miércoles, enero 30, 2008

DEL ESPEJO


Del espejo me asombra
tu belleza
que lo embellece
y fascina de la nada,
del profundo vacío
que deja su cara.
Rolando Gabrielli2008

martes, enero 29, 2008

La inmensidad de su juego






Bobby Fisher,
finalmente,
logró vencerse asimismo
y zafarse al más desconocido abismo
de la inmensidad
de su juego.
Rolando Gabrielli©2008

lunes, enero 28, 2008

Ya nada sería igual


Yo recuerdo ese ritmo
en la frágil aurora,
cuando el cuerpo iba y venía
de edades desconocidas.
La bella fue piel y viento
aquellos días,
ya nada sería igual.
Rolando Gabrielli©2008

jueves, enero 24, 2008

Los últimos estandartes de la poesía chilena












Los poetas no mueren, quedan encantados, Gonzalo Rojas
Nunca fue la palabra mero fulgor de iluminados y nada más
Así se me dio siempre la poesía. Oscura pero no confusa, si entenderla con entendederas lúcidas
Soy un desinstalado en fin y sigo siéndolo El ocio es mi negocio, la libertad, la imaginación, el riesgo y hasta el descaro
Oficio y más oficio, ése es el juego de la poesía, el gran juego incurable: encantamiento y condena. Nadie se cura de ella si te dan ala palabra
Adiós por otra parte al charco vil! ¡Adiós esté donde esté! En los Bancos vistosos, en las bolsas mercantiles, en la trampa bursátil que no cesa, en la usura, en todos los petróleos habidos y por haber. Alguna vez no habrá otro combustible que el combustible de las estrellas, ya vendrá.
La batalla de los viajes, presentaciones internacionales, escenarios, misa in scene, las está "ganando" Gonzalo Rojas, mientras Nicanor Parra, el más vanguardista de nuestros poetas tal vez, aguarda como un misterioso Hamlet en su retiro de Las Cruces. Son, Rojas y Parra, los últimos estandartes de la vieja guardia, tradición y potente poética chilena, equipo que integran Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral y Pablo De Rokha además de poetas como Rosamel Del Valle, Díaz Casanueva, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Eduardo Anguita, Efraín Barquero, Oscar Hahn, Armando Uribe Arce, David Ronsenmann-Taub y Gonzalo Millán. La tradición poética estuvo cargada el siglo XX de buena poesía, pero también de desmesurados y continuos enfrentamientos entre Neruda, de Rokha y Huidobro. Todo esto es sabido y está registrado copiosamente en la historia de la poesía chilena. Ahora los cables internacionales califican a Rojas como el poeta más importante de Chile y dicen vivo, por las dudas, y uno de los más grandes del siglo XX en Latinoamérica.
Parra y Rojas continuaron, a su manera, estos pleitos que por momentos superaron la barrera del sonido de las palabras y hubo poemas con sello de epitafio. Y las aguas volvieron a su pacífico remanso, porque ambos tienen obra para no preocuparse. El destino los puso hace algunos años en la antesala del Premio Nobel, pero representan a un país que ya copó esa cuota en ese género tan ninguneado y apartado de la realidad del mercado. Parra, de 93 años, está más próximo a los 100 que Rojas, quien se le aproxima con sus 90 recién cumplidos, pero ninguno de los dos afloja el comando de la poesía chilena y del habla castellana. Sólo Ernesto Cardenal, heredero e innovador de la rica tradición poética nicaraguense, figura en estos super ranking de la poesía global del idioma castellano. Recientemente se asomó a esta cúspide, el poeta argentino Juan Gelman.
  • De Chillán a La Habana
Gonzalo Rojas, es quien está ahora en la palestra, con sus recientes viajes a Buenos Aires y La Habana, donde se encuentra en el marco del Premio Casa de Las Américas, y ha brindado un discurso de apertura de ese evento en el tono de sus vaticinios, recuentos, visiones y especulaciones de su firma y sello. Ya venía con el vuelo de Buenos Aires, donde se refirió a Huidobro y Borges. Dijo que el autor de Altazor constituye uno de los autores fundadores de la identidad latinoamericana, junto a Rubén Darío, Borges, Vallejo, Gabriela Mistral, Juan Rulfo, Leopoldo Lugones y Octavio Paz. La obra de Vicente excede largamente el juego del creacionismo", movimiento que interactuó con el surrealismo y el dadaísmo, además de influir en el ultraísmo, tendencia que abrazó a ciegas Borges, paradojalmente detractor de Huidobro. El poeta argentino, aunque creía que el romanticismo era el más importante movimiento literario de la historia, asumía como un principio que no existía el Adán literario y sus obras eran siempre un diálogo permanente con las ideas y los artificios. Huidobro, en cambio, proclamábase el origen. "Para mí, la poesía que más me interesa comienza en mí generación y para hablar claro, le diré que empieza en mí", dijo en una entrevista de 1925. Borges llamaba, por ello, a Huidobro "el poeta malo", precisa Rojas. Más aún, el escritor Jorge Edwards, premio Cervantes 2000, reveló a dpa que alguna vez Borges le confesó un diálogo con Huidobro en que éste declamaba el carácter fundacional del creacionismo. Ante esa idea, Borges reía. Rojas, sin embargo, descree ese complejo y lo vincula al personaje que Huidrobro construyó de sí. "Un día -recuerda- salí con mis libros a ver a Huidobro. Cuando apareció, le conté mi fastidio con las clases de Ovidio en la universidad y me respondió altanero. ´No les he dicho que no se metan con esos carcamanes. Tienen que estudiar las ciencias´, me espetó". "Yo -prosigue- me indigné. ´Muy Vicente Huidobro serás tú, pero no sabes nada de los clásicos. El creacionismo mismo no es tuyo. Lo inventó Lautréamont´, le grité". "Me miró, no se enojó y comenzó a caminar sobre una alfombra más bella que la de este piso y recitó en latín a Ovidio. Yo callé y aprendí que él era un escritor de verdad, que conocía lo nuevo y que sabía leer a los clásicos", asume Rojas, en dexclaraciones a la DPA, suscritas por Mauricio Weibel .
Esta es una historia que Rojas la ha contado en ocasiones, porque dice que cuando conoció a Huidobro, le fascinó, que no era además el clásico pituco chileno. Y el poeta de Contra la muerte, Rojas, vuelve a la poesía casi como un dios victorioso y derrotado al mismo tiempo: "Las palabras nos las dan los dioses, las recibimos sin merecerlas.
  • El fantasma de Neruda
"Huidobro dijo que el poeta era un pequeño dios. Neruda le refutó en su discurso el día de la entrega del Premio Nobel: "El poeta no es un "pequeño dios". No, no es un "pequeño dios". No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios. A menudo expresé que el mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero ... si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, podrá también la sencilla conciencia convertirse en parte de una colosal artesanía, de una construcción simple o complicada, que es la construcción de la sociedad, la transformación de las condiciones que rodean al hombre, la entrega de la mercadería: pan, verdad, vino, sueños. Si el poeta se incorpora a esa nunca gastada lucha por consignar cada uno en manos de los otros su ración de compromiso, su dedicación y su ternura al trabajo común de cada día y de todos los hombres, el poeta tomará parte en el sudor, en el pan, en el vino, en el sueño de la humanidad entera. Sólo por ese camino inalienable de ser hombres comunes llegaremos a restituirle a la poesía el anchuroso espacio que le van recortando en cada época, que le vamos recortando en cada época nosotros mismos".
La polémica continuaba después de muerto Huidobro. Rojas y Parra siguen esos pasos, pasando cuenta al referente de la poesía castellana del siglo XX y chilena, desde luego: Pablo Neruda. Gabriela Mistral es otra cosa, intocable por los poetas chilenos mencionados y la mayoría de los ausentes, pero no por la crítica ácida de su época que junto con algunas personas influyentes, terminaron por sacarla del escenario chileno. La Mistral devolvió el juego con la ausencia definitiva de Chile, país que colgó en sus entrañas, al que le dio el primero Premio Nobel de América latina
Dejó Chillán de Chile, Buenos Aires y partió a La Habana, y volvió a declararse Fidelista y Allendero, Rojas fiel a su historia siguió prosando su poesía en tiempo de Rojas, citando, nombrando, refiriéndose, calificando, siendo el mismo, yendo y viniendo con su lenguaje asmático, oxigenado, volviendo a entrar en la poesía oscura y transparente de la vida, la historia, las fundaciones de "las patrias destartaladas" y seguramente bajo el oleaje del malecón habanero. Rojas y Parra son poetas de opinión, como Huidobro, Neruda, la Mistral, De Rokha, Borges, Octavio Paz, Gelman, Benedetti, Cardenal, y no permanecen con la voz muda de la palabra. Los poetas poco se leen, circulan menos, carecen de presencia en los foros, sus voces son hilillos de ríos secundarios contaminados de olvido, amarillos de verguenza. Todos se pronunciaron de lo humano y divino, pero hoy la poesía carece de protagonistas y los titulares no están para versos. La rueda del mundo gira en sentido contrario del de la poesía. En su mejor momento está atascada frente al precipicio.
Gonzalo Rojas habló en La Habana e hizo una defensa del libro, la poesía, de Vallejo, y dejó caer en cascada el desfile de citas y citados de Heráclito a Poe, pasando por Darío hasta Mao, Artaud, Novalis, Rulfo, Carpentier, Quevedo, Neruda, la Mistral, Lautaro y Ercilla. La historia tiene más nombres, los dijo y fundaciones. Puso a César "Vallejo más alto que las nubes, el poeta más grande del idioma, de Darío para acá", y de alguna manera dijo con el autor de Trilce, todavía. Dejó al cholo en su pedestal y retomó "la Patria Grande de Simón Rodríguez —maestro de Bolívar—, esa Patria Grande que nos dijo también Martí, nos exige nacer y renacer los unos de los otros en una dinastía de galaxias. Lezama, Carpentier, por decir dos estrellas, dos sistemas imaginarios únicos en su luz, gente grande como Cervantes, Góngora, Quevedo, paridos aquí, dos resurrectos de esos que no mueren. Los poetas no mueren, quedan encantados".
Discurso de contenido americanista, compromiso, (ni un punto, ni coma para Nicanor Parra), palabra rojiana que retoma lo andado y se da una vuelta enorme por Nuestra América:
  • La Patria Grande

