Cuando cedió espacio
al destino,
pudo llegar a entender,
luego de
sentir un alivio,
que el
azar, el tiempo,
y uno
mismo, finalmente,
es parte
indisoluble,
de cuanto
pueda ocurrir
en esta
vida .
Periodista, escritor y poeta chileno en Panamá
Cuando cedió espacio
al destino,
pudo llegar a entender,
luego de
sentir un alivio,
que el
azar, el tiempo,
y uno
mismo, finalmente,
es parte
indisoluble,
de cuanto
pueda ocurrir
en esta
vida .
sin otro motivo que disfrutar del lugar,
una mañana soleada.
Pisa la yerba sin pensar en nada.
Es su rutina, recién ha desayunado,
sigue el vuelo de una mariposa
que revolotea a su lado,
sin otra motivación, como el hombre,
de disfrutar el espacio y aire del parque.
El hombre está rodeado de verde,
su perímetro es un bosquecillo
que ha sobrevivido a la mano urbana
del hombre que camina sobre el cemento.
El paisaje mancha de verde el lugar,
el hombre contento sigue caminando
distraídamente, pensando
en no estar pensando,
todavía puede desplazarse
de un lugar a otro,
donde los pies no hacen ruido
al sentir el contacto con la tierra,
se unen al universo,
parecen circundar el planeta
y se convierten en amables viajeros
del espacio.
Rolando Gabrielli2023
No somos más que
un átomo danzante
simplemente, indivisibles
aventureros
en la luz y
oscuridad
Somos nosotros y
aquel sin nombre
que va en nuestro
camino
y no sabemos su
destino.
La mañana es
cálida como una fruta madura,
soleada la
esperanza nos acompaña
y no pareciera
importar que pudiera haber
detrás de la
ventana o hacia dónde vamos.
Un día más no es
un paso a la eternidad,
ni la fuga al
espacio sideral donde van
los astronautas,
cosmonautas, viajeros sin fin.
Yo prefiero buscar
un trébol de cuatro hojas,
sembrar un árbol o
una rosa en la tierra,
sentarme frente al
mar y ver caer el sol vertical
en el horizonte
como un amigo más.
Soy un venturero
con los pies en la tierra,
donde pueda ver
mis pasos caminar,
revolotear las
mariposas, saber de las espinas
de las rosas, sus
pétalos oler antes que se marchiten,
tomar en mis manos
el tiempo efímero
de cada una de las
cosas y poder respirar
sin acumular tesoros,
no más
que unas cuantas
palabras
cuando los días
agachen su cabeza
y la niebla se vea
en el horizonte
en algún lejano
mar.
Rolando Gabrielli2023
La
biografía de un poeta,
en caso que
fuera necesario,
en cualquier época,
sí
requerida fuera,
son sus
palabras,
aún en
tiempos
de la
inteligencia artificial.
Rolando Gabrielli2023
vienen con rango de capitán,
a hacer justicia,
están aquí para ser vistos,
escucho: pelotón, formar
apunten para el cielo
que aquí no muere nadie más
(solo vuelan palomas)
hasta que encontremos
el último desaparecido,
por tierra, desierto, mar, abismos,
cordillera, altas nieves.
Que fueron 3 mil o más,
que vuelvan a casa materna,
al corazón herido de la patria,
ni un día, horas, segundo más.
Me cuesta creer
que aquí no ha pasado nada,
borrón y cuenta nueva,
¿No escuchan los gritos?
vienen del más allá
y se fueron del más acá,
no por su propio gusto.
Andan de viaje, dijo el tirano,
un sarcasmo, una humillación más.
Ya se acercan a nacer,
vienen bajo tierra, bajo el mar,
de lugares aún desconocidos
a estar donde nunca
debieron haber desaparecido.
Rolando Gabrielli2023
que visita secretamente mi poesía?
No espero saberlo, es su propio mérito
intransferible que propicia
este diálogo en silencio.
La poesía tiene sus misterios
y tal vez, esa sea su razón de ser.
la luz siempre debiera ser
las palabras, aquellas
que más lucharon,
por permanecer,
sobrevivir en la página
en blanco.
Rolando Gabrielli2023
El poema
se entrega
a la palabra.
Si es verdadero,
resiste una,
muchas lecturas.
