
Rolando Gabrielli©2008

lunes, febrero 04, 2008

Lee







Lee, lee
el infatigable sueño
paloma de todas
las albas,
tu vuelo es la palabra.
Rolando Gabrielli©2008

domingo, febrero 03, 2008

Los días pedagógicos de Cecilia Vicuña





Los recuerdos viajan con uno en el tiempo. Es cuando sabemos que la memoria existe. Selectiva, olvidadiza, memoriosa, pero ahí está. Guardiana del pasado. Así se presenta el archivo en medio de los Carnavales, del verano panameño con esa brisa que marca la estación seca de cielos azules y noches estrelladas. Fue en 1968, creo que conocí a Cecilia Vicuña, poeta y perfomance chilena, que desaparecería años más tarde con destino a Nueva York. Después se me dibujó de manera más clara cuando ingresaba con su abrigo de piel descalza al Pedagógico de la Universidad de Chile. Bajaba de su automóvil y foltaba en los prados de nuestra Universidad. Era joven como todos nosotros. Pero ella daba un paso más adelante en la perfomance diaria de la vida. (Nosotros leíamos a Rilke, Trakl) La Cecilia existía de todas maneras a su manera. No cruzábamos palabra alguna. Asistíamos a un Taller de Poesía de la Vicerrectoría de la Universidad Católica de Chile, que dirigía Enrique Lihn. Allí asistían Waldo Rojas, Federico Schopf, Raúl Zurita, entre otros, y de vez en cuando, lo visitaban algunos poetas y escritores destacados, como Ernesto Cardenal y Luis Oyarzún.
Eran los martes, creo, que cruzábamos ritualmente, o un jueves, (memoria, memoria) el frontis de la Casa Central de la Universidad Católica en la Avenida Bernardo O`higgins y la escalera de crujientes peldaños. Mi timidez era absoluta y mi silencio, sepulcral. Cecilia Vicuña tenía de compañero en ese entonces al poeta Claudio Bertoni. Yo vagaba con mis amigos poetas por las calles de Santiago en ese entoces, tardes de Bar, la Universidad, la vida como se presentara. A un joven siempre se le presenta el tiempo en algún lugar y en alguna hora del día de alguna manera.
Los jóvenes poetas leían y discutía de su poesía y del oficio de la poesía bajo la batuta de Enrique Lihn y otros iluminadores de turno. Recuerdo que asistía un cura, pero por más que la memoria repasa el tiempo no aparece su nombre. En Santiago no sucedía nada fuera de lo común en esos días, al menos visible. Las estaciones cambiaban con toda normalidad. Más me asombra escribir estos recuerdos en tiempos de Carnaval en un país tropical donde verdaderamente reina por estos días el Rey Momo. Los que han estado en un Carnaval, saben cuan sagradas son estas fiestas.
Yo leí un día poemas del libro De Estos y otros sueños, jamás editado (suena menos patético que inédito), y que obtuvo el primer premio en la Universidad de Chile. Cecilia Vicuña dijo que era una poesía asexuada, ni más ni menos. Ella en ese entonces hablaba de huecos, orificios y con ese lenguaje aparentemente penetrante en cosas profundas.
Enrique Lihn hizo una defensa cerrada de mi poesía. Destacó que no existía el yo, el poeta hablaba en tercera persona. Pienso que era algo contrastante con la fobia de algunos por el Yo nerudiano, un super yo. El cura alabó un poema, que no era asexuado. Cáscara se llama el texto: El estar aquí comiéndonos una naranja/que tú pelas gustosa/como el mono masturba su plátano/nos da derecho a un epitafio. Por mi parte, te digo, si antes algo resuelvo/dejaré una naranja a medio pelar/con algo de su cáscara. Todo lo demás fue silencio para mi memoria. Iba y benía, entraba y salía por el Pedagógico, camino hacia Los Cisnes, un café, una cerveza, y después estornudando con los plátanos orientales que cubría la avenida. El tiempo parecía detenido. La vida universitaria en el centro de todas las cosas. Hasta que un día Nicanor Parra, si, el antipoeta me pidió un favor. Parra daba clases en el Pedagógico, en física y trabajaba intensamente sus Artefactos, una variante explosiva de su antipoesía. -Quiero que me presentes a Cecilia Vicuña, me dijo con aire misterioso y pícaro, esencialmente parriano. Y así fue, sin ningún compromiso. A la semana me encontré a Nicanor, cosa nada difícil, más bien lo abordé en una de sus idas y venidas. Estaba curioso sobre los resultados. - La subí a mi wolfwagen y en un cerrar y abrir de ojo, mientras hacia un cambio en el pequeño escarabajo le tomé la rodilla, ya los 20 metros decidió bajarse. En De estos y otros sueños, yo escribía por esos días...
Del cuarto...Sigilosos, los que estuvimos/aparentemente enamorados/entramos al cuarto a tropezones./Soledad, no enciendas la luz/no es hora de conocernos.

sábado, febrero 02, 2008

JAZZ, JAZZ, en Panamá!!!!!
























El jazz es libertad, el alma de la música, la soledad esclava del tiempo. Nació en New Orleans, se desplazó a Chicago y se instaló en Nueva York. De la City NY vinieron a Panamá, a tocar seis días en el marco del 5o Festival de Jazz que organiza y promueve Danilo Pérez. Esta vez participó también Rubén Blades.
De lo que estas páginas hablan es de la gran noche ante más de 5 mil personas en el Casco Viejo, en las puertas de la Catedral. Fue la noche del virtuoso guitarrista Stanley Jordan y de la voz de Catherine Russel.
Arte popular, vanguardista, eminentemente popular, el Jazz se hizo sentir en el Casco Viejo de ciudad de Panamá, con su poderosa carga de sentimientos, comunión con cada época, porque siempre ha marcado el ritmo de su tiempo. Se ha dicho que el Jazz es resistencia, fe, una manera de sentir colectivamente, que el pulso del Jazz es el corazón y la piel, ese raro tic tac de los sentimientos.
Rolando Gabrielli©2008




viernes, febrero 01, 2008

Ciudad de Panamà






La ciudad fue un villorio frente al mar
apenas un poblado rodeado de manglares,
la city del mil quinientos y tantos
húmeda sobre el Pacífico tropical,
hija primogénita de la colonia
el fuego devoró su adolescencia,
casas, conventos, torres, bodegas,
el ron y las armas, la cruz, los piratas,
fuego sobre el fuego, los peces nadan,
vuelan las mariposas,
nacerá una nueva ciudad,
el hierro junto al cristal,
puertas, puertas de tierra y mar.