"¿quién fundó México para empezar a enumerar las patrias destartaladas? ¿Algún virrey peninsular, algún Emperador recién llegado de París? ¿O los mayas que inventaron el cero hará milenios, o los aztecas, o los tarahumaras que siguen siendo mis hermanos allá arriba en Chihuahua? Porque yo soy de ahí y tengo hambre de México como Buñuel o como Artaud. ¿Y el Perú, para seguir por la otra punta?, ¿otro virrey?, ¿o más bien el que fundó al Perú fue Vallejo, ya dije, sin el cual no anda el Mundo?, ¿o Jorge Eduardo Eielson que se nos fue recién el 2006? (Por apurón, se nos habrá ido, pienso). ¿Quién inventó al Perú?, ¿César Moro?, ¿Adolfo Von Westphalen? ¿Nada más los ríos profundos, los grandes ríos, José María Arguedas? O, volviendo al gran México, que no termina nunca, ¿qué haríamos sin Paz, sin Octavio Paz que nos vio la suerte en el laberinto de la soledad a escala de Occidente? ¿Y Rulfo, qué haríamos sin Rulfo y no me importa nada que no haya escrito nunca un verso?, ¿y Sor Juana y Alfonso Reyes, el de Monterrey?, ¿y Ramón López Velarde?, ¿y todavía, todavía?, ¿y algún Cardoza y Aragón que no será de ahí pero sigue siendo?, ¿y Elizondo? Pampa abajo por el Río de la Plata allá por la mitad del XIX ¿quién inventó el surrealismo avant la lettre sino ese loco de Lautréamont? A ver, ¿monsieur Breton, quien lo inventó, con humor negro y todo, y dictado automático? ¿Y Darío, Darío, que dijo el fundamento como nadie, desde Juan de la Cruz?, ¿quién se atrevió a llamarlo poeta de segunda clase cuando su centenario? ¿Quién sino el aullido del rencor? ¿Y Borges, Borges, primo de Macedonio el grande?, ¿qué haríamos sin Borges, sin El Aleph? ¿Y sin Lezama?, ¿qué?, ¿quién nos diría el Mundo, el caracol del universo desde la inmensidad de un rectángulo de agua?""Todo ello sin insistir en los cronistas, deslumbrantes precursores de Neftalí, de Vicente, de Gabriela Mistral, con Nobel o sin él, o de algún otro de cuyo nombre no me acuerdo, o no quiero acordarme". No fue a tocar guitarra a La Habana, Gonzalo Rojas, sino a repasar su bolero, socavón adentro, de minero sureño, con lámpara sobre la frente de América. Y se fue soñando con las palabras, jugando con el verbo, arrastrándolo ahsta el hartazgo de su poesía: "México, México, el otro México que somos todos, del Río Grande hasta la Antártica. De ahí vino el Granma aquella vez, de ahí estará viniendo."