Rolando Gabrielli2023
Nada nuevo que la nube distraída ignore,
el viento moverá las aspas en un
mismo sentido
y yo estaré mirando la fotografía hasta que se produzca
el milagro de saber que te encuentras feliz
adonde sea que hayas ido con el viento en algún sentido.
El mundo es una botella lanzada al mar con un mensaje
que no sabemos si llegará a destino.
No pareciera que vamos en un mismo barco,
como dice el refrán, porque de todas maneras naufragaremos.
El puerto o las olas han perdido su verdadero camino,
nada nuevo, pero tú siempre fuiste diferente,
hablabas desde el corazón a la montaña, el mar,
al límite de las inmensas llanuras que podían
no tener nombre, ser imaginadas en sus confines,
en el más absoluto silencio de las palabras.
A la memoria, acudo, sabes, ahora, veo
pequeños fantasmas, nidos vacíos,
quizás esté cambiando el tiempo
o todo y nada sea igual.
Mañana será otro día,
en papel de calco.
Rolando Gabrielli2023
En la
informalidad de la tarde,
se va el
día sin apuro, ni cosas nuevas por aparecer,
solo un
tiempo casual en un punto de la ciudad,
que el
azar convierte en realidad.
El té árabe
quizás hace la diferencia,
un aroma
para un tiempo más lento que lo habitual.
En eso
consiste este encuentro con lo impensado,
pasar de un
lugar a otro sin ser visto ni por los demás.
No había
nada ni nadie alrededor ni delante de la mesa,
solo la
clásica tetera árabe como si fuera a salir de pronto
al frotarla
y cerrar los ojos, el genio que cumple tus deseos.
Y en ese
improbable de la magia, escribí este poema,
azar,
coincidencia, casualidad, son mis palabras.
Rolando Gabrielli2023
La sombra
gris,
aún resiste
y persiste
viva más
allá
de la
oscuridad.
Ha pasado
medio siglo
y aparece y
desaparece,
pero está
presente,
sigue viva
en la
patología
de su
eterna oscuridad.
Rolando Gabrielli2023
se atasca la palabra
o rueda ligera
sin pausa,
ya está en construcción
el poema que de la cima
desciende y vuelve
a su origen
manejas la máquina de los deseos
y el amor busca su engranaje perfecto,
hasta que me vuelves a hackear.
Rolando Gabrielli2023
solo pregunto,
¿dónde están?
¿dónde está
la palabra dónde?
Aquí tienen
mi memoria,
las manos de Víctor,
los cuerpos de Rodrigo
y Carmen Gloria,
de tantos otros, tantos,
que no los puedo nombrar,
no sabemos aún, dónde están.
2
El tiempo
pareciera estancado, sin voz,
arrastra su mula
tenaz sobre la cordillera,
nos dejaron una
página negra, enlutada,
y aún hoy nos
volvemos a preguntar,
lo que los hombres
ni el tiempo
han querido, ni
podido contestar.
Nos dejaron en un
abrir y cerrar de ojos
a los desaparecidos sin paz
y en algún lugar
han de estar.
Sí que lo sabemos,
porque sus ojos nos ven,
sus pies caminan a
nuestro lado,
sus manos nos son
tan familiares,
como la risa al
partir una mañana,
quebrada en la
oscuridad
o en la noche torva enlutada.
3
Son ellos dirá algún día
la Verdad,
sin excepción se sentarán
en la angosta y larga mesa
de Chile,
de Norte a Sur,
se sumarán al banquete
de la Libertad.
5
De regreso a casa,
en silencio,
llega una nueva primavera,
con las manos vacías
el tiempo
construye su memoria
y se pregunta:
¿dónde están?
Pregunto,
solo pregunto.
Rolando Gabrielli2023
de la que nos habla
el viento
que va y viene,
que se lleva el silencio
y la memoria.
Esa libertad libre,
sin cadenas, con sueños,
es lo más hermoso
que me enseñaste.
Rolando Gabrielli2023
estas son mis palabras,
mis cartas sobre la mesa,
ni una más ni menos,
acuden simplemente
por voluntad propia
y a ti te han escogido,
amigo lector,
para ser compartidas,
encontrar en ellas
ese instante,
que nos convoca
sin ningún motivo
aparente
Rolando Gabrielli2023
la palabra es el mensaje, no está de adorno,
en ningún caso le pediría que se rindiera,
ante la belleza, ni a ninguna de las miserias humanas,
ni apostaría al olvido de la musa.