  • Lean, América es la casa
Repasando América por los cuatro costados en La Habana y en enero. Así vieron a Gonzalo Rojas quienes le vieron: "Nademos hondo en ese oleaje. ¿Usted cree que es chileno por mistraliano?, ¿que es argentino por borgiano, lezámico por Paradiso o por Dador, carpenteriano por El Reino de este Mundo, cree usted?, ¿que es peruano por vallejiano, que es dariano por esa curva preciosa, martiano por coraje y por martirio, guimeraesrosiano por fluminense, lautreamoniano por montevideano, costino, andino por mero azar; que vino en burro o a caballo porque sí, paisano de paisanería de esas patrias despedazadas, cree usted?—No, mi señor, usted anda con su México a cuestas desde los grandes días presurosos desde hace tres milenios, su México en el seso y en el corazón, su Perú, su Colombia, su Tiahuanaco airoso, su Venezuela, su Brasil anchuroso, su Chile parto de volcanes. Y sus islas, sus islas, sus bellísimas islas. Esa nariz siempre adivina de lo uno y lo múltiple. Óigalo bien: América es la casa."Fidel puso a Cuba en la Historia y eso lo saben las estrellas", dijo Rojas.
Del libro, papel que respiramos, dijo, advirtió, precisó, señalo: "esa especie de arcángel que vino del papiro y que ya empieza a ser proscrito del planeta por obra de la hibridez, la malversación del pensamiento, de la plata y la muerte. Usura, usura, caos tecnolátrico, globalización. Áspera conjetura, una vez hubo libros, empresas temerarias de renombre a todo vuelo, en todos los idiomas, casas editoras de máximo prestigio en Buenos Aires, México, en Madrid, en París. Ahora revenden su destello, se comen, se devoran entre sí en la era convulsa de los lagartos venenosos. Libro, ¿qué será libro?, ya no queda: ése es el vaticinio amenazante en las próximas décadas cuando el pantallazo informático lo haya consumado todo".
Y va recomendando que hacer el poeta: "No le tengan miedo al miedo, lean, sigan leyendo hasta el amanecer, hasta que se les reseque el seso sigan, sigan leyendo, apréndanle a ese flaco prodigioso, que prefirió volverse loco leyendo y releyendo, y lo dio todo por la caballería, la nariz y el “celebro”, como decía él. Personalmente yo soy libro y vivo libro, su aroma, su frescor y su sabor, su zumbido precioso, su secreto"
Y en sus palabras, Rojas, reconoce que desde hace 90 años anda en las aguas, vive en ellas, dice, y se va en las aguas con sus autores favoritos, río abajo, río arriba...“Los niños en el río miden el fondo de la transparencia..cita a Renata, una poeta de Chihuahua. Y así se va en -viajando con la palabra y sus maestros Homero, Ovidio, Virgilio, Catulo ,Lautréamont, Pound más veneciano que Venecia y más , hasta llegar al mar. Antes, cita al príncipe parapléjico de las galaxias, el físico inglés, Stephen Hawking y ya llega al mar. Se pregunta: ¿Quién dijo el mar entre nosotros?¿Huidobro por ejemplo en “Monumento al mar”?, ¿Neruda en “El fantasma del buque de carga”?, ¿la Mistral en “Beber”, una pequeña pieza cumbre de las que no hay en español? Transcribamos sin hermenéutica esa ráfaga única para que se oiga y se reoiga setenta veces siete como habrá que leer siempre la poesía alta. Por puro encantamiento transcribámosla. Y es la Mistral con Beber, que yo también transcribo aquí:
Recuerdo gestos de criaturas
y son gestos de darme agua .
En el valle de Río Blanco,
en donde nace el Aconcagua, llegué a beber, salté a beber
en el fuete de una cascada,
que caía crinada y dura
y se rompía yerta y blanca.
Pegué mi boca al hervidero,
y me quemaba el agua santa,
y tres días sangró mi boca
de aquel sorbo del Aconcagua.
En el campo de Mitla, un día de cigarras, de sol, de marcha,
me doblé a un pozo y vino un indio a sostenerme sobre el agua,
y mi cabeza, como un fruto,
estaba dentro de sus palmas.
Bebía yo lo que bebía,
que era su cara con mi cara,
y en un relámpago yo supe
carne de Mitla ser mi casta.
En la Isla de Puerto Rico,
a la siesta de azul colmada,
mi cuerpo quieto, las olas locas,
y como cien madres las palmas,
rompió una niña por donaire
junto a mi boca un coco de agua,
y yo bebí, como una hija,
agua de madre, agua de palma.
Y más dulzura no he bebido
con el cuerpo ni con el alma.
A la casa de mis niñeces
mi madre me llevaba el agua.
Entre un sorbo y el otro sorbo
la veía sobre la jarra.
La cabeza más se subía
y la jarra más se abajaba.
Todavía yo tengo el valle,
tengo mi sed y su mirada.
Será esto la eternidad
que aún estamos como estábamos.
Recuerdo gestos de criaturas
y son gestos de darme agua.
  • El Mar, el Mar
Chile es mar de punta a punta, como un espejo de agua de largo remo, desierto sobre el agua, montaña bajo el agua, Sur de aguas. La Tierra es tres cuartos de agua y el cuerpo humano, agua sobre el agua. El agua nos impulsa desde la caverna ancestral. Los grandes ríos arrastran la sabiduría, dice Rojas. Así el Nilo con sus 6700 kilómetros que van a dar al Mediterráneo; o el Amazonas al Atlántico con sus 6280 o el Missouri-Missisippi que entra al golfo de México con los 6266. O el Yang-Tze Kiang al mar oriental de la China con sus casi 5000 (encima de cuyo lomo habré navegado una semana con la Hilda), o el Paraná o el Volga o el Bravo o Río Grande del Norte, o el Danubio musical o el Orinoco espléndido o el Ganges que va a parar a Bengala o el Rihn tan amado por Víctor Hugo, o el Ródano o el Tigris o el Eufrates o de repente el Támesis. O por qué no el Buy-Buy antes que se llamara Bío-Bío cuando todavía era fiel a la onomatopeya de las aguas, sin olvidar por un minuto al Caroní donde vuela el Salto del Agua rey de la Gran Sabana por donde anduvo Alejo Carpentier y vio como ninguno la belleza. Y el poeta Rojas nos pide que "Nademos largo y sin miedo a lo Lautaro, a lo Picasso nademos, a lo Kafka, a lo Mao que era un buen nadador según parece y todavía anda nadando por ahí.
(Yo vivo entre dos océanos y muchos ríos, uno a los pies de mi casa o cama, un país donde llueve 8 meses al año de alguna manera. Muchas veces siento que voy naufragando en alguno de los ríos haciaalguno de los mares. Nadie me detendrá cuando llegue la hora)
En este viaje del más allá, al más acá,de la palabra y a ninguna parte, el poeta chileno, después de dejar un mundo de viajes por puertos y ciudades, Roma y La Habana, vuelve araucano a Chile de lautaro y Ercilla en la fundación de la palabra, porque la espada y la pólvora degollaron una parte física de una raza bravía, pero no su espíritu. En palabras de Rojas: "Ercilla que hizo el mito y le dio el nombre a Chile lo hubiera hecho suyo más que el mismo Lautaro. Lautaro, el ventarrón. Permítanme decirles, de viva voz, una octava de fuego escrita a cuchillo en la piel de ese árbol por el joven Ercilla, ¡un verdadero parte clínico del gran parto sangriento! Así se escribe poesía grande. A lo Homero, compañero."
Aquí llegó donde otro no ha llegado
Don Alonso de Ercilla que el primero,
En un pequeño barco deslastrado
Con solo diez pasó el Desaguadero,
El año cincuenta y ocho entrado
Sobre mil y quinientos por febrero,
A las dos de la tarde el postrer día
Volviendo a la dejada compañía.
Así llegamos al Sur de la esperanza, sobre los rieles de la poesía, en el claroscuro del firmamento, con las noches y los días, son estrellas y lunas distintas, vienen del mar, como de otras galaxias, y llenan mi mejor tiempo, el que aún no ha transcurrido.
Un aprendiz, eso soy, subraya Rojas, quizás en alusión a Rimbaud. Otros serán videntes. Dicen que son videntes. Dicen que son. Yo no soy vidente, no alcanzo, me gusta eso de Goethe: “Que no puedas llegar nunca, eso es lo que te hace grande”. Y retorna a La Habana, con Cortázar en los setenta, Darío en Varadero, aquel festival de su poesía y vuelve las fechas a la historia del 73 en Chile..."Nos mataron sangrientamente la nieve! Arriemos la bandera ensangrentada con un inmenso viva Chile." Su exilio como el de miles, pero él en La Habana. Se va despidiendo el poeta sureño con su carbón bajo el mar y recuerdos de aquellos días y tiempos. Da a entender que nunca dejó La Habana...."Aquí aprendí la Tierra. Cuánto y cuánto aprendí. De las estrellas aprendí. Y claro de la grandeza, de la dignidad, del gran pacto solidario. Aquí me dieron ustedes de comer o más bien los padres de ustedes de comer mi hambre y mi pena en los abismos del exilio pero siempre estuve aquí: durmiera donde durmiera; en Rostock o en la Antártica, siempre durmiera aquí; o en Berlín, o en Caracas durmiera esos 10 años indocumentado, o en París o en Madrid o en Manhattan mismo o en San Francisco o algo así ¿dónde no? Nadara por nadar la inmensidad de los desnudos y los muertos o de los perdedores, me aullara seco el mar, el Báltico, el Yang-Tsé, el Orinoco enorme, tan lejos del Buy-Buy, tan lejos del Buy-Buy antes que fuera Bío-Bío. Paro aquí. Ay, mis hermanos, ya me estoy yendo, ténganme por diáfano."
Rolando Gabrielli©2008

miércoles, enero 23, 2008





Más real que el sueño,
amor, el sueño,
la luz que derramas
a manos llenas

Donde el tiempo se ha detenido









En la ciudad donde me sueña
detrás de un ventanal
cae la nieve desprevenida
un miércoles de enero
y yo escribo sus iniciales
donde el tiempo se ha detenido.
Rolando Gabrielli©2008

martes, enero 22, 2008

Ejercicio devoto


Hay pasos sacros,
leves, altos, de aire,
desnudos y vibrantes,
adjetivados
y sé, sé
por tu silencio
que los darás.
Rolando Gabrielli©2008

lunes, enero 21, 2008

Cosa nueva










Cosa nueva
hallazgo de la flor
polen de estos días,
respira, palpa, vive,
cosa mudante,
nova, novísima, mi flor pequeña
de un jardín desconocido.
Todo es cosa nueva,
amanecer de la flor,
sol vivísimo,
la vida en un hierro quemante
y tierra firme
para tus santas piernas.
Rolando Gabrielli©2008

NUBES






La Musa lee,
dicta poemas
a mi memoria.
Yo estoy en las nubes
y no bajaré.
Rolando Gabrielli©2008

martes, enero 15, 2008

La belleza perdió la cabeza


















La belleza
perdió la cabeza,
dejó el viento extranjero,
la nieve,
un puñado de sombras
y se fue al mar.
Rolando Gabrielli©2008



lunes, enero 14, 2008

EL VERANO DE TEO













Sobre el asfalto, el lomo luminoso de la ciudad,
el mar brilla y lo que llevan y traen las mareas
es un secreto de la ciudad cada noche
que nunca terminaré de descifrar
aunque el verano toque todas tus puertas
y enero enseñe las bondades de un mejor tiempo.
Aquí permanezco frente a una suave brisa
que no tiene apuro,
algunos pescan, otros caminan, muchos en sus automóviles
no quieren dejar la rutina de la ciudad
y yo prefiero ver, sentir, como ocurre el día,
simple, cotidiano, sin más presencia
que el vuelo de unos pájaros de mar,
el viaje de una barcaza que conoce estas aguas,
una muchacha me ha pasado su perico llamado Teo,
tan tímido que el silencio es más fuerte que sus alas.
rolando gabrielli 2008

Susan Sontag, Hello!!!!!!!!



Susan Sontag fue un pájaro absolutamente libre, una golodrina que hizo verano el mismo día que nació en Nueva York, hace 75 años, el próximo 16 de enero. Vivió sin complejos, ni falsos protagonismos, la mujer más lúcuida de Estados Unidos del siglo XX, sin mareos a pesar de sus estudios en Harvard, La Sorbonne y haber escrito una obra crítica, inteligente, valiente, necesaria y vigente. Sus biografías dicen que estuvo casada, tuvo un hijo, viajó y escribió como pensadora y narradora. Tuvo amores masculinos y femeninos y murió de un cáncer en Nueva York. A mí personalmente su obra y manera de ser, actitud frente a la vida me devuelven la esperanza en el género humano. Vaya estupidéz dirán algunos, que insensato o pueril es su comentario. Probablemente, pero Susan Sontag, me debe un café, negro, muy conversado y espero que sea pronto.
Nota:
Todas sus referencias como pensadora, crítica, narradora están en Internet. Yo la prefiero así, liviana, presente, con sus largas piernas y mirada lúcida, recorriendo los cafés de NY.

domingo, enero 13, 2008

Rosa o lápida, la Carta...