En cualquier circunstancia, el poema ha de brillar,
sagradas son sus palabras a pesar,
que el hombre diminuto intenta viajar,
a la velocidad de la luz, viviendo en la oscuridad.
Rolando Gabrielli2023
El escritor
fantasma me habla de realidades,
al parecer
lo hace para acercarse a mi otro yo,
encontrar
algunos puntos de referencia
y tal vez
piensa, no sin alguna razón,
que todos
tenemos algo atractivo, enigmático,
la
personalidad que no está escrita
en un curriculum
vitae,
ese papel
que aguanta todo y nos presenta
en la
perfección de nuestras mejores cualidades,
aunque no
dejamos de ser lo que somos.
Ve tal vez
lo que otros no ven,
suspicaz, apela a una suerte de coincidencias
inevitables
que nos aproximan a permanecer
siempre en
el anonimato, en ese terreno vedado
de la
invisibilidad, donde no se sabe
a quien
pertenece la mano que mece la cuna.
Rolando Gabrielli2023
no estoy pensando en nada especial.
algo que pudiera impactar,
lo que se dice en los canales habituales,
en las redes, en los pasillos
del manicomio global.
debiera ser suficiente
para dejar pasar el tiempo
como tendría que ser.
Con las palabras no se juega
y si ello ocurriera, porque todo
es posible, aún lo impensable,
que se escriba a reglón seguido,
sin mayor explicación,
no para dejar constancia,
ni precisar en qué,
sino divagar, sin justificar,
por qué vamos viajando
por la orilla al límite del horror
y los modernos oráculos
vaticinan un incremento
en el poder de destrucción.
Todo se dice en el tiempo presente,
donde la memoria juega con nuestro futuro.
Las palabras, digo, sacan otras palabras,,
no siempre lo mejor de ellas.
RolandoGabrielli2023
¿Cuál es el
día?,
si yo lo
supiera
no andaría
preguntando,
cuándo arderemos
en llamas,
como el
último fósforo
de la caja
de Pandora.
Rolando Gabrielli2023
La paz no es para hienas ni cuervos,
dijo la zorra, al entrar al gallinero.
¿Quién falta?,
preguntó el loro,
antes de echar a volar
con sus verdes alas,
bajo amenaza
de ser desplumado.
Las bestias,
con o sin razón,
se preparan
para un festín.
Los invitados suelen ser
un objetivo ya trazado
o de ocasión.
Me pregunto:
¿el mundo animal
nos enseña
a ser más bestias?
Prefiero en las tardes
imaginar el viaje crucero
de las golondrinas
que van a hacer verano
en algún lugar.
Rolando Gabrielli2023
El cuerpo
se puede volver cenizas y no estar,
dejar de
ser la presencia viva de lo que fue,
pero yo no
diría que ese polvo al escurrirse
ante
nuestros ojos y en su última voluntad
fluir con toda su belleza y esperanza
de seguir
siendo libre, y ya despojado
de sus
limitaciones, unirse al viento
y nunca más dejar de ser.
Rolando Gabrielli2023
¿La sombra es el lado oscuro de la vida?
Qué mala reputación suele tener
la oscuridad en estos días.
El hábito no hace al
monje,
me dices y la belleza también
contiene la pasión de la soledad.
Yo prefiero seguir improvisando
ante el espejo que todo lo ve
y cree descifrar en la imagen
mi propio aburrimiento,
un rostro que no tardará en desaparecer.
No todo es lo que parece ser,
ni es del todo lo que es.
Rolando Gabrielli2023
¿Qué busca
el hombre?,
¿un
silencio más que el silencio,
¿dónde no
habrá huellas ni señales?,
¿un
horizonte tardío sin esperanzas?
¿un tiempo
que vaga de uno a otro lado
sin la
presencia de sus sentidos?
La poesía
puede hacerse todas las preguntas
y el polvo solo
levantará en el viento en ocasiones,
la lluvia
seca caerá sobre la montaña,
un río
atravesará la pradera buscando su destino,
el mar cubrirá el día y la noche,
el fuego
sin encender marcará el paso de los días.
Todo lo ganado, se ha perdido en una noche de póker
y el hombre se reflejará en un espejo
que despedirá su última imagen, finalmente.
Rolando Gabrielli2023