La Rosa que lastimó al Principito
El mensaje de las cartas son sus palabras, el texto sobre la memoria, pero el trasfondo es su urgencia, el corazón del amante y el riesgo de alguna empresa que lleva la misiva a algún destinatario. Una carta le roba el sueño a un enamorado y agita un corazón más allá del horizonte, aunque hay distancias cortas que suelen ser fulminantes. También las misivas cambian el curso de la guerra o terminan conflictos, suelen ser despedidas o audaces propuestas. Un papel que supera el miedo, salva una vida, un imperio, tal vez mantiene un amor lejano, incendia un corazón en la provincia más pura del amor o salda alguna cuenta, que no necesariamente tiene que ver con dinero o cosa material alguna. Una carta puede ser una lápida o una rosa encendida.
La epístola romántica rodó con ríos de lágrimas, fue escrita por quemantes yemas, corazones atribulados, afiebrados, perdidos literalmente o ganados por y para el amor irremediablemente. La carta no es una condición de persona alguna en especial, es más bien un viejo y recurrido recurso para expresar intimidad, cercanía y llegar directamente al destinatario y objetivo. Un simple papel doblado y encerrado en un sobre con el nombre y la dirección del destinario(a) y que sólo a dos suele interesar.
Cartas bajo el sello del compromiso eterno, escritas palabra por palabra, esan que pesan, que el tiempo convierte en más que ligeros gramos de papel. Llegan inflamadas a las manos, en llamas, por el amor o la guerra, arden por los cuatro costados de la flama. Hay cartas que ponen a temblar el papel y el rostro del destinatario, son el ojo del huracán que llevan sus palabras. Esquelas románticas que el viento de la histoporia las sigue soplando. Las palabras no mienten en las cartas de amor. Hay cartas que incluyen las espinas y las lágrimas.
París, donde el amor se ha dado cita unas cuantas veces a orillas del Sena, estáexhibiendo una muestra muy peculiar de Cartas de amor de algunos famosos. El amor no distingue entre razas, credos, distancias, ni sabe de obstáculos y suele desconocer el tiempo, que siempre es hoy, mañana, siempre. Los poetas quizás han escrito las más intensas, dramáticas, sublimes, suicidas y pasadas de modas epístolas. Pero no es facultad privativa de los bardos y la potencia de este pequeño manuscrito, su potencia radica en que la palabra puede partir de cualquier corazón anónimo.
Las cartas que se exhiben en París hablan del Corazón de Napoleón Bonaparte, Antoine de Saint- Exupéry, Edith Piaf, entre otros que hicieron historia, grandes escritores, el zar Alejandro II de Rusia, de todas las Rusias.
Napoleón, el emperador de Europa, general de tantas batallas en su caballo blanco, parte en campaña a Italia, y en sus palabras le dice a la inefable Josefina:"Es imposible estar más débil y degradado. Vuestros pensamientos envenenan mi vida, desgarran mi alma. Josefina bajaba a la tierra al tenaz conquistador, al infatigable Corso. El poderoso zar Alejandro II le decía a su amante, Katia y futura esposa: "Hola mi ángel, te quiero más que a la vida y tu adorable carta de anoche, que vengo de recibir y de leer con pasión y con felicidad, me volvió loco". La nieve se derretía en el Kremlin, en el invierno más crudo de Rusia. Nathalie Paley le escribía al poeta y dramaturgo Jean Cocteau: "Yo también, mi amor, en todas partes y siempre"Edith Piaf a su amante, el boxeador Marcel Cerdan:"Es raro. No tengo reflejos, ni ideas, nada. Me parezco a alguien que espera un acontecimiento. En el lugar de mi corazón existe una angustia, una pena. ¡Mi amorcito, mi amorcito cómo te quiero, es una locura e inquietante! Hoy debía ensayar pero no tengo fuerzas. Prefiero estar sola. Cancelé todas mis citas porque la gente habla y me impide estar contigo"
Las cartas tienen alas, fuego, sueños, palabras, palabras. Las epístolas dicen, cuentan, reflejan sentimientos. Sello al sello del amor. Estelle Gaudry, funcionaria del museo donde se exhiben las cartas dijo que "el mensaje central de la exposición es que el amor puede encontrarse de diferentes formas, en diferentes objetos, y que las cartas tienen su importancia". Según Gaudry, quizás alguna vez haya una muestra con correos electrónicos o SMS sentimentales, "siempre que hayan sido guardados como una vieja carta de amor".
Lo más impactante de la muestra, sin duda, para mí y muchos tal vez, es que me entero que El Principito ha muerto.
La carta en el museo de la realidad de Saint Exupéry es más que dramática, reveladora. Es su última carta en el pleno sentido de la palabra y contenía dibujos de El Principito. La destinataria, mujer, una joven de 23 años, oficial del ejército francés, casada y embarazada. Era el último amor de Saint de Exupéry y no correspondido. El nombre d ela joven aún permanece bajo el anonimato. El autor de El Principito, empujado por el desprecio de la disciplinada oficial francesa, le escribió una misiva sin retorno, esas que no tienen bumeran. "No hay más Principito, hoy día ni jamás. El Principito está muerto o se volvió totalmente escéptico. Un Principito escéptico no es más un Principito. Estoy resentido con usted por estropearlo", escribió. "No habrá más cartas, teléfono ni señal. No fui prudente ni pensé que arriesgara pena, pero me lastimé en el rosal cogiendo una rosa. El rosal preguntará: ¿Qué importancia tenía para usted? Ninguna, rosal, ninguna. Nada importa en la vida. No más vida. Adiós rosal"
Saint-Exupéry desaparecería dos meses después cuando pilotaba un avión sobre Francia, en una misión de reconocimiento durante la Segunda Guerra Mundial. Rolando Gabrielli©2008

jueves, enero 10, 2008

Hola, Simone!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!







Simone de Beauvoir nunca le dio la espalda a la realidad, a la vida, al compromiso, se la jugó siempre. Amó al más feo, celebre, discutido, brillante, al venerado, odiado, Jean Paul Sartre, sin dejar de ser la bella y lúcida S.B. Esta foto, guardada en el armario de la historia, pondría turnio al mismísimo Sartre, ha sido editada en exclusiva hace unos pocos días por Le Nouvel Observateur y su autor es un amante de Simone, el fotógrafo Art Shay. Así también se pasa a la historia, en medio de un furtivo flash que nos ilumina a todos el pasado que siempre es presente y un futuro lleno de libertad. La más libre de las femmes de su tiempo, Simone, atrapada frente a un espejo y a su divina y bella juventud. Toda su historia resumida aquí de espaldas, como si el tiempo se despreocupara del futuro, allí, detenido. Simone, en la intimidad frente al espejo, relajada en la mañana de algún lugar de París probablemente, protagonizando la fotografía que quizás Sartre nunca conoció y menos Albert Camus, las otras leyendas de la filosofía, literatura, del intelecto de Francia.
No hay tal escándalo para aquellos ojos que ven más allá de la fotografía y saben que este Castor desnudo (Castor le decían a Simone de Beauvoir) llenó las páginas de los periódicos junto a Sartre y dejó unos cuantos libros que aún se leen y ponen a pensar. Con Sartre debatió dentro, fuera, sobre y debajo de la cama, porque no tenía complejos y sabía qué lugar le correspondía a la mujer, cuando muchas sólo se ocupaban de la minifalda.
Simone practicó la libertad, la ejerció, defendió y se montó en ella y galopó. Sembró y cosechó la rosa y la dejó florecer. Rolando Gabrielli©2008

Yace


Yace, yace
detrás del viento,
el futuro mueve
sus pálidas alas
sobre la línea de mis manos
un pájaro vuela,
vuela cada mañana.
rolando gabrielli©2007

miércoles, enero 09, 2008

El Beso


Besa el beso
la X del poema,
incógnita del labio,
la lengua
es un lugar común,
donde dos se aman,
allí radica la palabra
cavernosa, profunda, herida.
rolando gabrielli©2008

martes, enero 08, 2008

El lado oscuro




Clara Sánchez, novelista y filóloga española es la única bloger mujer de El Boomerang, que promueve el diario el El País y se refiere a temas que involucran directamente el arte de escribir, al escritor con la vida real y la ficción. Hay materia de estos artículos que me sigue quedando oscura y no comparto, porque el escritor muchas veces ni manda en su oficio, otras trabaja con el barro que le llega de la calle, en más de las ocasiones se encierra sobre su página o pantalla en blanco a trabajar.La literatura tiene caminos insondables, recursos insospechados La historia familiar y de Colombia, y la imaginación de Gabriel García Márquez, nos trajo finalmente Cien Años de Soledad. Las historias están en algún lugar, en nuestra memoria o en la imaginación, para ser contadas. Lo que finalmente queda, interesa, permanece o se convierte en polvo, es la propia historia, el texto, y no importa donde haya sido recogida. En El desbarrancadero, el colombiano Fernando Vallejo, nos escribe y describe una biografía familiar del espanto y es literatura. Su madre es el centro de esta materia oscura, que la literatura convierte al autor en un mero intermediario. Y a trazos, Colombia, como se se respira dentro de una mina, así responde el país por momentos, asfixiado, sin palabras. Se sostiene ahora, tantos años después, que Las Mil y una noches, no fueron contadas pr la emblemática Scherazade y que el relato es una inventiva de Occidente, es decir, una mentira. Se ha ido lejos en este tema y partamos de la base que el libro se llama Las muchas noches. Cuentan que Scherazade sólo relata la primera parte de la historia. Esto lo sabemos por el arabista René R.Khawam.
Incluyo comentario de los blogers sobre los textos de Clara Sánchez. La escritora que cita en el tercer texto es Laura Albert y es la mujer de gafas de la ilustración. La otra fotografía corresponde a Clara.
El lado oscuro (1)
Voy por ejemplo en un taxi y si el taxista se entera de que soy novelista automáticamente dice: "Si yo le contara...", y de esta forma he tenido que escuchar de la gente más diversa historias tan truculentas que a veces habría preferido no oír. La humanidad piensa que el escritor puede ser un estupendo depositario de todo lo sórdido e inconfesable de la existencia, porque se le supone una capacidad de comprensión sin límites y sobre todo porque se da por supuesto que las propias vidas de los escritores se sostienen sobre desórdenes y extravagancias envidiables.
Por eso, a este ser para muchos privilegiado, ensalzado y machacado, nombrado y olvidado, leído e ignorado hasta la paranoia, no sólo no se le afea un pasado trasgresor, maldito, marginal y cualquier suceso que otro trataría de borrar de su biografía, sino que es buscado y alentado porque en el fondo nos preguntamos qué nos puede contar, de esta vida sin sentido, alguien que no se haya arrastrado por el fango.
El Lado oscuro(2)
Dicho de otro modo, nos caen bien los escritores alcohólicos: Edgar Allan Poe, Joseph Roth, Malcolm Lowry, Carson McCullers, John Cheever... y un largo etcétera que ocuparía varias páginas. La delincuencia, cárcel y cualquier modalidad de caída libre de Jean Genet. Los jueguecillos eróticos del Marqués de Sade, por no hablar de ese minucioso incesto de Anaïs Nin con su padre que hay que leer de reojo (¿quién ha dicho que las escritoras son cursis?). La locura de Virginia Woolf o la desesperación suicida de Sylvia Plath sumándose a la nutrida lista de los Larra, Gabriel Ferrater, Horacio Quiroga, Cesare Pavese y unos cuantos escritores japoneses. Los "monos" literarios de William Burroughs o Irvine Welsh pasando por Aldous Huxley. A diferencia del atletismo o ciclismo, el dopaje del escritor es visto con simpatía ¿por qué...? no se sabe por qué. También confiamos en aquellos que proceden de familias desestructuradas, pobres o enloquecidas como el genial John Fante o Frank McCourt, a quienes sus parientes les han dado un maravilloso juego.
Y ha rendido lo suyo no tener un euro y haber tenido que alternar la biblioteca municipal con oficios de poca monta para ir arrancándole a la existencia toda su mala baba y su sabor, lo que nos parece un buen reflejo de democratización de la cultura.
El lado oscuro (3)
Sea como sea, labrarse un pasado desgarrado cuesta lo suyo. Por eso a algunos literatos la impaciencia por vivir deprisa les ha consumido muy jóvenes. En cambio otros han tomado un atajo. ¿Para qué esperar? ¿Para qué gastar energía y sufrimiento en volverme completamente toxicómano, desperdiciar días y días en la cárcel y luego tener que rehabilitarme cuando puedo estar ya escribiendo esa mandanga en una novela autobiográfica que va a vender un millón de ejemplares?, pareció pensar el novelista estadounidense James Frey, cuya auténtica realidad resulta ser mucho más cómoda. Aunque el caso más bonito ha sido el de J.T. Leroy que nos novela su cruda y rentable historia en varias entregas: chapero a los doce años, toxicómano más tarde, seropositivo después. Todo inventado. ¿Alguien da más? Pues sí, Leroy en realidad es una mujer.
Por supuesto la indignación ha sido general, pero la culpa la tienen los lectores que le piden a la ficción un certificado de realidad imposible de ofrecer al cien por cien.
Publicado en El País (Babelia) el 22-12-2007
El lado oscuro (1)

Muy cierto. Pero no sólo los taxistas: también los boleros, los peluqueros, los cocineros. Acabo de publicar mi primer libro, (norpaisaje) y puedo decir que, como incipiente escritor, al igual que a los cantineros, la gente se me acerca porque dice que sé escuchar...
Comentado por: juan carlos esquivel el 08/1/2008 a las 04:59

siendo sincera, es muy cierto lo que has expuesto, pero me parece de lo más morboso y excitante que la gente crea ese tipo de cosas y por otro lado de lo más ingenuo eso sobre comprensión, es más creo que el escritor en ciertos casos como los novelistas o poetas vuelcan su vista , SU EXAMEN, de la realidad, tanto que no tiene que ver con la mirada del otro, así que de comprensión sólo las madres y los psicólogos. Un gusto Clara.
Comentado por: Zarema el 04/1/2008 a las 03:12

no soy escritor, bueno sí soy escritor pero solo lo sabe mi mujer, y tambien me cuentan historias tremendas no solo los taxistas que como es natural sicologicamente tienen que dar salida a lo que van escuchando sin querer horas y horas sino tambien los compañeros del trabajo que hablan más de lo que deben, a mi no me extraña nada.
Comentado por: Toño el 02/1/2008 a las 17:16

Para empezar FELIZ AÑO o por lo menos que sea algo mejor que el 2007, y Clara confieso que me gustan las novelas que dicen cosas que no se dicen en ningun otro sitio ni siquiera en los periodicos ni en la television en los programas mas basura, soy de las que piensan que los escritores sois capaces de decir las cosas que todos los demas ocultamos por eso comprendo a la gente que cree que os puede contar lo que no le contaria a nadie, a mi tambien me pasa...
Comentado por: Jacinta el 02/1/2008 a las 13:52

yo creo que pueden aportarse muchas cosas de la vida sin necesidad de arrastarse por el fango, vosotros muismos, los escritores y las escritoras nos habláis de muchas cosas que seguramente no habéis vivido y que hacéis que vivamos todos...yo conocí muchas ciudades como Nueva York o Berlín gracias a los escritores y al cine, antes de vistarlas personalmente... y me gusta casi más el Lisboa de Pessoa que el real...lo de los taxistas es otra historia, pero también la situación ha cambiado mucho... con los mejores deseos de ni nombre para este año que acabamos de estrenar. espe
Comentado por: Esperanza el 02/1/2008 a las 12:21
El lado oscuro (2)


Se puede ser un pillo o se puede ser buenito, da igual. Lo importante es ser auténtico y honesto consigo mismo. Y en Literatura, al final, lo que interesa es la obra.No estoy muy de acuerdo en caer en fariseísmos.SaludosJuan carlos Esquivel
Comentado por: juan carlos esquivel el 08/1/2008 a las 05:26

Clara, me parece que estamos asistiendo a la desaparición del escritor canalla y bohemio que escribe de realismos sociales o depresiones. Hasta hace unas décadas, la imagen del escritor, como la del periodista, incluía una telefonía invisible e infalible con las musas, pero también una cierta libertad de circulación: un matrimonio con la noche despendolada y con el alcohol. Uno quería ser escritor para, entre otras cosas, vivir como un escritor, con vuelo libre sobre la mala vida. Pero los odios literarios creo que han instaurado un régimen de premios próximo al canibalismo; y hay que estar en condiciones de merendarse al contrario y a todo el que se ponga a tiro. Un escritor malcarado, cutre y borracho queda fatal en la solapa del libro, y no suscita simpatizantes y compradores más que en una minoría de lectores técnicamente ya golfos absolutos. Así que el escritor no debe fumar, beber, ni hablar de que hace mucho de lo otro. Debe ir al gimnasio cada día y beber agua mineral en público, y su única salida nocturna debe ser al ambulatorio de guardia. El prestigio del escritor, por desgracia, radica ahora no en lo deslumbrante de sus metáforas o en la cadencia de sus endecasílabos, sino en que sea capaz de mirar a la cámara como Brad Pitt o Angélica Jolie, pero también que, llegado el caso, es capaz de repartir un par de guantazos a las primeras de cambio con la máxima elegancia y la mejor sonrisa.
Comentado por: Rafael J.J. el 04/1/2008 a las 07:19

La cuerda más delgada en los excesos pende de la testa de los poetas y de su universo volátil de amapolas. Baudelaire, sin ir más lejos, vivió en medio de sus Paraísos artificiales, pero no dejó de ser un autor que marcó la poesía para siempre.Trakl,Michauux, Rimbaud, Verlaine, Artaud, todos los poetas malditos (no confundir con los malitos) Darío, Teillier, vivieron con sus fantasmas y cumplieron con rigor en su poesía. La lista supera unas hileras de botellas, pero lo que imopirta es su obra, no es cierto Dylan Thomas, en su Caballo Blanco galopando en Nueva York entre el whisky como un cosaco feroz.
Comentado por: rolando gabrielli el 03/1/2008 a las 20:23

Todas las Sylvias, Silvia
Sylvia Plath tiene la particularidad de producirnos un innegable escalofrío y ternura infinita, la adhesión perfecta que nos impone su amor turbulento, calcinante, a la vida. Nos dice, abrázame que yo soy el ojo de un tornado, moviéndome sin ninguna fuerza. Se vapora en la cresta de la ola y vuelve en círculos a sus horas iniciales, la espuma que se torna intraducible porque se repite en su ejercicio natural. Me apasionan sus apetitosas debilidades, la carne crucificada, disimuladas ganas de vivir, experimentarlo todo, la valentía que prima en su vida, más allá de toda interpretación viciada en sus ausencias, donde el vacío escarba donde no quiso ocupar. Bostoniana precoz, iluminada, armada en la desintegración de la vida, en el mismo caos, no dejó de abandonarse en la alucinación hasta el final de sus días, y terminó siendo siempre su propio objetivo, el mito alado, subterráneo, hipnótico en círculo que nace y muere en ella. Su caos nos abandona a todos, poeta de la intemperie, y estoy viendo su rostro, la Sylvia que yo imagino, de ojos grandes, prisionera del silencio, uno siente el animal herido lleno de amor apunto de estallar. Sylvia vivía asida a sus propios clavos, al rojo vivo, cíclica, reverenciada por la muerte, visitada por el vivo fantasma de su padre, en la bipolaridad de la creatividad y la inactividad, consumida en los extremos, flameaba en una jaula que se le auto construía invisible, borealmente. Le cuelga al cuello su biografía, la pesada habitación de su cuerpo fatal, un carromato más pesado que su voluntad sin embargo la arrastra una y otra vez hacia algún horizonte. Deja temprano Estados Unidos, rumbo a Inglaterra, donde abriría a los 31 años el mito de su lápida. Sus poemas son más que su biografía, sus textos, cartas, Sylvia Plath moldea su destino con una mano y la otra lo desbarata. Es viento de su propia tempestad y aún así logra ser feliz, con la intensidad que nos transmite en sus poemas, en la palabra que nos dejó. Escribiré hasta que empiece a escribir sobre mi yo verdadero, se confesó en su Diario. Querido mío, toda la noche/ estuve fluctuando, encendiéndome, apagándome/.Las sábanas llegan a pesar como el beso del libertino./Tres días. Tres noches./Agua con limón, agua de pollo, el agua me da arcadas. Dice en su primer poemario El Coloso, ya suspendida, habitaba un mundo en ruinas el que se desprendía y retomaba el curso, timón de sus tiempos y horas. Ella creía que Se necesita más que un rayo/ Para crear tanta ruina./Algunas noches me acurruco en la cornucopia/ De tu oreja, a salvo del viento. Acudía de urgencia para explicarse lo imposible, lo que nos amarra, ata y desata, se sabía y no se encontraba. Simplemente no puedo ver si hay un sitio adónde ir. Era la confesión de sus propias, de nuestras ruinas humanas, y me pregunto ¿cómo no entender a esta capitana sin puerto? En sus versos se contenía, y se le ajusta n los que habla de la luna, donde la describe como la presencia de lo exterior para admirar, pero no penetrar, porque ella era el misterio, quizás un libro que nunca se termina, y esta frase tan certera, no me pertenece, y tal vez alguna otra Silvia, hable también por ella: La luna no es una puerta. Es una cara por derecho propio, Blanca como un nudillo y terriblemente turbada. Arrastra al mar detrás de sí, como un crimen oscuro; y está en calma Con el bostezo en O del total desencanto. Yo vivo aquí. Dos veces cada domingo las campanas sobresaltan el cielo. Mujer de resurrecciones, afortunadamente, Ave Fénix esta Sylvia Plath. ¡He caído tanto!, un verso tan suyo, una afirmación tan carne de su carne. Estas lámparas, estos planetas Que caen como bendiciones, como copos de nieve. Seguía viviendo a su manera, bajo el cristal de sus posibilidades, en la dimensión de sus sentidos, lo que articulaban sus sentimientos, en la poesía. Sylvia se amarró al viento, es lo que creo ver, entender a mi manera. Hoja de una raíz que vuela en continuo movimiento y permanece en el mismo lugar. Nos dejó esa posibilidad de imaginar todas las posibilidades. El origen de un mismo caos articulándose en el calidoscopio de sus días. Sylvia madre, amante, poeta. Siempre un enigma sellado y borrado en la nieve. Kafka nos decía cosas del alma, traducía los espíritus sin brújula: "Un libro debería ser como un hacha ante el mar congelado que tenemos dentro". Así imaginamos a Sylvia, ángulo de una circunferencia que no cuadraba. Canción de amor de la joven loca "Cierro los ojos y el mundo muere; Levanto los párpados y nace todo nuevamente. (Creo que te inventé en mi mente). Las estrellas salen valseando en azul y rojo, Sin sentir galopa la negrura: Cierro los ojos y el mundo muere. Soñé que me hechizabas en la cama Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente. (Creo que te inventé en mi mente). Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan: Escapan serafines y soldados de Satán: Cierro los ojos y el mundo muere. Imaginé que volverías como dijiste, Pero crecí y olvidé tu nombre. (Creo que te inventé en mi mente). Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti; Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente. Cierro los ojos y el mundo muere. (Creo que te inventé en mi mente) Sin embargo, la muerte fue siempre su consejera. Intentó asirla en su escritura. La apagó junto a sus días hostiles, cuando amaba intensamente. La muerte era más poderosa en ella que el silencio mismo. Es lo que me transmite su espíritu. Lo que veo detrás de su lápida en vida. Rolando Gabrielli©
Comentado por: rolando gabrielli el 03/1/2008 a las 15:48

Los que beben y los que son perdedores nos caen muy bien en las novelas y en el cine pero cuando vamos junto a ellos en el metro son distintos, voy a buscar esos autores que cita porque de algunos no tenía ni idea, siempre aprendo algo nuevo graciastomás
Comentado por: Tomás el 03/1/2008 a las 14:42

De casi todos los escritores que mencionas he leido algo y casi todos me gustan aunque Sylvia Plath tiene algo muy especial y como dice María me gustaría que algun día nos hablases de ella y que nos dieras tu opinión. Saludos. Isa
Comentado por: Isa el 03/1/2008 a las 12:15

Que interesante saber del lado oscuro de todos estos escritores de los que nos hablas. Con lo idolatrados que tenía algunos de los que mencionas. Esta lectura de vidas turbias me ha suscitado un gran interés por conocer sus biografías y si tu pudieses contarnos algo más sobre cada uno de ellos, no sabes la satisfacción que me produciría. ¿Será porque las vidas ordenadas nos producen aburrimiento?
Comentado por: María el 03/1/2008 a las 10:30
El lado oscuro (3)

Dices que la culpa la tienen los lectores por pedir a la ficción un certificado de realidad que no se puede ofrecer al 100%. Es cierto. Pero creo que tampoco se vale subestimar la inteligencia del lector: si se va a escribir ficción, hay que vendérsela como tal; y si el autor es lo suficientemente hábil para hacer que sus personajes sean lo suficientemente entrañables para que se les confunda con personajes vivos y reales, entonces al lector se le ha dado más de lo que buscaba. Sea esto motivo de elogio.Por cierto, aprovecho este espacio para anunciar la publicación de mi primer libro, "Norpaisaje". No es solo mío, es una antología del taller literario del Inst. de Bellas Artes en Ciudad Juárez, pero bueno, así me tocó empezar.Espero pueda seguir.SaludosJuan Carlos Esquivel
Comentado por: juan carlos esquivel el 08/1/2008 a las 05:17

No sé para qué se indignan, una novela es una novela, si quieren una historia cruda y real que se pongan a charlar con ése que pide euros en la esquina todos los días, les saldrá incluso más barato y la emoción del riesgo será mayor.
Comentado por: Andy el 07/1/2008 a las 17:39

La línea editorial a veces es tan invisible y poderosa como la línea ecuatorial. Decidí ejercer el Periodismo en el aire, sobre el agua y en medio del viento, hacia los cinco punto cardinales que terminan siendo uno, pero yo siempre le agrego dirección Sur...
Comentado por: rolando gabrielli el 07/1/2008 a las 16:02

Querido Julio: miedo, lo que se dice miedo lo tengo cuando en la carretera me cruzo con algún loco que me pone en peligro, a que enferme alguien que quiero, a que haya algún atentado terrorista, a no entender nada y a sufrir algún problema físico que me impida disfrutar del día a día, escribir y entretenerme con la imaginación, que es un gran regalo de la naturaleza donde sólo mando yo. Lo demás va y viene y creo que debo relativizarlo lo más posible porque no está en mi mano gustar a quien no le guste. Tampoco pongo mucho empeño en ello. Es como cuando te enamoras y el otro no te hace caso, cuanto antes se olvide uno mejor.Un abrazo. Clara Sánchez
Comentado por: Clara Sánchez el 07/1/2008 a las 11:21

lunes, enero 07, 2008

CHAGALL
Chagall la soñó
y yo la amé
en el óleo
que la desnuda
y hace vulnerable,
fecunda en sí misma.
Rolando Gabrielli©2008


MAGRITTE
Magritte deslumbra
por lo que no se ve
e imaginámos.
Es tan real
que el sueño
no le abandona.
Cuelga la imagen
bajo lo invisible
y lo que de ella asombra
que el ojo no ve, toca.
Rolando Gabrielli©2008

La soñadora



El sueño recoge
a la soñadora de Klimt
y goza en la espiral
de sus formas,
luz, claridad del color,
la memoria implacable
de un sueño.
rolando gabrielli©2008

sábado, enero 05, 2008

De Buenos Aires a La Habana




Pero vuelvo a decirte que los hombres estamos ya tan cerca los /unos de los otros que sería un error, si el estallido mismo es un error, que sería un error el que no nos amáramos. Gonzalo Rojas
No pueden ser más opuestas Buenos Aires y La Habana, pero inmensamente poéticas y bellas. Allí escribieron poetas legendarios como García Lorca, Neruda y tan opuestos como Borges y Nicolás Guillén. Pero todos, Lezama Lima, Gelman, Eliseo Diego, Girondo, llevan en el alma los sentimientos de la ciudad y la poesía. El poeta chileno, parroquiano de las dos ciudades, Gonzalo Rojas acaba de volar desde Buenos Aires a La Habana, con sus flamantes 90 años y siempre en misión poética y amatoria. La poesía siempre será noticia secreta, voz oculta entre ciudades y lectores que se aferran a la palabra más allá del silencio, como si el tiempo dejara de existir en ese instante.
Gonzalo Rojas ahora es leyenda junto a Nicanor Parra, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, Ferlinghetti en Estados Unidos, sobrevivientes a su tiempo y presentes en esta época. No es lugar común decir que la poesía sobrevive a sus propios fantasmas.
Poeta del aire, se proclama, del relámpago, del profundo Sur diría yo, subterràneo mineral marino, de palabra universal, muy chileno, de lento y prolongado crecimiento, vive eternamente en su niñez, de acuerdo con sus propias afirmaciones. "Pero yo soy el viento que sopla sobre el mar del tormento y el gozo".
El poeta mexicano José Emilio Pacheco, con palabras más bien lúdicas acierta sobre el teclado oculto de la poética rojiana que nio deja de tocar a sus ritmos, repiración, silencio, pausa, cuando dice que "sus poemas son casi invariablemente posía y muchas veces gran poesía, pereo antes constituyen verdaderos modelos de versificación, más allá de las normas y formas sancionadas por el uso". El oído de Gonzalo Rojas es infalible, subraya Pacheco.
Lezama Lima dijo una vez que cuando escuchaba los textos de Rojas sobre la muerte, le llegaba un acento de río sumergido, con escamas que vuelan y ojos para pesadumbre esencial.
Rojas es de esos poetas, como los últimos mohicanos, de la pasión, la palabra y el silencio total. Rojas pasa como el Cometa Halley, pero no sabe si retornará, aunque la palabra es todo el silencio de lo posible.
Oh voz, única voz, todo el hueco del mar, todo el hueco del mar no bastaría, todo el hueco del cielo, toda la cavidad de la hermosura no bastaría para contenerte. Y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera oh majestad, tú nunca, tú nunca cesarías de estar en todas partes, porque te sobra el tiempo y el ser, única voz, porque estás y no estás, y casi eres mi Dios, y casi eres mi padre cuando estoy oscuro. Al Silencio G.R
ROLANDO GABRIELLI©2008

viernes, enero 04, 2008

UN BELLO ANIMAL









La carretera está desolada,
sólo un bello animal
frente al motor de su automóvil
detenido respirando compulsivamente
sus propios gases
de máquina imperfecta
alumbra el atardececer.
La silueta de la esbelta mujer
plantada en su frágil belleza
de ángel caído,
viste pantalones blancos
y un abrigo blanco invierno
desciende perfecto
hasta sus rodillas,
su boina ha caído sobre el asfalto
y su color se asemeja a una herida
infligida en el corazón de su amante.
Sólo la socorre mi sueño.
rolando gabrielli©2008

DESAFIO Y ENCRUCIJADA DE LA NOVELA